SIGLA Studio: arquitectura con memoria, espacios con alma
En el panorama contemporáneo de la arquitectura y el diseño de interiores, hay estudios que van más allá de la simple construcción de espacios. SIGLA Studio es uno de ellos.
Con sede en Barcelona, este joven pero experimentado estudio ha logrado una identidad propia basada en la restauración de la memoria arquitectónica, el uso de materiales nobles y la búsqueda de la domesticidad en cada intervención.


Un estudio con visión
Fundado por Bernat Riera y Sergi Puig, SIGLA Studio nace con la ambición de devolver el alma a los espacios que habita. Cada proyecto es una conversación con la historia, un ejercicio de respeto y reinterpretación del pasado para adaptarlo a las necesidades del presente.

Más que imponer un estilo, en SIGLA Studio se dedican a descubrir lo que un espacio puede ofrecer. Sus proyectos tienen un hilo conductor claro: recuperar elementos originales, trabajar con materiales tradicionales y diseñar intervenciones que dialoguen con la esencia del edificio, logrando así que el pasado, el presente y el futuro coexistan en perfecta armonía.

Recientemente charlamos con Bernat Riera sobre SIGLA Studio y esto fue lo que no contó. Pasen y lean.
Sigla Studio nació como un proyecto con una visión muy clara. ¿Cuándo y cómo surgió la idea de crearlo, y qué os llevó a dar el paso definitivo para fundarlo?
SIGLA Studio nació hace 10 años de una amistad y una visión compartida. Sergi y yo nos conocimos en la universidad y, tras varios años trabajando en diferentes estudios de arquitectura en Barcelona y Asia, decidimos emprender juntos. Queríamos alejarnos de la dinámica de los grandes estudios donde muchas veces el arquitecto no llega a ver la materialización real de los espacios.
“Para nosotros, la arquitectura sucede cuando se puede respirar, sentir y tocar.”
Para nosotros, la arquitectura sucede cuando se puede respirar, sentir y tocar. Por ello, SIGLA Studio nació con la intención de acompañar cada proyecto desde su conceptualización hasta su materialización, observando cómo el usuario interactúa con el espacio una vez terminado. Ese proceso completo es lo que realmente da sentido a nuestro trabajo.
Desde el principio tuvimos claro que queríamos crear espacios con alma, que dialogaran con su entorno y que respetaran tanto la memoria de los materialescomo la forma en que las personas habitan los lugares. Diez años después, seguimos explorando esa misma idea con cada proyecto que realizamos.

A lo largo de todo este tiempo, el estudio ha crecido. Lo que empezó siendo un proyecto de dos socios ahora es un equipo de seis personas. Nos gusta este tamaño porque nos permite abarcar más proyectos y de mayor escala, sin perder la cercanía con nuestros clientes ni la posibilidad de cuidar cada detalle al máximo.
Para nosotros, la arquitectura es un proceso que requiere dedicación y sensibilidad, y creemos que el tamaño del equipo es clave para garantizar esa calidad en cada proyecto.

Además de nuestro trabajo en el estudio, también tenemos una experiencia docente como profesores en el Máster de Interiorismo de La Salle Ramon Llull, donde trabajamos con arquitectos que buscan profundizar en la relación entre el espacio, la materialidad y la luz. Para nosotros, compartir nuestra visión con otros profesionales es una oportunidad de reflexionar sobre el impacto del diseño en la forma en que habitamos los espacios.
Nos interesa la arquitectura que no se impone, sino que sugiere, donde los espacios parecen silenciosos pero al mismo tiempo evocan una presencia emocional muy fuerte.

En un sector tan competitivo como el diseño y la creatividad, ¿cuál es el valor diferencial de Sigla Studio? ¿Qué creéis que os hace únicos frente a otros estudios?
Lo que nos diferencia es nuestra aproximación al concepto de arquitectura singular, entendida como la creación de espacios únicos, diseñados con una sensibilidad especial hacia el contexto, la materialidad y la forma en que las personas los habitan.
No buscamos solo diseñar espacios funcionales o bonitos, sino lugares que se vivan, que reflejen la esencia de quienes los habitan. Nos interesa trabajar con la memoria de los materiales y los edificios, rescatando texturas originales y utilizando técnicas tradicionales para integrarlas en un contexto contemporáneo.
“Creemos en la arquitectura que envejece bien, que se adapta a las estaciones y al paso del tiempo.”
Creemos en la arquitectura que envejece bien, que se adapta a las estaciones y al paso del tiempo. Cada proyecto que realizamos es singular porque surge de la combinación de estos factores, respondiendo de manera específica a su entorno y a quienes lo habitan.

