Entrevista a Sarah Suco: la curadora que lleva el arte a nuevos horizontes en Ibiza
En el mundo del arte, las fronteras entre el mercado, la creatividad y la experiencia se difuminan cada vez más. De ahí que Sarah Suco Torres se erija como una de las figuras clave de la nueva generación de curadores.
Con un enfoque disruptivo y una visión que trasciende lo convencional, esta joven curadora ha logrado fusionar sus pasiones por el arte contemporáneo y la arquitectura, creando proyectos que no solo celebran la creación artística, sino que también reconfiguran la manera en que entendemos la relación entre el espacio, el entorno natural y la experiencia sensorial.


Desde su llegada a Ibiza, un lugar que define tanto como hogar y fuente de inspiración, Sarah ha llevado a cabo dos iniciativas artísticas que están marcando un antes y un después en la isla: Can Garita y Las Cicadas, dos residencias y espacios de exposición que se caracterizan por su capacidad de conectar a los artistas con la naturaleza y la comunidad local de una manera profundamente original.
En una conversación franca y sin filtros, Sarah nos abre las puertas de su visión sobre el arte, el futuro de las residencias artísticas y su rol dentro de la transformación del mercado artístico. Un mercado que, según ella, no es solo un espacio de transacciones, sino una plataforma para la creación de experiencias genuinas y trascendentes.
En esta entrevista exploramos cómo su camino la ha llevado de las galerías de París a las icónicas «Casetas de pescadores» de Ibiza, y cómo su enfoque curatorial está replanteando lo que significa exponer arte en el siglo XXI. Pasen y lean.

Sarah, en primer lugar, nos gustaría conocer en mayor profundidad tu background trabajando en galerías de arte tan importantes como la Galería Perrotin, entre otras.
La historia es un poco surrealista, porque lo cierto es que no supe nada de arte hasta los 17 años, ya que no vengo de una familia artística. Pero de alguna manera siempre me sentí atraída por los «elementos hermosos y gráficos».
Descubrí a Joan Miró y Keith Haring en una revista por casualidad, así que empecé a revisar catálogos de ferias de arte en tiendas de segunda mano, para conocer algunos nombres de galerías. Después de algunas investigaciones, descubrí el trabajo de Sophie Calle, que inmediatamente se convirtió en mi favorita, y decidí enviar mi currículum, muy breve, para hacer una pasantía en Perrotin (París). Para mí, aquello fue un sueño ya que se trataba de París, y yo nací y por aquel entonces estaba en Bruselas. Por ello, siempre recordaré cuando me llamaron una mañana para ofrecerme la pasantía que deseaba en esta increíble galería de París. Además, tuve la suerte de estar en el grupo que se encargaba de mis dos artistas favoritos: Sophie Calle y Daniel Arsham. Mis sueños se hicieron realidad… ¡y así empezó todo! Todo aquello era muy emocionante, y me sentía feliz por conocer y ayudar a estos artistas tan importantes a crear increíbles exposiciones.
Después de este proyecto, volví a Bruselas para terminar mis estudio. Tras graduarme, el estudio de Daniel Arsham en Nueva York me ofreció una pasantía, y de nuevo, otro de mis sueños se hizo realidad. Lo fuerte es que ¡no hablaba nada de inglés! Así que fue todo un reto, aunque tengo que reconocer que no dudé ni un segundo en embarcarme en él.
Tras esa experiencia en el estudio de Arsham, quise realizar dos sueños más: trabajar en la galería de arte Marian Goodman, ya que siempre he admirado su programa y dedicación; y en la Gagosian, que fue mi última experiencia en Nueva York, donde aprendí muchísimo sobre el mercado secundario con un equipo excelente.
Así que aunque para mí aquella etapa supuso trabajar duro, me sirvió para darme cuenta de que aquello se trataba de mi pasión, y que a su vez me daba la oportunidad de pasar los fines de semana en todos los museos. ¡Un sueño! Después de mi periplo en Nueva York, regresé a París, y empecé a trabajar en Perrotin.
En resumen, trabajar como Liaison de artistas en estas galerías de tan alto nivel ha sido una experiencia increíble, ya que me ha permitido trabajar con artistas impresionantes y conocer a muchas personas maravillosas y apasionadas, de las que aprendo cada día algo nuevo sobre la vida.
¿Cómo nació Can Garita? ¿Cuál fue el origen de este proyecto y qué te inspiró a crear un espacio tan especial ubicado en una caseta de pescadores, en sa Caleta, Ibiza?
