La Llama, un viaje animado por la creatividad española

El cortometraje dirigido por Turbo convierte el diseño, la arquitectura y la cultura visual en una experiencia poética que reúne a algunos de los grandes nombres de la creatividad contemporánea.

¿Qué aspecto tendría la creatividad española si pudiera transformarse en un espacio habitable? Esa es, en cierto modo, la pregunta que plantea La Llama, el nuevo cortometraje de animación dirigido por Turbo —el estudio formado por Pau López y Gerardo del Hierro— y producido por White Horse y Apartamento. Una pieza que propone un recorrido visual por más de un siglo de diseño, arquitectura y cultura española a través de una narrativa tan libre como sugerente.

Presentado en el marco del Festival de Cannes, el proyecto reúne a algunas de las voces más reconocidas del panorama creativo actual. El universo visual parte de la imaginación de Jaime Hayon, responsable del diseño de personajes y auténtico hilo conductor del relato, acompañado por la música de Yerai Cortés, la voz de La Tania y un texto escrito por Leticia Sala. A ello se suma la participación de destacados artistas de la animación e ilustración como Isabel Herguera, María Médem, María Trénor, Marc Torices, Jordi Labanda y Khris Cembe.

El resultado no busca explicar la historia del diseño español de forma cronológica ni construir un documental. Su propósito es mucho más evocador: capturar la energía creativa que ha definido distintas generaciones de arquitectos, diseñadores y artistas, convirtiéndola en una experiencia sensorial.

Una casa que nunca deja de transformarse

Toda la narración se desarrolla dentro de una gran casa imaginaria que cambia constantemente.

No se trata de un edificio concreto, sino de un escenario en permanente mutación donde habitaciones, objetos y personajes evolucionan sin cesar. Cada espacio introduce nuevas referencias al diseño industrial, la arquitectura, el mobiliario o el imaginario doméstico español, construyendo un paisaje visual donde conviven distintas épocas y lenguajes creativos.

Esta casa funciona como una metáfora del propio diseño: un territorio abierto donde las ideas se mezclan, se reinterpretan y encuentran nuevas formas de existir.

Lejos de ofrecer una lectura nostálgica, La Llama plantea una visión contemporánea de la creatividad española, entendida como un proceso vivo capaz de dialogar con el presente sin perder su identidad.

El universo de Jaime Hayon como punto de partida

El lenguaje visual de Jaime Hayon resulta esencial para comprender la personalidad del cortometraje. Sus personajes, reconocibles por sus formas orgánicas, su carácter lúdico y su expresividad, actúan como anfitriones de este recorrido por la cultura del diseño.

Más que protagonistas, funcionan como una representación de esa chispa creativa que da nombre a la película y que conecta todas las disciplinas presentes en la obra.

La llama no se entiende únicamente como fuego. También simboliza la curiosidad, la intuición y la capacidad de imaginar nuevas posibilidades, conceptos que atraviesan toda la trayectoria del diseñador madrileño y que aquí adquieren una dimensión narrativa.

Cuando la colaboración se convierte en el verdadero proyecto

Uno de los aspectos más interesantes de La Llama es la cantidad de perfiles creativos que confluyen en una única pieza.

La dirección de Turbo se combina con la producción de White Horse y Apartamento, mientras que la animación corre a cargo del estudio The Post Office. A este equipo se incorporan músicos, ilustradores, escritores y animadores con estilos muy diferentes, capaces de construir un lenguaje común sin renunciar a sus respectivas identidades.

Para Gerardo del Hierro, esta experiencia confirma una idea que ha acompañado todo el proceso creativo: la inspiración no aparece esperando el momento adecuado, sino trabajando junto a otras personas. Una visión que explica la rapidez con la que se desarrolló el proyecto y el carácter colectivo que transmite cada una de sus escenas.

Esa dimensión colaborativa también se percibe en el resultado final. Lejos de ocultar la diversidad de miradas, el cortometraje la convierte en uno de sus principales valores.

Los objetos también cuentan historias

Si hay un elemento que atraviesa toda la película es la presencia constante de los objetos.

La película está poblada de objetos que forman parte de la historia del diseño español: la silla Toledo de Jorge Pensi, la lámpara TMC de Miguel Milá, la Bella Durmiente de Nina Masó y Gabriel Ordeig, las piezas de Jaime Hayon para firmas como Lladró, Expormim o Nanimarquina, así como los ceniceros de André Ricard aparecen junto a arquitecturas tan emblemáticas como la Casa Batlló, los Jameos del Agua de César Manrique o la Ciudad de las Artes y las Ciencias.

Lejos de funcionar como un catálogo de iconos, todos estos elementos construyen un paisaje visual donde el diseño se entiende como parte de la cultura y de la vida cotidiana.

Pau López explica que una de las obsesiones del proyecto consistía precisamente en construir un «diccionario visual de lo real». No únicamente de las piezas icónicas del diseño, sino también de aquellos objetos anónimos que acompañan la vida cotidiana y cuya importancia suele pasar inadvertida.

La película sitúa todos esos elementos en un mismo nivel, reivindicando el diseño como una herramienta presente en cada gesto cotidiano y no exclusivamente como un ejercicio estético.

Un homenaje al diseño español desde la animación

Aunque el cortometraje está profundamente vinculado al universo del diseño, evita caer en el discurso académico.

Las referencias aparecen integradas de forma natural dentro de la narración, invitando al espectador a descubrir conexiones entre arquitectura, mobiliario, ilustración, artesanía y cultura popular sin necesidad de explicaciones.

La animación permite además romper cualquier límite físico. Los espacios cambian de escala, los objetos cobran vida y las fronteras entre disciplinas desaparecen para construir un lenguaje propio que solo podría existir dentro de este formato.

Esa libertad convierte La Llama en una pieza especialmente interesante para quienes entienden el diseño como una expresión cultural y no únicamente como una cuestión funcional.

Una mirada contemporánea a la creatividad

Más que ofrecer respuestas, La Llama propone una forma diferente de observar el diseño español, ya que entiende la creatividad como un proceso compartido, donde arquitectura, ilustración, música, literatura y animación dialogan constantemente. Una visión abierta que refleja la riqueza de un ecosistema creativo capaz de reinventarse sin renunciar a su personalidad.

Con una duración breve pero una enorme ambición visual, el cortometraje demuestra el potencial de la animación como lenguaje para contar historias sobre diseño y cultura. Una pieza que invita a mirar con otros ojos los objetos, los espacios y las ideas que forman parte de nuestra vida cotidiana, y que confirma el excelente momento que vive la creatividad española en el panorama internacional.

Podréis verlo a través de este link.

(*) Imágenes proporcionadas por el ICEX.

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