Pero más allá del sabor, lo que terminó de conquistarnos fue todo lo que hay detrás. Porque en CC/magazine nos encanta conocer las historias que sostienen los proyectos que admiramos. Por eso, recientemente hablamos con Johan Damgaard, co-fundador de Lykke, sobre los orígenes de la marca, el sentido de emprender hoy, la complejidad de fundar una empresa de café desde cero y, sobre todo, el propósito real que hay detrás de cada decisión.
Leer esta entrevista es entender que otra forma de hacer empresa no solo es posible, sino necesaria. Que se puede pensar más allá de uno mismo, del beneficio inmediato o del crecimiento sin sentido. Que el trabajo —cuando se hace con coherencia, respeto y alegría— puede tener un impacto positivo tanto en las personas como en el planeta. Lykke no habla de felicidad como un eslogan vacío, sino que la practica desde el origen, desde la tierra, desde las relaciones humanas y desde una manera honesta de entender el diseño, la producción y el consumo. Y quizá ahí esté la clave. En recordarnos que disfrutar de una buena taza de café también puede ser un acto consciente. Uno que sienta bien. Y que, además, hace bien. Pasen y lean.

Empecemos por el principio: ¿cómo y cuándo se fundó Lykke y quiénes están detrás de este proyecto cafetero tan visionario?
Lykke se fundó en enero de 2020. Empezamos justo a tiempo para la COVID-19… Un año antes ya habíamos puesto en marcha dos de nuestros proyectos agrícolas en El Salvador y Perú, pero aquello todavía no era Lykke como tal. Más bien era la idea inicial de empezar a producir café junto a algunos amigos agricultores.
Lars Pilengrim, uno de los fundadores, me llamó y me preguntó si quería empezar a cultivar café con los agricultores. Era prácticamente lo único que no habíamos hecho todavía dentro del mundo del café.

Mi trayectoria comenzó en el mundo del café, cuando fundé en 2004 otra tostadora junto a unos amigos llamada Johan & Nyström. En aquel momento, Lars era el responsable de sourcing, y viajaba por todo el mundo para comprar café para nosotros. Con el tiempo se convirtió en un gran amigo y también en uno de los socios.
Después de dejar mi anterior tostadora, participé en otros proyectos relacionados con marcas e ideas sostenibles, pero decidí volver al café. La idea y los proyectos sonaban demasiado divertidos como para dejarlos pasar.
La mujer de Lars, Carolina, también se sumó al proyecto como responsable de tés, y luego pensamos que necesitábamos a gente con experiencia: Johan Wellander, antiguo miembro del consejo y amigo, también se unió. Además, algunos de los agricultores son socios del proyecto y muchos miembros del equipo han tenido la oportunidad de convertirse en partners. Eso nos da muchísima energía y fuerza para gestionar la empresa y el proyecto cafetero, porque todos trabajan también para sí mismos.

“Algunos de los agricultores son socios del proyecto y muchos miembros del equipo son partners.”
El nombre Lykke significa «felicidad» en sueco. ¿Cómo surgió y qué representa dentro de la filosofía de la marca?
Nos sentamos y nos preguntamos qué echábamos de menos en nuestras vidas después de haber trabajado en empresas más grandes. La respuesta fue clara: la alegría. Queríamos además un nombre con doble consonante, y Lykke era perfecto.
Justo acababa de llamar Lykke a mi cuarta hija y ya tenía en mente utilizar ese nombre en algún proyecto empresarial en el futuro. No tanto por el vínculo personal, sino porque es un nombre corto, sonoro y que transmite una buena sensación en los países nórdicos.
Añadimos el arcoíris porque todos los colores son nuestros colores. No queríamos limitarnos a uno solo, como hacen muchas marcas.
¿Cuál fue la espita inicial para crear una empresa de café que posee sus propias fincas y conecta origen, tueste y storytelling?
El plan inicial era gestionar fincas y vender café verde, compartiendo parte de los beneficios con los agricultores. Hoy en día, el valor de una taza de café se crea donde se sirve, y nosotros queríamos un modelo más circular, en el que los agricultores participaran de esos beneficios.