Desde que visité la Fundación Chianti en Marfa cuando era estudiante, el arte y la arquitectura se volvieron inseparables para mí. También, esta idea de «la dificultad de acceso» por encontrarse en medio de la nada me resultó nueva y me interesó mucho. Además, tanto el minimalismo, el arte conceptual como el arte terrestre en EE. UU. de los años 60 se convirtieron en mi principal foco. En otras palabras, el espacio y la arquitectura se convirtieron en mis principales motivaciones.
Aunque siempre trabajé como empleada, siempre tuve claro que quería tener «mi propia galería», pero que no fuese el típico «cubo blanco» en la ciudad. Siempre he sido una persona muy urbanita, pero eso cambió cuando llegué a Ibiza de forma accidental en julio de 2020.
De alguna manera, siempre me ha interesado la arquitectura peculiar/inaccesible, así que estaba predestinada a enamorarme de esta «Caseta de pescadores». Después de mi primer baño en Cala Compte (en el sur de la isla), vi a un hombre abriendo la puerta de una caseta de dos plantas. Curiosamente, en ese preciso instante me imaginé un espacio de exposición en su interior, y le dije a mi novio: «sería muy interesante organizar una exposición aquí». Esta frase se convirtió rápidamente en una obsesión, y cobró más fuerza todavía con la idea de crear de forma paralela la residencia artística.
La arquitectura vernácula de la isla hizo una conexión directa con mi experiencia en Marfa, ya que ésta va a la esencia del espacio. De hecho, hay una frase del estudio de arquitectura Mesura (Barcelona) que me encanta y que resume mi admiración por este tipo de arquitectura: «Una arquitectura diseñada sin planos ni arquitectos, construida por agricultores y artesanos, hecha de la tierra, por necesidad, y de una experiencia secular que corrige orgánicamente sus errores».
Finalmente, lo que para mí es muy importante en un proyecto es la autenticidad. Dado que hago absolutamente todo yo misma (diseño gráfico, comunicación, etc.), quería que fuese auténtico, que tuviese una historia, y que estuviese relacionado con mi personalidad y con la isla. Justamente esto, a veces, es algo que falta en el mundo del arte contemporáneo.
En CC/magazine nos encantan las historias, y por ello, nos encantaría saber cómo encontraste esa caseta de pescadores, de quién fue en el pasado y qué recuerdas de la primera vez que la viste?
En julio de 2020 no hablaba ni una sola palabra de español, pero Ibiza (su arquitectura) fue un flechazo, una idea y, sobre todo, una isla soñada y accesible. Por aquel entonces yo vivía en París y trabajaba en Perrotin, pero iba a la isla los fines de semana para investigar y soñar con la residencia artística y la «Caseta de pescadores».
A partir de ahí, empecé a conocer a gente en la isla, y finalmente conseguí esta caseta. La verdad es que me tomó mucho tiempo, porque tenía que ser de dos plantas y no estar demasiado lejos ni ser de acceso imposible (porque la idea era recibir visitantes).
La primera vez que visité «la caseta elegida» me sentí completamente cautivada. Cada detalle en su interior era imperfecto, irregular, con textura… En mi mente, sabía que iba a suceder, aunque todavía no sabía cómo… pero así es como yo me siento viva. ¡Me encantan los desafíos imposibles!
El concepto de Can Garita también está profundamente ligado a la naturaleza. ¿Cómo defines la relación entre arte y naturaleza en tus proyectos?
Es muy curioso porque nunca me gustó mucho el campo hasta que visité Ibiza por primera vez en julio de 2020, y fue entonces cuando hice la conexión con la experiencia en Marfa (Fundación Chinati) que te comentaba y que quedó fuertemente grabada en mi mente.
Para mí, la ciudad era muy importante cuando era estudiante, porque te sientes «como una esponja» y en ella encontraba muchísima inspiración. Sin embargo, después de dos años en Nueva York y mientras vivía en París, sentí que tenía que buscar algo diferente.
Por eso siento que en cierta manera ¡Ibiza me eligió a mí! Sentía que quería salir del «cubo blanco» y de la ciudad, y salir a explorar una experiencia diferente, ya que siento que el arte siempre ha tenido relación con el espacio, el objeto y la luz.
