Entrevista a los artistas visuales Anna Devís y Daniel Rueda

Anna Devís y Daniel Rueda son el dúo formado por dos arquitectos amantes del diseño, la fotografía y la ilustración, que han logrado conquistar el mundo mediante sus icónicas instantáneas. Muchos les conoceréis por sus perfiles en instagram: @anniset y @drcuerda, donde acumulan entre los dos casi 1 millón de seguidores.

Desde que empezaron en esta aventura, no han parado trabajar para grandes marcas internacionales así como Ministerios de Turismo de todo el mundo, quienes han visto en su genial arte la fórmula perfecta para transmitir sus mensajes. Y es que solo hace falta enfrentarse a cualquiera de sus fotografías para darse cuenta del talento que tiene este dúo valenciano, capaces de jugar con la arquitectura como nadie y crear historias divertidas, llenas de color, ingenio y equilibrio.

Hace unos días tuvimos la oportunidad de charlar con ellos, y esto fue lo que nos contaron. Pasen y lean.

¿Cómo os gusta definiros?

Somos artistas visuales.

Anna: Cuando empezamos una conferencia siempre nos gusta definirnos por lo que no somos. Porque es verdad que somos arquitectos de formación, pero no hacemos edificios. Somos fotógrafos pero en realidad no somos fotógrafos al uso, y también somos ilustradores, a pesar de que la ilustración no es el producto final de lo que hacemos. Hay un montón de etiquetas sobre nosotros, pero ninguna de ellas es 100% real. Así que el concepto «artistas visuales» nos gusta, porque es lo suficientemente ambiguo como para entender nuestro verdadero trabajo.

¿Qué queríais ser de mayores cuándo érais pequeños?

Daniel: Supongo que por contentar a mi padre quería dedicarme a algo vinculado a la aeronáutica, porque mi padre es técnico de mantenimiento aeronáutico. Sin embargo, y aunque al final no he seguido sus pasos, sí que es cierto que parte de su perfeccionismo es algo que he replicado. Soy muy meticuloso, muy racional y eso es algo que se refleja en nuestras creaciones.

Anna: En mi caso, creo que era más desastre porque mis padres son escaparatistas y al ser autónomos trabajaban todos los días de la semana en su taller. Y yo estaba allí feliz, jugando con diferentes decoraciones. Lo que me pasaba es que yo cada día soñaba con ser una cosa diferente: había días que encontraba frutas de plástico y quería ser frutera, otros días era doctora, otros me montaba un restaurante, etc… No lo tenía claro, pero al final he acabado dedicándome a algo que tiene mucho que ver con lo que hacían mis padres. Haber estado con ellos bebiendo de todo su conocimiento, creo que me ha ayudado a construir las imágenes de la manera en la que lo hacemos.

Lo que está claro es que juntos logramos un buen balance, como el Ying y el Yang.

¿Cómo y cuándo os conocisteis?

Nos conocimos en la Universidad en 2011. Ambos siempre hemos sido muy «culos inquietos», Daniel estaba en el Departamento de Cultura, entre muchas otras cosas que hacía, y yo estaba con otro grupo de amigos que incluso estábamos haciendo Fallas siendo estudiantes. No parábamos. Además compartíamos y compartimos las mismas inquietudes y eso fue, en parte, lo que nos unió.

Y durante la carrera, como hacíamos muchísimos viajes para ver obra de otros compañeros, nos sirvieron para empezar a inmortalizar nuestros viajes de una manera diferente.

“Empezamos haciendo este tipo de fotos casi como un juego y de una manera muy inocente, y luego ha acabado convirtiéndose en nuestro trabajo.”

¿Qué tal lleváis ser pareja y trabajar juntos?

Anna: Como en todos los trabajos, tenemos nuestros días, pero nosotros tenemos algo que consideramos vital para abordar ambas cosas: nos admiramos mútuamente. Y también tenemos los roles muy definidos. Los problemas suelen llegar con las entregas, por las tensiones y el estrés. Pero al final estas cosas son anécdotas, así que nos reímos del momento y a ¡la siguiente aventura! (risas)

¿Cuándo surgió la idea de crear este proyecto fotográfico tan único? Y ¿Cómo y cuándo disteis con vuestro particular estilo que destaca por vuestra tener una mirada optimista, minimalista y poética?