Además, queríamos controlar y garantizar cómo se produce nuestro café. Lo más habitual en el mundo del café de especialidad es comprar el grano a intermediarios; en algunos casos se compra directamente al agricultor, pero solo si se manejan volúmenes muy grandes.
De cara a 2050, el cambio climático habrá destruido gran parte de la producción mundial de café, a menos que se cultive en altitudes elevadas, integrando el café en la naturaleza mediante agroforestería, evitando monocultivos, apostando por agricultura regenerativa y cuidando todo lo que se cultiva en la finca en lugar de depender de pesticidas y fertilizantes. Como se hacía antes.
En resumen: queremos asegurar una agricultura sostenible y compartir los beneficios con nuestros socios agricultores, que también son socios de nuestra empresa en Suecia. Buscamos el equilibrio.
Lanzar una empresa con propósito nunca es fácil. ¿Cuáles fueron los mayores retos al iniciar Lykke y cómo los superasteis?
La verdad es que no sabemos lo que es gestionar Lykke en tiempos «buenos». Hemos pasado por la COVID, luego la inflación y el aumento de los costes de transporte cuando el e-commerce explotó, después guerras, subida del precio de la energía… y luego Trump y los aranceles… jajaja

Esperamos que 2026 sea el año en el que las cosas empiecen a estabilizarse. Pero, ¿quién dijo que fuera fácil dirigir una empresa?
Lo positivo es que tenemos muchísimos clientes y personas apoyando la buena causa comprando nuestros cafés y tés :)
Trabajáis directamente en origen en países como Brasil, Perú, El Salvador y ahora Uganda. ¿Cómo seleccionáis las regiones y comunidades con las que colaboráis?
Primero buscamos ubicaciones en altitudes elevadas y, después, orígenes donde ya conociéramos a personas locales.
No necesariamente los orígenes más obvios como Etiopía, Kenia o Brasil (aunque al final también acabamos en Brasil porque los cafés son extraordinarios).
Por ejemplo, en Uganda encontramos el mismo terroir que en Kenia: suelos volcánicos y gran altitud. Sin embargo, históricamente Uganda no ha tenido la reputación cafetera de su país vecino. Hoy, en cambio, estamos produciendo cafés increíbles allí.
En cada origen y cada finca trabajamos muy cerca de las comunidades locales.
Mientras que la mayoría de tostadores compran cafés distintos cada año según el precio, nosotros tenemos un compromiso que va más allá de lo financiero o lo sostenible: acompañaremos a nuestras fincas mientras Lykke exista. Es la forma más sostenible de trabajar y permite a los agricultores invertir con seguridad, sabiendo que nuestros volúmenes crecen año tras año.

¿Puedes contarnos más sobre vuestras fincas, dónde están y cómo contribuyen a vuestra misión de sostenibilidad y equidad?
La versión corta es que adjuntamos nuestro informe de impacto, donde se explican en detalle todos nuestros proyectos.
Trabajamos en cuatro (de cinco) orígenes distintos:
1) Panamá, La Mula: tenemos una parcela que actualmente no está activa debido a la COVID. Los árboles, en su mayoría variedad Geisha, crecen de forma casi silvestre mientras decidimos cómo desarrollar el proyecto.
2) El Salvador, El Pital: fue nuestra primera inversión. Produce café, parte de él procedente de árboles de más de 100 años que han vuelto a producir tras ser cuidados. También compramos cerezas a vecinos de la zona, ayudándoles a mejorar sus cultivos, aumentar el rendimiento y obtener un mejor precio.
3) Brasil, Caparaó: hemos invertido en un autobús que recorre la región formando a agricultores para mejorar la calidad de su café. El proyecto se llama «Lado a Lado», mano a mano con los agricultores. Además de producir, somos el canal hacia el mercado, garantizando demanda para los proyectos en los que participamos.
4) Perú, Agua de Nieve: una finca en las laderas de los Andes. Trabajamos estrechamente con agricultores y comunidades locales, comprando también cerezas a vecinos para completar los volúmenes. Crecemos siempre juntos.
5) Uganda, Montañas Rwenzori: Uno de nuestros financiadores en Uganda, We Effect, es una de las organizaciones suecas financiadas con fondos de ayuda internacional que trabajan en este ámbito. En lugar de ayuda directa, estamos otorgando préstamos que serán reembolsados. Es un nuevo modelo que gusta a todo el mundo. Especialmente al gobierno sueco.
“En cada origen y cada finca trabajamos muy cerca de las comunidades locales.”

