Las icónicas fotos de Bowie realizadas por Brian Duffy están el COAM

Sold Out, en asociación con Duffy Archive y Nomad Exhibitions presentaron el pasado 15 de marzo, en Madrid, y por primera vez en el mundo, «Bowie Taken by Duffy», la innovadora exposición sobre David Bowie a través de la mirada de Brian Duffy.

Dirección: Colegio Oficial de Arquitectos de Madrid (COAM) C/ de Hortaleza, 63
Horario: Hasta el 25 de junio 2023. De martes a domingo de 10 a 21 h.

Entrada general (+13 años): 14,90 €

Esta inédita muestra, ubicada en el Colegio Oficial de Arquitectos de Madrid (COAM), cuenta con más de 160 piezas que aportan luz sobre los procesos creativos de dos de los artistas más icónicos del siglo XX: David Bowie y Brian Duffy.

Nada más cruzar su umbral seréis conscientes de la calidad de esta exposición, montada con mucho mimo, y donde ambas figuras comparten protagonismo. Y es que con motivo del 50º aniversario de la publicación del mítico álbum «Aladdin Sane» se ha decidido presentar en España la obra conjunta de Brian Duffy (1933-2010), uno de los más respetados fotógrafos británicos,  junto a David Bowie, uno de los músicos con mayor talento e influencia de la historia de la música popular.

Cinco históricas y visionarias sesiones fotográficas que ambos artistas llevaron a cabo entre 1972 y 1980

Estos fueron, según los expertos, los «años dorados» del camaleónico artista. Una década en la que el trabajo colaborativo de este tándem artístico, en pleno estado de gracia, produjo las imágenes de los personajes que mejor definieron la carrera de Bowie: Ziggy Stardust, Thin White DukeLodger, Scary Monsters y el icónico Aladdin Sane.

“Bowie Taken by Duffy incluye más de 160 objetos originales de la colección del Duffy Archive, muchos de los cuales son inéditos.”

Lo más interesante es que la muestra incluye tanto del archivo fotográfico de las sesiones como de música, vídeoclips, piezas artísticas, fotografía vintage y moderna e impresiones Chromaluxe de gran formato. Además también se exhiben piezas del que fuera uno de los faros creativos esenciales de la carrera de Bowie, como cámaras, cartelería, álbumes, obras de arte, bocetos, notas, dibujos y diseños de vestuario. ¡Una maravilla!

Decenas de negativos y objetos que sobrevivieron a las llamas provocadas por el propio Duffy

Curiosamente, fue el propio Duffy quien decidió acabar con gran parte de su trabajo, a pesar de que como podréis comprobar, gracias a su hijo Chris – también fotógrafo – se logró recuperar y mediante la cesión o el copiado de los originales que estaban en manos de editores de revistas, publicistas, coleccionistas, amigos o particulares.

“En 1979, decepcionado y lleno de ira y hastío, redujo a cenizas gran parte de su obra en el patio de su estudio.”

La impresión original Aladdin Sane Dye Transfer

Otro de los logros de esta exposición es que se puede contemplar la impresión original de «Aladdin Sane Dye Transfer», la única copia original de la imagen del álbum. Así como multitud de entrevistas inéditas en vídeo con las personas clave que colaboraron con Bowie y Duffy en estas icónicas sesiones fotográficas, como músicos, productores, artistas, maquilladores, peluqueros, actores, diseñadores, periodistas, socios y amigos.

Lo que está claro es que Duffy y Bowie rompieron las fronteras visuales de la identidad y, en 1973, dieron vida a ese símbolo cultural extraordinario e imperecedero que es la portada del legendario álbum «Aladdin Sane» (1973), a partir de la fotografía de Duffy de Bowie con el rayo de luz en la cara, la imagen que seguramente mejor definió el global de su carrera.

Curiosamente, el nombre original de este álbum iba a ser «A lad insane» (Un tipo loco), pero resulta que Duffy entendió «Aladdin sane» (Aladdin cuerdo) y así se quedó. Esta expo también nos revela el secreto de ese rayo en la cara de Bowie. Resulta que después de que el gran maquillador, Richard Pierre Laroche, dibujase un pequeño flash en la cara de Bowie, aquello no llegó a convencer a Duffy, quien decidió quitárselo y sustituirlo por un gran flash, que él dibujó con pintalabios. Esa idea la pulió Laroche y el resto ya es historia…

“Esta expo nos sumerge en el contexto de los efervescentes años 70, y nos muestra los procesos creativos de estos dos excelsos artistas.”

