LedPulse presenta ORGANYSMO en Sónar+D

La monumental obra que debutará en Sónar+D 2026 transforma la luz, el sonido y la arquitectura en un organismo capaz de percibir al público. Detrás de ella hay más de una década de investigación, una historia que comenzó en China y una pregunta cada vez más relevante: ¿qué papel queremos ocupar en un mundo dominado por algoritmos e inteligencia artificial?

Cada edición de Sónar+D funciona como un termómetro de las conversaciones que marcarán el futuro de la cultura digital. Durante años, el festival ha explorado la inteligencia artificial, la creatividad computacional, la investigación artística y las nuevas tecnologías emergentes.

Sin embargo, una de las propuestas más llamativas de 2026 no llega en forma de software, aplicación o pantalla, sino como una inmensa estructura física concebida para ser habitada.

Se llama ORGANYSMO y ocupará un espacio de 30 por 30 metros en Fira Gran Via. Desarrollada por LedPulse, la instalación combina arquitectura, sonido espacial, inteligencia artificial, iluminación volumétrica y sistemas de percepción para crear una experiencia inmersiva que evoluciona constantemente en función de lo que ocurre en su interior.

Lo más interesante, sin embargo, no es su escala ni la sofisticación tecnológica que la hace posible. Lo que distingue a ORGANYSMO es su planteamiento conceptual.

Frente a la lógica habitual de las experiencias interactivas, donde una acción genera una respuesta predeterminada, aquí la obra funciona como un organismo que interpreta su entorno y modifica su comportamiento en tiempo real.

“ORGANYSMO no reacciona al público: lo percibe», explica Andrea Faroppa, directora de Sónar+D. «Hay una diferencia importante ahí. Es una instalación que procesa tu presencia, tu movimiento y tu comportamiento, y con eso da forma a la luz, al sonido y a la arquitectura de la instalación en tiempo real. El espectador deja de ser receptor y se convierte en parte del sistema.”

De Shenzhen a Ibiza: el origen de una idea

La historia de ORGANYSMO comenzó mucho antes de que existiera el proyecto. También mucho antes de que Barcelona se convirtiera en el escenario de su versión más ambiciosa.

Sus creadores, Danilo García y Marina Testino, se conocieron en Shenzhen, una de las ciudades más innovadoras de China y uno de los grandes centros mundiales de desarrollo tecnológico.

Mientras Marina trabajaba como DJ profesional, Danilo desarrollaba sistemas visuales y tecnologías aplicadas al entretenimiento y las experiencias inmersivas.

Aquel encuentro marcó el inicio de una colaboración que con el tiempo acabaría transformándose en una visión compartida.

“LedPulse es la compañía donde desarrollamos toda la tecnología”, explica Danilo. Pero ORGANYSMO nació como un espacio completamente libre, un lugar en el que Marina y yo podíamos experimentar sin límites y dar rienda suelta a nuestra creatividad.”

Durante años, ambos fueron desarrollando proyectos que combinaban música, luz y tecnología, muchas veces sin ser plenamente conscientes de que estaban construyendo las bases de algo mucho mayor.

Ibiza fue uno de los primeros laboratorios donde aquella visión empezó a tomar forma. Más tarde llegarían Berlín, Florencia, São Paulo y otros escenarios internacionales que ayudaron a consolidar el proyecto.

“Realmente no sabíamos que estábamos ensayando para lo que vendría después”, recuerda Danilo. Simplemente intentábamos crear experiencias que nos emocionaran a nosotros mismos. 

“ORGANYSMO nació como un espacio libre, en el que experimentar sin límites y dar rienda suelta a nuestra creatividad.”

Cuando la luz se convierte en arquitectura

Hablar de ORGANYSMO implica hablar inevitablemente de DragonO, el sistema patentado por LedPulse que permite generar imágenes tridimensionales mediante miles de puntos de luz LED suspendidos en el espacio.

A diferencia de las proyecciones tradicionales, donde las imágenes aparecen sobre una superficie plana, DragonO utiliza la luz como un material escultórico. El resultado no se percibe como una pantalla, sino como una estructura viva capaz de construir formas, volúmenes y paisajes luminosos que parecen flotar en el aire.

“La luz es uno de los materiales más poderosos que existen”, afirma Danilo. Durante siglos estuvo asociada al fuego, al conocimiento o a lo sagrado. Hoy la tecnología LED nos permite trabajar con ella de una forma completamente distinta. Podemos construir espacios, crear volúmenes y generar experiencias tridimensionales utilizando únicamente puntos de luz.”

Esa fascinación por la luz conecta con una larga tradición artística y arquitectónica que va mucho más allá de la tecnología. Desde las catedrales góticas hasta los experimentos lumínicos de artistas contemporáneos como James Turrell, la luz ha sido históricamente una herramienta para transformar la percepción del espacio. LedPulse lleva esa idea un paso más allá al convertirla en un elemento dinámico, capaz de adaptarse continuamente a quienes lo observan.

