Us By Night: el festival que ha reinventado la manera de vivir la creatividad

Durante tres noches, una antigua nave industrial de Amberes se transforma en un universo donde diseño, arquitectura, música, arte y comunidad conviven para demostrar que la creatividad no solo se escucha desde un escenario: también se experimenta, se comparte y se vive.

Hay festivales a los que se acude para escuchar conferencias. Otros se convierten en una oportunidad para descubrir nuevos talentos o reencontrarse con colegas de profesión. Y luego está Us By Night, una propuesta que desafía cualquier definición convencional.

Lo que comenzó hace una década como un encuentro creativo impulsado por el diseñador belga Rizon Parein ha evolucionado hasta convertirse en una de las experiencias culturales más singulares de Europa, un lugar donde las conversaciones más memorables pueden surgir frente a una instalación artística, compartiendo una cena con desconocidos o jugando una partida de ping-pong después de escuchar a uno de los ponentes más reconocidos del panorama creativo internacional.

Del 24 al 26 de septiembre de 2026, Amberes volverá a acoger una nueva edición de este festival que reúne a diseñadores, ilustradores, arquitectos, artistas digitales, cineastas, fotógrafos, músicos y creativos de disciplinas muy diversas. Sin embargo, reducir Us By Night a un cartel de conferencias sería perder de vista aquello que realmente lo distingue. Su verdadero valor reside en la capacidad de construir un entorno donde la inspiración nace tanto sobre el escenario como en todo lo que ocurre alrededor.

Paradójicamente, esa fue precisamente la ambición que nunca existió al principio:“En realidad, todo comenzó sin una gran ambición preconcebida.”

Cuando la ciudad de Amberes le propuso organizar un evento capaz de mostrar el potencial creativo de la ciudad, Parein imaginó algo mucho más sencillo: invitar a amigos de todo el mundo, compartir unos días juntos y aprovechar la ocasión para enseñarles una ciudad que muchos todavía no conocían. Sin embargo, en apenas unas semanas, gracias a la red internacional que había construido durante su etapa como diseñador para clientes como Nike, el proyecto comenzó a crecer hasta adquirir una dimensión inesperada.

Lejos de conformarse con reproducir el formato habitual de las conferencias de diseño, empezó a preguntarse por qué estos encuentros debían limitarse a una sucesión de ponencias. La respuesta acabaría definiendo el ADN de Us By Night.

Diseñar una experiencia, no un programa

La mayoría de festivales dedican meses a seleccionar cuidadosamente a sus invitados. En Us By Night, esa tarea continúa siendo esencial, pero hace tiempo que dejó de ser suficiente.

Para Rizon Parein, el recorrido que realiza un visitante al cruzar la puerta resulta tan importante como la programación. Cada decisión espacial está pensada para provocar encuentros, generar curiosidad y convertir una simple visita en una experiencia difícil de olvidar.

No es casualidad que, al hablar del diseño del festival, utilice un lenguaje mucho más cercano al cine que al de la organización de eventos “No solo construimos escenarios. Construimos escenas.”

La afirmación resume una filosofía que este año alcanza una nueva dimensión gracias al rediseño completo del espacio principal. Más que un escenario convencional, la edición de 2025 propone un gran teatro contemporáneo inspirado en el Teatro Oficina, la icónica obra de Lina Bo Bardi en São Paulo. Una estructura elevada permitirá observar las conferencias desde diferentes alturas, generando una sensación mucho más cercana a la de un concierto o una representación teatral que a la de un auditorio tradicional.

La arquitectura deja así de actuar como un simple contenedor para convertirse en parte activa del relato.

Cada rincón busca provocar una emoción distinta. Hay lugares pensados para detenerse, otros para descubrir una instalación casi por sorpresa y otros desde los que contemplar el conjunto del festival desde una perspectiva completamente diferente. No se trata únicamente de facilitar la circulación del público, sino de construir una secuencia de imágenes capaces de permanecer en la memoria mucho después de abandonar Amberes.

Esa obsesión por la puesta en escena tiene raíces muy personales. Antes de fundar Us By Night, Parein organizó durante varios años sesiones de clubbing y quedó fascinado por la forma en que la arquitectura condiciona nuestras emociones. La altura de un espacio, una escalera, un puente o un rincón escondido pueden modificar por completo la manera en que vivimos un lugar.

Entre sus referencias aparecen tanto los grandes festivales europeos como el universo cinematográfico de Steven Spielberg o The Goonies, donde la aventura siempre comienza al descubrir un pasadizo inesperado.

La creatividad, parece sugerir, también necesita escenarios que inviten a explorar.

Cuando el escenario deja de ser el centro

Si existe una idea que resume la filosofía de Us By Night es que las mejores conversaciones rara vez suceden mientras alguien habla sobre un escenario.

