Entrevista a Rosa Rodrigo, Directora del Museu de l’Art Prohibit de Barcelona

El Museu de l’Art Prohibit de Barcelona es el primer museo del mundo dedicado al «arte prohibido». Es decir, a obras de arte que han sido censuradas, prohibidas o retiradas de exhibiciones.

 

Dirección: Casa Garriga Nogués: C/ Diputació, 250 (Barcelona)
Horario: De lunes a domingo, de 10 a 20 h.

12 €

El impulsor de esta iniciativa museística es el periodista, CEO y actual presidente de MediaPro, Tatxo Benet, quien en 2018 inició una colección de obras de arte – como la «Suite 347» de Pablo Picasso, el «Mao» de Andy Warhol, fotografías de Robert Mapplethorpe, «Always Franco» de Eugenio Merino, «Smiling Copper» de Bansky o el brutal «McJesus» de Jani Leinonen -, que han sido censuradas, prohibidas o denunciadas por motivos políticos, sociales o religiosos, y que ahora se muestran al público en un museo único en el mundo, cuya ubicación en el Eixample barcelonés es imbatible: la cautivadora Casa Garriga Nogués, diseñada por el arquitecto Enric Sagniery Villavecchia entre 1899 y 1901.

El Museu de l’Art Prohibit cuenta con la dirección de Rosa Rodrigo, quien ha estado trabajando en el Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía durante una década. Con ella charlamos hace unos días, tras la inauguración del museo, y esto fue lo que nos contó. Pasen y lean.

1. ¿Cuándo, cómo y por qué surgió la idea de crear el Museu de l’Art Prohibit?

Fue algo muy fluido y cuando empezó a coleccionar nunca se propuso abrir un museo de estas características. Pero sí que es cierto que hubieron una serie de episodios que le hicieron vislumbrar que podía generar algo muy interesante y diferente, y que podía ayudar a la gente a comprender más el hecho artístico.

Es una colección bastante joven, en el sentido de que se ha realizado en los últimos 6 años, a pesar de que Tatxo Benet ya coleccionaba y estaba introducido en el mundo artístico desde hace muchos más años.

2. El museo tiene un emplazamiento espectacular, la Casa Garriga Nogués. ¿Qué puedes contarnos al respecto?

Esta casa tiene una historia muy interesante. Fue casa del propietario original, fue un colegio, fue sede de una editorial y tuvo dos usos museísticos previos, la Fundación Godia y la Fundación Mapfre.

“Hemos cambiado mucho el interior y el flujo de la Casa Garriga Nogués, para que el espacio y las obras dialoguen.”

Hemos intentado abrirlo, que se vean ejes, que desde las ventanas puedan verse otras cosas que pasan en otras habitaciones. Estamos muy contentos.

3. La colección consta de más de 200 obras, entre pinturas, esculturas, instalaciones, audiovisuales, grabados y fotografías, que Tatxo Benet ha adquirido desde 2018 y que tienen en común que han sido censuradas, prohibidas o denunciadas por motivos políticos, sociales y religiosos en algún momento de la historia. ¿Puedes contarnos alguna anécdota relacionada con la adquisición de alguna de estas obras?

La primera obra de su colección, a pesar de que en aquel momento él no sabía que estaba generando una, fue «Presos políticos en España» de Santiago Sierra. De hecho, la compró cuando todavía no estaba prohibida. Pero dos horas después se prohibió y fue retirada de ARCO en 2018. Él se enteró por la radio… Ahora está cedida al Museo de Lleida.

“Tatxo adquirió estas obras que generan tanta controversia para generar un relato diferente.”

Y la segunda fue la obra «Not dressed for conquering / HCO4 Transport» de Ines Doujak, que también fue retirada del MACBA, por tener al Rey emérito como uno de los personajes de la composición. Ahí sí que empezó a pensar en la posibilidad de generar una colección de este tipo.

4. También forman parte de la colección la obra «Amén» de Abel Azcona, hecha con hostias consagradas y que fue denunciada por entidades cristianas. ¿Habéis recibido nuevas amenazas por mostrarla?

Es una obra de gran formato de unos 7 metros por dos, y está en una sala principal junto a Tania Bruguera.

“Amén, la obra de Abel Azcona, es muy interesante en muchos sentidos. Quizás es uno de los artistas españoles que más ha sufrido el peso de la censura y de la justicia.”

Esta pieza es muy conceptual y muestra los abusos que él mismo sufrió por parte de la Iglesia. Para llevarla a cabo reunió 242 hostias consagradas, que son los 242 expedientes de pederastia en el País Vasco y Navarra que había en un período en concreto en los 80’s, cual él fue víctima. La verdad es que es una obra muy potente. A veces hay gente que no lo entiende, y para ello tenemos una guía digital que lo explica.

