«Los años nuevos», la reveladora serie de Rodrigo Sorogoyen

«Los años nuevos» es el nuevo proyecto de Rodrigo Sorogoyen. Esta joya cinematográfica que nosotros hemos visto en el cine, se trata de un original Movistar Plus+ en colaboración con Caballo Films y en asociación con ARTE France.

Protagonizada magistralmente por Francesco Carril e Iria del Río, esta serie se trata de una cocreación del aclamado director de «As bestas» con las guionistas Sara Cano y Paula Fabra. La misma recorre a lo largo de 10 episodios una década de una pareja a través de sus Nocheviejas, desde el 2015 al 2024. Este punto de partida tan original da pie a diez retazos de vida llenos de realismo y emotividad, con los que fácilmente nos identificaremos.

Sorogoyen, también productor ejecutivo de la serie, dirige cuatro de los diez episodios que conforman la historia. Los otros seis capítulos están dirigidos por Sandra Romero («Por donde pasa el silencio») y David Martín de los Santos («La vida era eso»). También han participado en el guion Marina Rodríguez Colás y Antonio Rojano.

Sinopsis

Ana cumple 30 años el día de Año Nuevo con la vida aún por resolver: vive en un piso compartido, no le gusta su trabajo, cambia a menudo de amigos… Óscar cumple 30 años el día de Nochevieja con la vida casi resuelta: es médico vocacional, tiene amigos fieles, y una relación que va y viene. La noche en la que los dos cumplen los 30 se conocen, se enamoran, y comienzan una relación cuyas idas y venidas se alargarán diez años.

El punto de partida: los años nuevos

Como os avanzábamos, el cambio de año sirve de marco para seguir la evolución en las vidas de Óscar (Francesco Carril) y Ana (Iria del Río), que a lo largo de un decenio viven todo tipo de circunstancias que les llevan a tomar una serie de decisiones que les aproximan y alejan incesantemente.

La serie fue rodada de manera cronológica durante cinco meses y medio de rodaje, casi seis. Algo poco común por motivos económicos y de producción, ya que rodar en otras ciudades – en este caso: Lyon y Berlín – es mucho más complejo, pero cuyo esfuerzo ha valido mucho la pena.

Otros de los múltiples aciertos que destacamos de esta serie es lo revelador que resulta ver la evolución que experimentan ambos de manera individual y como pareja, tanto psicológica como físicamente. Y todo ello sin emitir juicios, solo mostrando su realidad, su intimidad, sus dudas, sus incompatibilidades, sus afinidades, su amor… Además, la química entre ambos es tan fuerte y sus actuaciones son tan naturales que traspasan la pantalla. De hecho, en ocasiones parecerá que incluso estemos viendo una historia real.

La vida en constante cambio

Está claro que la vida es cambio y que todos estamos en constante evolución. Algo que experimentamos en nosotros mismos y en todas nuestras relaciones, ya sean de pareja, de amistad, familiares, laborales… En lo que respecta a una relación sentimental, lo cierto es que se trata de un proyecto en construcción, porque aunque las esencias de las personas quizá no cambien, nosotros sí que evolucionamos y los contextos nos transforman. Nuestras vivencias, la forma en la que nos deconstruimos y nuestra postura vital ante nuestras circunstancias nos modulan y eso tiene un impacto directo en nuestras relaciones y en la manera de vivirlas.

Todo esto es algo que está muy presente en los dos protagonistas de la serie. Óscar se presenta como una persona más conservadora e «inmovilista» con respecto a sus decisiones vitales y necesita certezas, y Ana, podríamos decir que es justo lo opuesto. Tiene un carácter más imprevisible, no tiene miedo a arriesgar y tiene sed de vivir otras «vidas», aunque eso le genere incertidumbre, sea incómodo y a su vez retador.

A pesar de tener personalidades distintas, ambos buscan lo mismo, pero desde caminos diferentes, y son sus heridas las que determinan su deambular. La herida de Óscar, debido a sus experiencias traumáticas en la infancia, es la desconfianza – una emoción que se nutre tanto del miedo como de la culpabilidad, y que es una forma de incertidumbre que impide creer en las intenciones de los demás y que genera ciclos de sospecha constante -, y en el caso de Ana se trata de la culpa – un sentimiento intrínsecamente ligado a la moralidad y a la conciencia individual, que se asocia con la percepción de que se ha transgredido una norma social, ética o personal -.

Curiosamente, ambos comparten el miedo, cuyo influjo condiciona sus decisiones y por ende sus vidas, pero que irá mutando y demostrándonos que tanto el miedo como la culpabilidad y la desconfianza son barreras para el entendimiento y la reconciliación, pero que si se superan y aprendemos a gestionarlas nos permitirán construir un futuro más sólido.

