Sergio Sancho y CAN Art Fair: arte contemporáneo con alma mediterránea
Con solo cuatro ediciones, CAN Art Fair se ha convertido en una cita imprescindible del calendario artístico internacional y en el gran acontecimiento cultural del verano en Ibiza. Del 25 al 29 de junio, la feria —fundada y dirigida por Sergio Sancho— regresa al recinto FECOEV con una cuidada selección de galerías nacionales e internacionales, y con una propuesta que va mucho más allá del arte en sala: un diálogo entre lo global y lo local, entre la creación contemporánea y el paisaje mediterráneo.
CAN (Contemporary Art Now) articula un ecosistema artístico único, que se despliega en paralelo por toda la isla a través de exposiciones, colaboraciones institucionales y un ambicioso Programa OFF que amplía fronteras y formatos.
Conversamos con Sergio Sancho, el creador de este encuentro que ha convertido a las Pitiusas en epicentro global del arte más actual, sobre la evolución del proyecto, su visión del arte actual y los retos (y oportunidades) de organizar una feria de referencia en un enclave tan singular como Ibiza.
Sergio, cuatro años después del nacimiento de CAN Art Fair, Ibiza ya no se entiende sin esta cita con el arte contemporáneo. ¿Qué balance haces de esta evolución?
Es verdad que, hace cuatro años cuando llegamos a la isla, ya había proyectos culturales y artísticos, pero en cierto modo CAN Art Fair ha funcionado como conector. Al traer un proyecto grande y ambicioso que atrae a un público interesado en el arte, en el ámbito cultural se está generando un mayor tejido alrededor, consolidando poco a poco la isla como un sitio de referencia. Además, no me cabe la menor duda de que en Ibiza, con todo lo que es, va a generarse en los próximos años algo muchísimo más grande.
La evolución que estamos teniendo nosotros está siendo muy buena, y estamos recibiendo apoyo.
¿Cuál dirías que ha sido el mayor reto —y la mayor satisfacción— en la consolidación de una feria como CAN en una localización tan poco convencional como Ibiza?
El reto, lógicamente, fue llegar a un sitio en el que no está consolidada una Semana del Arte o una fecha concreta. Al principio íbamos bastante solos, pero hemos sido muy arropados por toda la gente de allí y todos los proyectos locales que se han ido generando. El reto ha sido ese, pero también es justo la mayor satisfacción: encontrar a tanta gente que nos ha abrazado, que tenían muchas ganas de que sucediera algo así.
“El reto fue llegar a un sitio en el que no está consolidada una Semana del Arte o una fecha concreta.”
Me siento muy agradecido de cómo nos han acogido en la isla y de cómo, poco a poco, se está generando un crecimiento artístico y cultural. Para mí es una de las satisfacciones más grandes: que esté teniendo un calado y se esté generando un tejido.
Este año regresan grandes nombres internacionales y se incorporan nuevas galerías de ciudades tan diversas como Berlín, Copenhague o Bali. ¿Qué criterios seguís para la selección y qué busca CAN en una galería expositora?
Como todos los años hemos sumado nuevas galerías y nuevos nombres. Unos vienen y otros salen. Desde los inicios hemos funcionado como una feria comisariada y por invitación, por lo que siempre ha pesado mucho la influencia de Sasa Bogojev, nuestro comisario. Él hace un trabajo muy bueno durante todo el año de visitar ferias, estar en contacto con galerías y artistas… Y ese bagaje hace que luego consiga encajar tan bien la selección. En definitiva, él define un poco el perfil que quiere que se muestre.
CAN siempre ha destacado por su vocación internacional, pero también por su apuesta por lo local. ¿Cómo conviven estas dos almas en la feria?
El Programa OFF es para nosotros algo muy importante. Con la elevada participación de galerías internacionales en la feria lo que veíamos es que muchas de ellas no tenían artistas locales en su nómina. Lo que se nos ocurrió, gracias al apoyo del Grupo Paya, era empujar una iniciativa donde pudiéramos trabajar con artistas baleares para que, cuando la gente viniera a visitar CAN Art Fair, se produjese también un intercambio de conocimiento.
“Estamos muy orgullosos del Programa OFF, porque a través de él visibilizamos el talento local.”
Por ejemplo, que las galerías extranjeras o coleccionistas pudieran descubrir a estos artistas locales. La verdad que es un programa del que estamos muy orgullosos porque creo que, en cierto modo, visibilizamos el talento local, al que además le damos recorrido no solo durante la feria, sino durante más de un mes que dura el Programa OFF.
El comisario Sasa Bogojev destaca que, aunque la pintura sigue teniendo un gran peso en la feria, cada vez hay más espacio para formatos alternativos como la cerámica, la instalación o el vídeo. ¿De qué manera se equilibra esta diversidad de lenguajes dentro de la narrativa global de CAN?
