Nos. 80C: una casa abierta al cambio
68 m², una distribución que necesitaba algunos ajustes y unos propietarios que querían una casa en la que poder reconocerse también con el paso del tiempo. No.sense-studio partió de premisas bastante sencillas para desarrollar Nos. 80C, un apartamento en Singapur donde las buenas decisiones pesan más que cualquier gesto efectista.


El proyecto trabaja con pocos materiales —acero inoxidable, contrachapado de abedul, vidrio y mosaico— y una intervención muy medida sobre la distribución original. Se amplió el dormitorio principal, se abrió la cocina para ganar profundidad y luz y se redujeron los elementos integrados para dejar espacio a todo aquello que los propietarios irán incorporando a la casa.
Esa última decisión explica buena parte del proyecto. No.sense-studio no quería entregar un interior completamente cerrado, sino establecer una buena base para que sus habitantes pudieran terminar de hacerlo suyo.

Precisamente ahí está una de las cosas que más nos interesan de Nos. 80C. El apartamento no necesita recurrir a soluciones especialmente complejas para tener identidad. La encuentra en la distribución, en la combinación de materiales y en una manera bastante sensata de entender qué puede aportar el interiorismo a una vivienda de estas características.
Cuando hablamos con No.sense-studio sobre esa naturalidad, el estudio insiste en que no parte de una intención estética aislada: “Siempre intentamos encontrar un equilibrio entre funcionalidad y estética. Cuando una casa está diseñada teniendo en cuenta cómo viven realmente sus propietarios y estos se sienten cómodos en ella, esa autenticidad y esa sensación de hogar vivido aparecen de forma natural”.
Es una idea que atraviesa todo el proyecto y que resulta especialmente visible en la forma en que se ha planteado la distribución.

“Siempre intentamos encontrar un equilibrio entre funcionalidad y estética.”
Cambiar poco para ganar espacio
Una de las principales peticiones de los propietarios era contar con un dormitorio principal y una cocina más amplios. El estudio empezó por revisar la distribución y detectar dónde unos pocos cambios podían mejorar realmente el uso de la vivienda.
En el dormitorio principal desplazó la pared que lo separaba de la habitación contigua, ganando así el espacio necesario para incorporar una cama, una cómoda y un armario de tamaño completo.
En la cocina eliminó el muro que la separaba de la zona de servicio, prolongando el eje visual y consiguiendo un espacio más largo, luminoso y abierto.
Sobre el plano son intervenciones bastante directas, pero su efecto se percibe en la manera de utilizar ambos espacios. Y esa capacidad de identificar dónde merece la pena intervenir es especialmente importante cuando se trabaja con 68 m².
“Observamos detenidamente la distribución y nos centramos por completo en lo que más necesitan los propietarios”, explican desde No.sense-studio. “La mayoría de las veces, mantener las cosas sencillas funciona mejor. Con unos pocos cambios bien pensados podemos abrir el espacio y dejar entrar más luz sin recargar el diseño”.
La luz fue, de hecho, otra de las cuestiones que condicionaron varias decisiones. En algunos puntos de la vivienda, las puertas y divisiones opacas se sustituyeron por paneles de vidrio transparente o translúcido, permitiendo que la luz pase de una estancia a otra y manteniendo la privacidad allí donde es necesaria.
Materiales que funcionan
La elección de materiales en Nos. 80C tampoco parte únicamente de cómo se ven. No.sense-studio los escoge atendiendo primero al uso que tendrán y construye después las combinaciones.
En la cocina, por ejemplo, la encimera de acero inoxidable responde a cuestiones de resistencia, mantenimiento y durabilidad. Una vez decidido el material principal, el estudio introdujo el contrachapado de abedul en los armarios para rebajar la frialdad que podía generar una superficie tan técnica.

“Queríamos mantener esa utilidad directa y honesta del acero, pero asegurándonos de que el espacio siguiera sintiéndose cálido y con carácter”, explican.
El contraste funciona especialmente bien porque los materiales conservan su propia expresión. El acero vuelve a aparecer en el revestimiento de uno de los armarios empotrados, mientras que el abedul aporta una textura y una temperatura completamente diferentes. En los baños, los mosaicos de distintos tamaños y colores introducen un registro más desenfadado y cierto carácter old-school.
También hay pequeños cambios de material que ayudan a distinguir el recibidor, el salón y la cocina sin necesidad de introducir nuevas barreras físicas. Son recursos discretos, pero suficientes para ordenar visualmente una vivienda en la que mantener cierta continuidad entre espacios era importante.
Dejar sitio para lo que vendrá después
No.sense-studio define Nos. 80C como “un lienzo abierto, más que un espacio completamente terminado”, y probablemente sea la frase que mejor permite entender por qué el apartamento se siente tan poco rígido.

La paleta neutra y el número reducido de elementos integrados responden a la voluntad de no decidir de antemano cómo deberá verse la casa dentro de unos años.
El estudio establece la distribución, trabaja los materiales y resuelve las necesidades funcionales, pero deja deliberadamente espacio para que los propietarios introduzcan color, muebles y objetos personales.
“Para nosotros nunca existe un estilo que funcione para todo el mundo. Nos gusta mantener el espacio como un lienzo para que los propietarios tengan libertad de incorporar su propio carácter con el tiempo. Eso es lo que hace que cada casa sea diferente, personal y tenga su propia historia”.

Esta forma de trabajar también cuestiona una idea bastante extendida en el interiorismo contemporáneo: que una vivienda recién reformada debería aparecer completamente resuelta desde el primer momento. Nos. 80C admite que una casa se construye también después de que los interioristas hayan terminado su trabajo.
“Nos gusta mantener el espacio como un lienzo para que los propietarios tengan libertad de incorporar su propio carácter con el tiempo.”
No.sense-studio, sin embargo, no habla de dar un paso atrás. Cuando les preguntamos en qué momento debería hacerlo un diseñador para permitir que la personalidad de los habitantes tome el relevo, prefieren entender todo el proceso como una colaboración.
“Nuestro papel consiste en escuchar, aconsejar y ayudar a dar forma a las ideas e inspiraciones de los propietarios. Al final, valoramos muchísimo la confianza que depositan en nosotros como diseñadores”.

Casas que se parecen a quienes viven en ellas
Nos. 80C también nos interesa porque pone el foco en una escala doméstica muy reconocible. Aquí el interiorismo tiene que responder a preguntas concretas: dónde guardar la ropa, cómo conseguir una cocina más cómoda, cómo aprovechar mejor la luz o cuánto espacio necesita realmente cada habitación.
En este apartamento, desplazar un tabique permite utilizar mejor el dormitorio; abrir la cocina cambia su relación con el resto de la vivienda; el vidrio ayuda a distribuir la luz y la elección de materiales introduce personalidad sin determinar por completo la decoración. Después llegarán los muebles, los libros, el color, los objetos encontrados y todas esas cosas que difícilmente pueden proyectarse desde un estudio.
Nos. 80C deja espacio para que eso ocurra, demostrando que diseñar una casa también implica saber qué conviene no decidir por quienes van a vivir en ella.
(*) Fotos: Marcus Ip (@marcus.ip).

