Napar: una nueva forma de habitar la cultura del café

En la ciudad polaca de Torun, el estudio Znamy sie diseña un espacio donde la arquitectura nace del propio proceso de elaboración del café.

Durante la última década, las cafeterías de especialidad han transformado la forma en que consumimos café. También han transformado la manera en que se diseñan los espacios dedicados a él. Sin embargo, a medida que este fenómeno se ha expandido por todo el mundo, también lo ha hecho una cierta uniformidad estética. Maderas claras, hormigón visto, tonos neutros, mobiliario minimalista y una atmósfera cuidadosamente calculada se han convertido en un lenguaje reconocible que, con frecuencia, parece repetirse de una ciudad a otra.

Por eso resulta especialmente interesante encontrar proyectos que intentan construir una identidad propia desde otro lugar.

Es el caso de Napar, una nueva cafetería de especialidad con tostador ubicada en el centro histórico de Torun, una de las ciudades medievales mejor conservadas de Polonia. Diseñado por el estudio Znamy sie, el proyecto ocupa 73 metros cuadrados dentro de una antigua casa urbana y propone una aproximación poco habitual: utilizar el propio proceso de elaboración del café como punto de partida para desarrollar la arquitectura del espacio.

No se trata de llenar el interior de referencias literales ni de convertir el local en una escenografía temática. La estrategia es mucho más sutil. El proyecto toma conceptos, formas y gestos asociados al café para construir una experiencia espacial coherente que acompaña al visitante sin necesidad de explicaciones.

“El proyecto toma conceptos, formas y gestos asociados al café para construir una experiencia espacial coherente.”

Del fruto a la taza

Para entender el proyecto conviene empezar por la propia filosofía de Napar. La cafetería ha construido su reputación alrededor de una aproximación casi artesanal al café de especialidad. Detrás del proyecto están Michal Cieslak y Bartek Kedra, responsables de una marca que ha conseguido crear una comunidad fiel gracias al cuidado con el que seleccionan, tuestan y preparan cada café. A ello se suma el trabajo de Emilia Chalas, responsable de una propuesta de repostería que se ha convertido en otro de los motivos por los que muchos clientes regresan.

Cuando llegó el momento de ampliar el espacio, la intención no consistía únicamente en aumentar la capacidad del local. El reto era trasladar esa misma atención al detalle al diseño interior. De ahí que la respuesta de Znamy sie fue desarrollar una narrativa inspirada en el recorrido del café, desde el fruto hasta la taza.

Las formas curvas que aparecen en distintos puntos del proyecto remiten a las cerezas del cafeto y a los granos de café. Las líneas onduladas presentes en algunos detalles recuerdan las pequeñas grietas que aparecen durante el proceso de tostado. Las estructuras translúcidas evocan los filtros de papel utilizados en métodos de extracción manual como el V60, mientras que ciertos elementos metálicos y de vidrio hacen referencia a jarras, hervidores y accesorios habituales dentro de la cultura del café de especialidad.

“Las formas curvas que aparecen en distintos puntos del proyecto remiten a las cerezas del cafeto y a los granos de café.”

Lo interesante es que ninguna de estas referencias resulta evidente a primera vista. Funcionan más como una capa narrativa que como un recurso decorativo.

Una arquitectura que acompaña el ritual

La preparación del café tiene algo de ceremonia contemporánea. Quienes frecuentan cafeterías de especialidad saben que gran parte de la experiencia reside precisamente en observar el proceso. La molienda, el peso exacto del café, la temperatura del agua o la precisión de los movimientos forman parte de un ritual que se ha convertido en uno de los principales atractivos de este tipo de establecimientos.

Napar incorpora esa dimensión dentro de su organización espacial. La zona de acceso está dominada por una barra abierta cuya geometría curva favorece una relación más cercana entre clientes y baristas. El mostrador se convierte en un punto de observación desde el que seguir cada fase de la preparación, transformando la espera en una parte activa de la experiencia. Las estanterías que recorren el espacio aportan orden visual sin generar sensación de rigidez. Todo parece dispuesto para facilitar el movimiento, la conversación y la interacción cotidiana que caracteriza a este tipo de lugares.

La importancia de la calma

Uno de los aspectos más interesantes del proyecto es la manera en que introduce distintos ritmos dentro de una superficie relativamente reducida. Junto a la zona más dinámica vinculada a la barra aparece un segundo ámbito con un carácter mucho más tranquilo e introspectivo.

Aquí la arquitectura parece desacelerar, la iluminación se vuelve más suave, los reflejos multiplican visualmente el espacio, y las formas suspendidas sobre las mesas aportan una sensación de ligereza que contrasta con la solidez de algunos elementos construidos en madera y piedra.

La vegetación desempeña también un papel fundamental. Más que funcionar como un elemento decorativo, actúa como un mecanismo capaz de generar pequeñas transiciones y crear cierta sensación de intimidad sin necesidad de recurrir a divisiones físicas.

Hay quienes llegan para tomar un café rápido antes de continuar con su día. Otros utilizan la cafetería como lugar de trabajo. Algunos buscan simplemente un momento de desconexión. La arquitectura responde a todas esas situaciones sin imponer una única forma de uso.

El peso de la historia

Otro de los aciertos del proyecto reside en la relación que establece con el edificio existente. En lugar de ocultar la identidad histórica del inmueble, los diseñadores decidieron incorporarla dentro de la nueva intervención.

Las carpinterías originales se convierten en uno de los elementos que articulan el proyecto y encuentran continuidad en vitrinas, expositores y piezas de mobiliario diseñadas específicamente para el espacio. Esta decisión permite mantener un diálogo constante entre pasado y presente.

Por un lado, el visitante percibe el carácter histórico de la arquitectura original. Por otro, la intervención introduce un lenguaje claramente contemporáneo que evita cualquier tentación nostálgica. La convivencia entre ambas capas aporta profundidad al proyecto y contribuye a construir una identidad más compleja y duradera.

Más allá del café

Aunque el café es el hilo conductor de toda la propuesta, el interés de Napar va más allá de la cultura cafetera.

El proyecto refleja una tendencia cada vez más visible dentro del diseño contemporáneo: la búsqueda de espacios capaces de construir relatos propios en lugar de reproducir fórmulas preexistentes. Por ello, en Napar han optado por trabajar desde la identidad específica del lugar, de la marca y de las personas que lo habitan.

Una cafetería pensada para quedarse

La cultura del café de especialidad ha demostrado que la calidad no depende únicamente del producto. También está relacionada con el contexto en el que se consume, con la experiencia que rodea cada taza y con la capacidad de crear espacios donde las personas quieran permanecer.

Napar entiende perfectamente esa realidad, y más que diseñar una cafetería visualmente atractiva, Znamy sie ha creado un entorno que refleja los valores que han definido la marca desde sus inicios: precisión, dedicación, paciencia y atención al detalle.

Muy recomendable.

(*) Proyecto: Znamy sie (Wojtek Nowak, Bogna Kawa-Nowak, Oliwia Karapuda y Anna Petryszyn). Fotografías: Migdal Studio.

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