Una charla sobre sostenibilidad con Andreu World, MINI y Ecoalf
Hace unos días y dentro del programa del Madrid Design Festival, tuvo lugar una jornada muy especial sobre sostenibilidad protagonizada por Andreu World, MINI y Ecoalf. En ella, estas tres empresas de referencia procedentes de diferentes sectores industriales, se encontraron por primera vez, para dar un ejemplo de responsabilidad, compartiendo sus preocupaciones, acciones y compromisos en el tránsito hacia la Economía Circular y el objetivo de Residuo Cero, bajo la consigna: Reducir. Reciclar. Reutilizar.
Dicho encuentro estuvo moderado por la periodista Anatxu Zabalbeascoa y en la misma participaron Carlos Martínez, director de la marca MINI en España; Carol Blázquez, responsable de Innovación y Sostenibilidad de Ecoalf; y Jesús Llinares, CEO de Andreu World.
Nosotros tuvimos la oportunidad de charlar con los tres sobre sostenibilidad y sobre los proyectos que están llevando a cabo para ir en esta dirección. Pasen y lean.
Andreu World: restaurar y recuperar
Fuisteis el primer fabricante de mobiliario en el mundo con una oferta 100% FSC® al completo para vuestros productos de madera. ¿Cómo surgió esta motivación para abanderar una iniciativa de este tipo, que es evidente para muchos, pero que pocas marcas apuestan de verdad por ello?
Nosotros, al principio del siglo XXI exportábamos un 60% y ahora estamos exportando casi el 90%. Nuestra empresa tine vocación exportadora. En el año 2001 un cliente importante norteamericano nos pidió una pieza que fuera de madera FSC®, y aquello me resultó muy interesante. De hecho, por aquel entonces habíamos puesto por escrito los principios y valores, la cultura y la filosofía de la empresa, por iniciativa del fundador (la empresa tiene 67 años). En 5 páginas escritas a 4 manos, reflejamos todo, y uno de los puntos que figuraban era la sostenibilidad. Así que cuando empecé a indagar al respecto, vi que nosotros ya teníamos explotaciones en Europa del Este que ya se reforestaban. Entonces vimos que trazarlo era coste cero y solo había que demostrarlo. Ante esa circunstancia decidimos hacer no solo una pieza son el 100% de nuestro catálogo, y no impactando en el precio. Aquello fue hace 15 años y desde entonces todos nuestros productos se fabrican con madera FSC® de bosques reforestados y auditados cada año.
Yo estoy el Consejo Rector del AIDIMME, el Instituto Tecnológico metalmecánico, Mueble, Madera, Embalaje y Afines, y siempre hacíamos encuestas que nos decían que nadie quería pagar más por la sostenibilidad. Por eso tuvimos claro que queríamos dar valor sin que eso costase más al consumidor final. Además, por principios de la compañía, es algo que teníamos que hacer. Ese era nuestro compromiso.
¿Hasta que punto los clientes valoran este tipo de iniciativas y demandan este tipo de productos?
Desde la pandemia, todo el mundo está hablando de sostenibilidad. El cliente y los líderes de opinión quieren sostenibilidad, pero nadie sabe como darla porque no está estructurado. Por ello, en nuestro caso, tenemos una ventaja, ya que la sostenibilidad forma parte de nuestra cultura y llevamos muchos años abogando por este tema.
Hoy en día, no solo nos preocupa la salud y que los espacios se centren en esta característica, sino que la sociedad, cada vez busca más espacios sostenibles, tanto desde un punto de vista material y económico como desde un enfoque social.
También promovéis la restauración y la reutilización de vuestros productos para alargar la vida de los diseños que producís. Cuéntanos más en detalle sobre este programa.
Nosotros fomentamos la sostenibilidad también a través de la durabilidad. Nuestros productos tienen una garantía de 10 años. Nosotros construimos los muebles con tecnología actual, pero no perdemos la tradición artesanal. Es decir, industrializamos la artesanía, pero sin perder la esencia.
Desde los años 70 damos servicio de reutilización. Para nosotros esto es fundamental. Y la atemporalidad también es crucial. Por ello, trabajamos con diseñadores y con equipo interno que tengan muy presente generar un diseño atemporal, que trascienda a las modas.