“Siempre defendemos que hacemos lo que hacemos porque somos muy diferentes y porque hemos combinado muy bien nuestros talentos.”

Sin que me digáis nada, se nota que hay mucha planificación y paciencia… ¿Cuántas horas dedicáis de media a cada fotografía?

Anna: Al principio empezamos haciendo las fotos con el móvil y era mucho más inmediato, pero conforme han ido pasando los años hemos sofisticado más el proceso y tenido en cuenta más detalles. Ese cambio, requiere de más tiempo, pero vale mucho la pena.

Daniel: Cambia mucho dependiendo del proyecto, pero un intervalo de tiempo cómodo sería 4 o 5 días. Nosotros nos encargamos de todo: desde la selección del vestuario hasta de la creación de los detalles.

¿Soléis seguir el mismo proceso creativo cuando abordáis un proyecto o cada uno requiere de un procedimiento diferente?

Daniel: Intentamos tener la misma base pero nunca salen igual. Cada proyecto es tan diferente que es complicado homogeneizar el proceso. Sin embargo, lo que sí que tienen en común todos es la manera en la que empiezan, que es con un dibujo/boceto que hace Anna, y que viene tanto de sus años ilustrando y diseñando como de la forma de abordar los proyectos que ambos aprendimos en la carrera: siempre empezábamos con un boceto.

“El boceto inicial es vital. Es nuestro plano a escala 1:1 de lo que va a ser luego la fotografía.”

¿Solo participáis vosotros dos o contáis con más personas en el equipo que os ayudan en los montajes?

Daniel: Somos nosotros dos, pero es verdad que alrededor hay una serie de agentes que participan: como nuestro confidente de la tienda de pinturas, el que nos ayuda con el corte láser, etc… Con todos tenemos mucha confianza y lo cierto es que los sentimos como parte del equipo, a pesar de que evidentemente cada uno tiene su empresa.

Anna: Trabajamos mucho con una tienda de sprays, con una tienda de pinturas, con una tienda de telas… Siempre vamos con el boceto y les explicamos el proyecto y se establece un diálogo con ellos muy interesante. ¡Es fantástico! Y bueno, mis padres siempre están ahí ayudando. Ellos ya no hacen escaparatismo, pero siempre están dispuestos a participar.

De todos modos, es cierto que los dos solos trabajamos muy bien. No necesitamos más. Nuestra fotografía es sencilla, en el mejor sentido de la palabra, trabajamos con luz natural, y por ello tampoco necesitamos personal extra que controle las luces u otros aspectos. Nuestro método de trabajo no requiere de muchas manos.

Habéis utilizado vuestro bagaje arquitectónico para contar historias mediante imágenes sorprendentes que distan mucho de la fotografía de arquitectura clásica. Y vuestro particular estilo se caracteriza por el uso del humor, la creatividad, la precisión y una delicada estética inspirada en la ciudad, la geometría y el minimalismo y ¿ausencia de retoque?

Anna: Sí, no nos escondemos.

“Usamos Photoshop pero solo como una herramienta para eliminar pequeñas imperfecciones, no para construir.”

Todo aquello que queremos hacer preferimos hacerlo siempre en cámara, a no ser que sea imposible. Por eso, preferimos pintar la pared manualmente, en lugar de hacerlo digitalmente. Nos gusta la profundidad que aporta la realidad y sus rugosidades.

¿Con qué cámara/s trabajáis?

Daniel: Una Hasselblad. ¡Estamos muy contentos! Esta cámara tiene una manera de fotografiar muy especial, pero que para el tipo de imágenes que hacemos nosotros es perfecta.

¿Cuánto tiempo dedicáis a encontrar las localizaciones en las que construís vuestras ingeniosas fotografías?

Anna: Además de con marcas, también trabajamos con Ministerios de Turismo. De hecho, acabamos de hacer una campaña para Arabia Saudí. Y lo cierto es que siempre que viajamos buscamos la manera de poder hacer este tipo de fotos que tanto nos gusta.

En cuanto al tiempo, solemos hacer el ejercicio casi de viajar antes del viaje real e investigamos mucho cada destino para seleccionar esos espacios deseados.

“Nuestra maleta siempre va preparada con cosas que nos hacen falta para poder materializar esa imagen que hemos ideado previamente.”