El reto de Can Garita consiste en sumergirse en una zona natural alejada del bullicio urbano. Nuestro objetivo es revisar nuestros hábitos en cuanto a nuestra relación con el espacio y el tiempo, lo antiguo y lo nuevo, y nuestros prejuicios hacia lo privado y lo colectivo. La obra ya no está confinada a su espacio, y esa es la modernidad que siempre me ha interesado.
“La obra ya no está confinada a su espacio, y esa es la modernidad que siempre me ha interesado.”
Con respecto a las «Casetas», la realidad es que son elementos vivos que han evolucionado de un uso eminentemente pesquero a un uso recreativo y social. Por ello, creo que es una bonita experiencia para los visitantes contemplar arte en un lugar con tanta historia y con una idiosincrasia tan especial. ¿Por qué el arte siempre tiene que exponerse en una ciudad y en un frío cubo blanco?
Asimismo, la idea de este proyecto no es solo mostrar a artistas que trabajen con la «naturaleza», porque sería demasiado narrativo. Para mí, Can Garita también es mostrar performance, videos…
La isla de Ibiza tiene un patrimonio cultural y artístico único, pero no todo el mundo la asocia con arte y cultura sino más bien con turismo masivo, lujo y fiesta. ¿Cómo gestionas estos desafíos y cuál es tu relación con otras galerías de Baleares como Hauser and Wirth que están apostando por las islas – en su caso Menorca – como destinos para los amantes del arte?
Es cierto, y esa es precisamente la idea que tenía sobre la isla antes de venir. Para mí, todo parecía poco auténtico, ¡pero estaba completamente equivocada! Su arquitectura y naturaleza me enamoraron completamente. Tanto, que ahora que vivo en Ibiza y hago proyectos aquí, veo la reacción de la gente que no conoce la isla. Y como mis proyectos son emergentes, noto como la gente necesita tiempo para confiar en mí o creer en ellos.
En cualquier caso, es importante contextualizar cada proyecto: trabajar con artistas que puedan aportar algo a la isla, involucrar a periodistas internacionales, organizar un buen plan de comunicación… Si se trata de «organizar algo solo por organizar algo», lo siento, ¡pero no tiene sentido para mí! Los proyectos deben tener un propósito, una buena organización y beneficios a largo plazo. ¡Para mí esa es la clave!
En cuanto a la historia de la isla, la verdad es que siempre han habido galerías y espacios artísticos. Durante un tiempo, el Museo de Arte Contemporáneo de Ibiza (MACE), la Galería Parra&Romero o la Fundación Ses12Naus han sido quienes han mantenido un fuerte programa internacional para la gente de la isla, dándole visibilidad y atrayendo a público internacional. Para mí, todos estos proyectos son realmente inspiradores y cuentan con un programa increíble.
Por otro lado, si hablamos de gigantes, Hauser & Wirth son simplemente los mejores en todos los campos: programa, ubicación, arquitectura, colaboración, generosidad y programa educativo. Ellos entendieron antes que los demás cómo debían hacerse las cosas. El espacio en Menorca es lo más increíble que he visto en mi vida. No solo porque sea grande y esté bajo el sol, sino porque incluye todos los elementos que el mundo del arte necesita. La forma en que se han establecido e involucrado en Menorca es espectacular, sobre todo ¡porque además han logrado que toda la isla se involucre también!

Después de la inauguración de Can Garita y el lanzamiento de Las Cicadas Art Residency, ¿qué puedes contarnos sobre el nuevo espacio en colaboración con Los Enamoradosen Portinaxt?
Después de la primera edición de Can Garita en julio de 2023, fue en junio de este año cuando este proyecto comenzó una nueva etapa. Siempre busco mejorar y, en este caso, otro sueño se hizo realidad gracias a Rozemarijn de Witte y Pierre Traversier (fundador y propietario de Hotel Los Enamorados).
Trabajamos juntos en su galería de diseño de muebles en París, llamada Arrogant Verneuil, y como a ellos les encanta el arte y el diseño, y decidimos unir nuestras fuerzas y crear un espacio expositivo en una «Caseta» que se encuentra al lado del hotel, para la que hemos creado un nuevo programa de exposiciones de verano. Este proyecto se trata de una evolución natural y, además resulta genial hacerlo ¡con gente tan inspiradora!
En este caso, la «Caseta de pescadores» era de dos pisos y más nueva, pero la arquitectura era muy interesante. Se encuentra en Portinatx, que es una zona mística que podría llamarse «el Norte del Norte». Después de un año en Ibiza, el norte de la isla se ha convertido cada vez más en un lugar muy importante para mí. Allí me he mudado y me encantan sus buenas vibras.