“Durabilidad y longevidad es sostenibilidad. ”
Antes los muebles se heredaban y formaban parte de la dote, y aquello, aunque suene muy antiguo, era sostenible. Lo que pasa es que nos hemos reeducado para mal los últimos 35 años, en los que nos hemos habituado a un usar y tirar genérico. Y eso va contra el planeta. En los últimos 40 años, la masa forestal se ha reducido una barbaridad.
Nosotros, cada vez que nos proponemos hacer algo, lo hacemos de forma radical, es decir, desde la raíz. Y completo, no cosmético. Es decir, no hacemos una pieza, sino que decidimos hacerlo todo y que el cambio sea efectivo en todos nuestros productos. Ahora, por ejemplo, todos los interiores de determinadas sillas, para buscar un coste unitario más competitivo las inyectábamos con plástico y de esa manera bajaba el coste. Pues bien, en 2020 decidimos que todo ese plástico iba a ser 100% reciclado y reciclable, y eso hicimos. ¿Cuántos fabricantes lo han hecho? Ninguno. ¿Por qué? No lo sé, pero nosotros hemos logrado que el coste unitario haya bajado.
“La sostenibilidad da a las empresas un propósito, que supera la parte pura de negocio.”
Uno de vuestros retos es estar en economía circular en 2025. ¿Qué puedes adelantarnos sobre los próximos pasos que vais a dar?
El sello FSC® es de una ONG y tenemos el 100%, pero ahora hay un sello que es el Cradle to Cradle®, que también es de una ONG y no hay ninguna empresa en el mundo que tenga el catálogo entero. Y eso es algo que empecé a promover en mayo de 2020. Y ahora en marzo vamos a acabar la certificación, ya que es un proceso de casi 2 años.
Hace un mes leí una frase del CEO de GP Morgan que me gusta mucho y que decía: «Hay dos opciones en la sostenibilidad: o liderarla o ir a remolque», y como nuestra vocación es la de liderar, siempre tuvimos claro que había que ir a por todas. Liderar un proyecto de este tipo es muy motivador.
Asimismo, toda la energía que utilizamos es renovable, desde hace 7 años trabajamos con eco diseño – desde la génesis del concepto ya pensamos en el final de la vida del producto y en cómo se va a reutilizar y reciclar – y nuestra idea es apretar el acelerador y estar en economía circular antes del objetivo mundial, que es 2030. Ese es nuestro objetivo. Es exigente, pero bonito.
¿Cómo crees que será el mueble del futuro?
Hay que volver a hacer las cosas como antes, en términos de consumo. Productos que duren, que se puedan reparar, reutilizar e incluso heredar.
Asimismo, acabamos de hacer una inversión en unas inyectoras nuevas para usarlas con plásticos biodegradables y sostenibles, que se cultivan en granjas. Y con este sistema hemos creado la colección de muebles diseñados por Patricia Urquiola.
MINI: mejorar la vida en las ciudades
Está claro que la movilidad sostenible no comienza ni acaba en la compra de un vehículo eléctrico, sino que ésta debe ser respetuosa con el medio ambiente en todo su ciclo de vida, comenzado por la extracción responsable de las materias primas y la reducción del consumo de recursos naturales. ¿De qué manera MINI logra estar alineado con todo esto?
El coche debe seguir existiendo porque es una herramienta de libertad. Es verdad que contamina, pero lo que estamos haciendo es reducir al mínimo las emisiones de CO2. Lo que pasa es que no todo el mundo puede hacerlo, ya que hay que tener la capacidad de inversión para poder cambiar todo el proceso de producción, de aprovisionamiento y hacer coches que utilicen menos materiales, que consuman menos, que emitan menos emisiones, y que además, luego nos preocupemos por reciclar todo ese material para que el impacto medioambiental sea menor. Se trata de invertir, porque esta transformación sea absolutamente necesaria.
En este sector la gente compra marcas, y si tu marca se asociada a algo tan bueno como la sostenibilidad y además, tiene credibilidad, pues seguirás vendiendo, aunque tengas que vender un poco más caro o sabiendo que tus rentabilidades no van a ser las de antes.
¿Llegará un momento en el que este tipo de coches más ecológicos estén al alcance de todos?
Sí, porque al final todas las economías y todas las inversiones se van amortizando, y cuando ya las has amortizado, el coste que tienes que aplicar para amortizarlas cada vez es menor, y eso significa que el precio disminuye. Hay coches eléctricos en China que son muy baratos.
