Entrevista a la diseñadora gráfica belga Stephanie Specht
En Us by Night 2025, donde la noche se convierte en un lienzo para la expresión creativa más audaz, la presencia de Stephanie Specht promete ser uno de los momentos más inspiradores del festival. Fundadora de Specht Studio, esta diseñadora gráfica belga ha construido un lenguaje visual que desafía la categoría: en constante evolución, adaptable y fluido—como el agua, una metáfora recurrente en sus conferencias y trabajos personales más recientes.
Stephanie no sigue tendencias: escucha. A su intuición, a sus colaboradores y al significado profundo de las palabras y las formas. Ya sea diseñando para grandes clientes como Google Design o explorando proyectos personales marcados por la tipografía, el simbolismo y la experimentación, su práctica busca ese delicado equilibrio entre el caos y el minimalismo, la libertad y la estructura.


Desde CC/magazine, como media partners oficiales de Us by Night 2025, conversamos con Stephanie para explorar qué impulsa su creatividad, cómo la colaboración y la intuición moldean su proceso, y por qué la autenticidad puede ser la forma más poderosa de belleza.
Tu trabajo parece un equilibrio perfecto entre geometría, poesía y contención. ¿Cómo defines tu propio lenguaje de diseño?
Describir mi propio lenguaje de diseño es algo difícil para mí. No es algo que pueda resumir en una sola frase. Me gusta probar cosas diferentes y experimentar. Si siento la necesidad de un cambio o innovación, me gusta ponerme manos a la obra lo antes posible. Romper patrones dentro de mi estilo de diseño me resulta liberador. A veces mi estilo también cambia dependiendo de para quién trabajo o con quién colaboro. Las personas, una marca o una empresa pueden tener un gran impacto en mi creatividad.
Soy más feliz cuando me dan toda la libertad que necesito y me animan a salir de ciertos límites. Es en esos momentos cuando creo mi mejor trabajo. En ese sentido, podría decirse que mi trabajo es fluido, cambiante y adaptable, siempre buscando la libertad creativa. La forma en que describes mi trabajo me resulta atractiva, tal vez especialmente en mis proyectos personales. Me gusta jugar con las palabras, con textos que tienen un gran significado para mí. También disfruto explorando el caos frente a un enfoque minimalista, buscando el equilibrio justo entre ambos.
“Me gusta jugar con las palabras, con textos que tienen un gran significado para mí.”
Mi lenguaje visual está también muy influenciado por el mundo tipográfico actual. Me encanta experimentar con fuentes nuevas, vengan de una gran fundición o de alguien que acaba de graduarse en diseño tipográfico. Mientras la tipografía me transmita algo, estoy feliz de probarla, ya sea para un cliente o para mis propios proyectos.

Has trabajado en muchos países y contextos — ¿Cómo influye tu entorno en tu proceso creativo?
La clave está en adaptarse. Te adaptas a la cultura, a las personas, al huso horario… Me gusta eso. Te obliga a verte con otros ojos. Eso no es tan fácil de lograr en tu propio país o ciudad, donde has vivido mucho tiempo. Especialmente en Nueva York y Los Ángeles, siempre siento una gran sensación de libertad (aunque suene a cliché).
Hay algo en el ambiente que me hace sentir que todo es posible. Realmente no sé qué es. Las personas creativas que conozco o he conocido allí tienen una mentalidad muy inspiradora. Me gusta rodearme de personas así. Y sí, eso obviamente influye mucho en mi trabajo. Vivo en Bélgica desde hace un tiempo y tengo mi propio estudio, lo cual es fantástico, pero aún disfruto viajar al extranjero y recibir esos estímulos. En mi estudio estoy extremadamente concentrada y tengo casi cero distracciones.
Cuando no estoy trabajando, me encontrarás caminando por el bosque o el campo con mis dos perros. Solía disfrutar del ruido constante de la ciudad, pero ya no: ahora prefiero buscar la inspiración de forma más intencionada.

El nombre de tu estudio, Specht Studio, refleja tanto tu identidad personal como profesional. ¿Cómo navegas ese límite?
Durante mucho tiempo trabajé con mi propio nombre, y tan pronto como comencé a trabajar con becarios o a colaborar con otros creativos, añadí «Studio», simplemente porque ya no lo hacía sola. Pensé en delimitarlo: Specht Studio para los trabajos comerciales y Stephanie Specht para mi obra personal.
Con el tiempo, dejé de pensarlo tanto. El límite se ha vuelto difuso porque también creo trabajos libres en colaboración con otras personas. Creo que la mayoría ya conoce Specht Studio, así que me quedaré con ese nombre. Por cierto, «Specht» es la palabra holandesa para «pájaro carpintero».
¿Cómo abordas el diseño de identidad visual hoy, en un mundo saturado de contenido y estéticas fugaces?
Primero, intento no mirar otros estilos, y en cambio, escuchar de verdad lo que quiere un cliente. ¿Cuál es esa identidad? ¿Cómo puede algo visual fluir desde su esencia? Al mismo tiempo, me resulta fascinante imaginar un mundo sin identidades fijas en el branding.
¿Y si todo cambiara constantemente, sin ser reconocible en términos visuales, y solo los productos conservaran un estilo fijo? ¿Por qué queremos vivir encerrados en una estética visual? ¿Por qué tiene que estar todo tan definido? ¿Por qué tienen que existir reglas? Estas dos últimas preguntas influyen mucho en mi trabajo—y en mi vida—en muchos niveles.

