INAPSQUARE: el poder de crear lo que amas
INAPSQUARE empezó con una pregunta casi improvisada: “¿Por qué no hacemos algo divertido juntos?”. A partir de ahí, el dúo surcoreano ha construido un universo reconocible al instante: dibujos en blanco y negro, personajes cotidianos y una sencillez que responde, ante todo, a una manera muy personal de entender la creatividad. Con el tiempo, ese imaginario ha saltado del papel a esculturas, instalaciones, moda, diseño de producto y espacios inmersivos, además de propiciar colaboraciones con firmas como Chanel, Valentino, Adidas o CASETiFY y numerosas instituciones culturales. Hoy, la inteligencia artificial abre nuevas posibilidades para materializar las exposiciones que imaginan, pero la tecnología no ha cambiado lo esencial. Su brújula creativa sigue siendo la misma que cuando comenzaron: “Dibujemos y hagamos lo que nos gusta”.
Recientemente entrevistamos a Philsun Choi, cofundador de INAPSQUARE, y descubrimos qué hay detrás de este singular universo creativo, cómo ha evolucionado a lo largo de los años y por qué, incluso con la llegada de la inteligencia artificial, seguir haciendo aquello que les gusta continúa siendo su mejor brújula.

INAPSQUARE es mucho más que el nombre de un artista; es el resultado de una colaboración creativa entre dos personas con roles diferentes. ¿Cómo nació el proyecto y qué aporta cada uno al proceso creativo que no existiría si trabajarais de forma independiente?
El comienzo de INAPSQUARE fue extremadamente sencillo. Me impresionaron profundamente los dibujos y pinturas de Ina, que descubrí por casualidad, y nuestro trabajo juntos comenzó con una pregunta informal que le hice: “¿Por qué no hacemos algo divertido juntos?”. Curiosamente, esa sencilla pregunta sigue estando en el corazón de nuestro trabajo a día de hoy.
Seguimos creando de acuerdo con un principio muy claro: “Dibujemos y hagamos lo que nos gusta”. Al trabajar juntos, descubrimos constantemente las fortalezas y el potencial del otro. A través de esos descubrimientos, seguimos redefiniendo nuestros respectivos roles dentro de INAPSQUARE, apoyándonos mutuamente para que cada uno pueda centrarse en aquello que mejor sabe hacer.
Yo me encargo de la planificación general y de la visión global de nuestros proyectos y obras, mientras que Ina inicia el proceso creativo reinterpretando esas ideas a través del lenguaje visual propio de INAPSQUARE. Una vez definidos el concepto general y los bocetos, trabajamos codo con codo para desarrollar y completar la pieza final.

“Nuestro trabajo juntos comenzó con una pregunta informal que le hice: “¿Por qué no hacemos algo divertido juntos?”
Habéis desarrollado un lenguaje visual inmediatamente reconocible por su sencillez, su paleta monocromática y sus característicos personajes. ¿Cómo encontrasteis una voz tan singular en un mundo cada vez más dominado por la sobrecarga visual?
Nuestro trabajo nace enteramente de aquello que nos gusta. Todo —desde los temas que elegimos y nuestra manera de componer hasta las herramientas que utilizamos— parte de preguntarnos qué es lo que realmente disfrutamos.
Por eso, siempre que nos encontramos condicionados por factores externos, volvemos al principio, nos hacemos de nuevo la misma pregunta y empezamos otra vez: ¿Esto es realmente lo que nos gusta?
Puede parecer una pregunta muy obvia y sencilla, pero para nosotros no hay nada más determinante. Siempre que sentimos que podemos estar desviándonos de nuestro camino, hacernos esta pregunta nos ayuda a encontrar de nuevo nuestra propia dirección.
En una época saturada de imágenes, vuestro trabajo transmite calma, optimismo y sentido del humor. ¿Creéis que la sencillez se ha convertido en una poderosa forma de crear conexiones emocionales más profundas?
A menudo se piensa que las cosas complejas contienen más historias y favorecen conexiones y reflexiones más profundas. Sin embargo, nosotros creemos que la conexión emocional más profunda surge del “vacío”.
Una conexión emocional no se crea cuando una persona vuelca demasiado sobre la otra; nace de una especie de resonancia mutua. Y esa resonancia comienza en un espacio relajado y abierto, en el que ambas partes tienen margen para reflexionar. La sencillez crea de manera natural ese tipo de espacio sin llenar, permitiendo que dentro de él surjan verdaderos puntos de conexión.
Nuestras obras, de composición sencilla, funcionan como pequeños espacios en los que las personas pueden ver y sentir por sí mismas. Creemos que las obras terminan de completarse gracias a los distintos pensamientos y emociones que, poco a poco, se van acumulando en ellas con el paso del tiempo.