Espíritu conversacional y contemplativo con diálogos brillantes

Muchas de las conversaciones que aparecen en la serie son para enmarcar y resultan muy inspiradoras. Sobre todo porque tratan de la pareja, pero además van más allá de ella, ya que de manera transversal se abordan otros temas fundamentales como la precariedad laboral, la perimenopausia y el coste de los tratamientos, el confinamiento y la crisis por la Covid-21, los amigos y el papel que ocupan en nuestras vidas, las expectativas que despertamos en los demás y las autoimpuestas, la familia, el futuro, los traumas, la muerte, etc.

En todos los diálogos hay sinceridad, emotividad y elocuencia. El cuarto episodio es un buen ejemplo de ello. Nos referimos a la escena en la que los padres de Ana y la madre de Óscar se sientan alrededor de la mesa junto a ellos para celebrar una Nochevieja, la de 2018. Un momento incialmente lúdico, pero que acaba provocando que cada cual exponga sus miserias de forma explícita y con una naturalidad fascinante. Esa conversación servirá para entender el papel que ocupan sus progenitores en sus vidas, de dónde proceden sus heridas, y nos permitirá vislumbrar ciertos vestigios de lo que está por venir.

En lo que respecta a la segunda parte la verdad es que también está repleta de mucha carga emocional, y mediante palabras, pero también silencios y muchos gestos nos desvelarán las tinieblas que habitan en el interior de sus protagonistas.

“Lo que el espectador vive viendo la serie es lo que hemos vivido nosotros haciéndola. La serie es un gran espejo.” Iria del Río

Iria del Río y Francesco Carril

Tanto Iria del Río como Francesco Carril no son actores conocidísimos, y esto es algo que el propio Sorogoyen buscaba para conseguir que nos sintiésemos identificados con ellos. Para elegir el papel de Ana tuvo claro desde el principio que quería que fuese Iria del Río, y en el caso de Óscar, inicialmente pensó en Francesco Carril, pero aún así hizo un casting extenso, para finalmente darse cuenta de que su primera intuición era la acertada.

Como podréis comprobar, ambos tienen actuaciones grandiosas. Se nota que les han permitido improvisar, que no han tenido miedo a abrirse y que han incorporado a sus personajes componentes muy personales. Esto ha hecho que muestren un tipo de relación muy real con la que muchos podréis conectar.

Las escenas de sexo también muestran esa conexión, y la evolución de las mismas revelan la etapa en la que se encuentran como pareja.

Referencias cinematográficas

La serie bebe de diferentes referencias cinematográficas confesadas por Sorogoyen y las guionistas como son «Boyhood» y la triada compuesta por «Antes del amanecer», «Antes del atardecer» y «Antes del anochecer» de Richard Linklater. También de «Historias de un matrimonio» de Noah Baumbach o «Secretos de un matrimonio» de Bergamn y «Normal People», la serie homónima del libro de Sally Rooney. A pesar de ello, la serie es única, tanto en formato como en narrativa.

Banda sonora impecable

Nacho Vegas no solo ha compuesto la canción del final – «Los años nuevos» -, producida junto a Hans Laguna, Cristian Pallejá y Ferran Resines, sino que también ha prestado algunas de sus canciones cuyas letras quedan perfectamente engarzadas en cada momento de la serie.

“Mírame/ si en segundos ya habrá transcurrido un año más/ y truenan latidos cuando el corazón es un motor mortal/ y entre espasmos tú sigues corriéndote/ es el mundo echándose a temblar/ son las bombas que no dejarán en pie/ nada de lo miserable y vertical/ son las bombas que provocan el temblor/ un temblor que es placer/ y anula todo el horror/ cuanto media entre miedo y amor.” Nacho Vegas

Aquí os dejamos la playlist completa.

Por último, también nos ha parecido maravilloso el montaje de la serie, ya que al inicio de cada episodio muestra retratos de parejas que ya han aparecido en algún episodio o que aparecerán, en actitud calmada y cómplice, mirándose y/o mirándonos…

La producción es exquisita y vale mucho la pena que la veáis en el cine. Porque aunque está catalogada como serie, en realidad es un compendio de 10 películas independientes, organizadas en dos partes (cada una contiene 5 episodios y dura 3 h y 40 minutos) y que vista en pantalla grande ensalza todas sus grandezas. De primeras podréis pensar que es demasiado tiempo, pero no. La historia engancha tanto que os olvidaréis de la hora que es.

“Poder estrenar ‘Los Años Nuevos’ en cines antes de su llegada a Movistar Plus+ me ilusiona especialmente. Ofrecer esta experiencia única al espectador de ver la serie al completo y en pantalla grande, poder sumergirse de lleno en la historia que planteamos sobre esta pareja que forman Ana y Óscar es una gran oportunidad para transitar por este relato sobre cómo se conocen los protagonistas, se enamoran e inician una relación, en la primera parte; y cómo en la segunda parte se enfrentan al paso del tiempo, a las vicisitudes propias del transcurrir de los años, los proyectos, las pérdidas, la madurez, es decir, la vida.” Rodrigo Sorogoyen

Muy recomendable.

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