En cuanto al programa que organizamos juntos, la verdad es que decidimos hacer un brainstorming de los artistas que más nos interesaban a todos y a continuación fuimos a sus estudios. La verdad es que nos complementamos muy bien y ¡formamos un equipo perfecto! En esta edición, tuvimos mucha suerte de exhibir a los artistas belgas: Eric Colonel y Thomas Spit.
Por cierto, como curadora de arte de todos tus proyectos, ¿cómo seleccionas a los artistas y sus obras? ¿Hay algún enfoque o visión específica en cuanto al tipo de arte que te gusta exhibir?
Aunque he admirado a Marian Goodman y Paula Cooper por sus programas consistentes y sólidos, mi propuesta es diferente porque hoy me interesa una amplia gama de medios.
No quiero limitarme a «un solo estilo». Si un video de Arthur Jaffa me resuena, o una pintura de Casi Namoda me habla, o un dibujo de Soufiane Ababri me enseña, o una performance de Kenny Dunkan me conmueve, eso es exactamente lo que siento que el arte debe hacer.
A través de Las Cicadas Art Residency, ubicada en una casa de campo restaurada de 500 años de antigüedad, organizas una serie de residencias artísticas al año, que acoge grupos de artistas durante períodos de cuatro semanas. ¿En qué consiste exactamente este proyecto? ¿Es cierto que la próxima residencia artística será en enero de 2025 y contará con la colaboración de CAN Art Ibiza?
La idea es proponer una vez al año, durante 4/5 semanas, un programa de residencia con un máximo de 6 artistas al mismo tiempo (el resto del tiempo, el espacio se alquila como villa turística / casa de vacaciones).
Nuestro objetivo es reunir a artistas de diversas disciplinas y orígenes para que interactúen con el entorno natural, las comunidades locales y la historia de la isla. El programa ofrece a los artistas de todo el mundo la oportunidad de trabajar en un espacio impresionante y auténtico, compartiendo la joie de vivre, el sol y el intercambio de ideas: esto es lo que define el legado de Las Cicadas.
Una vez más, este proyecto está relacionado de manera indirecta con la naturaleza porque Las Cicadas está situada en el campo, cerca del pueblo de Santa Gertrudis. Al igual que Can Garita, el concepto es sumergir a los artistas en un entorno natural, para que rompan con la rutina del bullicio urbano y se dejen inspirar por este entorno.
El proceso para participar es el siguiente: lanzamos una convocatoria abierta donde los artistas pueden enviar sus solicitudes y, a partir de ahí, elegimos los elegimos junto a mis socios Nora y Tavis. Por cierto, no es necesario que propongan un proyecto con antelación. Al final de la residencia, organizamos un Open Studio con una cena oficial. Además, durante el mes de trabajo, organizamos eventos ocasionales en Las Cicadas. La razón por la cual organizamos un Open Studio y no una exposición formal es para cambiar el ritmo de su vida habitual que implica producir obras que se vendan para una exposición (bajo presión)… Un Open Studio se ajusta más a una residencia de arte porque es más flexible, y si un artista realmente desea hacer una exposición al final de la residencia, por supuesto que puede hacerla.
Para las dos primeras ediciones, nos sentimos muy afortunados de colaborar con los siguientes 8 artistas internacionales: John Fou (Francia), Romain Sarrot (Francia), Nicolas Momein (Francia), Carrie Bencardino (Argentina), Miriam Dema (España), Caroline Monnet (Canadá), Pangea (Francia) y Rafael Ulecia (España). La mayoría de los artistas crearon obras durante la residencia para sus exposiciones en sus respectivas galerías.
La próxima edición tendrá lugar del 6 de enero al 10 de febrero de 2025, con Claudio Coltorti, Kenny Dunkan, Charles Hascoët, Hadrien Gerenton, Guillermo Mora (Premio CAN) y Giovanni Ozzola (Premio CAN).
¿Cuál dirías que es el feedback más común entre todos los artistas que han experimentado alguna de tus residencias artísticas o han expuesto en Can Garita?
Algunos de los comentarios más habituales son sobre lo bonita que es la atmósfera natural del lugar, y cómo ésta les ayuda a romper su rutina y a salir de su zona de confort para experimentar con nuevos trabajos. También destacan la arquitectura y nuestra profesionalidad.
