Bocci celebra 20 años con Crafting Community: diseño, arte y comunidad en Berlín

Este mes de septiembre, Berlín vuelve a convertirse en un epicentro creativo de resonancia mundial con motivo de la Berlin Art Week. En esta ciudad poliédrica, donde lo industrial se transforma en vanguardia y lo histórico convive con lo emergente, el diseño y el arte encuentran un nuevo punto de encuentro en The Foundry, el espacio expositivo y laboratorio creativo impulsado por Bocci en el complejo de Wilhelm Hallen.

Allí se presenta Crafting Community, una exposición que reúne a un grupo internacional de artistas y diseñadores que exploran cómo los objetos hechos a mano pueden convertirse en vehículos de memoria, resistencia, celebración y, sobre todo, comunidad.

Curada por Anna Carnick —crítica, comisaria y escritora estadounidense afincada en Berlín—, la muestra se enmarca en un contexto de incertidumbre global. Tal vez por ello, su mensaje resulta tan potente: frente a la fragmentación, la creación compartida puede ser un puente.

«Cada una de estas obras es una ofrenda poética del creador a la comunidad», explica Carnick. «Son homenajes a quienes nos han formado, pero también críticas a los ataques contra colectivos vulnerables. Juntas, nos recuerdan la capacidad individual y colectiva de generar un impacto positivo».

The Foundry: del hierro a la luz

El lugar donde todo esto sucede no es casual. The Foundry ocupa una antigua fundición de hierro de principios del siglo XX en el complejo Wilhelm Hallen, reconvertida en 2024 por Bocci en un laboratorio creativo de 1680 m². El espacio, cargado de historia industrial, se ha transformado en un escenario para la experimentación y la luz, fiel al espíritu de Bocci: dejar que los materiales revelen su potencial oculto.

La elección del lugar habla de continuidad y transformación: del hierro al vidrio, de la industria pesada a la creación contemporánea. Una metáfora que resuena con la esencia de Crafting Community.

Un aniversario con sentido

La muestra coincide con una fecha significativa: los 20 años de Bocci y su décimo aniversario en Berlín. Para la firma canadiense, conocida por sus esculturas de luz experimentales, esta exposición es un modo de agradecer a la ciudad que la acogió y de reafirmar sus valores: empatía, conexión y diálogo.

«Crafting Community refleja nuestros principios», afirma Johannes Schön, director de marca y estrategia cultural de Bocci. «Queremos devolver a Berlín parte de lo que nos ha dado, mostrando cómo el diseño puede ser un lenguaje universal que fomente la empatía y la conexión».

Diversidad de voces, unidad en el hacer

El listado de participantes es tan amplio como diverso: artistas de Guatemala, México, Colombia, Ucrania, Reino Unido, Austria, Líbano, Túnez, Estados Unidos, Georgia, Martinica o Japón. Cada uno aporta una visión única, pero todos coinciden en entender el diseño no solo como estética, sino como acto cultural y político.

Desde el machete de azúcar de Yassine Ben Abdallah, que transforma el dolor colonial en memoria poética, hasta las esculturas folclóricas de Victoria Yakusha, que iluminan la resistencia del pueblo ucraniano; desde la monumentalidad textil de Beatriz Morales, impregnada de raíces libanesas, mexicanas y alemanas, hasta la intimidad de Jerome Byron, que convierte una mesa de cocina en altar cotidiano contra la violencia estructural.

Cada pieza se convierte en testimonio, denuncia o celebración. Juntas, forman un tapiz coral donde lo personal y lo colectivo dialogan.

El textil como narrador de memorias

Entre las propuestas más conmovedoras destaca la instalación «Where The Wild Things Are» (2022) de Beatriz Morales. Lienzos, fibras de agave y tintes naturales se entrelazan para rendir homenaje a la herencia cultural y a la tierra. Es un recordatorio de que la identidad es siempre múltiple y que nuestra conexión con la naturaleza es inseparable de nuestra historia.

