Entrevista al artista Belin, con motivo del Festival C.A.L.L.E by Cervezas Alhambra

Vuelve una nueva edición del Festival C.A.L.L.E al madrileño barrio de Lavapiés. Se trata de la número nueve y en esta ocasión contará como artista invitado al artista urbano Belin, con su obra «Vecinos de toda la vida», ubicada en la Calle Sombrerería, 24.

Este año, del 4 al 29 de mayo, participarán 50 comercios de la zona y 50 artistas como Mr. Tioda, Elisabeth Karin, Pyramid, Ángela Alonso, Catoncita, Analogue Resistance, Ase Torralba, Sonja Ben o Mateu Targa. Y esto nos permitirá disfrutar de numerosas intervenciones artísticas que tienen como objetivo fusionar el arte y la vida cotidiana.

Cervezas Alhambra vuelve a demostrar su apoyo al festival por sexto año consecutivo, reforzando su compromiso con el arte y la cultura y todas aquellas iniciativas que invitan a parar para disfrutar sin prisa y con los cinco sentidos.

Hace unos días, estuvimos charlando con el artista postneocubista de Linares Belin, para que nos hablase un poco más sobre esta obra, así como de sus orígenes, de su pasión por el arte, de viajar, de la vida… Pasen y lean.

¿Qué querías ser de pequeño cuando fueses mayor?

Cuando era muy pequeño probablemente quise ser policía, porque como veía las películas de «Loca Academia de Policía» y veía que se lo pasaban bien pues… ya sabes jajajaja Pero eso lo pensé cuando era muy pequeño.

¿El arte te viene de familia?

No. La verdad es que yo siempre dibujé. Dibujaba sin darme cuenta. No era consciente de ello. No he tenido una educación artística y en mi familia no hay artistas. Si que es verdad que mi padre dibujaba, a pesar de que yo le vi dibujar una vez en mi vida. De joven lo hacía, pero nunca trabajó de eso.

Empezaste creando en tu ciudad natal, Linares, con tan solo 15 años. ¿Qué recuerdas de esos inicios?

Con 15-16 años fue cuando empecé a pintar con sprays en la calle. Pero mis primeras veces no eran a color sino que lo que hacía era una cara rápida, unas letras, mi firma…

“Para mí lo de poder pintar en la calle era fantástico. Me encantaba esa libertad.”

¿Cuánto ha cambiado tu estilo desde entonces? Es decir ¿cómo ha sido la evolución desde esas firmas callejeras hasta tu actual y particular estilo?

En mi estilo actual hay mucho de firma. Estoy trabajando en una obra, que es lo que nosotros llamamos «oneline cromático». Y se parece mucho a cómo yo pintaba mis letras en mis inicios. Los bocetos del one Line cromático son como una firma continua. Y ahí reside la esencia de mi trabajo.

Nunca me he despegado de ese origen del graffiti y siempre he intentado llevármelo a mi terreno. Porque lo que nos diferencia a los que venimos del graffiti de los que vienen de la Academia, es que además de ser dos mundos diferentes, la Academia te aporta tiempo, tranquilidad… pero la calle no. La calle es velocidad, urgencia y una versatilidad que no tiene nada que ver con lo que sucede en la Academia. Pintar en la calle agudiza tu ingenio, los sentidos, te da recursos… Y esa velocidad provoca en mí una concentración desconcentrada. Es difícil de explicar. Pero esto es algo que todavía se ve en mi obra, y de hecho yo quiero que se vea, y que la gente sepa que vengo de ahí, del graffiti. Porque aunque ya no pinte graffitis, es de ahí de donde vengo.

A tu forma de pintar lo llaman postneocubista. ¿Recuerdas cuándo fue la primera vez que pintastes una de esas caras hiperrealistas-cubistas?

La primera vez que hice eso, fue en 2008, y pinté a mi abuelo y a mi abuela. En aquel momento lo que yo hice fue un cubismo. De esa idea, salieron esas dos obras, y las guardé para mí. Y en 2016 hice una interpretación de un cuadro de Picasso en Málaga, en un evento solidario, donde retraté a mi hija mayor. Aquello me hizo disfrutar muchísimo. Y en ese momento me dije: «si esto te gusta tanto, ¿por qué seguir haciendo lo que estabas haciendo antes?». Y ahí fue cuando empecé a dibujar sin parar y a crear obra postneocubista.

