Entrevista a Laura Ferrero, autora de «La gente no existe»

Hace unos días tuvimos el placer de entrevistar a la escritora, periodista y guionista Laura Ferrero, autora de «Piscinas vacías» y «Qué vas a hacer con el resto de tu vida», con motivo de la publicación de su tercer libro: «La gente no existe» (Alfaguara). Un compendio de cuentos cortos sobre el miedo, las expectativas, el amor, la familia, las dudas, los deseos, las incomodidades de la vida y las distintas geografías humanas que la habitan… con el que, una vez más, consigue engancharnos e invitarnos a reflexionar sobre nuestra existencia, en un momento en el que la introspección es prácticamente obligatoria. Y es que Laura tiene la capacidad de enredarte en sus pensamientos y en sus historias, gracias a su cinéfila forma de narrar, con la que logra que sea muy fácil visualizar todos sus relatos como si se tratase de una película. 

Pasen y lean.

¿Qué querías ser de pequeña?

De lo que más me acuerdo es de que quería ser era actriz o cantante jajaja Siempre me gustó mucho el teatro y, de hecho, estuve en una escuela de teatro en Barcelona hasta los 17 años. Lo que pasa es que me di cuenta que esto del directo y de estar tan expuesta no iba nada conmigo. Pero fue un proceso… Y como siempre he sido muy peliculera en todos los aspectos, así como por mi pasión por el cine, pues quizás eso también contribuyó a esa idea de querer ser actriz. Y cantante, quizás porque estudié solfeo… jajaja

¿Desde cuándo escribes? ¿qué es lo que te mueve a hacerlo? ¿sigues algún tipo de rutina a la hora de escribir?

Escribo desde que tengo uso de razón. Siempre escribí diarios. Y después, hacía como copias de los libros que me gustaba. Como por ejemplo «Torres de Malory». Creaba ficciones que se parecían a eso que estaba leyendo. Las primeras cosas que tengo datan de cuando tenía 11 años. Y mi primera novela la escribí cuando tenía 15 años, y tiene 300 páginas.

“Escribir es mi manera de estar en el mundo. Porque escribir es poner distancia, y ese espacio es necesario para comprender y comprenderse.”

Quizás porque vivimos todo en riguroso directo y es necesario poder vivir las cosas desde otro punto de vista.

En cuanto a la rutina a la hora de escribir, lo cierto es que no sigo ningún patrón ni tengo ninguna manía. Pero cuando por ejemplo, tengo un proyecto muy empezado, llega un punto en el que es necesario centrarse y decidir estar, por ejemplo, dos meses focalizada en el mismo. Cuando terminé mi novela lo hice así. Por las mañanas, que estaba más fresca, escribía, y por las tardes seguía con mi trabajo. Lo que sí te puedo decir es que antes viajaba mucho, y el tema de los aviones me conectaba muchísimo con escribir. Y dicho, aprovechaba mucho los desplazamientos para escribir. Porque normalmente tenemos muchas interrupciones, y no disponemos de 12 horas para pensar, escribir o leer. En mi caso, puedo tener como máximo 5 buenas horas, pero ya está. Por ello, cuando viajaba, que muchas veces lo hacía por trabajo, aprovecha para escribir en los trayectos.

Este es tu tercer libro, ¿alguna vez te has planteado cuántos libros te gustaría escribir?

Lo que suele suceder es que cuando me empieza a interesar un tema, lo que ocurre es que de esa curiosidad se deriva el planteamiento de querer hacer algo con eso, y busco la manera de cristalizarlo. Pero es todo muy espontáneo y nunca sigo ningún método. Siento que las cosas aparecen y ellas me llevan. A veces tengo intereses momentáneos y otras, intereses de toda la vida. Unos se materializan y otros no. Yo lo vivo así.

¿Te gustaría ver alguno de tus libros en el cine? ¿ya has pensado quién te gustaría que la dirigiese (alguien que no seas tú)?

Me encantaría. El año pasado estuve hablando con un productor para mi novela y estamos en ese proceso. Y sería algo que me gustaría mucho que sucediese.