¿Por qué habéis elegido este posicionamiento para MINI en cuanto a esta apuesta por la sostenibilidad?
MINI cuando empezó, en 1959, nació como solución a un problema que estuvo provocado por la crisis del Canal de Suez. La crisis del petróleo provocó la creación de un coche pequeño, que consumiera poco. Así que, en el origen de MINI, ya estaba presente la sostenibilidad. Ahora, estamos en una situación en la que sabemos que los combustibles fósiles contaminan más que el eléctrico y MINI es perfecto para liderar este cambio de paradigma.
“La movilidad eléctrica casa perfectamente con la movilidad urbana.”
¿Qué labor hacéis para que todas estas cosas que estáis haciendo en pro de la sostenibilidad lleguen al consumidor?
Es un trabajo difícil, porque cuesta captar la atención de las personas cuando hablas de moda y de otras cosas, así que imagínate cuando tienes que hablar de ratios, de CO2, etc… Lo que está claro es que tenemos que buscar una forma de comunicación distinta con la que consigamos que la gente nos escuche y le de el valor que merece a este tipo de iniciativas. El foro de hoy es un buen ejemplo para que la gente escuche de primera mano lo que estamos haciendo desde MINI en términos de sostenibilidad.
En BMW, por ejemplo, hemos hecho una cosa muy simple pero que funciona muy bien y que se trata de una guía de sostenibilidad para todos los empleados. Hemos recogido todas las acciones que el grupo a nivel nacional y mundial lleva a cabo y la verdad es que ha sido toda una sorpresa en positivo, ya que hay muchas cosas que muchos empleados ni sabían que se hacían.
¿Qué puedes contarnos de los Premios MINI de diseño?
Los Premios MINI de diseño son como mi bebé, porque cuando entré hace 2 años en la compañía, sabía que MINI apostaba por el Madrid Design Festival, pero yo quería darle una vuelta que impulsara verdaderamente la creación, porque MINI es sinónimo de la vida en las ciudades, de cómo mejorarlas, y de cómo hacerlas más sostenibles y más vivibles. Por ello, me dije: ¿por qué no dedicamos recursos a potenciar esto, y que la gente crea que es posible? ¿por qué no ponemos a la gente a pensar en ideas para que de verdad mejoren la vida en las ciudades? Y así fue como surgió. Este año ha sido un éxito de convocatoria y en cuanto al número de proyectos en las dos categorías, tanto en la de profesionales como en la de universitarios, que aunque no tienen experiencia sí que tienen el talento y las ganas de cambiar el mundo. Hay que premiar las ideas.
¿Qué tipo de iniciativas estáis llevando a cabo en estos momentos con respecto sostenibilidad y responsabilidad medioambiental?
A parte de los Premios MINI de diseño, tenemos URBAN-X, que es una incubadora/aceleradora de startups, que está en nueva York y donde MINI es una join venture. Lo que hacemos es que ponemos frente al mundo todos los proyectos de estas startups llevan a cabo, para que la gente invierta y se hagan realidad. Ya hay 60 empresas que se han hecho realidad y que van a trabajar en mejorar la vida de los ciudadanos.
También destacaría la iniciativa MINI VOICES, que es una plataforma para personas e iniciativas que tienen el potencial de cambiar el mundo. En varios países europeos, MINI apoya a empresas emergentes que se enfrentan a los retos sociales actuales con sus inusuales ideas y demuestran cómo se puede configurar un futuro sostenible y socialmente responsable. Gracias a MINI VOICES ellos y sus proyectos reciben atención internacional, y su presencia en nuestros canales sociales les da la oportunidad de llegar y de servir de inspiración en todo el mundo.
¿Trabajáis con otros aliados para promover este imperdible cambio de paradigma?
Madrid Design Festival, Ecoalf, Hoff… Las alianzas con marcas con las que compartimos valores y filosofía son fundamentales. Además, nuestro presidente en España es miembro de ANFAC y está metido en todos los temas de sostenibilidad.
¿Cómo veis el futuro de la automoción para seguir abogando por un planeta sostenible y una mejor vida en las ciudades?