¿Cómo definirías la «mentalidad escandinava» detrás de Lykke, especialmente en términos de minimalismo, transparencia y respeto por las personas y la naturaleza?
Aunque en Escandinavia solemos tener una visión minimalista, en Lykke hemos intentado ser un poco más disruptivos. En cada decisión buscamos nuevos caminos y modelos, porque eso lo hace más interesante.
El respeto por la naturaleza y las personas es algo que se aprende desde la infancia en Suecia. Tenemos conceptos como el allemansrätt (el derecho de acceso a la naturaleza), que te permite moverte libremente por ella siempre que la respetes. Estamos educados para tratar bien a los demás, y creo que la moral sueca es fácil de reconocer en muchos ámbitos.
Los fundadores de Lykke solo queremos que la gente sea feliz en el trabajo. Pasamos demasiado tiempo trabajando como para ser infelices. Lideramos de forma pragmática: buscamos a las mejores personas y les dejamos hacer su trabajo, interviniendo solo si algo se desvía.
Cuando la gente es feliz, se siente productiva y orgullosa de lo que hace, eso se contagia. Y así, como fundadores, también disfrutamos viniendo a trabajar cada día :)
Vuestra identidad visual es llamativa, lúdica y con mucha personalidad. ¿Quién está detrás del universo creativo de Lykke?
Probablemente no sea el mejor CEO del mundo, pero mi mente nunca deja de pensar en cosas bonitas: diseño, interiores, colores, música, ideas… y en cómo transformarlas en productos que despierten deseo. Así que diría que soy un CEO muy creativo y orientado al Marketing.