Muchas de vuestras obras están inspiradas en objetos cotidianos, animales, plantas y momentos ordinarios. ¿Qué os atrae de estos temas aparentemente sencillos y cómo llegan a convertirse en historias universales a través de vuestro arte?
Antes de que nuestro trabajo sea para cualquier otra persona, es nuestro trabajo: un trabajo que nosotros amamos. Dicho de otra manera, podríamos entender lo que hacemos como un archivo a largo plazo de “nuestras vidas”, expresado a través de distintos medios.
Si dentro de muchos años reuniéramos todas nuestras obras en un mismo espacio, representarían nuestras vidas ordenadas cronológicamente. Las cosas que nos han gustado, aquello en lo que hemos pensado y todo sobre lo que hemos reflexionado… Todo ello se va archivando de manera natural y a nuestra manera.
Más que intentar hacer un arte grandilocuente, creemos que estamos creando nuestro propio tipo de arte: uno que cuenta nuestra historia.
“Nosotros creemos que la conexión emocional más profunda surge del vacío.”
A lo largo de los años, vuestra práctica se ha expandido más allá de la ilustración hacia esculturas inflables, instalaciones e intervenciones espaciales. ¿Cómo cambia vuestro proceso creativo cuando el público deja de limitarse a contemplar vuestro trabajo y pasa a experimentarlo físicamente?
Aunque nuestro trabajo se expanda hacia diferentes ámbitos, el punto de partida sigue siendo el mismo. La fase fundamental —reinterpretar un nuevo tema a través de nuestro propio estilo de dibujo— es siempre el lugar desde el que comenzamos.
Un dibujo puede convertirse en una obra terminada por sí mismo, o puede servir como punto de partida para una escultura inflable o una instalación artística. Cuando concebimos exposiciones o esculturas que el público va a experimentar directamente, también damos prioridad a la armonía con el espacio y a la manera en que las personas se mueven a través de él.

Como la comunicación con el público constituye la última etapa en la realización de una obra, toda la secuencia —entrar en el espacio donde está instalada, experimentar la pieza y después salir— pasa a formar parte de una única experiencia expositiva. Diseñar ese recorrido se convierte, en sí mismo, en otro proceso creativo.
“Creemos que estamos creando nuestro propio tipo de arte: uno que cuenta nuestra historia.”
Aunque vuestra identidad visual se mantiene extraordinariamente coherente, hoy está presente en exposiciones, moda, diseño de producto y espacios inmersivos. ¿Cómo adaptáis vuestro lenguaje artístico a disciplinas tan diferentes sin perder su autenticidad?
Esto nos lleva de nuevo a la razón por la que empezamos a trabajar juntos. Como te comentaba, el motivo por el que comenzamos a crear bajo el nombre de INAPSQUARE era muy sencillo: “Dibujemos y hagamos lo que nos gusta”.
Por eso, siempre que planteamos una obra propia, una colaboración o una exposición, la primera pregunta que nos hacemos es: ¿Esto es algo que realmente queremos hacer?

