HAHA Studio: diseño de iluminación entre objeto, materia y sostenibilidad
Desde Estocolmo, HAHA Studio desarrolla una aproximación a la iluminación donde diseño industrial, producción local y sostenibilidad se integran desde el primer boceto. Fundado en 2016, el estudio sueco ha construido un lenguaje propio basado en geometrías elementales, procesos industriales precisos y una relación directa con los materiales.


A diferencia de muchas marcas contemporáneas que priorizan la estética final sobre el proceso, HAHA Studio entiende cada lámpara como el resultado de un diálogo constante entre forma, producción y contexto espacial. El aluminio, uno de sus materiales predilectos, aparece recurrentemente en sus piezas no solo por su carácter visual y táctil, sino también por sus propiedades técnicas y su capacidad de reciclaje.
La filosofía del estudio se articula en torno a tres pilares: diseño, producción y sostenibilidad. Un ejemplo claro es su aplicación del principio design for disassembly, que permite desmontar cada producto con herramientas simples para facilitar su reparación o reciclaje al final de su vida útil.

Pero más allá de sus objetos, HAHA Studio también trabaja con arquitectos, hoteles y restaurantes desarrollando proyectos de iluminación específicos para cada espacio. Una práctica que refuerza su visión de la luz no solo como objeto, sino como herramienta para construir atmósferas.
Para profundizar en su manera de trabajar, recientemente hablamos con Arash Eskafi, cofundador y CEO de HAHA Studio, sobre su filosofía de diseño, el papel de los materiales y el lugar que ocupa hoy el diseño escandinavo.
HAHA Studio opera en la intersección entre objeto, espacio y concepto. ¿Cómo definirías hoy la filosofía del estudio?
Describiría HAHA Studio como una marca de diseño de iluminación que opera en la intersección entre objeto y espacio. Desde el principio hemos puesto mucho énfasis en comprender y perfeccionar los procesos de fabricación. Somos diseñadores industriales en esencia, y esa forma de pensar siempre formará parte del ADN de la empresa.

Producción, sostenibilidad y diseño son hoy los tres pilares de nuestra filosofía, y se influyen constantemente entre sí. Un ejemplo es el principio que seguimos llamado Design for Disassembly.
Esto significa que todos los productos que creamos pueden desmontarse utilizando herramientas simples. Permite una reparación sencilla, un uso a largo plazo y un reciclaje directo al final de la vida útil del producto.
“Seguimos el principio Design for Disassembly, y todos los productos que creamos pueden desmontarse utilizando herramientas simples.”
Nada está pegado, termo-sellado ni producido con productos químicos dañinos. Esta mentalidad, en la que el proceso de producción y el proceso de diseño se informan continuamente entre sí, es un buen ejemplo de cómo trabajamos y de cómo pensamos el diseño.
Vuestro trabajo suele sentirse escultórico pero también funcional. ¿Cómo equilibráis la expresividad formal con la usabilidad cotidiana?
Estamos formados como diseñadores industriales, y creo que ese trasfondo técnico siempre se manifiesta de una forma u otra.

Cuando abordamos un proyecto solemos pensar en la forma y en la usabilidad simultáneamente, permitiendo que evolucionen en paralelo desde el principio. Para nosotros la usabilidad se refiere tanto a cómo se fabrica un producto como a cómo será utilizado o abordado por el usuario.
Nuestro conocimiento sobre los procesos de fabricación, cómo se producen las cosas, cuán complejo puede ser un método o cuánto cuesta, es algo que tenemos constantemente en cuenta. La forma y la usabilidad tienen el mismo peso para nosotros, y tratamos de no comprometer ninguna de las dos.

La Donut Table Lamp se ha convertido en una de vuestras piezas más reconocibles. ¿Cuál fue la idea original detrás de su geometría circular y cómo evolucionó desde el concepto hasta el objeto final?
Las formas geométricas siempre nos han fascinado. Las vemos como la base, o quizá los “abuelos” de las formas, algo a lo que volvemos constantemente.
Otra cualidad que apreciamos es la presencia fuerte, casi contundente, que pueden tener los objetos. La lámpara Donut surgió de la combinación de estas dos ideas.

