Entrevista al artista Albert Pinya

Del 24 al 27 de febrero tendrá lugar una nueva edición de UVNT Art Fair, la feria internacional de Nuevo Arte Contemporáneo, y CC/magazine es Media Partner. Uno de las artistas que participarán en la misma a través de la galería GÄRNA es Albert Pinya, un grandísimo artista mallorquín cuyo trabajo parte de una ingenuidad intencionada e irónica que consigue desmantelar las estructuras perversas de la realidad.

Estuvimos hablando con él sobre su carrera profesional, sus raíces y sus proyectos, y esto fue lo que nos contó. Pasen y lean.

¿Qué querías ser de pequeño?

De pequeño no recuerdo querer ser nada en particular.

De adolescente, al comenzar a desarrollar cierta sensibilidad y despertar una consciencia y un pensamiento más crítico y curioso, recuerdo que quería ser poeta. Aunque pronto me di cuenta que la poesía era demasiado hermosa para los tiempos que corrían. Desde entonces, me he considerado siempre como una especie de escritor frustrado.

¿De qué manera llegó el arte a tu vida? ¿viene de familia?

Mi abuelo paterno, Ignacio Piña Fuster, era músico. El segundo violinista de la Orquesta Sinfónica de Baleares. Era una persona romántica que tocaba el violín y el piano. Nunca le conocí, pero creo que gran parte de esa sensibilidad me la pudo transmitir gracias a la figura de mi padre. Él me apoyó y me ayudó a luchar, incondicionalmente, para intentar cumplir mis objetivos y mis sueños.

De todas formas, no fue hasta la edad de la adolescencia cuando, realmente, empecé a encontrar el camino que quería recorrer. Nunca fui un niño prodigio. Y, para más inri, cuando me matriculé en la Facultad de Bellas Artes, en Valencia, no duré ni tres meses.

“Sin ninguna duda, siempre pienso que fue la pasión por la poesía quien me condujo a trabajar con la imagen y la comunicación visual.”

¿Qué es para ti el arte?

El arte es la opción que he elegido para enfrentarme a la vida y a la muerte. Además de mi oficio.

Han dicho de ti que tienes un estilo propio e identificable, en el que aplicas los códigos de la cultura popular, del cómic, de la ilustración y una estética ingenua que esconde un tratamiento preciso de los temas que exploras. ¿Qué puedes contarnos al respecto?

Esta frase la escribió un crítico hace años. En cierta manera es una de las claves que define parte de mi obra.

Aparentemente, el punto de partida además de la formalización, de mi producción, está bañado por una atmósfera inocente/infantil que, muchas veces, pretende ser ese incómodo espejo en el que nos reflejamos. Creo que se refería a algo así. 

Trabajas con diferentes disciplinas como la pintura, el dibujo, la escultura, la intervención, la instalación, la performance, la obra gráfica y el sonido para desarrollar el discurso de tus narraciones. ¿Con cuál de ellas te sientes más cómodo?

“No me gustan las jerarquías.”

Dependiendo del tema que se quiera comunicar, se valora y se estudia el medio que pueda ir mejor para propagar la narración y la correspondiente representación de tal idea. Cada proyecto tiene sus características, planteamientos y componentes. 

“Considero importante abordar la práctica artística desde la transversalidad. Con una mirada rica en amplitud y libertad. Todo es puro cambio y movimiento.”

Una de sus máximas obsesiones se centra en el estudio y en la observación del ser humano y en la manera que este tiene de establecer relaciones, con la sociedad y con el entorno. ¿Cuál crees que es la deriva de nuestra sociedad y cuál es el mood que tienen tus actuales creaciones? ¿prefieres que se abstraigan del mundanal ruido u optas por la cruda realidad?

“Desde siempre he entendido que el arte debe potenciar la cultura del pensamiento por encima de la cultura del entretenimiento. Por eso me gusta hablar de reacción artística, antes que de creación artística.”

Nuestra sociedad, como en toda la historia de la humanidad, está repleta de luces y sombras. Es capaz de lo mejor y de lo peor. Eso sí, intento mirar al futuro con entusiasmo aunque me cuesta asumir, con optimismo, algunos aspectos.

Por eso me autodefino como «pesimista entusiasta».

¿Qué opinión tienes sobre el criptoarte?

Por el momento no me ha despertado ningún interés. Por lo que no estoy muy puesto y no tengo una opinión firme al respecto. Así, de primeras, puedo mostrarme algo escéptico frente a este tipo de revelaciones. Piensa que no tengo whatsapp ni redes sociales. Y de adolescente jamás tuve una Playstation.

Todo lo que es fruto de la tecnobarbarie me irrita un poco. Lo reconozco, padezco ligeros brotes de anacronismo agudo.

¿Cuáles son tus principales fuentes de inspiración y referencias artísticas de todos los tiempos?

La mayor fuente de inspiración la encuentro en la perseverancia, la disciplina y la constancia con la que me enfrento a mi trabajo. Es ahí cuando hierven las ideas.

Dicho esto, mis principales fuentes de inspiración están en todas partes. Desde lo sagrado a lo profano, lo bello y lo siniestro, lo decadente y lo sublime, lo esperpéntico, lo delirante. En definitiva, nada que no esté presente en la vida misma.

En cuanto a las referencias artísticas, siempre destaco los mismos referentes. Las series de animación, el manga, los videojuegos Arcade, las pinturas rupestres, Jean Michel Basquiat, la pintura española de los años 80 y, como no, la poesía.

¿Sigues algún proceso creativo concreto a la hora de enfrentarte a un nuevo proyecto?

Suelo ser bastante heterodoxo. Además, cada propuesta es una historia diferente y me cuesta seguir los mismos modelos y patrones.

El único patrón que se repite, continuamente, es el de trabajar la mayor cantidad de horas posibles al día.

¿Podrías adelantarnos algo de lo que vas a presentar en Urvanity?

De la mano de los amigos de la galería madrileña Gärna presentaremos, en esta edición de Urvanity, una selección de pinturas realizadas durante el primer confinamiento y, por la tanto, marcadas por el contexto histórico y social que estamos atravesando en este último período. Infectado por una pandemia, sin precedentes, con muchas consecuencias colaterales.

Por otra parte, también participaremos en el programa HITOS, que organiza la feria, con una instalación en el espacio urbano. Ubicada en la renovada boca de metro de Gran Vía. Esta instalación forma parte del proyecto «Artefactos, vocablos y niños. Algunas consideraciones sobre la permanencia de la pintura» que se expuso en el Convent de Santo Domingo (Pollença, Mallorca), el pasado verano, y contó con la colaboración del exflamenco Niño de Elche.

¿En qué estás trabajando en estos momentos?

Actualmente, estoy preparando una exposición individual que presentaré en la Alzueta Gallery, en Barcelona, durante el próximo mes de marzo. Hacía más de diez años que no exponía en Barcelona y estoy muy ilusionado.

Además, junto al ceramista Joan Pere Català Roig, estamos trabajando en un proyecto comisariado por Mercedes Estarellas que podrá visitarse, a partir de este verano, en Es Baluard Museo de Arte Contemporáneo de Palma.

Tu mantra para 2022

«The time is now». Porque el aquí y el ahora son lo único que vale.

(*) Imágenes proporcionadas por Albert Pinya. Retrato by Sofía Ramis.


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