Hace unos años en BMW me mostraron una presentación sobre la movilidad del futuro y la verdad es que creo que va a ser muy parecida a lo que vi. Y es que dependiendo de lo que necesitemos en cada momento, en un futuro no tan lejano, una cápsula autónoma vendrá al punto de encuentro acordado y nos llevará a donde queramos. Se adaptará a nuestras necesidades: tanto si se trata de una noche romántica o una salida a esquiar con amigos, etc… ¿Te lo puedes imaginar? Estamos potenciando la tenencia de coches a corto plazo en períodos de 3 años y también el alquiler por meses, que es para gente que no quiere comprarse un coche.
¿Ves viable que en el futuro los coches vuelen? ¿o dejamos esto para la ciencia ficción?
Llegará. De hecho, acaba de salir uno y el motor es de BMW. Y está homologado.
Ecoalf: porque no hay planeta B
Fuisteis uno de los pioneros en la industria de la moda no solo en crear una línea de ropa sostenible y respetuosa con el medio ambiente, sino que además abanderasteis una campaña global con este gran slogan: Porque no hay un planeta B. Tras todos estos años de activismo y de divulgación a través de vuestras campañas y colecciones, ¿en qué punto os encontráis en estos momentos?
El primer slogan que lanzamos fue «Act Now», que para nosotros es el impulso que hizo que naciese Ecoalf, y que no es otro que poner una solución a un problema, que en nuestro caso es la industria de la moda. Es nuestro grito de guerra. Sin embargo, y al cabo de 2-3 años, empezamos a hablar del «Planeta B» y sobre cómo tenemos que proteger y cuidar este planeta, porque no tenemos otro.
Actualmente nos encontramos en el punto, en el que estamos en pleno crecimiento. Estamos en un momento dulce después de tantos años peleando por posicionar la marca. Y ahora también hemos conseguido posicionarnos en el mundo de la moda, algo que ha costado bastante. Hemos conseguido elevar la calidad del reciclado a una calidad altísima. Nuestras piezas duran y eso es lo más sostenible.
Desgraciadamente, hemos perdido la referencia del valor real de las cosas cuando hemos entrado en el mundo del low cost en todos los sectores. En el mundo de la moda prácticamente estamos convirtiendo las prendas en artículos de usar y tirar, sin darnos cuenta del impacto medioambiental y social tan grande que hay detrás de cada una de ellas.
¿Qué iniciativas divulgativas lleváis a cabo más allá de vuestras campañas y colecciones de ropa y accesorios?
Esto es algo muy importante para nosotros, porque el gran cambio no solo en el mundo de la moda sino en todos los sectores tiene que venir de una responsabilidad compartida. Es decir, las marcas tenemos la responsabilidad de ofrecer un producto que tenga el menor impacto y que esté más alineado con las posibilidades de los recursos que puede ofrecernos el planeta, pero a la vez, el consumidor tiene que apoyar a esas marcas, porque si el consumidor no da ese paso hacia un consumo más responsable, va a ser imposible generar ese cambio.
Siempre decimos que para nosotros es muy importante tanto lo que hacemos, cómo lo que hacemos y también cómo lo comunicamos. Es decir, cómo llegar al consumidor y hacerle atractivo algo tan complejo y aburrido si lo llevas a los números, para que entienda que lo que está comprando y lo que está haciendo la marca es importante para el futuro de todos. Por eso siempre usamos frases sencillas, pero con un gran impacto.
Cada año hacemos una campaña de concienciación. Las dos últimas han sido con Tom Foolery, que es un poeta maravilloso que está súper concienciado, y que ha hecho unos vídeos de concienciación sobre el consumo que te llegan al corazón.
También hacemos mucha formación en Colegios, Institutos, Universidades y Escuelas de negocios, y estamos metidos en foros de trabajo, desde el mundo de la moda, de la economía circular, el mundo de las basuras marinas, etc… porque consideramos que somos un altavoz y que tenemos que inspirar desde la acción a los demás, para que hagan lo mismo.
¿Qué crees que tiene que pasar para que las prendas sostenibles tengan un precio que sea accesible para todos?
Hay que hacer un cambio de mentalidad. Tenemos que olvidarnos que el precio de una camiseta es 1,99 €. Cuando fabricas asumiendo y haciéndote responsable de todo lo que llamamos las externalidades, que son todos esos costes indirectos que tiene una prenda a nivel medioambiental y social, y exiges que esté hecho con unos materiales que cumplan un montón de normativas, en cuanto a medioambiente, a seguridad, al tipo de químicos que se utilizan, o en lo referente a como se está tratando esa agua después de haber sido tintado ese tejido… todo eso tiene un precio. Nos tenemos que olvidar de los precios que hemos vivido hasta ahora. Es un cambio de paradigma.