La semilla original de Donut en realidad provino de un proyecto personalizado que desarrollamos para el interior de un restaurante en Estocolmo.
“Trabajamos mucho con clientes B2B, y a veces esos proyectos se convierten en el punto de partida de ideas futuras.”
Trabajamos mucho con clientes B2B —arquitectos, hoteles y restaurantes— y a veces esos proyectos se convierten en el punto de partida de ideas que luego refinamos más adelante.
Donut comenzó inicialmente como una lámpara colgante con tres anillos. Con el tiempo se simplificó a dos anillos y finalmente evolucionó hacia la lámpara de mesa que existe hoy.
Donut se percibe a la vez lúdica y arquitectónica. ¿Cómo conseguís que un gesto formal tan fuerte se mantenga atemporal y no dependa de las tendencias?
La simplicidad de la forma de Donut es fundamental para su longevidad. Deliberadamente volvemos a formas geométricas que se sienten universalmente reconocibles. En ese sentido, la forma es casi prehistórica más que dependiente de tendencias.
En segundo lugar, tratamos de centrarnos en selecciones de color que representen tanto al producto como a nosotros mismos. Mantener acabados en aluminio en bruto o elegir un color blanco roto son decisiones pensadas para perdurar en el tiempo, en lugar de seguir las tendencias cromáticas del año.
La Spin Wall Lamp introduce movimiento e interacción. ¿Qué papel juegan la tactilidad y la participación del usuario en vuestro diseño de iluminación?
Somos un estudio muy impulsado por los materiales. Uno de nuestros puntos fuertes es permitir que los materiales hablen por sí mismos. Muchas de nuestras lámparas están diseñadas para que las huellas del material y de la máquina permanezcan visibles en el objeto final.

“Uno de los aspectos más importantes siempre es la calidad de la luz y la forma en que se distribuye.”
Con esa mentalidad, las cuestiones de tactilidad surgen inevitablemente. Pero como trabajamos con iluminación, uno de los aspectos más importantes siempre es la calidad de la luz y la forma en que se distribuye.

Una lámpara no puede considerarse exitosa si no cumple su función. Al mismo tiempo, no diseñamos iluminación puramente técnica como los focos. La iluminación atmosférica necesita funcionar como lámpara y, al mismo tiempo, existir como un objeto interesante dentro de un espacio.
Tanto Donut como Spin tienen una fuerte presencia espacial. ¿Diseñáis primero los objetos o herramientas para modelar la atmósfera de un espacio?
Realmente depende del proyecto. Cuando trabajamos en encargos específicos para un espacio, el contexto espacial suele convertirse en el punto de partida. Dedicamos mucho tiempo a comprender la arquitectura y la atmósfera que la iluminación debería crear.

En otros casos comenzamos explorando una forma o un objeto concreto que nos interesa. A partir de esa forma inicial, construimos después los aspectos técnicos de la iluminación dentro del diseño.
La sostenibilidad aparece como un principio integrado más que como una estrategia independiente. ¿En qué momento del proceso de diseño entra en juego?
La sostenibilidad está presente desde el primer boceto. Después de dibujar una idea inicial, la siguiente pregunta natural que nos hacemos es: “¿De qué material debería estar hecho esto?”
“La sostenibilidad está presente desde el primer boceto.”
Esa pregunta ya abre la conversación sobre sostenibilidad. Los métodos de producción también juegan un papel importante. ¿Dónde se producen los diferentes componentes? ¿Podemos utilizar las mismas instalaciones para varias partes?
Estas consideraciones aparecen muy pronto en el proceso de diseño. Y todas ellas influyen en lo sostenible que puede llegar a ser un producto.
Para nosotros la sostenibilidad no es un paso separado. Es algo integrado en todo el proceso.
¿Cómo abordáis la selección de materiales más allá de la estética? ¿Qué criterios técnicos o éticos guían vuestras decisiones?
Somos grandes amantes de todo lo relacionado con el metal, especialmente del aluminio. Es el material principal en muchos de nuestros productos, no solo por sus cualidades visuales y táctiles, sino también porque es 100% reciclable.
“Somos grandes amantes del aluminio, por sus cualidades visuales y táctiles, y porque es 100% reciclable.”
La sostenibilidad se convierte así en una parte natural de la conversación. También nos atraen materiales como la madera o el vidrio.
Sin embargo, más allá de la estética, analizamos cuidadosamente las propiedades de los materiales. Si queremos lograr una difusión de luz específica o una determinada cualidad táctil, seleccionamos el material más adecuado para ese propósito.
En resumen, nuestras decisiones están guiadas por una combinación de sostenibilidad y rendimiento material.
Desde el punto de vista de la producción, ¿cómo garantizáis la durabilidad manteniendo una expresión refinada y minimalista?
Para nosotros la durabilidad equivale a calidad, y la calidad está definida por cómo se fabrica algo.
Hoy vemos cada vez más cómo la “fast fashion” y el consumo rápido normalizan productos con una vida útil muy corta. Creemos que ese enfoque es fundamentalmente incorrecto. Un producto bien hecho debería durar generaciones, o al menos poder repararse cuando sea necesario.

Por eso ponemos mucho cuidado en elegir quién produce los productos de HAHA Studio. Las personas detrás de nuestra producción se convierten en colaboradores a largo plazo, casi como una familia extendida.
A través de visitas frecuentes y un diálogo constante construimos relaciones y compartimos conocimiento. Estos artesanos poseen una enorme experiencia en producción. Trabajando de cerca con ellos podemos comprender sus procesos y trasladar ese conocimiento a los diseños que desarrollamos.