Además, en nuestros proyectos, los clientes no son meros espectadores, sino parte activa del proceso. No imponemos una visión, sino que guiamos en la búsqueda de un hogar que les represente.
Vuestra identidad visual y enfoque conceptual tienen un sello muy distintivo. ¿Cómo definiríais el estilo de Sigla Studio y qué influencias han marcado vuestra evolución?
Nuestro estilo es una mezcla entre respeto por lo existente y reinterpretación contemporánea. Nos interesa la arquitectura que dialoga con su contexto, que no pretende imponerse sino integrarse. Trabajamos con materiales naturales, buscamos la luz como elemento compositivo y creemos en la belleza de lo imperfecto, lo que cuenta historias.
Nuestras influencias provienen tanto de la tradición arquitectónica mediterránea como del diseño nórdico, donde el hogar se entiende como una extensión del bienestar de las personas. Nos inspira la arquitectura vernácula, el trabajo de maestros como Coderch o la precisión formal de Arne Jacobsen, cuya obra demuestra cómo el diseño bien ejecutado puede transformar el modo en que habitamos los espacios.
Como decía Donald Judd, «el espacio real es más poderoso y específico que una ilusión».
“Nos interesa la arquitectura que no se impone, sino que sugiere.”
Trabajáis con clientes de diferentes sectores. ¿Podríais contarnos algún proyecto que represente especialmente bien la filosofía y esencia de Sigla?
Uno de los proyectos que mejor representa nuestra manera de entender la arquitectura es la Casa Salvador Viladevall. Se trata de una vivienda modernista en el Eixample de Barcelona, donde el reto fue restaurar y respetar los elementos originales del edificio, al tiempo que se adaptaba a la vida contemporánea de la familia que la habita.
El proyecto fue una exploración sobre cómo lo antiguo y lo nuevo pueden convivir en armonía. Respetamos la estructura original con muros de carga y forjados de bovedilla catalana, restauramos suelos hidráulicos, molduras y carpinterías originales, y reconfiguramos la distribución para mejorar la relación entre los espacios, permitiendo que la luz natural fluya y conecte cada rincón de la casa.
Este proyecto resume bien nuestra filosofía: crear espacios que respeten su memoria pero que a la vez respondan a las necesidades actuales, sin artificios y con una mirada atenta a los materiales, la luz y la relación entre los espacios.

Uno de los momentos clave en la evolución del concepto de hogar se dio en los Países Bajos durante el Siglo de Oro. A diferencia de otras partes de Europa, donde la vida doméstica seguía siendo compartida y poco estructurada, en Holanda se desarrollaron las primeras redes de saneamiento eficientes, permitiendo que los espacios domésticos adquirieran un nuevo significado. Este avance no solo mejoró la higiene, sino que también marcó el inicio de la diferenciación clara entre los espacios privados y públicos dentro del hogar, consolidando el concepto de confort tal como lo entendemos hoy.
“Uno de los proyectos que mejor representa nuestra manera de entender la arquitectura es la Casa Salvador Viladevall.”
Este cambio cultural se reflejó claramente en la pintura flamenca, donde artistas como Vermeer, De Hooch o De Witte retrataron interiores en los que la luz, la intimidad y la cotidianidad cobraban un protagonismo inédito. Sus obras muestran escenas domésticas donde la distribución del espacio y los objetos cotidianos son parte de una narrativa sobre el bienestar y la vida privada, algo que hasta entonces no se había representado con tal precisión.
Ese mismo concepto de bienestar doméstico, sigue siendo fundamental en nuestra manera de entender la arquitectura. La disposición de la luz, la relación entre las estancias y la materialidad de los espacios son elementos que trabajamos con el mismo espíritu: crear lugares donde la arquitectura no solo resuelva necesidades funcionales, sino que genere una sensación de equilibrio y armonía con quienes los habitan.

Mirando hacia el futuro, ¿cómo imagináis la evolución de Sigla Studio en los próximos años? ¿Hay algún reto o meta que os ilusione especialmente?
Más que crecer en volumen de trabajo, lo que nos interesa es comunicar mejor lo que hacemos y en lo que creemos, para conectar con clientes comprometidos y alineados con nuestros valores. Creemos que cuando hay una sintonía real con los clientes, el proceso es mucho más fluido y enriquecedor, y eso se traduce en mejores resultados.
Disfrutar del proceso es clave para nosotros. Creemos que cuando un proyecto se trabaja desde la empatía y la comprensión mutua, el resultado es mucho más genuino. La arquitectura es un proceso que requiere tiempo, dedicación y confianza, y queremos seguir fomentando esa relación cercana con quienes confían en nosotros.

