Una vez fuimos KIDS

Hace un par de años más o menos se estrenó el documental «Una vez fuimos KIDS» («We Were Once Kids») de Eddie Martin. Está disponible en Filmin, y el mismo cuenta cómo acabaron los protagonistas de KIDS, tras rodar la controvertida película de culto de los 90 dirigida por Larry Clark y con guión de Harmony Korine.

Sinopsis de KIDS

La historia se centra en la vida de un grupo de amigos adolescentes y amantes del skate encabezados por dos colegas: Casper Telly, un chaval de 17 años obsesionado por desvirgar niñas y apodado «El cirujano de la virginidad», y su grupo de amigos formado por chicos y chicas con vidas disfuncionales que se pasan el día en las calles de Nueva York, practicando skateborading, drogándose, teniendo relaciones sexuales, metiéndose en líos y viendo la vida pasar.

“Un retrato de una generación perdida que solo pensaba en drogas y sexo.”

Larry Clark, el director de una de las películas más polémicas de la historia del cine

Aunque en muchos momentos parece un documental, lo cierto es que es ficción a pesar de que está basado en esta pandilla liderada en la vida real por Harold, un chaval negro procedente de un hogar totalmente desetructucturado de un barrio marginal de Nueva York. Él y el resto de chicos se sienten unidos por su afición al monopatín, y en parte crean una especie de familia.

Este punto de partida se convierte en el statement de esta película rompedora y escandalosa, que se estrenó en 1995 y que dirigió el fotógrafo Larry Clark, rehabilitado de su adicción a la heroína y conocido previamente por su libro de fotografía Tulsa, un crudo documental fotográfico en blanco y negro sobre el uso y abuso de las drogas por parte de amigos y otros jóvenes en Tulsa.

El punto de partida de KIDS

Un buen día, Harmony Korine, un joven estudiante de cine de Tennessee de 19 años se hace colega de Harold, «el rey» de la pandilla de skaters que se reunía en Washington Square. Este tipo curioso solía pasearse por Nueva York con copias de sus cortos y los regalaba a otros artistas con los que se topaba. Así fue como conoció a Larry Clark. Y como éste conoció al resto del grupo.

“La heterogenia de este grupo no sólo transgredía la raza, sino también el género.”

En un principio, Clark, de cincuenta años, les hizo fotos, les invitaba a comer, y a cambio de sus historias, les proporcionaba barra libre de alcohol y marihuana de calidad, y así fue como, poco a poco, se ganó su confianza.

Por ello, cuando Harold, al ver que Harmony, a quien aprecia muchísimo, va a ser el guionista de la película del de Oklahoma, se ilusiona, ya que se imagina este hecho va a ser el detonador para por fin alejarse del barrio y empezar una vida mejor. Él se encarga de convencer al resto y los chicos acceden. Ellas se niegan – solo una accede y con una sola frase en toda la película -, ya que que ven que el sexo del film es demasiado explícito. Eso provoca que aparezcan en escena dos chicas, que no forman parte de la banda, Chloë Sevigny, amiga de la Universidad de Harmony, y Rosario Dawson, fichada por un cazatalentos.

Juguetes rotos

El documental revela la verdadera historia, y señala a Clark y a Korine como culpables de aprovecharse de unos adolescentes vulnerables. Y es que como podréis ver, estaba todo maquinado, y ninguno de ellos lo vio venir. Accedieron a participar en KIDS y a cambio solo recibieron una mísera compensación, un ninguneo flagrante en los festivales de cine y el olvido. Y todo eso en manos de menores, consumidores de drogas, que no tenían a nadie que les pusiese límites y que todo aquel mundo les venía grande.

Nunca recibieron ayuda y tampoco tuvieron soporte, y las consecuencias de eso fueron terribles para algunos de ellos. Sobre todo para dos de sus protagonistas: Justin Pierce, el chico que interpretaba a Casper, que vivió en la calle, que no asimiló no haber conocido a su padre biológico y que acabó por ahorcarse en Las Vegas a los 25 años, después de que su novia perdiese al hijo que estaban esperando con tanta ilusión.

Y también para Harold Hunter, el líder de los skaters que en un principio rechazaba las drogas debido a que su familia había muerto a causa de ellas, pero que acabó subyugado a las mismas, tras sentirse frustrado y no poder recuperarse del impacto emocional que había supuesto sentirse una estrella y que la realidad lo devolviese a su vivienda de protección social… Desgraciadamente murió de un ataque al corazón como consecuencia de una sobredosis de cocaína a los 31 años. Tanto Pierce y Hunter crecieron en el Nueva York de los ochenta, una ciudad devastada por el crack y la inseguridad.

Sin embargo, y tras el escándalo, los que realmente no procedían de la calle, se convirtieron en estrellas. Y ese fue el caso de Sevigny, Dawson, Clark y Korine.

Drogas gratis y realismo…

Lo más fuerte es que durante la grabación de KIDS, todos ellos consumieron drogas reales. Hay testimonios que os dejaran helados…

“En una secuencia nos fumamos 10 porros seguidos.” Javier Nuñez

Hamilton Harris, que es quien aparece en una escena liando un porro, tiene un papel revelador y es definitorio para entender lo que pasó antes, durante y después del rodaje de esta película. La verdad es que su testimonio es muy conmovedor, y por ello es inevitable emocionarse y empatizar con aquellos críos indefensos, llenos de traumas, que soñaban con mejorar y salir del hoyo, pero que su inconsciencia, vulnerabilidad e inexperiencia les llevó, a muchos de ellos, a circunstancias asoladoras.

La trampa del depredador

La película costó poco más de un millón de dólares y recaudó más de 20, pero a ellos solo les pagaron 1000 dólares a cada uno y ya. Además, más tarde, hasta descubrieron que Larry Clark se estaba forrando vendiendo todas las fotos que les había hecho sin permiso durante la preparación de la película. Ellos no recibieron nada de todo aquello, y recuerdan que les hicieron firmar unos papeles, sin saber a qué estaban renunciando supuestamente. Una canallada por parte de un adulto que solo pretendía enriquecerse. Ellos mismos aseguran, que tras la película, nunca les llamaron ni preguntaron qué tal estaban. Por supuesto, ni Clark ni Harmony no han querido participar en el documental.

Un mensaje de esperanza

Aunque el documental pone los pelos de punta y es desgarrador, no todo son sombras. Harris y algunos otros compañeros de esa pandilla quien a pesar de todo ven el aprendizaje que sus dos amigos fallecidos les dieron. Sienten el dolor en lo más profundo de su corazón, pero han optado por ver la luz en una historia tan tenebrosa.

De hecho, llegan a contactar con el padre biológico de Justine, quien no supo de su existencia hasta que se enteró de la muerte de la madre de Justine y por ende de la de su hijo. Él tuvo una relación muy breve y no de compromiso con la madre de él y luego se fue a vivir a Australia. Así que en un mundo sin Internet ni móviles pues fue inevitable perder el contacto. Cuando se enteró de lo ocurrido, el tipo muestra su terrible dolor ante la pérdida de ese hijo que tuvo y que jamás llegó a conocer. En la actualidad, mantiene el contacto con los otros chicos de la película, amigos de Justine.

Sin más, os recomendamos que lo veáis. Podéis hacer como nosotros: ver primero KIDS y luego el documental.

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