NEXUS: el bar brutalista diseñado por Cristina Poelk
La arquitecta Cristina Poelk, Directora de arte de Hem, redefine el diseño de bares y restaurantes con un espacio brutalista, modular y cinematográfico que fusiona arquitectura, cocina y experiencia sensorial.
Una atmósfera que vibra al ritmo de la ciudad
NEXUS, el nuevo proyecto de la arquitecta Cristina Poelk, trasciende la definición de bar o restaurante. Diseñado como un experimento arquitectónico y sensorial, este espacio redefine cómo habitamos la gastronomía.

NEXUS no es simplemente un local, sino un ecosistema en movimiento, un escenario brutalista que cobra vida gracias a la modularidad del sistema TERMINO, un conjunto arquitectónico concebido para disolver límites tradicionales entre club nocturno, barra y alta cocina.
“NEXUS es un escenario brutalista que cobra vida gracias a la modularidad del sistema TERMINO.”
El nacimiento de un concepto sin restricciones
“No hubo un briefing cerrado por parte de Termino”, nos explica Poelk en exclusiva para CC/magazine. “Era nuestra segunda colaboración y esta vez quisimos trasladar el sistema modular a un espacio comercial. Siempre había querido diseñar un restaurante o bar, y esta fue la ocasión perfecta”.

El resultado es una declaración de intenciones: un interior brutalista donde el hormigón sin adornos marca la pauta, pero donde aparecen también guiños a la ciencia ficción de los 80, al postmodernismo lúdico y a una estetización del futuro distópico.
Un centro gravitacional: la barra 360
En el corazón del espacio se encuentra la pieza que lo articula todo: una barra circular de 360 grados construida enteramente con el sistema TERMINO. Esta isla modular no es solo el eje funcional, sino también el simbólico. En torno a ella gira el flujo de visitantes, camareros, observadores. La geometría radial ordena el espacio y las experiencias.

La barra está acompañada de módulos suspendidos que parecen flotar, anclados por finos hilos invisibles. “Quería que la cocina fuera la estrella del lugar”, nos cuenta Poelk. “Las barras están a la misma altura que las mesas, por lo que necesitaba una forma de darle protagonismo sin sobrecargar el entorno”.

Blade Runner, brutalismo y una pizca de postmodernismo
Entre las referencias estéticas que inspiraron el proyecto destacan Blade Runner, el brutalismo europeo y el juego formal del postmodernismo italiano. “Adoro la estética distópica de los 80. Ese uso crudo de materiales como el hormigón, el acero y el vidrio, que transmiten una frialdad futurista”, confiesa la arquitecta.
Para contrarrestar esa dureza, Poelk introdujo un pavimento de terrazo rosa claro, un gesto sutil que aporta calidez y hace referencia al lenguaje del diseño italiano de los 80. Las mesas replican este mismo tono, creando una armonía cromática que suaviza la estructura sin romper su línea narrativa.
Luz, materialidad y movimiento
La iluminación general está empotrada en el techo y proyecta una luz fría, reforzando la sensación de futurismo crudo. Sin embargo, sobre cada mesa hay lámparas escultóricas de GRAU que delimitan zonas de intimidad. “Esas luces crean islas de calidez dentro de una estructura monumental”, explica Poelk.

Los materiales principales son el acero, el vidrio y el hormigón, utilizados sin ornamento, en un ejercicio de honestidad formal. Pero al entrar en diálogo con la flexibilidad del sistema TERMINO, la rigidez se disuelve y aparece la fluidez.
Un espacio transformable y social
“La cocina/bar siempre permanece en el centro, pero todo lo demás puede moverse”, afirma Poelk. “Las mesas, sillas y elementos menores son completamente reconfigurables. Incluso podrías sustituir algunos módulos sin alterar la esencia del lugar”.
Esta vocación de espacio transformable responde a una idea de hospitalidad en constante movimiento. El cliente deja de ser espectador y se convierte en actor. Poelk lo define como “una experiencia para vivirla toda la noche: buena música, conversaciones animadas, copas y energía”.

Diseñar con libertad y con confianza
La colaboración con TERMINO fue tan fluida como radical: “Me dieron libertad absoluta, mientras el sistema modular quedara bien representado. Llevaba diez años trabajando en arquitectura interior y diseño de mobiliario, así que confiaron plenamente en mi criterio”.
Aunque NEXUS solo existe en formato digital, fue concebido para Tokio, una ciudad que según Poelk “se alinea perfectamente con la estética del proyecto: su skyline, los ventanales redondos, el enfoque minimalista… Todo encajaba”.

“NEXUS solo existe en formato digital, pero fue concebido para Tokio, una ciudad que se alinea perfectamente con la estética del proyecto.”
Un nuevo capítulo en la carrera de Poelk
Cristina Poelk ha desarrollado su carrera principalmente en proyectos residenciales y expositivos, pero NEXUS representa un giro significativo. “Siempre quise diseñar un espacio gastronómico. Si un concepto de interiorismo comercial logra el impacto deseado, puede permanecer en la memoria del visitante durante años. Eso es lo que buscaba”.
Con NEXUS, Cristina Poelk no solo entrega un espacio visualmente impactante, sino también una propuesta que cuestiona la relación entre arquitectura, función y experiencia social. Un manifiesto espacial para una nueva era del diseño.
(*) Diseños de Cristina Poelk. Imágenes creadas por Maryna Korak.