«The Chapel Retold»: Cuando menos es más
La silenciosa transformación de una antigua capilla en Copenhague plantea una nueva forma de entender la arquitectura, el urbanismo y el tiempo.


Con motivo de la Bienal de Arquitectura de Copenhague 2025, desde CC/magazine descubrimos The Chapel Retold, un proyecto que podría parecer pequeño en escala pero que tiene un impacto radical en cómo concebimos hoy el papel de la arquitectura. Ubicado en los terrenos del antiguo Hospital de Frederiksberg, este proyecto es una declaración de intenciones: transformar, adaptar y dar nueva vida a lo que ya existe, con la menor intervención posible.
Una nueva sensibilidad arquitectónica
La capilla en cuestión fue construida en 1954 y se usaba como capilla funeraria. Su aspecto recuerda al de una casa unifamiliar de mediados de siglo, con una jardinería ordenada, un patio pavimentado y una arquitectura sobria pero cuidada. Con el paso del tiempo, tanto el edificio como su entorno natural han caído en cierto abandono, marcado por el desgaste, el clima y la desatención institucional.
Sin embargo, el deterioro no es sinónimo de inutilidad. Bajo esta premisa, el proyecto The Chapel Retold ha sido impulsado por la Asociación Danesa de Arquitectos, que ha convocado a un grupo multidisciplinar de arquitectos, artistas y artesanos para reinterpretar el uso y la identidad del lugar.

Arquitectura con lo que ya hay
Lejos de pensar en grandes demoliciones o transformaciones invasivas, el equipo promotor del proyecto se propuso un objetivo muy diferente: conservar al máximo, añadir lo mínimo y valorar lo existente. Una filosofía que está alineada con una corriente creciente en arquitectura: intervenir sin borrar, sumar sin destruir.
El proyecto forma parte de la iniciativa Agenda Earth, respaldada por la Fundación Dreyers Fond, y busca ofrecer una experiencia arquitectónica inmersiva que sirva como modelo para futuras rehabilitaciones sostenibles.

Lo que fue, lo que es, lo que puede ser
A nivel espacial, la capilla conserva sus elementos principales: una sala principal con techos altos que recuerda su función ceremonial, una planta sótano con refrigeradores de mortuorio, y una serie de jardines internos y patios que conectan el edificio con su entorno.
El reto ha sido doble: por un lado, reinterpretar esos elementos desde una mirada contemporánea y emocional; por otro, hacerlo sin grandes inversiones ni residuos, y con un enfoque artesanal, local y regenerativo.
Transformación desde lo mínimo
Los cambios realizados son discretos pero impactantes. Se ha trabajado con limpieza, restauración, encalado, reparación de ladrillos y reutilización de materiales hallados en el propio recinto o en obras cercanas.
Por ejemplo, una gran ventana procedente de una construcción en Amager ha sido restaurada y colocada en la fachada para permitir una nueva entrada de luz natural.
Asimismo, se han eliminado setos para abrir el jardín al entorno urbano, creando un espacio más acogedor, público y permeable.

El proceso ha sido guiado por la historiadora del arte Marianne Krogh y la arquitecta Sidsel Gelting Hodge, quienes explican que el enfoque ha sido lento, casi meditativo.
Se ha priorizado el tiempo, la escucha y la observación sobre la adquisición de nuevos materiales o la ejecución apresurada.

Una respuesta urgente al despilfarro
El proyecto también busca concienciar sobre la necesidad de frenar la demolición masiva de edificios.
En Dinamarca, se derriban anualmente unos 2,2 millones de metros cuadrados de edificación, mientras se construyen entre 5 y 6 millones de nuevos metros cuadrados cada año.
Lars Autrup, director de la Asociación Danesa de Arquitectos, lo resume con claridad:
“No tiene sentido seguir demoliendo edificios como lo hacemos hoy. Sabemos que la construcción consume enormes recursos, representa un tercio de las emisiones de CO2 de Dinamarca y genera cerca de un tercio de los residuos del país. Muchos de los edificios que tiramos tienen un valor arquitectónico inmenso. Necesitamos ejemplos que demuestren que es posible transformar con inteligencia y sensibilidad.”

Un piloto para el futuro urbano
La transformación de la capilla forma parte de un plan de regeneración urbana mayor. Cuando el Hospital de Frederiksberg cierre en 2026, el Ayuntamiento comenzará a desarrollar un nuevo distrito urbano llamado Hospitalshaven («el jardín del hospital»), que deberá ser sostenible y respetuoso con la historia y el entorno. La capilla rehabilitada funcionará como centro comunitario y cultural, siendo la primera pieza de este nuevo ecosistema urbano.
Espacios que invitan a quedarse
Desde el 12 de septiembre hasta el 31 de octubre de 2025, The Chapel Retold estará abierto al público los jueves de 14:00 a 20:00 h y los sábados de 10:00 a 16:00 h. Además, la Asociación Danesa de Arquitectos organizará eventos y actividades especiales durante ese período, y se proyectará un documental sobre el proceso de transformación dentro del propio espacio.
También se puede seguir el desarrollo del proyecto a través del Instagram oficial de la Asociación (@arkitektforeningen) desde el 26 de junio.

Un ejercicio colectivo e interdisciplinar
Entre los participantes figuran estudios y artistas como Verna Architects, Line Hvidbjerg, Julie Falk, Emmy Laura Pérez Fjalland, Karoline Bach Larsen, Hahn Lavsen Architects, Rasmus Søndergaard Johannsen o Marianne Noer, entre otros.
Cada uno ha aportado una mirada singular, trabajando desde la cerámica, la madera, el tejido, la escritura o el ladrillo. La diversidad de saberes ha sido clave para desarrollar un proyecto sensible, con raíces locales pero con proyección internacional.

Más allá de la estética
Lejos de la arquitectura entendida como espectáculo o declaración grandilocuente, The Chapel Retold propone una mirada pausada, casi silenciosa. Una arquitectura que observa antes de intervenir, que escucha antes de transformar. Su propósito va más allá de lo técnico o lo estético: se trata de un acto profundamente cultural y político, donde el cuidado, la memoria y la relación con el entorno cobran un nuevo protagonismo.
Tal vez por eso, más que una rehabilitación, este proyecto es una pregunta abierta: ¿qué más podemos hacer con lo que ya tenemos?
(*) Fotografías: Laura Stamer.