Por cierto, ¿cómo fue la pasada colaboración en la sección OFF de CAN Art Ibiza 2024?
Cuando CAN Art nos propuso colaborar para el Premio de Residencia Artística para apoyar la creación contemporánea, fue realmente un paso importante para el proyecto, porque fue una colaboración justo después de las dos primeras ediciones. Así que revisamos la lista de artistas, y Las Cicadas ofreció un premio a Guillermo Mora (Galería Moisés Pérez de Albéniz, Madrid) y otro a Giovanni Ozzola (Galleria Continua). ¡De nuevo, la colaboración es la clave!
“Colaborar con CAN Art con el Premio de Residencia Artística fue un paso importante para el proyecto.”
También me sentí muy honrada al ser incluida en el Programa OFF con Can Garita tanto en 2023 como en 2024. Fue algo que me ofreció mucha visibilidad y prensa gracias al fantástico equipo de CAN.
CAN Art comenzó en 2022 y están haciendo un trabajo fantástico con un programa sólido, aportando una gran visibilidad a la isla. Es impresionante lo que han creado tan rápidamente. Traen a muchos coleccionistas y prensa a la isla. También es hermoso ver y ser parte de la evolución de la feria. En junio de 2024 participaron nuevas galerías consolidadas y algunas de mis favoritas, como Galerie Xippas o Galleria Continua.
Después de todos estos años trabajando con galerías y artistas internacionales. ¿Cuál dirías que es tu visión actual sobre el arte contemporáneo?
Antes el arte era solo para el arte, y el mundo del arte era muy pequeño. Ahora el mercado ha cambiado profundamente en estos últimos 7 años. Hay muchas ferias de arte, así que a veces se hace difícil para las galerías, porque hay mucha competencia y no es fácil representar a un artista debido a eso.
Además, las redes sociales han cambiado todo. En la actualidad, un artista emergente puede tener una carrera sólida rápidamente después de la universidad. Es hermoso, pero a la vez, a veces va demasiado rápido para ellos y es difícil gestionar esta intensidad.
El arte, obviamente, es una necesidad, pero los precios se están volviendo locos y ahora hay verdaderas estructuras con inversores detrás de instituciones, galerías… así que es un verdadero negocio. El mundo del arte se está acercando cada vez más a la industria de la moda, con mucha presión, plazos, presupuestos… De alguna manera, es bonito porque todas las industrias se están mezclando, pero ¿acaso no es demasiado?
“El mundo del arte se está acercando cada vez más a la industria de la moda.”
Lo que también ha cambiado mucho es la capacidad presupuestaria entre las instituciones privadas y públicas. Dado que las fundaciones más grandes ahora tienen más poder que algunas instituciones públicas, es importante preguntarse: quién ofrece qué y cómo.
Finalmente, ¿cómo te gustaría que evolucionaran Can Garita, Las Cicadas Art Residency y tu tercer proyecto en colaboración con Los Enamorados Ibiza en los próximos años? ¿Tienes planes de expansión o nuevas iniciativas que quieras compartir con nosotros?
Para Can Garita, el siguiente paso será organizar dos o tres exposiciones anuales para poder colaborar con más artistas. Por ahora, es imposible porque también tengo otros compromisos, pero ¡paso a paso!
Para Las Cicadas, es similar, me encantaría organizar más residencias y no solo una al año.
Un sueño…
Como sabes, cuando tenía 20 años me quedé completamente fascinada por la Fundación Chinati en Marfa, y por ello, uno de mis grandes objetivos en la vida siempre ha sido tener un hotel muy pequeño que sea también una residencia de artistas y una galería al mismo tiempo. Para mí, ese será el siguiente paso en términos de carrera y vida personal, donde podré combinar ambas pasiones.
Además, después de trabajar en el lado comercial del arte contemporáneo, me gustaría centrarme más en el comisariado y en el desarrollo de proyectos con artistas. Para mí, una residencia de artistas es un aspecto muy importante para ellos, ya que pueden trabajar en un ambiente tranquilo y preparar su exposición para su galería o museo.

(*) Foto portada y foto fija horizontal 1: Mon Colonel & Spit; Foto 3 slider: Grason Ratowsky; foto slider 1, 3 y 5 y foto fija horizontal 2: Ana Lui; Fotos Sarah Suco: Valentine Riccardi. Proporcionadas por Sarah Suco.