Vuestro trabajo os ha permitido viajar alrededor del mundo descubriendo ciudades y culturas de lo más dispares. ¿Cuál es vuestro Top 5 de ciudades favoritas?

Anna: A nosotros nos gustan mucho las ciudades nórdicas, porque la luz es preciosa, son muy racionales… Un buen ejemplo es Bilbao. ¡Nos encantó! Fuimos a hacer una exposición, y aunque no nos dio tiempo a crear mucho, nos pareció fantástico que la gente hablase con propiedad y mencionase el nombre de los arquitectos de los edificios.

Asimismo, Qatar ha sido un patio de juegos. El proyecto que hicimos fue en la Education City, que es como un Campus Universitario muy grande, donde cada edificio es de un mega arquitecto. Alucinamos, porque estaban todos. Además eran edificios con mucho carácter y que daban mucho juego. Es como Disneyland para los arquitectos.

Por otro lado, Austria también nos encanta. Fuimos allí a hacer un proyecto y nos sorprendió mucho. Porque todo está muy cuidado, muy limpio y ordenado, y eso es algo que no siempre se da en los lugares más tradicionales. El proyecto fue una campaña para el Ministerio de Turismo de Austria, a través de la cual querían mostrar su lado más contemporáneo mediante la presencia de bailarines contemporáneos. Para ello, nos llevaron a museos y fue una experiencia maravillosa.

Otro país que nos fascina es Holanda. Porque además de su arquitectura tradicional, también saben combinarla muy bien con increíbles edificios contemporáneos. Y eso nos da mucho juego.

En Instagram sois @anniset y @drcuerda, y de hecho ha sido gracias a esta aplicación que vuestro precioso proyecto se ha hecho visible en todo el mundo y os ha permitido trabajar con marcas como Netflix, Coca-Cola, Disney o Facebook, así como ilustrar portadas de libros, carteles y estar presentes en muchísimas revistas. ¿Cómo os sentís tras todo este camino recorrido? ¿os imaginábais que iba a ser así?

Daniel: ¡Estamos felices! La primera campaña que hicimos fue para Swatch en 2016. Fue a nivel mundial. Desde Times Square al metro de Sydney… ¡Fue una locura! Después de eso trabajamos con Netflix y con otros grandes clientes, y la verdad es que estamos muy satisfechos con todo lo que hemos ido logrando.

Anna: A mí me gusta mucho hablar con estudiantes para dejar claro que la pasión es muy importante, a pesar de que no te asegura nada. Pero nosotros empezamos un poco así, con muchas ganas, disfrutando de un hobby, y sin saber que esto nos iba a llevar tan lejos. Todo ha ido evolucionando poco a poco.

Además de haber sido incluidos en la categoría de Arte y Cultura de la prestigiosa lista europea «30 under 30» de la revista Forbes por: “su ingenioso uso de los objetos cotidianos y de la luz natural”, también os habéis convertido en «Hasselblad Global Ambassador». ¿Cómo os sentís tras haber recibido estos galardones? ¿qué significan los premios para vosotros?

Daniel: Como nos llegaron durante la pandemia no los hemos podido disfrutar 100%. Sobre todo las entregas de premios… (risas)

Anna: Lo de Forbes, por ejemplo, fue en marzo de 2020, que fue cuando nos acababan de confinar, y yo recuerdo que me desperté de madrugada y vi un mail de Forbes EE.UU donde nos anunciaban el galardón, pero estaba tan anonadada que le dije a Daniel que lo leyese para ver si era verdad (risas) Y acto seguido pensamos en formas para celebrarlo, como comprar una botella de vino, pero estaba todo cerrado (risas). Y con Hasselblad fue lo mismo.

“Solo hay 12 Hasselblad Ambassadors en el mundo y ¡nosotros somos uno de ellos!”

Los premios son como una palmadita en la espalda que te dice «lo estás haciendo bien». De todos modos, nosotros somos muy humildes con estas cosas. Nos sentimos muy halagados, pero también sabemos que hay gente muy buena que también podrían haberlo recibido.

Daniel: Nosotros valoramos más el hecho de que una imagen nuestra le llega a mucha gente, la comparta o la haga suya. Y también cuando nos llega un proyecto donde se nota que el cliente confía mucho en nosotros. De hecho, hace poco nos ha pasado con una clienta de una marca de vinos con la que trabajamos. Quedó muy contenta con el resultado y nos lo agradeció muchísimo. Este tipo de cosas son las que verdaderamente nos llegan.