A lo largo de estos años, hemos aprendido que lo que garantiza la calidad y la satisfacción en nuestro trabajo no es la cantidad de proyectos, sino la forma en que los abordamos. Nos gusta pensar que cada proyecto es una conversación entre el lugar, sus habitantes y nuestra manera de entender la arquitectura.
Como decía Cristopher Alexander: «Imagínese usted una tarde de invierno con una tetera, un libro, una lámpara de lectura y dos o tres almohadones enormes en los que recostarse. Ahora póngase cómodo. No para mostrárselo a otros y decirles qué a gusto está. Quiero decir que de verdad le guste, que le guste a usted. Deja el té a mano, pero en un sitio en donde no se vaya a caer. Baja usted la lámpara para que la luz caiga en el libro, pero no demasiada, y de forma que no pueda usted ver la bombilla. Se pone los almohadones detrás y los coloca cuidadosamente, uno por uno, exactamente donde los quiera tener, para apoyar la espalda, el cuello, el brazo: de forma que está usted apoyado confortablemente, exactamente en la forma que usted desea tomar el té, leer y soñar.».
Rehabilitación con identidad: los proyectos más emblemáticos
París 170: cuando la historia se convierte en hogar
Ubicada en el Eixample barcelonés, París 170 es una vivienda de 1925 en la que SIGLA Studio ha realizado un minucioso trabajo de restauración. Con techos altos, muros de carga y bóvedas catalanas, la intervención consistió en devolverle a la casa su esencia original, eliminando reformas previas que habían diluido su carácter.

“Nos interesa trabajar con la memoria de los materiales y los edificios.”
El estudio reubicó la cocina para aprovechar la luz natural del patio interior, restauró las puertas de madera de pino y dejó al descubierto la textura original del ladrillo.
La elección de materiales —yeso, cal, madera y mármol de Carrara— no solo respeta la historia de la vivienda, sino que también refuerza su calidez y autenticidad.

Casa Salvador Viladevall: modernismo renovado
Ubicada en el corazón del Eixample, esta vivienda forma parte de un edificio modernista de 1904, una joya arquitectónica que SIGLA Studio se propuso recuperar. Se trataba de un espacio que había sufrido renovaciones sin criterio, perdiendo elementos clave como suelos hidráulicos y molduras originales.

La intervención se centró en restituir su identidad modernista, combinando elementos originales con soluciones contemporáneas. La apertura de la cocina hacia el pasillo permitió una circulación más fluida, mientras que el uso de mármol rojo Alicante y madera de cerezo aportó calidez sin romper con el lenguaje del edificio.

Llacuna: la belleza de lo cotidiano
Un piso del Poblenou de 1930 convertido en un refugio acogedor y funcional. En este proyecto, SIGLA Studio apostó por abrir la cocina al salón, manteniendo los elementos originales que definían la vivienda: techos altos, suelos hidráulicos y bóveda catalana.

La restauración de las puertas de madera, la recuperación de texturas originales con silicato potásico y la elección de materiales naturales hacen de esta casa un ejemplo perfecto de cómo SIGLA Studio entiende la arquitectura: como un diálogo entre la historia y las necesidades actuales.

“Cada proyecto es una conversación entre el lugar, sus habitantes y nuestra manera de entender la arquitectura.”
Ramon Trias Fargas: reformular el espacio
Ubicada en un emblemático chaflán del Eixample, esta vivienda de 1956 presentaba el reto de transformar un espacio compartimentado y oscuro en un hogar luminoso y funcional. La solución de SIGLA Studio fue audaz: reubicar la cocina para favorecer la ventilación cruzada y dejar a la vista la textura de los muros de carga.

El resultado es un apartamento que respira amplitud, donde cada intervención ha sido pensada para potenciar la estructura original del edificio.

Materiales que cuentan historias
Uno de los aspectos que diferencia a SIGLA Studio es su meticulosa elección de materiales. No buscan reemplazar, sino reintegrar. La cal, los pigmentos naturales, la madera y las baldosas hidráulicas son algunos de los materiales que emplean, siempre priorizando técnicas tradicionales y soluciones sostenibles.
La colaboración con artesanos y proveedores locales es otra de sus señas de identidad. Desde las picas de terrazzo diseñadas a medida en Huguet Mallorca hasta la restauración de puertas y suelos de la mano de Art Materia, cada detalle está cuidadosamente pensado para devolverle autenticidad a los espacios.
Arquitectura con propósito
En una época en la que la homogeneización amenaza con diluir la personalidad de las ciudades, SIGLA Studio se posiciona como un estudio que reivindica la arquitectura con identidad. Su trabajo demuestra que es posible renovar sin destruir, innovar sin perder la esencia y diseñar sin olvidar la historia de los espacios.
Cada uno de sus proyectos es un homenaje al hogar entendido no solo como un refugio, sino como un lugar donde los recuerdos y la arquitectura se entrelazan. SIGLA Studio no solo diseña espacios, crea lugares con alma.
(*) Fotografías: Marta Vidal.