Por eso, el festival ha ido ampliando edición tras edición todos aquellos espacios donde los asistentes pueden encontrarse sin prisas. El Night Market, las exposiciones, las instalaciones, la programación musical, las zonas de descanso o las cenas previas con los ponentes forman parte de una misma estrategia: eliminar cualquier barrera que dificulte las conexiones humanas.

“Las conferencias son el corazón del festival, pero todo lo que sucede a su alrededor le da cuerpo, energía y memoria.” La frase explica mejor que cualquier programa por qué Us By Night resulta tan diferente.

Mientras otros eventos concentran toda la atención en las conferencias, aquí los márgenes adquieren casi la misma importancia que el escenario principal. El objetivo no consiste únicamente en escuchar a grandes referentes del diseño contemporáneo, sino en crear las condiciones para que esas conversaciones continúen después, de manera espontánea y sin jerarquías.

Ese espíritu también define una de las tradiciones más cuidadas del festival: la cena que reúne a todos los ponentes la noche anterior a la inauguración. Durante varias horas, artistas, diseñadores y creativos comparten mesa antes incluso de subir al escenario. Cuando el público llega al día siguiente, muchas de esas relaciones ya han comenzado a construirse, generando una atmósfera mucho más cercana, relajada y abierta que la habitual en este tipo de encuentros.

La misma lógica se extiende ahora al resto de la ciudad gracias al mapa interactivo de hotspots, una herramienta que invita a descubrir cafeterías, galerías, librerías o restaurantes seleccionados por la organización y que permite incluso organizar encuentros improvisados entre asistentes. La creatividad deja entonces de concentrarse dentro del recinto para expandirse por Amberes, convirtiendo el festival en una experiencia urbana mucho más amplia.

Porque, al fin y al cabo, Us By Night nunca ha pretendido ser únicamente un lugar donde escuchar ideas. Su verdadera ambición consiste en crear el contexto adecuado para que esas ideas terminen encontrando a las personas adecuadas.

El arte de reunir a las personas adecuadas

Construir el cartel de un festival creativo suele entenderse como un ejercicio de prestigio: cuantos más nombres reconocibles, mayor capacidad de convocatoria. En Us By Night la lógica funciona de otra manera. Los grandes referentes conviven con autores emergentes, perfiles inesperados y creativos que, en muchos casos, nunca antes han hablado ante una audiencia.

Más que buscar celebridades, Rizon Parein persigue algo mucho más difícil de encontrar: personas capaces de dejar huella.

El proceso comienza mucho antes de enviar las invitaciones. A lo largo del año va recopilando cientos de artistas, diseñadores, fotógrafos, arquitectos, ilustradores o cineastas cuyo trabajo despierta su curiosidad.

Algunos llegan por recomendaciones de antiguos ponentes, otros aparecen durante conversaciones con amigos o colaboradores y muchos simplemente irrumpen en su pantalla mientras navega por Instagram.

La selección definitiva no responde a una fórmula matemática, sino a una intuición que termina tomando forma como si se tratara de una composición visual.

Él mismo lo explica comparando el programa con una pintura. Cada disciplina, cada personalidad y cada historia aportan un color distinto, y el verdadero reto consiste en encontrar el equilibrio entre todas ellas:

“Hace falta reunir grandes nombres, nuevos descubrimientos, charlas que emocionen, perfiles inesperados, voces capaces de sorprender y personas que aporten humor, generosidad o una manera completamente distinta de mirar el mundo.”

Ese equilibrio permite que el público llegue atraído por una figura consolidada y termine descubriendo a alguien completamente desconocido que acabe convirtiéndose en el recuerdo más intenso del festival. Esa capacidad para sorprender es, probablemente, una de las razones por las que muchos asistentes regresan edición tras edición.

“Las conferencias son el corazón del festival, pero todo lo que sucede a su alrededor le da cuerpo, energía y memoria.” Rizon Parein

La vulnerabilidad también ocupa un lugar inesperadamente importante. Parein reconoce que algunos de los mejores ponentes que han pasado por Us By Night eran personas que nunca habían hablado en público y que aceptaron la invitación con enormes dudas.

Lejos de pedir presentaciones impecables o discursos perfectamente ensayados, anima a los participantes a compartir aquello que normalmente permanece oculto: los errores, las inseguridades, los proyectos fallidos o los momentos en los que pensaron abandonar.

“Cuando descubres que las personas a las que admiras también han dudado, se han equivocado o se han sentido perdidas, encuentras la fuerza para seguir adelante.”

En un momento en el que las redes sociales tienden a mostrar únicamente los resultados, esa honestidad convierte las conferencias en conversaciones mucho más humanas. El talento sigue siendo importante, pero deja de ser el único protagonista.

La creatividad necesita seguir siendo humana

Pocas cuestiones atraviesan hoy el mundo del diseño con tanta intensidad como la inteligencia artificial. Herramientas capaces de generar imágenes, vídeos o modelos tridimensionales en cuestión de segundos están transformando profesiones enteras y obligando a replantear la manera en que entendemos el proceso creativo.