Cuando surge la idea de un nuevo producto o packaging, la comparto con personas con las que llevo muchos años trabajando: directores de arte, ilustradores, creativos. A partir de ahí, desarrollamos juntos el diseño. Yo sigo escribiendo todos los textos, con un tono casual, ingenioso e interesante.
La única regla de diseño que establecí hace seis años es que no hay reglas. Siempre pregunto a los creativos si eso que están haciendo es lo más creativo que podrían proponer. Y, de alguna manera, siempre acabamos creando algo nuevo y especial. Rara vez se repite, y aun así ha terminado convirtiéndose en «el estilo Lykke«.
Participa mucha gente, pero como alguien dijo una vez: el diseño no es una democracia. Cinco personas no pueden decidir el sabor de una pizza. Escucho, recojo ideas, pero la decisión final siempre es mía.
Y sí, puedo ser desesperadamente perfeccionista con los códigos PMS, las palabras pequeñas o los detalles… hasta que todo está exactamente como quiero :)
“Queremos que la gente sea feliz en el trabajo.”
Lykke Can es uno de vuestros formatos de packaging más singulares: una experiencia mensual con una fuerte historia detrás de cada edición. ¿Cómo surgió la idea del café en lata?
Mi amigo y socio Lars es un friki de la cerveza como yo. Pero peor.
De hecho, estaba experimentando con una máquina de enlatado para cerveza cuando se le ocurrió la idea de envasar café en una lata.
Es oscura, completamente hermética y probablemente el material más sostenible que existe: el 80% de todo el aluminio del mundo sigue reciclándose en un ciclo infinito. Es un packaging friki y dentro hay café igual de friki.
En las latas podemos hacer lo que queramos con pequeños proyectos o ideas que nacen en las fincas: microlotes, nuevas variedades, procesados diferentes, etc. Como suscriptor y miembro del Lykke Coffee Club, entras en un universo Lykke más «nerd», recibiendo cada mes una nueva lata antes que nadie.
Los nombres de vuestros cafés llaman mucho la atención: desde Happiness hasta BAM BAM, Ugly Cute o Snövatten. ¿Puedes compartir las historias o inspiraciones detrás de algunos de ellos?
La verdad es que simplemente surgen, casi nos caen encima. BAM BAM era una ilustración de un artista sueco llamado Andreas Samuelsson. Nos encantaron la combinación de colores y el nombre, así que le preguntamos si podíamos usarlo. Happiness fue una elección sencilla: una bolsa rosa con un arcoíris. El secreto es que originalmente iba a llamarse 16:20, pero pensamos que era demasiado… ;) La finca en Perú se llama Agua de Nieve, Snow Water o Snövatten en sueco. OJ! es «hola» en Brasil para el café brasileño, mientras que en Suecia OJ! es algo así como «¡ups!».
Y así sucesivamente. Big Monday es una famosa ola de surf frente a la costa de El Salvador, mucho más fácil de recordar que El Salvador, El Pital. UFO surgió a partir de una ilustración de un ovni y decidimos llamar al café The Ugandan Farming Odyssey. Ugly Cute… no son los granos más bonitos, pero cuidamos de todos y saben increíbles.
¿Cómo es el proceso de desarrollo de cada producto, desde el nombre y el diseño hasta la selección del grano y el perfil de tueste?
Todo empieza con una necesidad o una idea para un nuevo producto. Después intento encontrar un nombre provisional y, a veces, una idea de diseño desde una fase muy temprana. El nombre no siempre tiene que describir el producto; puede describir la sensación que quiero que experimente quien lo recibe. ¿Qué emoción debería transmitir?
Tras la idea y el pitch inicial, nuestra directora de arte Karin Ahlgren y la diseñadora Kelly Lansman desarrollan una propuesta visual basada en ese concepto. A veces trabajamos con fotografía, otras con diseño digital. Como decía, es la sensación del momento la que decide.
Lo último es poner palabras al producto. Por ejemplo, Darkness. Necesitábamos un blend más oscuro para nuestros clientes. ¿Qué es la oscuridad? Junto al ilustrador Andreas Samuelsson se nos ocurrió la idea de la caja sobre la cabeza. Karin y Kelly propusieron varias combinaciones de color y elegimos una que no teníamos: naranja. El naranja funciona muy bien con su color de contraste, el azul.
Ninguno de nosotros es especialmente fan del café de tueste oscuro, así que escribí un texto sobre personas que disfrutan de la oscuridad, pero recordándoles que la luz les espera cuando decidan salir. En realidad estaba bromeando —con cariño— con quienes prefieren cafés más oscuros, esperando que algún día se animen a probar tuestes más claros.
Es uno de nuestros cafés más vendidos. Así que parece que no tienen muchas ganas de salir a la luz :)
¿Qué hace único a cada blend en cuanto a variedad, origen y perfil de sabor? Por ejemplo, ¿qué diferencia a Big Monday de OJ! o Malin de Hökarängen?
Todos nuestros productos cubren una necesidad concreta de nuestros clientes. Pero decidimos no etiquetarlos como tueste claro, medio u oscuro.
Todos los cafés en bolsas de 500 g están pensados para consumo diario y en volumen. Happiness es el más ligero: afrutado, fresco, amable. Luego llegó Darkness. Y más tarde la gente empezó a pedir algo intermedio: ni muy claro ni muy oscuro. Entonces se me ocurrió la idea de algo más mainstream. En sueco existe la palabra lagom, que significa «ni demasiado poco ni demasiado».

Quería usar una fotografía, y encontré a una fotógrafa sueca que había tomado una imagen de una mujer en 1983. Los años 80 siempre son divertidos por los peinados, etc. Cambié el nombre por Malin, un nombre muy común entre las mujeres nacidas en los ochenta. Ugly Cute es incluso más oscuro que Darkness.
Luego están los cafés de origen en bolsas de 250 g. Ahí no tocamos nada: saben a lo que saben según su origen. No podemos cambiar su sabor, solo intentar sacar lo mejor de cada grano y cada finca. Trabajamos únicamente con cuatro orígenes, aunque cada año los cafés pueden variar ligeramente según lo que ocurra en las fincas.