Y es que el Cubismo no ha terminado. Los movimientos artísticos no mueren. Pueden morir para una persona, pero están ahí, no se acaban. Eso es algo que yo descubrí en ese momento y que llevé a mi terreno. Yo soy muy realista, aunque ahora mismo soy muy figurativo, porque hago mucho «oneline cromático», pero lo que me caracteriza es que siempre busco una expresividad fuerte.

“Con la técnica del oneline conecto con mi subconsciente. Esos trazos salen de mi interior. Es lo más Belin que hago.”

Pero bueno, ya ves que tengo esos dos caminos. Y yo soy de los que pienso que un artista no tiene porque decidirse por un solo movimiento. De hecho, la propia naturaleza nos lo enseña: un río está compuesto por diferentes afluentes, al igual que un árbol tiene un tronco pero sus raíces van a diferentes puntos, y sus ramas también se ramifican y su aspecto es diferente. Por ello, a mí lo que me gusta es trabajar con el postneocubismo, pero también con el «oneline». Intento no aburrirme. Para mi la pintura es un ensayo-error y tengo que estar siempre probando y aprendiendo para alimentar el arte. Y para ello es imprescindible ser sincero con uno mismo.

¿Sigues algún tipo de disciplina creativa a la hora de llevar a cabo tu obra? ¿Tienes algún tipo de ritual?

Mi ritual es estar tranquilo. Los bocetos los tengo que hacer solo. Y hay obras que también tengo que hacer solo, en calma y sin distracciones. En ese momento, está solo mi obra y yo. No puede haber nada que me influencie de alguna manera.

Yo soy una persona muy básica. Trabajo todos los días, y mi proceso creativo es muy natural, muy humano. Tengo un día a día como cualquier persona: cocino, como, llevo a mi niña al colegio, etc… y entre medias trabajo.

“Para mí, mi proceso creativo es la vida. Y cada día es diferente. Por eso mi obra es distinta y cambia en función de mi estado de ánimo, momento vital, etc…”

Por ello, me dejo llevar mucho por mi intuición y por el día a día.

¿Creas mejor desde un estado positivo o desde el dolor?

De las dos maneras, pero es verdad que prefiero estar feliz, aunque a veces sea muy difícil. Cuando a veces estoy triste, sigo trabajando. El trabajo es mi forma de expresión. Y eso me ayuda mucho.

La verdad es que muchas veces uso el color para animarme. Y también es mi forma de expresarme. Curiosamente, esto es algo que descubrí con los años. No era consciente de ello. Pero hace un tiempo revisé algunos de mis cuadros de 2012-2013 y me pregunté: «¿Por qué hice una serie que se llamaba superhéroes en crisis?«. Era una colección muy realista de gente con antifaces. En ese momento yo estaba económicamente muy mal, me había divorciado, había empezado desde cero, una nueva mujer, tuve un hijo. Fueron muchas cosas y yo me retraté en aquellas obras.

Por aquel entonces, todo el mundo me decía que yo era muy bueno pintando y tal, pero realmente no estaba ganando dinero y eso era muy frustrante. Por ello, lo que hice fue retratar a personas agobiadas, con antifaces tatuados en la piel. Me di cuenta que los superhéroes somos las personas que día a día luchamos por lo que queremos, apostamos por nosotros mismos y no nos rendimos a pesar de todo. Por eso, tengo muy claro que lo primero es creer en uno mismo y en la capacidad de cambiar las cosas.

“Mi obra habla de mí, la pintura es mi terapia y lo que me hace feliz.”

En 2004 realizaste tus primeras exposiciones en España y en 2005 participaste en la «Bienal Europa y el Mediterráneo» en Nápoles. ¿Fue este el detonador para abrirte las puertas del mundo?

En realidad, fueron las redes sociales. Yo sigo viviendo en Linares aunque trabajo en todo el mundo. Soy muy fiel a mis orígenes, porque estos son muy importantes para mí. Creo que en el origen está todo, aunque es verdad que hay que conocer otras cosas siempre.

Las redes sociales me permitieron, independientemente de donde viviese, que la gente me pudiese conocer. Así que ha sido crucial. Eso y trabajar muy duro para tener una buena técnica y tener un buen discurso visual, creer en mi obra, confiar en mí y mucha perseverancia.

“Puedo decir que soy tan afortunado por vivir en esta época en la que existen las redes sociales. Me permiten llegar al mundo entero, pero trabajando y viviendo donde quiero, que es Linares. Eso me da felicidad.”

Has dicho que: El arte te desarrolla la sensibilidad para que sepas apreciar cosas que a veces no valoramos. ¿De qué manera lo hace y cómo lo vives tú?