5. Por cierto, ¿es Tatxo Benet el «Robin Hood» del arte prohibido?

Podría ser (risas). Lo que sí que es verdad es que él ha logrado dar una nueva oportunidad a ciertas obras para que dialoguen con el público.

Lo que también es evidente es que gracias a esta iniciativa Tatxo fomenta el pensamiento crítico e incluso promueve que la incomodidad para justamente hacernos reflexionar.

“El arte también debe agitarnos y plantearnos cuestiones.”

6. ¿Hay otros museos en el mundo que compartan vuestro mismo propósito: “amplificar voces, generar relatos”?

No. Somos los únicos. De hecho, tener este propósito es una de las claves por las que nuestra reciente apertura haya tenido tanta repercusión en los medios internacionales. ¡Han venido periodistas y personas de todo el mundo!

7. ¿En qué consiste el “Manifiesto de Arte Prohibido”?

Tenemos como director artístico a Carles Guerra, que ha sido director de La Virreina, conservador jefe del MACBA y director ejecutivo de la Fundació Antoni Tàpies.

Junto a él hemos generado un Manifiesto y ahí hemos colocado obras de pequeño formato muy matéricas y casi escultóricas la mayoría de ellas. Está Leo Ferrari, Mujeres Públicas, Zoya Falkova, Charo Corrales, Amina

Son obras que explican muy bien el ADN de este museo.

8. ¿Cada cuánto tiempo tenéis pensado que las obras vayan rotando para mostrar obras nuevas?

Iremos haciendo pequeñas introducciones, como mínimo cada 9-12 meses.

Tenemos que generar nuevas conexiones porque no hay un posicionamiento random de las piezas, sino que hay un hilo conductor en todas ellas y no es fácil reponer algunas de ellas y mantener ese u otro diálogo con otras nuevas o existentes.

“Todas las piezas actuales tienen un objetivo íntimo y un propósito. Por ello, la labor de tejer ese hilo que las conecte entre ellas requiere de tiempo.”

Asimismo, un punto importante es que queremos tener muy activa la parte de actividades. Es decir, que el museo esté muy vivo en este sentido. De ahí que queramos conectarlo con danza y otras disciplinas artísticas, producción literaria, instituciones, etc…

9. Otros de vuestros objetivos es llevar a los jóvenes a las salas. ¿Qué tipo de actividades o programa habéis desarrollado para ello?

El programa educativo ya está listo y de hecho, antes de presentar el museo, ya tuvimos escuelas y centros interesados. Queremos que vengan escuelas de cualquier lugar del mundo.

Estamos encantados con esta iniciativa, porque es todo un reto para los museos lograr que los jóvenes les visiten. Cuando son pequeños Van con sus padres, pero a los 18 desaparecen y no vuelven hasta los 30-40 años.

10. ¿Qué papel crees que ocupa la censura y el pensamiento crítico en la cultura y el arte en nuestra sociedad actual?

Tanto la censura como el pensamiento crítico en la cultura y el arte es muy importante, pero lo cierto es que es un proceso que tienen incorporado todos los artistas.

Nosotros no queremos dar lecciones a nadie. Los artistas se adelantan a la sociedad, lo cuestionan todo… cuando crean su obra. Pero sí, estamos encantados de poder contribuir a poder mostrar obras que estaban escondidas y que ahora pueden tener otra oportunidad de ser vistas.

11. ¿Cuáles son para ti los límites del arte?

El arte no debe tener ningún límite, ya que creo que el arte es capaz de hacerse preguntas que la sociedad no se hace hasta años o décadas después.

12. Tras trabajar en el Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía, ¿cuál ha sido el principal reto a la hora de aceptar este nuevo proyecto museístico?

Me costó mucho tomar la decisión porque yo estaba feliz en el Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía. Te abduce y ha sido un verdadero placer trabajar todos estos años allí. Es muy intenso, pero me lo he pasado muy bien.

Sin embargo, lo que me interesó de esta propuesta fue la posibilidad de crear algo y eso es algo muy bonito. Yo estoy especializada en otras ramas, en crear cosas nuevas. Y eso fue lo que me animó a tomar la decisión.

Además, trabajar con Tatxo, que es una persona muy intelectual, está siendo my estimulante así como con los equipos de Mediapro involucrados en el proyecto. Estoy encantada con mi equipo y con ser parte de un proyecto tan potente como este.

(*) Fotos proporcionadas por el Museu d’Art Prohibit.

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