Mi educación es muy cinéfila, y ahora trabajo de guionista. De manera que todo está relacionado, aunque también creo que todo tiene que llegar en su momento adecuado. Pero sí que tengo la sensación de que algunas de las historias de «La gente no existe» podrían llevarse al cine.

Hay una película que me gusta mucho que es: «Stories we tell», de Sarah Polley y que pienso que si alguna vez tuviese que hacer algo, pues me encantaría contar la sensibilidad de esta mujer. Porque lo que cuenta, es una historia que me hubiese gustado contar a mí. Por supuesto, también la haría con Isabel Coixet, con la que además trabajo. Y como las dos son amigas, pues todo queda en casa. Al final se trata de dar con el universo que se parece al tuyo.

En “La gente no existe” reúnes un conjunto de cuentos que pueden leerse como un tratado sobre las relaciones personales, sobre los miedos y sobre las expectativas… ¿Cómo surgió el título?

Surgió con el último relato. Y a partir de ahí pensé que quizás la pregunta sobre la existencia es la que une a todos estos relatos. No te diría que es un compendio de no existencias, pero sí que hay un tema que me cuestiono, que es: cuanto del tiempo en el que estamos aquí, estamos realmente vivos, y cuales son las maneras de irnos. Creo que estas historias de alguna manera apuntan a esa gran pregunta: ¿estamos o no?.

“Porque está claro que todos morimos una vez, pero ¿estamos vivos? Creo que es oportuno preguntarnos por todo esto, sobre todo en un momento en el que han cambiado tanto las cosas…”

Y «La gente no existe» es una broma de infancia del personaje, pero además es algo en lo que yo pienso muchas veces, y que incluyen que todas estas historias.

¿Cuál es tu relación con la muerte?

La muerte me sirve para saber que estamos aquí una vez, y que la vida no es un borrador. Estaría muy bien vivir la vida como si fuese un borrador, y cuando ya estás seguro pues entonces empezar a vivir de verdad. Pero el tema de la muerte me sirve como certeza de que lo más seguro es que la vida termina en ella. Y por eso, para mí es un canto a la esperanza. Es un recordatorio de que la vida es finita y no vamos a ser eternos.

Vivimos en una sociedad donde la muerte está apartada. Y aunque a mí también me da miedo y respeto, también creo que es un tema a abordar de manera natural. Lo que también sucede es que vivimos como si no muriéramos, y que por ello, cuando morimos, es un susto… Otro tema a debatir es el lenguaje que gira alrededor de la muerte: «se ha ido», «nos ha dejado»…

“Recurrimos a la infantilización de las cosas que no nos atrevemos a mirar de frente.”

¿Cuáles son tus principales miedos?

Miedo a no querer lo suficiente. Como ese poema de Raymond Carver que se titula «Miedo» y que tiene un verso que dice «miedo a no amar lo suficiente». Pues justo eso es lo que me da más miedo.

“Tengo miedo de pasar de puntillas por las cosas importantes de la vida.”

Porque creo que esa es una de las cosas de las que me podría arrepentir mucho. Y no me refiero solo al amor de pareja, sino a todo.

Eres curiosa por naturaleza y dices que te nutres de las cosas que vives en primera persona, de tus relacionas personales, pero también de las que escuchas… ¿Cuáles son tus principales fuentes de inspiración?

La vida. Salir a un bar y que haya, por ejemplo, dos señoras jubiladas en la mesa de al lado charlando es lo que más me puede alucinar. O incluso presenciar una discusión.

“En realidad las grandes historias surgen de cosas que ves, que escuchas… Esa cotidianidad actúa como detonador muchas veces de esas historias que luego escribo.”

Soy muy curiosa, y me inspira todo, pero sobre todo de las cosas pequeñas. No necesito irme a Hawái para inspirarme, porque en mi entorno siempre hay algo que me interesa. Me gusta hablar con gente distinta y que le pasen cosas distintas a mi.