El arte te despierta los sentidos, abre compuertas de tu cerebro. Y eso implica que tengas una sensibilidad que antes no tenías. Y eso es algo maravilloso. Me hace apreciar muchísimo más cualquier detalle. Amplía mi percepción de las cosas.

Por ejemplo, ahora que recientemente he ido al MOMA me sorprendió un aspecto del cuadro de Picasso de «Las Señoritas de Avignon». Tiene una pincelada plana y larga de una de las partes del cuerpo de las mujeres, que es algo que no hacía nadie en esa época. Y Picasso lo hizo. Y me di cuenta que ese cuadro no solo es bueno por lo que todos conocemos sino por las pinceladas, que nadie había hecho en esa época.

“El arte nos aporta más sensibilidad y eso es lo que a su vez nos hace más humanos.”

Recientemente has lanzado tu segundo libro: «Los Viajes de Belin 2.0» en el que hay tanto fotografías como tus experiencias en lugares de todo el mundo. Háblanos un poco de él. ¿Ya tienes pensado el próximo?

Este libro está súper chulo y surgió porque me apetecía contar esas cosas. Porque es un libro de artista y un libro de viaje. Es muy visual, pero con textos anecdóticos. Estoy muy contento con el resultado. Tiene muchos detalles tanto en el interior como en el exterior. El libro es muy sincero, y soy yo en estado puro. También tiene una parte dentro que no tiene el primer libro, y se trata de un viaje más interno, debido a la pandemia. Necesitaba tiempo para mí y me vino muy bien. Me hizo redescubrir cosas. Y en el libro hablo de eso y de la importancia de viajar.

No tengo pensando el siguiente libro, ya que tal y como sucedió con el primero, fue algo que surgió sin planearlo. No sé pensar a largo plazo.

¿Qué puedes contarnos de tu proyecto con Alhambra en el Festival C.A.L.L.E de este año?

Me ha encantado formar parte de este proyecto de cervezas Alhambra. Cuando me llamaron para decirme que era el artista invitado de esta edición me hizo mucha ilusión.

El lugar en el que he realizado mi obra está en la calle Argumosa con Sombrerería (Lavapiés). Y es un lugar que me encanta. No es pared sino cristal y eso me gustó mucho porque fue todo un reto. No estoy acostumbrado a pintar en este soporte.

En cuanto al boceto lo cierto es que me salió rápidamente. Lo tenía claro y me encantó. Y en cuanto se lo pasé a Alhambra, también les encantó. Me dieron total libertad y eso se agradece mucho. Así es cuando la obra es más auténtica.

“La obra que he creado para el Festival C.A.L.L.E 2022 es un oneline de 4 retratos que se llama: Vecinos de toda la vida.”

Y son eso, 4 vecinos que llevaban mucho tiempo sin verse, por el tema Covid-19, pero que finalmente se reencuentran en la calle, como antiguamente, a tomarse su Alhambra y hablar de sus vivencias. He disfruto mucho haciéndolo.

¿Qué es Rampa y cuál es el propósito de este proyecto?

Rampa nace a partir de las necesidades del artista. Primero nace con el equipo Belin, porque yo tengo la necesidad de dedicarme solo a pintar, y para ello necesito a gente que me lleve las redes, que me haga dossieres, que documente mi obra, que me haga los vídeos, etc… Y así es cómo surge este proyecto. A partir de ahí empezamos a trabajar con otro artista, a quien también le hacemos toda esta gestión y él se dedica a crear.

Rampa, además de ser un equipo de gente, también es un espacio físico. Es una nave de 600 m2, donde conforme entras te encuentras con una cancha de baloncesto, un espacio expositivo de 200 m2, una oficina – que vamos a cambiar y que va a estar pintada como el Talgo antiguo de España -, un espacio con mi obra, talleres, un almacén, un espacio para la logística y una tienda donde adquirir obra gráfica o merchandising. La verdad es que tenemos un equipo muy chulo.

Ahora mismo, además, hay una exposición de 40 mujeres atistas, y Rampa está trabajando con dos artistas: Pulp Anto Maldonado, pero queremos seguir trabajando con más, e ir creciendo poquito a poquito. Nuestro equipo de trabajo son 5: el fotógrafo y vídeo maker es Pablo, quien lleva las redes sociales es Carla, mi mujer, Karina, es la jefa, Sergio es quien lleva la web y la logística y Ángel es diseñador, me ayudó a maquetar el libro y atiende al público. Y Director Creativo y jefe junto a mi mujer, estoy yo.

