Entrevista al ilustrador y diseñador gráfico Sebastian Curi

Conocimos el trabajo de Sebastian Curi a través de Ezequiel Pini, en su nuevo estudio Six N. Five en Poblenou. Fue amor a primera vista. Una de sus serigrafías de manos estaba en las estanterías de este increíble espacio diseñado por Isern Serra y la verdad es que quisimos saber más sobre este diseñador. Dicho y hecho. Hace unos días charlamos con él y esto fue lo que nos contó.

Autodefinición

Ilustrador y animador argentino viviendo en Los Ángeles, California.

¿Qué querías ser de pequeño?

Sinceramente, no tengo un recuerdo específico, así que tal vez estuviese pensando en cosas de chicos. Sin embargo, mi primer recuerdo cuando me tocó pensar sobre qué carrera iba a elegir fue el de convertirme en periodista. De hecho, estudió Periodismo un año, pero me di cuenta que leer y escribir son cosas muy diferentes. 

¿Cuándo, cómo y por qué decidiste ser diseñador gráfico/ilustrador/artista?

Ha sido algo que ha ido gestándose poco a poco. A través de trabajos alrededor de la industria de la televisión y la posproducción descubrí que el diseño gráfico era más afín a mis aspiraciones creativas. También estudié tecnología en posproducción y mis primeros trabajos en el área fueron muy técnicos y operativos. Después de varios años en ese tipo de trabajos, muy de a poco, entendí que me gustaba pensar las cosas y crearlas desde cero. El diseño llegó a mi vida primero como parte de mi trabajo y luego, cuando estudié en la Universidad, a mis 30 años creo, llegó el diseño gráfico. 

¿Qué tiene L.A que no tenga otro lugar en el mundo?

Los Ángeles es una ciudad maravillosa. Llena de contrastes, gente que va y viene, proyectos interesantes y un clima de sueño.

Para mi LA significó entender que podía perseguir una carrera artística como ilustrador y vivir de ello.

Tu universo gráfico se caracteriza por su multitud de colores intensos y llenos de vida, por sus texturas y por sus notorias líneas. ¿Crees que ha evolucionado mucho tu estilo hasta llegar a ser el de hoy o, por el contrario, diste con él inmediatamente?

El universo gráfico con el que trabajo nació de una búsqueda muy fuerte en una etapa de mi vida, en la que me sentía desconectado de mi trabajo como director de animación.

Creo que esos colores y esa vibración tan alegre fue totalmente aspiracional. Mirando hacia atrás creo que tantos años trabajando y estudiando dieron frutos en esta búsqueda que hice a fines de 2016. Todo cobró sentido, por decirlo de alguna forma. 

Has trabajado con clientes de la talla de Apple, Adobe, Vespa, The New Yorker o Uber. ¿Qué tal ha sido tu experiencia trabajando con grandes corporaciones? Y ¿para quién te gustaría trabajar?

Me siento profundamente agradecido con lo que sucede alrededor de mi trabajo.

Mi experiencia es definitivamente positiva.

Haber trabajado en la industria durante 15 años generó en mí un entrenamiento y unas expectativas muy realistas. Y si bien trabajar para estas marcas desde una productora es diferente que colaborar como artista desde mi estudio, creo que las formas del arte comercial me resultan amigables y completamente propias. 

¿Cuándo trabajas para otros hasta que punto tienes libertad para crear?

Toda comisión es una colaboración. Se inicia con un pedido por parte del cliente, basado en el cuerpo de trabajo que genero a través de mis dibujos y animaciones. A partir de hablamos acerca de lo que necesitan específicamente, en qué lugar van a vivir estas nuevas piezas y qué función necesitan cumplir. Ahí genero un nuevo cuerpo de trabajo y ese momento es el de más libertad para crear.

Cada colaboración es un recorte de mi trabajo. No es exclusivamente mío y tampoco del cliente. Es de ambos en una proporcion que se dicta en cada proceso de diseño.

Es muy particular y a mí me encanta. Es un desafío generar algo nuevo y hacer que el cliente se apropie de esas nuevas piezas. 