Escritoras y escritores de todos los tiempos a los que admiras…

Raymond Carver, fue el primer cuentista que leí, Lorrie Moore, que también está presente en «La gente no existe», Julio Ramón Ribeiro, Leslie Jamison. Soy bastante de tradición anglosajona. Me interesa mucho el género de la memoir… Y la verdad es que te diría mil jajaja Leo muchísimo.

Has dicho que siempre te han atraído el mundo de las instrucciones, y de hecho uno de tus relatos va sobre eso. ¿Te gustaría que las personas viniésemos al mundo con un manual de instrucciones o que como si se tratase de una peli de Gondry (“Olvídate de mí”) existiesen mecanismos/tratamientos para cambiar el devenir de la vida?

Esa película me parece espectacular por lo que plantea, y te diría que me encantaría tener un manual de instrucciones, pero si lo tuviésemos… se nos acabaría la vida. Obviamente en algunas situaciones, como una ruptura o situaciones complicadas, tenerlo nos daría seguridad. Es como saber a ciencia cierta que aunque ahora mismo estás en el hoyo, dentro de un año estarás bien y te pasará algo increíble. Yo creo que muchas veces echamos mano de esas certezas que nos ofrecen los demás: desde una adivina, hasta un astrólogo, pasando incluso por un psicólogo, porque siempre queremos saber que será lo próximo, que nos va a pasar…

“Creo que si alguna vez tuviésemos un manual de instrucciones se acabaría la magia. Porque tendríamos las certezas, y la magia no surge de las certezas sino de ir andando hacia la duda, de ir conquistando pequeñas cosas.”

Pero dicho esto, me fascina el mundo de las instrucciones jajaja

Siempre he sentido curiosidad por las dedicatorias… ¿podrías decirme a quién va dirigida la tuya: “A nosotros, los que fuimos, y sobre todo, a Elisa y a Paco. A su hija Lourdes, de ocho años, que sonríe en el porche de esa casa en la que siempre son felices”?

La primera frase está dedicada a todas esas personas que fuimos y que a veces nos da vergüenza reconocer, a pesar de que todas ellas forman parte de nosotros. Y… Elisa y Paco son mis abuelos, y mi madre es Lourdes. Y todo viene de una foto en la que estaban los tres, en el porche de una casa, donde aparecían riendo… por eso, para mí, de alguna manera, se trata de una dedicatoria a la felicidad. Porque de alguna manera sentí que cuando se murieron mis abuelos, mi madre que era esa niña de la foto, ya no estaba acompañada, y entonces como hija, quizás en un intento de querer proteger a los padres, pensé que este gesto era una forma de decir «seguís estando los tres en esa foto y seguís estando felices». Porque la literatura sirve para acercar lo que no está.

¿Cómo se encuentra tu niña interior?

Perdida supongo jajaja Para mí, más que hablar de niña interior, considero que todos arrastramos nuestra infancia. Y lo cierto es que si te dañaron en tu infancia y te ocurrieron determinadas cosas, tuviste carencias… pues todo eso determina quien eres de adulto. Por eso, es difícil desde la persona en la que te has convertido volver ahí, pero es algo que es necesario para sanar el camino. Así que en ese aspecto te digo que todos estamos muy perdidos, y sobre todo en esta época. Creo que ahora hay más consciencia y nos hemos dado mucha cuenta de la importancia que tiene la infancia. En los 80, por ejemplo, en España, los padres se empezaron a divorciar y hubieron muchos cambios sociales, y lo que primaba por parte de nuestros padres, al menos hablo desde lo que yo recuerdo, era asegurarnos una seguridad material. Estaban muy preocupados por las extra escolares, porque ellos no lo habían tenido, y se centraron en garantizar que no nos faltase nada. Sin embargo, nadie les dijo: «da igual que tu hijo haga x extra escolares si tú no estás».

Dicho esto, está claro que cada generación debe enfrentarse a unos determinados tipos de problemas, y que por ello, nuestros padres hicieron lo que pudieron, aunque nunca se plantearon esas cosas que nosotros nos planteamos ahora. Por ello, el resultado es que en nuestra generación hubo mucha ausencia.

