«Aftershock», una odisea inmersiva de James Turrell en el Copenhagen Contemporary
«Aftershock» del artista James Turrell se trata de una instalación creada específicamente para el museo Copenhagen Contemporary.
La experiencia de «Aftershock» empieza fuera de la instalación, donde se invita a los visitantes a esperar antes de ascender por unas escaleras similares a un templo y entrar en lo que se denomina el espacio sensorial, para presenciar un ciclo de luz coloreada. Al envolvernos en luz y color, la instalación genera una sensación de desvanecimiento de los límites espaciales y pérdida de orientación.
Sitio: copenhagencontemporary.org


«Aftershock» es una de las instalaciones conocidas como «Ganzfelds», que se han convertido en icónicas en el trabajo de Turrell con luz, espacio y color. El término «Ganzfeld», acuñado en la década de 1930 por el psicólogo alemán Wolfgang Metzger, describe los efectos de la sobrecarga sensorial. Al exponernos a un torrente intenso de colores, el cerebro comienza a alucinar mientras lucha por encontrar significado en un campo interminable de color.
En 2024, «Aftershock» se convirtió en la primera adquisición de una obra permanente en Copenhagen Contemporary, gracias a una donación del mecenas Augustinus Fonden. Con esta obra, CC (Copenhagen Contemporary) estableció una nueva colección de arte del siglo XXI, marcando el primer paso en un camino donde la institución adquirirá una selección de selectas y cuidadas obras maestras de artistas contemporáneos destacados.
Como podréis comprobar cuando la experimentéis, «Aftershock» es una invitación a trascender los límites de la percepción convencional.
La instalación es un ejemplo perfecto del estilo de Turrell: un entorno inmersivo donde la luz no es solo un objeto para ser observado, sino una experiencia para ser sentida.
Situada en un amplio espacio similar a un templo, «Aftershock» explora la tensión entre lo sólido y lo intangible, lo visible y lo invisible, guiándonos a través de una compleja danza entre la visibilidad y la ilusión.
La pieza está anclada en la fascinación de Turrell por la luz como medio escultórico, una búsqueda que ha explorado a lo largo de su carrera. Y es que Turrell es un maestro en controlar cómo percibimos el mundo que nos rodea, y en esta instalación, lleva los límites de la percepción aún más lejos convirtiendo el espacio en un vacío expansivo, un paisaje de color y forma que no tiene bordes definidos. Por todo ello, a medida que los visitantes nos movemos a través de él, el juego entre la luz y los colores altera continuamente la manera en que experimentamos el tiempo y el espacio, así como la sensación de profundidad.
Pero más allá del impacto visual, en una era de constante sobrecarga de información, la obra de Turrell se percibe como una experiencia meditativa que invita a una profunda introspección. De ahí que se anime a los visitantes a que nos perdamos en la experiencia, nos rindamos a la luz, al espacio, y a la sensación de estar rodeados por algo más grande que uno mismo. Imperdible.
“Personalmente, siento un gran aprecio por las obras de Turrell porque encarnan una poesía especial. Pinta con luz en tres dimensiones, y por eso sus obras nos impactan emocionalmente de una manera tan poderosa.” Marie Laurberg, directora del CC
Sobre James Turrell
James Turrell (n. 1943) es una figura clave en el arte contemporáneo internacional y uno de los artistas más aclamados de la actualidad.
Su trabajo forma parte de la historia del arte y ha sido una fuente de inspiración para generaciones posteriores, incluyendo a Olafur Eliasson. Desde la década de 1960, sus revolucionarios experimentos artísticos han causado un gran impacto a nivel mundial. La luz, el espacio y la percepción humana son los temas centrales de su práctica.
“Uso la luz para explorar el significado de la percepción. Hago espacios que proyectan luz y la atrapan. Pero no hago la luz. La luz es un tesoro, una fuente de belleza y maravilla. La propiedad creativa no importa. Es como una sinfonía. ¿Cómo puedes ser el dueño de una sinfonía?” James Turrell
Con raíces en la tradición cuáquera—una comunidad pacifista y cristiana que cree en la «luz interior»—Turrell comenzó a experimentar con la luz como medio artístico a mediados de los años 60. A través de sus estudios en psicología de la percepción, se interesó en la teoría de la percepción, explorando cómo el espacio, la luz y el color afectan al ser humano.
(*) Créditos: Aftershock, 2021 © James Turrell, Installation view at Copenhagen Contemporary, 2024. Fotos by David Stjernholm.