Vuestro arte está presente en galerías de todo el mundo. ¿Os representa alguna galería en particular? Y por cierto ¿tenéis previsto exponer en un futuro próximo? Si es así ¿dónde?

Anna: Cuando imaginamos una imagen la vemos impresa. El fin último de nuestras imágenes es que estén colgadas en una galería o en el salón de la casa de alguien. Y sí, trabajamos con dos galerías, una que está en Tel Aviv (Mika Gallery) y la otra en Miami (Think + Feel Contemporary).

Con respecto a las exposiciones, es cierto que nos salen habitualmente, lo que pasa es que requieren de mucho trabajo, y nosotros ahora mismo estamos hasta arriba. Ojalá tuviésemos la figura del curador… De todos modos, próximamente esperamos exponer en Corea.

Vuestras fotografías están muy vinculadas a la ciudad y a la arquitectura. ¿Qué otras fuentes de inspiración son fundamentales para vosotros?

Anna: Nos encanta el ilustrador Jean Julien, porque nuestra fotografía en realidad es como una ilustración en la vida real.

Daniel: ¡Exacto! Por eso creo que más que nombres, lo que nos influyen son sobre todo los modos de trabajar.

“Nos influyen referentes cuyos trabajos traspasan fronteras y pasan el juicio del tiempo.”

Anna: Lo que realmente nos gusta es crear a partir del papel en blanco sin buscar referentes o influencias. Siempre con el propósito de crear algo nuevo y sobre todo para que nuestro trabajo sea lo más puro posible.

El color es también otro elemento fundamental en vuestro trabajo. ¿Tenéis en cuenta la psicología del color o es algo que surge de manera más casual?

Anna: Lo del tema del color es algo que hago casi sin darme cuenta. Y en cierta manera, somos conscientes de que la habilidad para combinar colores es un super poder que no todo el mundo tiene. En mi caso, es una cosa que asumía, quizás por haber estado desde pequeña pintando al óleo, al pastel, mezclaba colores… Es algo que me sale natural. De hecho, cuando por ejemplo veo un color sé inmediatamente de qué otros colores está hecho. Y luego, obviamente, sé cómo se complementan, qué colores van a quedar bien, cómo hacer que un color destaque sobre otro, etc… Así que sí, en nuestro trabajo el color es fundamental y las elecciones de color son muy conscientes.

Daniel: ¡A mí me parece magia negra! (risas)

¿Cuánto de vuestro trabajo es comisionado y en ese caso: cuánta libertad os suelen dar?

Daniel: Por lo general, casi libertad total. Como nosotros trabajamos a partir de un dibujo escala 1:1 de lo que será la foto final, al cliente le resulta muy sencillo imaginárselo, y lo cierto es que solemos trabajar muy fluidamente. Aunque sí que es verdad que algunas veces nos piden cosas muy específicas, muy centradas en el producto del cliente, y aunque se sale un poco de nuestra visión, somos capaces de adaptarnos a esa petición y darle nuestra personalidad.

¿En qué estáis trabajando en estos momentos? ¿qué proyectos de futuro podéis avanzarnos?

Daniel: El libro con Counter Prints; el diseño de una etiqueta de vinos; impartiremos un workshop de 4 días el próximo mes de mayo en París; también tenemos pendiente alguna expo y el diseño de un póster para una compañía de teatro de Barcelona, entre otras cosas. ¡Ah! Y el proyecto más gordo es el de hacer la reforma de nuestro estudio.

Un libro, una serie, una peli y una canción o grupo que os haya gustado recientemente.

Daniel: Peli: Lo que hizo Bo Burnham durante la pandemia. Se llama «Bo Burnham: Inside» y está en Netflix. Es una especie de comedia musical, por llamarlo de alguna manera, que recomiendo mucho.

Anna: Libro, recomiendo «El Encuadernador», que además es precioso.

Daniel: Me ha gustado mucho el disco en solitario de Oliver Sim de The xx.

Anna: A mí para trabajar me gusta mucho escuchar a Rosalía.

(*) Fotos proporcionadas por Anna Devís y Daniel Rueda.


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