Cuando escuchas la palabra “rendija”… ¿qué es lo primero que te viene a la cabeza?

Me resuena a las grietas de Leonard Cohen. Y por las grietas es por donde entra la luz. Es por esos pequeños huecos por donde se mete la vida. Hay como una superficie aparentemente perfecta, pero es en esas grietas donde están las cosas realmente interesantes.

This Is Us es una serie de la vida, que de alguna manera te reconcilia con la vida, con tus padres, contigo misma, ya que muestra a las personas como los seres humanos imperfectos que somos, por más que nos empeñemos en no fallar y hacer las cosas bien. Y esto es algo que me gustaría enlazar con una frase tuya que me ha encantado: “No sé si llegas de verdad a conocer a las personas que son tus padres”. ¿Qué puedes decirme al respecto?

“Los padres son personas a no las llegas a conocer, porque tu relación con ellos siempre ha estado mediatizada por tu visión como hijo. Por eso, es interesante hacer el ejercicio de recorrer el camino inverso y tratar de comprenderles”

Es interesante para ver sus carencias, como personas que son. Y lo cierto es que escribir surge de ahí. Actualmente estoy escribiendo una novela sobre mi familia y me he acercado a ellos a través de la escritura. Ya no te pones como hija sino como espectadora. Y te pones ahí para volver a hacer un camino, para no ver las cosas como siempre las has visto. Me parece muy interesante y justo es ahí donde me encuentro. Lo que pasa es que yo nunca he escrito nada autobiográfico y es complicado. Porque cuando te estás ciñendo a la realidad debe ser así 100%. No creo en la realidad con porciones ficticias. O haces una cosa o haces otra.

Y algo que también se muestra en la serie desde diferentes puntos de vista y teniendo en cuenta sus distintas ramificaciones es la memoria. ¿Cuál es tu visión sobre los recuerdos? ¿No crees que estaría genial disponer de la capacidad de almacenar “sin inventos” los recuerdos tal y como sucedieron de verdad? Lo digo para evitar que nos jueguen malas pasadas… aunque muchas veces esa manipulación inconsciente nos ayude a sobrevivir…

“Creo que estamos hechos de cuentos. O sea, de los cuentos que nos contamos. Porque dentro de nosotros vive la figura del editor. Un editor de nuestros propios recuerdos.”

Por eso, a los demás no nos vendemos como somos sino que les mostramos una versión más aceptable de nosotros mismos. Corto por aquí, añado esto por allá… Porque lo que queremos es que nos quieran y ser aceptados. De ahí viene ese relato contaminado de nosotros mismos, que siempre va a nuestro favor. Por esto mismo, me interesa mucho el tema del autoengaño y la memoria, porque entiendo que es súper importante cómo nos auto narramos. Tenemos una memoria selectiva justo por eso, para sobrevivir, sino muchas veces sería imposible. Todo el tema del trauma también me interesa mucho, y cómo determinadas circunstancias y dolores los vamos eliminando para «auto protegernos» y seguir viviendo. Así que aunque es interesante conocer nuestros verdaderos recuerdos, lo cierto es que no serían soportables.

¿Eres más de enfrentarte o de huir? ¿eres más de decir la última palabra o responder con el silencio?

Creo que soy más de enfrentarme a las cosas, y de decir la última palabra.

Empleamos palabras como “amigo/a” de una manera muy facilona, pero porque tampoco hay una palabra comodín para nombrar a esa persona que conoces de hace poco tiempo o solo de hablar por redes. ¿Qué opinas de la importancia del lenguaje? ¿Qué opinas sobre la manipulación del lenguaje y sus estragos?

Sobre todo hay que ser conscientes de cómo utilizamos el lenguaje. Pido consciencia. Y lo mismo con los histrionismos en positivo o en negativo. Si eres consciente de que lo que te están diciendo es una bazofia pues no pasa nada. El problema es creerse la mentira. El lenguaje es un tema muy delicado. Es como ahora, en pandemia, que el lenguaje que se está empleando es propio de las guerras: que si «toque de queda», que si «confinamiento», que si la «lucha»… Si cambiásemos las palabras, igual cambiaríamos la realidad. Porque cuando escuchas «toque de queda», nuestro referente es la guerra, y eso hace que sintamos más miedo todavía, y el miedo al final nos paraliza…

“El entusiasmo y el histrionismo me horrorizan.”