Muchos proyectos tienden a estar condicionados por perspectivas externas en lugar de surgir desde dentro.
Por eso creo que la razón por la que la gente percibe autenticidad y coherencia en nuestro trabajo es precisamente que todo lo que hacemos nace de nosotros.
En vuestro Instagram, casi todas las publicaciones incluyen la frase «INAP original 2D art meets AI». ¿Podríais explicar qué significa ese encuentro entre vuestra obra original y la inteligencia artificial? ¿Cómo encaja la IA en vuestro proceso creativo?
Desde hace mucho tiempo experimentamos con distintas maneras de llevar los dibujos y pinturas de INAPSQUARE hacia territorios más amplios. En mi cabeza también existen muchas formas diferentes de obras de arte que me gustaría poder materializar. Sin embargo, debido a las limitaciones prácticas, resulta difícil hacer realidad todas y cada una de las piezas que imagino.
La inteligencia artificial se ha convertido en una herramienta muy valiosa para visualizar la galería que existe en mi mente. Utilizamos la IA en esa fase en la que queremos dar forma física a la exposición infinita que se despliega constantemente en mi imaginación, permitiendo así que el público también pueda experimentarla.
“La IA se ha convertido en una herramienta muy valiosa para visualizar la galería que existe en mi mente.”
Espero que algún día esas exposiciones imaginarias puedan llegar a materializarse como exposiciones físicas reales.

La inteligencia artificial está transformando rápidamente el panorama creativo. Para vosotros, ¿es principalmente una herramienta para expandir vuestro universo artístico o la entendéis como un nuevo lenguaje creativo? ¿Dónde situáis la frontera entre tecnología y autoría?
Para mí, la inteligencia artificial es una herramienta para expandir nuestro universo artístico. Me gusta experimentar con nuevas herramientas sin perder la esencia de nuestro trabajo.
Aunque nuestra obra es monocromática, por ejemplo, utilizamos una gran variedad de herramientas y materiales dentro de ese universo en blanco y negro: lápices, bolígrafos, pintura acrílica, pintura en espray, arcilla, cerámica y muchos otros. También seguimos experimentando más allá del lienzo y el papel, adentrándonos en la escultura, el diseño espacial y las colaboraciones.
En ese sentido, la IA es simplemente una herramienta más que utilizamos en nuestro trabajo. La tecnología seguirá avanzando y, en última instancia, las preguntas fundamentales son quién utiliza esa tecnología y cómo la utiliza.
Algunas personas emplean la tecnología para crear nuevas piezas que parten de su propio trabajo, mientras que otras la utilizan para producir en masa cosas carentes de significado. Al final, lo que realmente importa son las ideas, las intenciones y las reflexiones de las personas que utilizan esa tecnología.
Habéis colaborado con marcas como Valentino, Chanel, Adidas y CASETiFY, además de con numerosas instituciones culturales. ¿Qué hace que una colaboración tenga sentido para INAPSQUARE y qué buscáis antes de aceptar un proyecto?
Para nosotros, colaborar significa “un nuevo reto y una expansión infinita”. Desde el principio soñábamos con crear piezas que pudieran formar parte de la vida cotidiana de las personas, en lugar de existir únicamente sobre un lienzo o dentro de una sala de exposiciones.
Creemos que nuestro trabajo puede evolucionar hacia otro nivel al formar parte de la vida diaria de personas muy diferentes. Con esa idea en mente, exploramos continuamente colaboraciones en ámbitos en los que todavía no hemos trabajado.