La colaboración parece importante en tu práctica. ¿Qué buscas en un/a compañero/a creativo/a?
En cada proyecto que permite la colaboración (por tamaño o presupuesto), siempre me pregunto: ¿con quién me gustaría diseñarlo? ¿Quién tiene la energía y la personalidad adecuadas? Porque colaborar no es solo un ejercicio de estilo, también es unir energías.
Me encanta el Human Design y la astrología, y si es posible, recojo información sobre la colaboración desde ahí. Ya me ha dado buenos resultados en el pasado. Algunas personas pueden ser excelentes diseñadores visuales, pero si nuestras personalidades no encajan, no llegaremos lejos, ¿verdad?
“Me encanta el Human Design y la astrología.”
Cuéntanos sobre un proyecto reciente que te haya desafiado: creativamente, conceptualmente o a nivel personal.
El año pasado trabajé en una gran campaña online para Google Design. Su sistema Material Design cumplía 10 años y me pidieron desarrollar una identidad visual. Creativamente fue todo un reto porque todo debía traducirse en imágenes en movimiento—algo que no suelo hacer, pero que realmente disfruté. Es otra forma de pensar y diseñar. Formé un equipo con personas especialistas en distintas áreas.
Conceptualmente también fue un desafío. Google Design tiene un estilo único, y debajo está Material Design, entonces ¿cómo lograr algo reconocible y a la vez completamente nuevo que transmitiera celebración? Tuve que empaparme del universo Material Design. A nivel personal, también fue un reto: muchas personas implicadas (mi equipo y el de Google), reuniones online cada dos días y muchas opiniones a tener en cuenta. Aprendí mucho en todas las fases del proyecto. Duró varios meses y me sentí totalmente inmersa en el proceso. Mi familia y amigos me vieron poco el año pasado, jaja.

¿Qué papel juega la intuición en tu proceso?
Un papel enorme. Siempre intento escuchar mi intuición porque nunca se equivoca. Sé que no le funciona a todo el mundo, pero para mí es una guía interna. Cuando recibo un email con una propuesta, necesito sentir ese zumbido interior, casi como una canción, un «sí».
La intuición se manifiesta en mí como una sensación expansiva (sí) o de contracción (no), una energía que me activa o que me drena. En general, percibo si tengo energía para algo o no.
“Siempre intento escuchar mi intuición porque nunca se equivoca.”
Cuando me enfrento a una pregunta, me gusta primero visualizar en mi imaginación las posibles respuestas antes de actuar. Lo mismo ocurre con el diseño.
No sabría decir cuándo un diseño está terminado, pero lo siento en cada célula de mi cuerpo.

¿Hay algún encargo o medio que aún no hayas explorado y te gustaría probar?
Seguramente sí, solo que ahora mismo no se me ocurre ninguno.
He realizado muchos proyectos que me han encantado, y seguro que vendrán muchos más que me sorprendan. Estoy muy contenta con todo lo que he podido hacer hasta ahora.
Uno que me viene a la mente es trabajar para Rick Rubin. Para mí, él es una de las pocas personas del mundo comercial que realmente entiende el mundo creativo como yo. Sería un sueño diseñar para él. Aunque me conformaría con una conversación en persona.
Por último, ¿cuál es tu idea de belleza, en el diseño y en la vida?
La belleza, para mí, es algo que puedes ver o escuchar, algo que experimentas con los sentidos. No tiene que ver con el pensamiento racional, sino con las emociones. Creo que las cosas bellas son las que resuenan con nosotros, las que entendemos. Y si no las entendemos, nos afectan tanto energéticamente que queremos comprenderlas.

La estética también puede referirse a la belleza imperfecta, y la perfección puede entenderse como algo técnicamente correcto o algo que simplemente se siente perfecto. Valoro más la emoción y la autenticidad que la perfección estética. Una obra debe sentirse auténtica, como si una persona la hubiera creado desde el estado mental y emocional adecuado.
“La belleza, para mí, no tiene que ver con el pensamiento racional, sino con las emociones.”

¿Qué consejo le darías a diseñadores emergentes que están comenzando su camino?
Puede sonar a cliché, pero es cierto: sé fiel a ti mismo. Sigue tu intuición y tu camino, aunque a veces parezca difuso. Si alguna vez has sentido esa reacción intuitiva de la que hablaba antes, respétala y desarróllala.
También quiero decir que crear obra propia tiene un valor enorme en la vida de un creativo, si tienes tiempo y ganas. Es un espacio solo tuyo, sin clientes ni plazos, para crecer, experimentar y cometer errores. Y cometer errores es clave: el mayor aprendizaje. Creo que he aprendido más de mis errores que de todo lo que me enseñaron en la escuela.

“Puede sonar a cliché, pero es cierto: sé fiel a ti mismo.”
Y para cerrar: ¿qué puedes adelantarnos sobre tu charla en Us by Night 2025?
Se centrará en la creación de obra propia y la experimentación, y en cómo eso puede aportar valor y atraer a grandes clientes. Es una charla que combinará reflexiones comerciales con elementos muy personales.
También habrá un enfoque especial en el tema del agua. Es algo que ha aparecido en mis últimas charlas sin que yo lo buscara. Es un símbolo precioso: el agua adopta la forma del recipiente que la contiene. Tiene conciencia y puede comunicarse. Me gusta la idea de ser como el agua: suave, fluida, adaptable, a veces intensa, a veces tranquila—pero siempre poderosa.
(*) Imágenes proporcionadas por Stephanie Specht.