“Los recursos naturales se acaban y tenemos que ser conscientes de ello para empezar a consumir de otra manera.”
Tenemos que consumir lo que realmente necesitemos y cuestionarnos cómo está hecho, así como saber que impacto está generando.
¿Cómo Ecoalf está contribuyendo a los ods?
Uno de nuestros favoritos es el 17, las alianzas, porque la sostenibilidad no va de ir solo. No hay ningún cambio que seamos capaces de generar si solo nos miramos al ombligo, y especialmente en el mundo de la moda. Yo me siento en grupos de trabajo ¡hasta con H&M! Y para mí no son competencia, sino que son aliados.
Tenemos que generar una transformación en toda la industria, y esa transformación solo la vamos a conseguir si nos unimos todos.
Eres socia de WAS (Women Action Sustainability) y parte de la primera cohorte de ACUMEN fellows de Espan?a. ¿Qué puedes contarnos al respecto? ¿en qué consiste tu implicación en estos dos proyectos?
Soy muy activista y tengo muchas inquietudes, que van más allá de la marca para la que trabajo. Porque como siempre digo, mi compromiso está con el planeta. Así que si hay otras formas en las que puedo contribuir para generar más cambios, pues por supuesto que ahí voy a estar ahí.
Por ejemplo, WAS es un grupo de mujeres que estamos en puestos de responsabilidad desde los que podemos generar cambios. Tenemos grupos de trabajo con el objetivo de que la sostenibilidad esté en los comités de dirección y para ayudar a las empresas a generar transformación. Y ACUMEN es un proyecto maravilloso que tiene que ver con el liderazgo como palanca de cambio. En España la primera cohorte empezó en el 2020 y ya han salido desde entonces 2 cohortes. En este proyecto lo puso en marcha Jacqueline Novogratz, y quien fue la impulsora del capital paciente, que se trata de la inversión como un medio y no solo como un fin en la lucha contra la pobreza. Funcionamos de manera local y de manera mundial.
¿Cómo de concienciada crees que está la sociedad española con respecto a la sostenibilidad, residuo cero y responsabilidad medioambiental con respecto a otros países?
Tengo la esperanza de que estamos en un momento en el que la información está llegando de muchos sitios y está llegando al consumidor final, que es el que realmente debe generar esa transformación en ese hábito de consumo, y tengo la esperanza de que el cambio va a producirse mucho más rápido.
¿Crees que las nuevas generaciones van a promover una aceleración de este imprescindible cambio de paradigma para nuestra supervivencia?
Confío muchísimo en las nuevas generaciones, y creo que realmente la que la ha liado ha sido mi generación. Porque pienso en las generaciones de mis abuelos, y ellos eran súper sostenibles. No tiraban absolutamente nada y lo aprovechaban todo. Creo que hemos venido dos generaciones que hemos entrado en el consumismo, el capitalismo y hemos desbordado todo, y ahora, los que vienen, son más conscientes, aunque no todos, porque la verdad es que estamos ante una generación muy polarizada. Están los que son muy conscientes, pero también los que no les importa absolutamente nada. Pero lo bueno es que los que son conscientes, entienden que hay que hacer algo, porque el futuro que les espera es negro.
Un ejemplo es Greta Thunberg, aunque hay muchísimos grupos de jóvenes que están entrando directamente en Gobierno, que están elevando la voz, que están siendo escuchados, y que se están agrupando muy bien y están trabajando de una manera realmente distinta a la nuestra. Son más conscientes del poder del grupo y de la comunidad, y están impulsando cambios desde ahí. El miedo que yo tengo es a la otra parte, la que pasa de todo, pero desde luego hay una masa crítica importante de jóvenes que están muy concienciados y que van a por todas.
¿En qué estáis trabajando en estos momentos?
Lo que estamos haciendo es ampliar producto. Ya no tenemos solamente hombre y mujer, sino que hemos añadido niños y una línea de yoga. También estamos trabajando en otras líneas como una de mobiliario en colaboración con Viccarbe. E incluso nos estamos planteando entrar en el mundo de la cosmética. Queremos hacer un lifestyle y no solo hacer ropa. Ecoalf es un concepto.