Algo similar ocurre con «Owning Our Shadow» (2024), el tapiz del colectivo libanés Bokja, que incorpora fragmentos de memoria tras la explosión de Beirut en 2020. Su mensaje, acompañado de la cita de Kahlil Gibran «Todos somos como la luna, tenemos nuestro lado oscuro», es un canto a la resiliencia en tiempos de fragilidad.

Y con «Visions of the Lake», de la guatemalteca Estefanía de Ros, el tejido se convierte en canto sagrado a las mujeres de Atitlán y a las cosmologías mayas, recordándonos que los hilos son portadores de memoria ancestral.

Materiales que hablan

Cada material utilizado en la muestra tiene un peso simbólico.

– El kevlar de Jerome Byron convierte una mesa en espacio protegido, cuestionando la violencia racial y policial.

– El azúcar de Ben Abdallah recupera la dulzura perdida de una cultura colonizada.

– El yaré amazónico en la serie Ibuju de Fango denuncia la explotación forestal y reivindica la sabiduría indígena.

– El bioplástico 3D de Platalea une sillas de boda tradicionales mexicanas en un arco de convivencia, proponiendo un horizonte de diálogo entre lo ancestral y lo tecnológico.

De este modo, lo material deja de ser solo soporte: se convierte en lenguaje político y poético.

Berlín, un puente creativo

El proyecto no se limita a mostrar obras: también busca generar interacción con la comunidad local a través de talleres, visitas guiadas y actividades para todas las edades. Es significativo que, por primera vez, el Hallen 06 de la Berlin Art Week incluya contenidos de diseño, marcando el inicio de una serie anual que reforzará la presencia del diseño en la escena cultural berlinesa.

Como afirma Carnick: «Queremos inspirar y conectar a la comunidad berlinesa a través del diseño».

Obra como activismo

Muchas de las piezas funcionan como actos de resistencia:

Rooms Studio presenta bancas y obras en papel que reivindican la persistencia del pueblo georgiano frente al autoritarismo.

Rozana Montiel propone un ejercicio participativo donde los visitantes intervienen textos literarios, creando una correspondencia colectiva que trasciende fronteras.

Rive Roshan homenajea al movimiento ”Mujer, Vida, Libertad” con una vasija de arena impresa en 3D que evoca faldas en movimiento.

Todas ellas son pruebas de que el diseño puede ser un lenguaje de activismo silencioso pero poderoso.

Comunidad, cuidado y futuro

Al recorrer Crafting Community, lo que resuena no es solo la belleza de las piezas, sino su capacidad de generar cuidado y conexión. En un mundo herido por conflictos y crisis, esta exposición se convierte en un recordatorio de que el diseño y el arte no son lujos, sino herramientas esenciales para imaginar futuros posibles.

Quizás el gesto más simbólico sea la presencia de las cerámicas tunecinas de Sejnane, elaboradas por mujeres que mantienen viva una tradición reconocida como Patrimonio Inmaterial de la Humanidad por la UNESCO. Objetos moldeados con barro ancestral que, en Berlín, nos recuerdan que la comunidad se teje con manos, memoria y transmisión.

Un manifiesto hecho de objetos

Crafting Community no es solo una exposición. Es un manifiesto: un llamado a reconocer la fuerza de la creatividad como acto comunitario, un canto a la resistencia y a la esperanza, una invitación a pensar el diseño como lenguaje de cuidado y posibilidad.

En un momento donde el individualismo parece ganar terreno, estas obras nos recuerdan que siempre somos parte de algo más grande: una historia, una cultura, una comunidad.

En palabras de Carnick: «Espero que los visitantes salgan inspirados, empoderados y conscientes del potencial que todos tenemos de generar un impacto positivo».

Berlín lo sabe: el futuro se diseña juntos.

Crafting Community

Exposición en The Foundry – Wilhelm Hallen, Berlín.

En el marco de Berlin Art Week 2025.

Fechas: 6–14 septiembre.

Muy recomendable.

(*) Fotos: Clemens Poloczek.

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