¿En qué se diferencia diseñar una pieza de iluminación coleccionable de trabajar en un proyecto espacial o específico para un lugar?
Trabajar en un proyecto específico para un espacio es un proceso muy diferente.
En primer lugar, suele haber un presupuesto definido, lo que introduce ciertos límites. Pero eso puede ser positivo, ya que nos obliga a pensar creativamente sobre cómo conseguir determinadas formas o ideas de una manera eficiente.

Los proyectos site-specific también implican más interlocutores. El diseño suele necesitar aprobación del cliente u otros responsables antes de comenzar la producción.
Desde el punto de vista del diseño, el espacio se vuelve central. Para estos proyectos desarrollamos iluminación a medida, lo que implica visitas al lugar y una estrecha colaboración con el cliente para entender cómo se utilizará el espacio y qué atmósfera debería crear la iluminación.
¿Qué significa hoy para vosotros el diseño escandinavo? ¿Os sentís alineados con esa tradición o estáis intentando redefinirla?
Es una pregunta interesante. Las personas fuera de Escandinavia parecen estar muy fascinadas con la idea del diseño escandinavo. La palabra “minimalismo” se utiliza con mucha frecuencia, aunque no es algo en lo que necesariamente nos guste apoyarnos.

Para nosotros el diseño escandinavo tiene más que ver con valores como la calidad, la simplicidad y la funcionalidad. Siempre ha existido una fuerte tradición de hacer las cosas correctamente y evitar atajos.
En ese sentido creo que HAHA Studio todavía sigue esa tradición. Desde un punto de vista puramente estético, sin embargo, la situación hoy es diferente. Con la cultura digital y el intercambio global estamos constantemente influenciados por personas e ideas de todo el mundo.
El diseño no puede permanecer exactamente igual que hace cincuenta o sesenta años.
Pero si miramos por debajo de la superficie —al oficio, la funcionalidad y la facilidad de uso— entonces creo que seguimos operando dentro de esa filosofía escandinava.

Como estudio en crecimiento, ¿cómo decidís qué colaboraciones o encargos aceptar? ¿Qué define un proyecto “adecuado” para HAHA Studio?
A menudo es difícil saber desde el principio si un proyecto será el adecuado.
A veces un proyecto parece excelente sobre el papel pero resulta más complicado una vez que comienza. Otras veces ocurre lo contrario: un proyecto del que no estabas completamente seguro termina siendo muy gratificante.
Al final suele depender mucho de las personas involucradas. Si colaboras con personas reflexivas y respetuosas, el proceso se vuelve mucho más agradable.

Como estudio en crecimiento, sin embargo, no siempre tienes el lujo de ser extremadamente selectivo. Intentas aprovechar al máximo cada oportunidad.
Dicho esto, los proyectos en los que el cliente entiende quién eres y se acerca a ti por una razón concreta suelen empezar con buen pie. Creemos mucho en la investigación, ya sea sobre materiales, procesos de fabricación o empresas. Si un cliente se ha tomado el tiempo de entender nuestro trabajo de forma similar, es más probable que la colaboración funcione.
Si tuvieras que definir la contribución de HAHA Studio al diseño contemporáneo en una sola frase, ¿cuál sería?
Diseño impulsado por la calidad con un sentido lúdico.
Diseñar para durar
La durabilidad ocupa un lugar central en la filosofía de HAHA Studio. Frente a un contexto dominado por el consumo rápido, el estudio defiende una idea simple: un objeto bien diseñado debería poder acompañar a sus usuarios durante décadas, o al menos ser fácilmente reparable.
Esa visión también se refleja en su forma de producir. Los talleres que fabrican las piezas de HAHA Studio mantienen una relación estrecha con el estudio y forman parte de una red de colaboración basada en el conocimiento compartido y la mejora constante de los procesos.
Tradición escandinava en un contexto global
Aunque su trabajo se inscribe dentro de la tradición del diseño escandinavo, sus fundadores prefieren hablar de valores más que de estilo. Calidad, simplicidad y funcionalidad siguen siendo principios fundamentales.
Sin embargo, el contexto actual es muy distinto al de hace medio siglo. La cultura digital y el intercambio global de ideas han ampliado profundamente el horizonte del diseño contemporáneo. En ese equilibrio entre tradición y apertura internacional se sitúa hoy la práctica de HAHA Studio.
Una visión del diseño contemporáneo
Si hubiera que resumir la aportación del estudio al panorama actual, ellos mismos lo expresan con claridad: diseño impulsado por la calidad con un sentido lúdico de la forma. Una forma de entender el diseño en la que producción, material y luz se integran en un mismo proceso creativo.
(*) Fotografías cortesía de HAHA studio.

