«Fuego en la garganta», la nueva novela de Beatriz Serrano finalista del Premio Planeta

Beatriz Serrano ha vuelto a sorprender con «Fuego en la garganta», una novela que, a medio camino entre la intimidad desgarradora y la reflexión social, expone las complejidades de la identidad, de la familia, de las expectativas y de la sociedad en la que vivimos, a través de personajes principalmente femeninos procedentes de diferentes generaciones.

En esta ocasión, la escritora profundiza en la psicología humana a través de una prosa que, como el título sugiere, arde y consume a quien se adentra en sus páginas. Como nos sucedió con su antecesor libro, «El Desencanto», en cuanto empezamos a leerlo nos sentimos atrapados por él.

Sinopsis

Una mañana de 1993, la vida de Blanca se rompe cuando su padre le anuncia que su madre no regresará. A partir de entonces, Blanca teme que pueda tener un don insólito: la capacidad de obrar milagros, aunque el primero sea provocar la muerte de una niña que se burla de su situación familiar. Con el peso de la culpa sobre sus hombros y las ansiedades propias del abandono, Blanca busca en internet personas con las que hablar y conecta con un grupo de chicas que también se encuentran solas y perdidas. Unidas por la fascinación que sienten por los mismos grupos de música, referencias literarias e intereses y por su gusto por vestir de negro, Blanca encuentra en ellas a su familia elegida.

“Ser diferente no es malo. Solo diferente.”

La historia de «Fuego en la garganta» gira en torno a Blanca, una joven marcada por la ausencia de su madre, quien desaparece de su vida de la noche a la mañana y en extrañas circunstancias. Esta adolescente amante de lo gótico, The Cure, Charles y Marilyn Manson, Joy Division, Héroes del Silencio, los escritores malditos… vive atrapada por el impacto incontrolable de sus emociones, y desde bien niña siente el peso de las expectativas sociales que la rodean y no acaba de encontrar su lugar en el mundo hasta que Internet le aproxima a otras tres chicas con las que se siente irremediablemente identificada.

A través de su mirada, Serrano aborda no solo los dilemas personales de las principales protagonistas, sino también cuestiones como la independencia femenina y las contradicciones de una generación que, aunque parece estar más libre que nunca, se enfrenta a nuevas formas de opresión. Con un estilo directo y cargado de tensión emocional, la autora no duda en explorar los rincones más oscuros del alma humana, despojando a sus personajes de toda máscara para exponerlos en su vulnerabilidad más pura.

Asimismo, «Fuego en la garganta» también es un relato de resistencia. A lo largo de sus páginas, la autora traza un recorrido emocional que se va intensificando con cada capítulo, llevando a Blanca a un punto de no retorno, donde las decisiones que toma son tan ardientes como imprevisibles y dolorosas. De ahí que la novela, por momentos, se convierta en una reflexión crítica sobre los límites entre lo que deseamos y lo que estamos dispuestos a sacrificar por alcanzarlo, así como en una radiografía de la adolescencia y de una sociedad contemporánea que se siente perdida y es capaz de creer en lo que sea por tal de sentir que así es feliz.

Todo esto aderezado de aventuras rocambolescas, personajes extravagantes, héroes inesperados, monjas, tecnófobos y jipis. De hecho, «Fuego en la garganta» tiene tres partes y un epílogo; la primera parte se extiende hasta el momento en que Blanca alcanza la mayoría de edad y, en ese instante, recibe noticias de su madre. La segunda consiste en el diario de la madre, una especie de confesión dirigida a su psiquiatra. La tercera parte toma la forma de una película de carretera, en la que Blanca intenta gestionar su don para hacer el bien, mientras se dirige hacia el encuentro de su madre en el sur de España.

Con esta novela, finalista del Premio Planeta, Serrano no solo confirma su habilidad para emocionar y provocar, sino que también vuelve a demostrar su destreza para desvelar las emociones más profundas y las contradicciones que nos constituyen como seres humanos, todo ello aderezado con un gran sentido del humor.

Además, también aborda la presión que sufrían las mujeres en los años 90, una época en la que comenzaban a ocupar posiciones de poder previamente inaccesibles, pero en la que aún se les exigía cumplir con el rol de «esposas perfectas y madres perfectas», lo que generaba una auténtica olla a presión para ellas, que no sabían cómo afrontar las expectativas.

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