¿Cómo llevas las críticas?

Las críticas las neutralizo. Creo que no hay ni que creerse la crítica que te dice que eres malísima o la que por el contrario enaltece tu trabajo en exceso. Son opiniones de fuera y lo importante es hacer las cosas para que nos gusten a nosotros mismos y para estar contentos con nuestro trabajo.

También hay que recordar que no podemos gustarle a todo el mundo, y que no hay que tomárselo como algo personal.

Si te digo Isabel Coixet ¿qué me dices?

Ella es maravillosa. No puedo decirte otra cosa. Trabajamos juntas y la adoro como persona. Isabel tiene muchísimo talento, además de ser la persona más generosa que conozco. La admiro muchísimo.

¿Qué tal ha sido la experiencia de aparecer en su última película “Nieva en Benidorm”?

Con vergüenza jajaja Yo iba al set solamente a ver el rodaje, y acabé diciendo una frase y en inglés ¡a Timothy Spall! Yo le veía acercarse y pensaba… «me voy a quedar bizca de los nervios» jajaja porque no podría mirarle. Pero la verdad es que me hizo mucha gracia y sobre todo mucha ilusión.

¿Qué opinas de las redes sociales? ¿cuál es tu relación con las mismas?

Me parecen una herramienta fantástica si la sabes utilizar. Pero también son una herramienta demoledora que muestra muchos odios y opiniones sin filtro. Están las dos vertientes. Personalmente uso las redes sociales para decir cosas buenas. No me interesa en absoluto el debate. Me interesan como herramienta para descubrir y compartir cosas que me inspiran o me gustan. Y si llegan a alguien pues genial. Las utilizo casi como una columna.

¿Qué es lo último que has leído que te haya conmovido especialmente?

«Otoño» de Ali Smith. Me daba pereza leerlo, pero me lo recomendó una amiga y me ha encantado. Sobre todo porque habla de esa gama de grises que sucede en una relación, que no sabes muy bien si es afecto, si es amor…

¿Por qué te gusta tanto “El paciente inglés? ¿Qué tres pelis nos recomendarías, así, de repente?

El «Paciente inglés» es una barbaridad de película. Kristin Scott Thomas y Ralph Fiennes están increíbles. Y lo que más me gusta es que hablan sobre ese gran tema que es: llegar tarde a las cosas. Es una película que me emociona muchísimo.

Las tres películas que recomiendo son: «Stories we tell», «Honey land» y la última de Frances McDormand: «Nomad Land». Es muy bonita.

¿Cómo te ha afectado la pandemia emocionalmente? ¿Qué es lo que más echas de menos?

Lo que más: el contacto, la vida de antes. Poder planear algo, esas pequeñas cosas como poder juntarte con gente, darte un abrazo y evitar la extrañeza de tener que darte un codo…

“Echo de menos la vida, en general. Tengo ganas de que podamos pasar página.”

¿Qué significa para ti viajar? ¿qué destino te gustaría descubrir?

Me gustaría mucho ir a la isla de Socotra, que se encuentra entre el Yemen y África. Es una de las islas de origen continental más aisladas del mundo, y se caracteriza por la presencia de especies que no existen en otros lugares, y que son originarias de allí.

“Viajar es una de las cosas que más me conectan con la vida.”

Lo echo muchísimo de menos. Ya sea en bus, en tren, en avión… El movimiento me conecta muchísimo.

Lugar favorito en el que perderte…

Nueva York es una ciudad que me gusta mucho. Estuve un tiempo viviendo allí y he ido muchas veces de visita, y aunque pueda sonar a tópico la verdad es que me encanta.

Un sueño

“Uno de mis sueños es hacer una película con alguno de mis relatos.”

(*) Fotos: Penguin Random House.


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