Completa esta frase… La vida sin arte sería…

¡Un error! Esta es una frase de Nietszche con la que comulgo, porque creo ciegamente en ella. Es nuestro slogan.

“Sin arte mi vida no tendrían sentido.”

¿Qué opinas del criptoarte?

Es otra cosa nueva con la que no estoy familiarizado todavía. He hecho alguna cosa, pero yo soy muy analógico. Cada vez me estoy desvinculando más del ordenador. Yo prefiero pintar con mis manos, oler… La pintura de materiales te activa todos los sentidos.

“El Ctrl+Z facilita mucho pero se pierde impronta. Lo bueno del arte es que no es perfecto. La naturaleza lo es, pero nosotros no.”

¿Coleccionas arte de otros artistas?

Sí. Sí de Spock, de Dain, graffitero alemán, de artistas mejicanos. Sí colecciono obra. También hago intercambios, regalos… A mí me gustan todos los artistas. A todos les veo algo.

¿Dónde y/o en qué soporte te gustaría ver tu arte?

En un aeropuerto. En ellos hay mucho movimiento, son espacios grandes, la iluminación es muy bonita, y hay mucha luz natural. En cuanto al soporte me da igual.

Algo que tengo muchas ganas de hacer es una escultura enorme, de 5 m.

¿En qué estás trabajando en estos momentos?

Ahora mismo estoy preparando una serie de obras para una empresa de la provincia de Jaén, Grupo Avanza, y tengo que pintar varios cuadros, después de haber hecho varios murales para ellos. El domingo y el lunes estaré en Francia, luego volveré y me iré de nuevo a Francia a pintar un mural, y en junio pintaré 2 murales en la provincia de Jaén. Después prepararé cuadros para una expo en octubre en Madrid. Y ese mismo mes también me iré 3 semanas a Nueva York a pintar unos cuadros en la galería DTR. Quieren que me vean los críticos mientras pinto y que así me conozcan. Tienen galerías en varias ciudades y la verdad es que me piden mucha obra. Después de Nueva York, me iré a Houston a pintar otro mural…

Lugar favorito en el mundo…

Linares, mi casa.

Recomiéndonos una peli o serie, un libro y una canción o grupo

Peli: «Los Goonies». Libro: «Vida con Picasso» de Françoise Gilot. Y Canción «P.P.P» de Naughty by Nature.

Tu mantra para este 2022

Ser más positivo. Todo lo que se pueda.

Calendario del Festival C.A.L.L.E.

El 4 de mayo arranca el festival y comienza la realización de la obra Alhambra «Vecinos de toda la vida» de la mano de Belin.

El 5 de mayo, los artistas de Centros Municipales de Mayores de Distrito Centro, comenzarán su intervención con su obra «Alegría» en el comercio Wanderer, ubicado en la calle Amparo, 42.

Del 9 al 15 de mayo, los artistas participantes en el concurso materializarán sus 50 intervenciones artísticas en las calles de Lavapiés.

Del 13 al 22 de mayo, el público podrá votar su obra favorita a través de la web: www.enlavapies.com

Del 14 al 29 de mayo, cualquier persona podrá unirse a las visitas guiadas de una hora que se realizarán entrando en www.enlavapies.com

El 24 de mayo, se concederán los tres premios: del jurado, del público y el premio Cervezas Alhambra.

Como cada edición, un jurado designado por la organización será el encargado de entregar a una de las intervenciones realizadas el Premio del Jurado, con una dotación de 1.200 €. Por su parte, el Premio Alhambra, reconocimiento que implica una dotación de 800 €, será entregado por un jurado designado por Cervezas Alhambra al artista de C.A.L.L.E 2022. Por último, el Premio del Públicodotará con 500 € a la obra más votada por redes sociales. 

Además, del 14 y hasta el 29 de mayo, los visitantes podrán disfrutar de la exposición completa simplemente paseando por Lavapiés o uniéndose a una de las visitas guiadas.

Durante estos días, las personas que acudan a locales seleccionados podrán conseguir uno de los cuatro modelos de pañuelos Wax realizados con telas de comercios especializados del propio barrio de Lavapiés y en homenaje a su multiculturalidad. Con estos regalos, Cervezas Alhambra, con la ayuda de Mamah Africa, ha querido poner en valor la diversidad del continente africano.

(*) Fotos proporcionadas por Equipo Rampa.


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