La importancia de los detalles

Todos los textos de la exposición son una creación de Paul Morley, célebre periodista inglés de la BBC y cofundador del grupo electrónico Art of Noise, que escribió para NME (New Musical Express) entre 1977 y 1983. Sus textos, de estilo post-punk y postmodernista, son una indudable influencia para cada periodista de música británico que haya surgido desde entonces.

Sobre David Bowie

David Bowie (1947–2016) es quizá la estrella del pop más perdurable de todos los tiempos. No sólo fue cantante, músico, compositor, pintor y actor, sino que también tuvo una habilidad única para recrear su imagen personal una y otra vez, al tiempo que mantenía su música a la vanguardia de los tiempos.

Bowie, que nunca se quedó en la zona de confort, buscó a otros inconformistas, creativos y personajes inusuales, confiando en ellos para aportar a cada sesión de colaboración algo original e inspirador. Bowie era un visionario y un camaleón artístico, y vio un espíritu similar en el fotógrafo Duffy, con quien fue capaz de romper barreras en cada sesión que produjeron juntos. La primera de sus cinco sesiones creativas fue también el primer personaje de Bowie: Ziggy Stardust en su traje espacial llegando a la Tierra con su guitarra.

El personaje de Ziggy había quedado atrás en la cima de su estrellato y Bowie había pasado a otra versión de sí mismo: el dúo había creado la icónica portada del álbum «Aladdin Sane». Bowie viajó a Estados Unidos para protagonizar la película de culto «El hombre que cayó a la Tierra». Su personaje en pantalla, Thomas Jerome Newton, otro extraterrestre atrapado en la Tierra, hizo la transición para convertirse en el Thin White Duke (Delgado Duque Blanco) durante la famosa gira Station to Station. Duffy fotografió a Bowie en el desierto de Nuevo México en una innovadora sesión al atardecer con un equipo mínimo y sin asistencia; fue espontáneo, innovador y creativo, como le gustaba a Bowie. Después de Thin White Duke, David se alejó de América y se trasladó a Europa para trabajar en la trilogía de Berlín. El rodaje de Lodger fue para el último álbum de ese legendario periodo y el encargo de Duffy fue crear un hombre que se cae. Duffy suspendió en el aire a Bowie con una serie de accesorios que diseñó para mostrarle cayendo.

La última sesión de Bowie con Duffy tuvo lugar cuando regresó al Reino Unido tras vivir en la oscuridad en Berlín. Bowie retomó sus influencias miméticas anteriores para crear el payaso Pierrot, y el artista Edward Bell reelaboró posteriormente algunas de las fotografías de Duffy para crear la singular obra de arte. El resultado fue otra versión de Bowie hecha realidad, que se convirtió en la portada de «Scary Monsters», un álbum que llegó directamente al número uno de las listas británicas. David Bowie nunca se encasilló, siempre buscó innovar y transformarse con el apoyo y la inspiración de extraordinarios colaboradores creativos. Duffy fue sin duda uno de sus faros creativos más relevantes.

Sobre Brian Duffy

Duffy (1933-2010) formó parte del pequeño grupo de fotógrafos pioneros que definieron el aspecto innovador de los «Swinging Sixties» londinenses. Duffy comenzó su carrera fotográfica en Vogue, cubriendo la moda, una relación exitosa que continuó en la década de 1970. Sin embargo, como artista con un talento creativo excepcional, siempre buscaba formas de crear algo nuevo y emocionante y de seguir avanzando y traspasando los límites.

Duffy conoció a David Bowie de la mano de Tony Defries, que acababa de asumir el management de Bowie. Tony y Duffy ya se conocían, quería probar a su nuevo artista e hizo que varios fotógrafos fotografiaran a Bowie para ver con cuál le gustaría trabajar. Las fotografías nunca se publicaron, pero Duffy y Bowie entablaron una amistad, la cual les llevó a trabajar juntos en cuatro sesiones más, un trabajo que acabó definiendo la carrera de Bowie.

La imagen surrealista de la portada, que ahora se conoce como «la Mona Lisa del pop», es quizá la más conocida de todas las imágenes de David Bowie y se ha convertido en una de las imágenes pop más icónicas de todos los tiempos. En 2013 una imagen de esta sesión fue elegida como identidad principal de la exposición itinerante por todo el mundo del Victoria & Albert Museum «David Bowie is», que atrajo a más de dos millones de visitantes.

La relación de trabajo y la amistad personal de Duffy continuaron con Bowie hasta 1980, cuando Duffy se retiró de la fotografía. Desde la creación del archivo Archivo Duffy en 2008, la obra de Duffy se ha expuesto en museos y galerías de todo el mundo. Recientemente, Duffy ha sido elegido uno de los 100 fotógrafos más influyentes de todos los tiempos.

(*) Fotografías de la expo: Viktor Kolev.

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