Recientemente finalizó tu exposición «Translations» en Silk Gallery y nos fascinó muchísimo tu serie de manos ¡enhorabuena! ¿qué puedes contarnos al respecto? ¿estás trabajando en una nueva expo? ¿tienes previsto hacer una nueva próximamente?

Soy una persona curiosa y esa curiosidad a veces me lleva a lugares inesperados.

Trabajar fuera del arte comercial e incursionar en el mundo de las galerías es para mí una novedad. Me divierte generar piezas que vivan en otro universo, con otras expectativas y otros medios. Entiendo que mi trabajo debería evolucionar y ese movimiento me da vida. 

La serie de manos la arranqué accidentalmente como parte de una colaboración con Trimarchi y me encontré con un tema que me gustó dibujar.

El dibujo y el diseño grafico pueden ir de la mano, pero en mi caso, que vengo del diseño gráfico, el dibujo es algo que todavía lo siento desafiante y ajeno.

Me tomó mucho tiempo aprender a dibujar y es un esfuerzo que me impongo diariamente. Las manos van a seguir apareciendo como prints, pinturas y esculturas porque me genera diversión hacerlas y satisfacción mirarlas.

La verdad es que este 2021 fue un año de mucho trabajo comercial para mí y eso governó mi vida, así que debería generar un cuerpo de trabajo nuevo para salir a exhibir. De hecho, ya hay invitaciones para exponer en algunas galerías de forma grupal y creo que eso es a lo que aspiro: muy de a poco encontrarme en este espacio de galerías y de generación de obra única. 

Te has atrevido con la escultura y el resultado es excelente. ¿Tienes previsto seguir incurriendo en esta disciplina y/o en otras?

Vengo del mundo del 3D y como director trabajé mucho con espacios y volumen. En un principio quería alejarme de todo eso, pero la escultura apareció como una veta a explorar y que tiene mucho que ofrecer.

Espero que este año venga con esculturas y experimentos de todo tipo alrededor de la cerámica y la pintura. Tiempo al tiempo.

¿En qué estás trabajando en estos momentos?

En este momento estoy haciendo un mural en Santa Bárbara, California, y varios proyectos de identidad con diferentes marcas, que involucran ilustraciones, animaciones y algunos comerciales para televisión.

En febrero debería lanzar una o dos láminas nuevas y tal vez algo más. Lo que sucede es que, para mí, generalmente enero es un mes de vacaciones y ocio, así que solo espero leer y estar con amigos y familia.

Artistas de todos los tiempos a los que admiras…

El trabajo de David Hockney siempre me lleva a repensar mi trabajo. La carrera de Picasso me parece alucinante y siempre que puedo leo a Milton Glaser o a Bob Gill, que me resultan tan claros y me ordenan ideas, que a veces me cuesta definir. Y no me puedo olvidar a Ellsworth Kelly. Me encontré con su obra en muchos museos de California y ¡es todo color! Me encanta. 

¿Cuáles son tus principales fuentes de inspiración?

Intento estar abierto a lo que me rodea. Es más el ejercicio de generar una sensibilidad hacia las cosas que las cosas en sí.

Busco esa incomodidad de lo ajeno, viajar, lo novedoso, conocer gente nueva, comer, comprar libros. Todo eso termina resultando en alguna idea en algún momento. Es un proceso desordenado pero funciona.

¿Cómo estás viviendo esta pandemia?

Con paciencia y mucha disciplina. Me resguardo en momentos de pico de contagios, y me relajo en momentos de baja circulación del virus. Los Ángeles tiene muchos espacios abiertos e intento generar actividades por ahí. Mis amigos se cuidan y mutuamente nos cuidamos entre todos.

No quiero que suene a cliché o naive, pero siento que esta pandemia me obligó a pensar en mis vecinos y los que me rodean de una forma menos egoísta, e intento cuidar eso.

Tu mantra para este 2022

Disfrutar de todo lo bueno y generar cosas bellas con trabajo y dedicación. El resto es ruido. 

(*) Imágenes proporcionadas por Sebastian Curi.


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