Rizon Parein observa ese cambio desde una posición poco habitual. Antes de crear Us By Night trabajó durante más de dos décadas como diseñador especializado en 3D, por lo que conoce de primera mano tanto las limitaciones de las herramientas tradicionales como el enorme potencial que abre la nueva generación de sistemas basados en IA.

Su visión rehúye cualquier postura simplista. Por un lado, reconoce que la inteligencia artificial democratiza procesos que antes requerían equipos completos de especialistas y permite que muchos creativos desarrollen ideas que hasta hace poco resultaban técnicamente imposibles. Por otro, admite sentir cierta nostalgia por la artesanía y el tiempo lento que acompañaban al oficio.

“Siempre me ha apasionado el oficio. Podía pasarme dos días modelando una sola esquina hasta conseguir exactamente la curvatura que buscaba.”

Más que una amenaza o una salvación, la IA aparece como una herramienta que obligará a redefinir el papel del diseñador. Precisamente por eso cree que los encuentros presenciales adquirirán todavía más importancia durante los próximos años.

Cuanto más invisible se vuelva el mundo digital, mayor será el valor de aquello que solo puede experimentarse en persona: escuchar a alguien hablar con honestidad, descubrir una instalación, bailar, compartir una comida o mantener una conversación inesperada con un desconocido.

“De algo sí estoy convencido: los momentos compartidos entre personas serán cada vez más valiosos.”

Es una reflexión especialmente pertinente en un momento en el que buena parte de la industria creativa busca nuevos modelos de trabajo. Frente a la velocidad de las pantallas, Us By Night reivindica algo mucho más difícil de automatizar: la capacidad de generar conexiones reales entre personas.

Jugar también es una forma de crear

Existe una palabra que aparece de manera recurrente durante toda la conversación con Rizon Parein: playfulness. Podría traducirse como juego, ligereza o curiosidad, aunque ninguna de esas palabras consigue abarcar del todo el sentido que tiene para él.

No habla de entretenimiento superficial, sino de la actitud que permite experimentar sin miedo al error. Y esa filosofía atraviesa todo el festival. Está presente en los juegos repartidos por el recinto, en los talleres, en las instalaciones, en las exposiciones, en la forma de recorrer el espacio e incluso en la manera de relacionarse entre ponentes y asistentes.

Porque, para Parein, las mejores ideas rara vez nacen en entornos excesivamente rígidos: Jugar no es lo contrario de trabajar en serio. De hecho, es precisamente jugando donde suelen surgir los avances creativos más importantes.”

Quizá por eso la edición de este año incorporará nuevas propuestas pensadas para fomentar la participación del público, desde una ampliación del espacio expositivo hasta un gran estudio fotográfico donde los visitantes podrán retratarse y ver cómo sus imágenes se imprimen en gran formato para formar parte, casi en tiempo real, del ya emblemático wheatpasting wall del festival.

No son simples actividades paralelas. Forman parte de una misma narrativa que entiende la creatividad como algo que sucede haciendo, observando y compartiendo.

Mucho más que tres noches en Amberes

Cuando le preguntamos qué espera que el público recuerde al regresar a casa, Rizon Parein no menciona un escenario concreto ni un ponente determinado, sino que habla de energía, de curiosidad y de personas.

“Espero que quienes vengan se marchen con la sensación de haber vivido algo realmente único. No solo un buen cartel o un evento bien organizado, sino una experiencia cercana, honesta y humana. Sobre todo, espero que regresen a casa con las energías renovadas. Con ganas de volver a crear. Con curiosidad por explorar nuevos caminos. Y recordando por qué empezaron a dedicarse a esto en primer lugar.” 

Su deseo es que quienes pasen por Us By Night regresen con la sensación de haber descubierto nuevas maneras de entender la creatividad y, sobre todo, de haber encontrado una comunidad con la que seguir construyendo ese camino.

Después de diez años, esa parece ser la verdadera dimensión del festival. No tanto la de un encuentro dedicado al diseño, sino la de un laboratorio cultural donde arquitectura, música, arte, tecnología y pensamiento contemporáneo se entrelazan para recordar algo que a menudo olvidamos en medio de la productividad y las pantallas: que las mejores ideas siguen naciendo cuando las personas comparten el mismo espacio.

Y esa podría ser la razón por la que Us By Night continúa creciendo. No porque reúna algunos de los nombres más relevantes del panorama creativo internacional, sino porque ha conseguido convertir la creatividad en una experiencia colectiva. Una que no termina cuando se apagan las luces del escenario, sino que acompaña a quienes la viven mucho después de abandonar Amberes.

Save the date!

Entradas disponibles en este enlace.

(*) Fotos: Rizon Parein.

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