Una obra que escucha al público

Si la luz constituye el cuerpo de ORGANYSMO, la percepción es su sistema nervioso.

La instalación incorpora una red de sensores y cámaras infrarrojas distribuidas por toda la estructura. Su función no es identificar individuos ni recopilar datos personales, sino interpretar comportamientos colectivos. El sistema analiza cómo se mueve el público, qué zonas concentra mayor actividad o cómo evoluciona la energía del espacio a lo largo de la jornada.

Toda esa información alimenta un complejo ecosistema digital que modifica la iluminación, el sonido y la configuración arquitectónica de la instalación.

Para la edición de Sónar+D 2026, la estructura contará con cientos de metros de neuronas LED, más de 140 motores independientes y cerca de un millón de microchips coordinados simultáneamente. Sin embargo, para sus creadores, las cifras son solo una consecuencia de una idea mucho más sencilla.

“El proyecto trata de explorar la relación entre tecnología y humanidad”, explica Danilo.

Creemos que cualquier avance tecnológico es una extensión de las personas. Nos interesa entender cómo pueden coexistir ambos mundos y cómo pueden enriquecerse mutuamente.”

La instalación atraviesa diferentes estados a lo largo del día. En determinados momentos permanece en una especie de fase contemplativa, marcada por movimientos sutiles y patrones visuales de baja intensidad. Conforme aumenta la actividad del público, el sistema comienza a transformarse, activando nuevas capas sonoras y modificando progresivamente la arquitectura del espacio.

El resultado es una obra que nunca se comporta exactamente igual dos veces.

Más allá de las pantallas

La llegada de ORGANYSMO coincide con una de las reflexiones centrales de Sónar+D 2026. En una época marcada por la inteligencia artificial, la hiperconectividad y la saturación digital, el festival quiere explorar nuevas formas de relación entre tecnología y experiencia humana.

“El programa de este año nace de una pregunta muy simple: ¿qué hacemos con la tecnología que hemos creado?”, señala Andrea Faroppa. La IA ya no es el futuro, es nuestro presente. Las pantallas dominan gran parte de nuestra vida cotidiana y seguir consumiendo tecnología de forma pasiva ya no nos parece suficiente. Queremos proponer un cambio de perspectiva: pasar de usuarios pasivos a participantes activos.”

Esa filosofía se refleja en toda la programación de Sónar+D, desde la configuración de sus espacios hasta el diseño de sus actividades. Pero pocas propuestas materializan esa idea de forma tan evidente como ORGANYSMO.

La instalación no puede experimentarse plenamente a través de una retransmisión o una fotografía. Su sentido depende de la presencia física, de la interacción colectiva y de la capacidad de compartir un espacio con otras personas.

“Queremos que la gente esté presente de verdad , afirma Faroppa. “Porque la presencia física, lo que ocurre cuando las personas se reúnen en un mismo lugar, es algo que todavía no se puede automatizar.”

La instalación más ambiciosa de Sónar+D

La relación entre LedPulse y Sónar no es nueva. La compañía ya participó en el festival en 2019, cuando presentó algunos de sus desarrollos tecnológicos dentro del programa expositivo. Desde entonces, tanto el proyecto como la escala de sus ambiciones han evolucionado significativamente.

Para Faroppa, ORGANYSMO representa el momento ideal para recuperar esa colaboración.

“Cuando comenzamos a diseñar la instalación junto al equipo de LedPulse, el proyecto fue creciendo hasta alcanzar una dimensión extraordinaria ”, explica. Además, existe una conexión muy clara con el espíritu de esta edición. Queremos reflexionar sobre cómo nos relacionamos con la tecnología y hacerlo desde experiencias que impliquen al público de una manera activa. 

La elección de Barcelona tampoco resulta casual. En el año en que la ciudad ostenta la Capitalidad Mundial de la Arquitectura de la UNESCO y la UIA, ORGANYSMO propone una visión contemporánea de la arquitectura como sistema dinámico, sensible y cambiante.

Más que una instalación artística, funciona como un entorno vivo donde arquitectura, diseño, sonido y tecnología dejan de operar como disciplinas separadas para integrarse en una única experiencia.

Quizá por eso ORGANYSMO trasciende la categoría habitual de obra inmersiva. No se limita a mostrar lo que la tecnología puede hacer. Lo que realmente plantea es una reflexión sobre cómo queremos convivir con ella. Y en un momento en el que gran parte de nuestras interacciones suceden a través de pantallas y algoritmos invisibles, esa pregunta resulta más pertinente que nunca.

Cualquier persona que tenga un ticket para Sónar 2026 el jueves, viernes o sábado podrá disfrutar de la instalación. Consigue el tuyo aquí.

Save the date!

(*) Fotografías proporcionadas por LedPulse.

BACK
BACK TO TOP