“Desde el principio soñábamos con crear piezas que pudieran formar parte de la vida cotidiana de las personas.”
El proceso de tomar una obra aparentemente sencilla en blanco y negro, introducirla en un nuevo ámbito, verla reinterpretada de una forma diferente y, finalmente, observar cómo se convierte en algo nuevo nos resulta enormemente emocionante y significativo.
Por eso, el factor más importante a la hora de plantearnos una colaboración es saber si el proyecto nos entusiasma y si ofrece la oportunidad de que nuestro trabajo sea reinterpretado de una manera nueva. También valoramos si podemos mantener la dirección y la identidad de nuestra obra dentro de ese proyecto.
Para nosotros, cada colaboración es un nuevo lienzo.
Vuestras exposiciones, libros, obras, productos e instalaciones parecen pertenecer a un mismo universo, en lugar de existir como proyectos independientes. ¿Entendéis INAPSQUARE como un cuerpo de obra o como un mundo en constante evolución?
El trabajo de INAPSQUARE nace enteramente de nosotros y está creado por nosotros. Por eso, las obras, colaboraciones y exposiciones que realizamos se sienten como extensiones de nuestras propias vidas.
Naturalmente, las formas que adopta nuestro trabajo continúan diversificándose, y el tiempo dedicado a acumular todas esas piezas termina convirtiéndose en una obra de arte en sí mismo.
Si en algún momento, dentro de muchos años, reuniéramos todas las obras, colaboraciones y exposiciones que hemos creado, creo que esa colección se convertiría en otra obra de arte: una que atravesaría nuestras vidas y, en última instancia, nuestro universo.
Corea del Sur disfruta actualmente de un extraordinario reconocimiento internacional en ámbitos como el arte, el diseño, la moda y la arquitectura. Desde vuestra perspectiva, ¿qué hace que la escena creativa coreana actual sea tan dinámica e inspiradora?
Creo que el elemento que hace que la atmósfera creativa de Corea sea tan dinámica e inspiradora es su gente.
Las sensibilidades y perspectivas particulares de los coreanos se inspiran unas a otras de manera natural y, a medida que esas ideas se transforman en resultados creativos, generan una reacción en cadena orgánica que da lugar a nuevas fuentes de inspiración.

En una época en la que las imágenes se consumen en apenas unos segundos, ¿qué esperáis que experimente una persona cuando se detiene y dedica tiempo a una de vuestras obras?
En un mundo lleno de estímulos cada vez más complejos y diversos, espero que las personas puedan experimentar el bienestar que proporcionan la sencillez y la claridad.
Por eso, en lugar de expresar las cosas de una manera complicada o difícil, dibujamos y creamos aquello que nos gusta de una forma más intuitiva. Espero que el tiempo que alguien pase contemplando nuestro trabajo pueda regalarle un pequeño momento de felicidad.
Mirando hacia el futuro, si alguien descubriera INAPSQUARE dentro de veinte años, ¿qué os gustaría que comprendiera sobre vuestro trabajo y vuestra manera de ver el mundo?
Tal y como hemos hecho hasta ahora, nuestra intención es seguir dibujando y haciendo aquello que nos gusta.
Si continuamos así durante otros veinte años, creo que el mundo que amamos irá creciendo poco a poco hasta convertirse en algo más rico. Espero que la gente simplemente disfrute de las obras, las experiencias y el tiempo que hemos ido acumulando de manera natural a lo largo de los años.

Crear un mundo propio
Quizá la mayor lección que deja el universo de INAPSQUARE no tenga que ver con el dibujo, la tecnología o siquiera con el arte, sino con algo mucho más esencial: la importancia de no perder de vista aquello que verdaderamente nos mueve.
Frente a una cultura que parece exigir novedad, velocidad y visibilidad constantes, ellos continúan regresando a una pregunta aparentemente sencilla: “¿Esto es realmente lo que nos gusta?”. Esa coherencia ha permitido que unos dibujos minimalistas en blanco y negro evolucionen hasta convertirse en esculturas, exposiciones, objetos, colaboraciones y mundos imaginarios creados con inteligencia artificial sin perder su identidad por el camino.
Y esa es, precisamente, la verdadera fuerza de INAPSQUARE: recordarnos que construir una voz propia no consiste necesariamente en añadir más, sino en saber qué conservar, qué eliminar y, sobre todo, por qué seguimos creando.
(*) Imágenes proporcionadas por INAPSQUARE.