Más allá del café, vuestra línea de tés y el próximo lanzamiento de matcha reflejan ese mismo enfoque limpio y centrado en la calidad. ¿Qué os llevó a expandiros hacia estos productos?
Vengo de un entorno en el que el té siempre ha formado parte del mundo del café. Si no bebes café, bebes té. Así que no podemos dejar a nadie fuera.
Ya había vendido tés en otra etapa de mi vida, y Carolina Pilengrim se encargaba de los más de 100 tés que ofrecíamos. Pero siempre había unos ocho que eran los más vendidos, así que decidimos quedarnos con esos ocho —sus sabores y su carácter— que son los que finalmente forman parte de la gama de tés de Lykke.
Tenemos tanto bolsitas, que son más prácticas, como tés a granel. El matcha empezó siendo una gran tendencia, pero al principio no era tan relevante, así que encargué el proyecto de diseño a algunos estudiantes. Ahora lo veo de otra manera, y es divertido desarrollar el diseño.
En abril lanzamos nuestro nuevo matcha con un diseño renovado, que se venderá en tres series diferentes, incluyendo un hojicha (té verde tostado molido).
“En abril lanzamos nuestro nuevo matcha con un nuevo diseño.”
Probablemente pueda enviar imágenes dependiendo de cuándo vayáis a publicar. Recibiré las primeras muestras en dos semanas.

¿Cuál es el concepto detrás de vuestras Edition Cans? ¿Cómo seleccionáis el café, el proceso y el origen cada mes?
Como comentaba antes, las latas nos permiten mezclar y experimentar con todo tipo de procesos que provienen de las fincas. Todos los experimentos relacionados con el café ocurren en este formato.
Por ejemplo, vamos a lanzar una variedad llamada Laurina, naturalmente baja en cafeína, que hemos plantado en El Salvador.
También tenemos un nuevo producto muy interesante que es café, pero no solo café. Os encantará el diseño, aunque todavía no puedo contar más hasta el lanzamiento. Quizá, de nuevo, dependiendo de cuándo publiquéis.
Hablemos de “Happiness”, vuestro café de filtro para el día a día. ¿Qué lo hace especial en cuanto a mezcla, tueste y experiencia?
Es nuestro café diario. Hemos seleccionado granos más afrutados de El Salvador, Uganda y Perú, y los tostamos de forma más ligera. Esto permite beberlo en cantidad, gracias a su perfil más suave.
Todos los cafés en bolsas de 500 g son blends. Es nuestro café más vendido y, en cierto modo, representa la esencia de Lykke. Es difícil no sentir cierta felicidad al ver la bolsa. :)
¿Tenéis próximos lanzamientos o colaboraciones que podáis compartir con nosotros? ¿Nuevas fincas, productos o experiencias previstas para 2026–2027?
Vamos a lanzar una Lykke brew bag con un diseño optimista y lleno de energía. También llegan muchas nuevas latas, habrá más tés, y el nuevo diseño de matcha acaba de llegar. Y luego está nuestro producto más revolucionario, del que os contaré más adelante. ¡Sí!
También estamos hablando de nuevos proyectos en origen: plantar más café en Perú y encontrar un terreno en Brasil que sirva como base para nuestros proyectos allí.

Si tuvieras que describir la experiencia Lykke en una sola frase a alguien que nunca la ha probado, ¿cuál sería?
Hemos intentado concentrar esa sensación en una sola frase, y lo mejor que se nos ocurrió fue: «Lykke es que nada ni nadie debería salir perjudicado cuando disfrutamos de una taza de café. Lykke es también esa sensación que todos buscamos: sentirnos bien haciendo las cosas bien.»
“Lykke es también esa sensación que todos buscamos: sentirnos bien haciendo las cosas bien.”
Os recomendamos que les sigáis en instagram y que echéis un vistazo a su web, ya que también tienen tés y merchandising chulísimo.

PROMOCIÓN: ¡Hoy también lanzamos una promo con ellos! ¿De qué se trata? En este caso, las primeras 25 personas que compra The Unusual Barcelona en citycurator.es recibirán 2 sobres de café de especialidad de regalo. ¡Corred que vuelan!
(*) Fotos proporcionadas por el equipo de Lykke.
Share this article