Es un comisario que ha tenido un ojo bastante orientado hacia la pintura y la figuración, pero se está abriendo ahora a nuevos espacios o formatos. Este equilibrio tiene mucho sentido, pues esta diversidad de lenguajes enriquece la propuesta. Nuestro nombre, Contemporary Art Now, hace referencia a lo que está sucediendo, al ahora. Es algo a lo que siempre le hemos puesto mucha fuerza y mucho hincapié, y es indudable que si hay formatos alternativos que están empezando a convivir con las disciplinas más habituales y teniendo más peso en el panorama actual es lógico que estén presentes aquí.
“Nuestro nombre, Contemporary Art Now, hace referencia a lo que está sucediendo, al ahora.”
¿Qué importancia tiene para ti visibilizar a los artistas que trabajan desde las islas, como Alba Suau, Adrián Martínez o Adriá Mayordomo?
Para mí la importancia de visibilizar a todos estos artistas es la capacidad que podemos tener de internacionalización, la idea de compartir el conocimiento y que la gente pueda conocer a estos artistas en otras ciudades del mundo a través de galerías que están participando en la feria, y de esta manera que se conozca su trabajo mucho más allá de nuestras fronteras. Creo que es muy interesante que nosotros, como feria, generemos este tipo de encuentros.
El arte contemporáneo a menudo se ve como elitista o hermético. ¿Cómo consigue CAN abrirse a públicos más amplios y conectar con la energía única de Ibiza?
Desde los inicios, al igual que nos ha sucedido con UVNT, parte de nuestro ADN ha sido intentar que haya un acercamiento del arte contemporáneo a todo el mundo. Y en Ibiza, por ejemplo, si eres residente tienes el 50% de descuento, porque queremos motivar a que mucha gente que a lo mejor no venga del ámbito del arte contemporáneo pueda disfrutar y participar. Yo creo que CAN Art Fair es una feria y un proyecto abierto a todo el mundo. Lógicamente luego tenemos nuestro programa de coleccionistas, pero siempre trabajamos con todo el mundo. Además, no sabemos nunca si esas personas van a acabar siendo expertos o coleccionistas. Al final es algo importante llegar a todos los públicos, y eso enriquece la feria.
“Parte de nuestro ADN ha sido intentar que haya un acercamiento del arte contemporáneo a todo el mundo.”
Desde UVNT en Madrid hasta CAN en Ibiza, has sido pionero en proponer formatos y lenguajes alternativos dentro del mundo del arte. ¿Qué crees que sigue faltando en el panorama artístico español?
Nosotros siempre hemos intentado aportar una visión distinta, llegar a otros públicos, inventarnos nuevas cosas y nuevos formatos, pero sería deseable que hubiese mucho más empuje, por ejemplo, de grandes corporaciones. No solo desde lo público, sino también desde lo privado. En Asia, por ejemplo, se ve un apoyo inmenso de marcas como LG o Hyundai, que tienen museos donde hay una programación muy potente, muy buena. Creo que aquí las empresas tienen que empezar a cambiar el mindset, y pensar que en ellas puede haber un retorno hacia la sociedad, y eso generaría un mayor tejido y daría visibilidad a más artistas, puesto que las iniciativas públicas cuentan con recursos más limitados.
¿Cómo ves el futuro de CAN? ¿Te planteas llevar este modelo a otros lugares con identidades culturales tan marcadas como la de Ibiza?
El futuro de CAN lo veo fuerte, potente, creo que al final es un concepto de feria más boutique, comisariada, que tiene mucho sentido y bueno, la idea de llevarla a otros lugares ya se verá. El tiempo nos dirá si debemos exportarlo, de momento estamos consolidando el proyecto, pero en la cabeza siempre está que este proyecto pueda ser más grande, por supuesto.
Por último, si tuvieras que definir el espíritu de CAN en una frase, ¿cuál sería?
Yo creo que CAN es algo mágico y especial, donde la gente viene a disfrutar y a conectar con el arte, pero también con la experiencia. Aparte de visitar la feria en sí suceden un montón de cosas en un ambiente tranquilo y relajado. Todo el mundo que viene se sorprende y sale muy contento con todo lo que ocurre. No sé si podría resumir todas estas sensaciones en una única frase, es algo que no sucede en otras partes. Por el formato, por donde se da… es algo único y hay una gran facilidad para hablar con la gente, hacer relaciones, estar con los artistas de una manera cercana y distendida… y sin tanta presión o tanto ruido. A veces en las ciudades todo parece que sucede muy rápido, aquí el ambiente es relajado.
(*) Imagen portada: María Santos.