«Fe, esperanza y carnicería» (Sexto Piso) es el nuevo libro de Nick Cave, que ha sido creado a partir de más de cuarenta horas de conversaciones íntimas con el periodista británico Seán O’Hagan. Una epifanía absolutamente imperdible, en la que el artista australiano reflexiona sobre la vida, la fe, la muerte, la música, las drogas, el arte, el duelo, el amor, la familia…

Este compendio de temas van surgiendo a medida que Seán O’Hagan va tejiendo una conversación cercana, honesta y evocadora, a través de la cual Cave se abre en canal y ahonda sobre temas muy dolorosos y personales como la muerte de su hijo y su transformación a partir de ella, su infancia, su familia o su adición a la heroína, aportando pensamientos muy íntimos y opiniones muy inspiradoras.
“Mi propia historia me resulta casi toda insoportable, o al menos la que constantemente se cuenta.”
Aquí os dejamos algunas de sus reflexiones:
1. Conforme me he ido haciendo mayor me he dado cuenta que quizá la búsqueda es la experiencia religiosa, el deseo de creer y el anhelo de encontrar un significado, el movimiento hacia lo inefable. Tal vez eso sea lo más importante, a pesar del absurdo que conlleva. O, de hecho, debido al absurdo que conlleva.
2. Creo que la música tiene la capacidad de penetrar en todas las jodidas maneras en que hemos aprendido a lidiar con el mundo, todos los prejuicios y filiaciones e intereses y defensas, que básicamente equivalen a una especie de sufrimiento por capas, y de dirigirse a esa cosa que subyace y es esencial, pura, buena para todos nosotros.
3. El dolor colectivo puede traer cambios extraordinarios, una especie de conversión del espíritu y, con ello, grandes oportunidades. Podemos aprovechar esta oportunidad o dejarla pasar. Espero que suceda lo primero.
4. Cada uno de nosotros, en algún momento de nuestras vidas, estamos devastados por la pérdida. Si a alguien no le ha sucedido, le pasará, eso es un hecho. Y, desde luego, si has tenido la fortuna de ser muy querido en este mundo, también les ocasionarás un dolor extraordinario a los demás cuando los abandones. Es el compromiso de la vida y la muerte y la terrible belleza del dolor.
5. En mi experiencia, el aburrimiento a menudo borda la epifanía, la idea grandiosa. De algún modo, ahí se encuentra la agonía de escribir canciones, ¡porque el aburrimiento es aburrimiento hasta que deja de serlo! (…) Sé que solo puedo llegar a ese estado mediante la improvisación y, desde luego, la colaboración. La naturaleza de la improvisación es la aproximación de dos personas, el amor y una cierta disonancia.
6. Nuestra historia reciente es así: contamos y recontamos una experiencia tantas veces que se vuelve una especie de ficción. Me hace pensar que quizá los eventos traumáticos, las agudas y horribles imágenes que viven en nuestros cuerpos, que nos saltan encima a medianoche, son los únicos recuerdos auténticos que tenemos. Los que son tan devastadores que se niegan a reajustarse. El resto son pizcas de historias un tanto inverosímiles que existen para dar forma a nuestras vidas.
7. La felicidad es una forma de insubordinación ante, no sé, la vida, supongo. Que es una elección. Eso es ser feliz, una elección, una especie de merecido y pensado acuerdo con el mundo. Nadie puede controlar lo que sucede, pero sí podemos elegir como reaccionar. Hay en ello cierto desafío, de cara a la indiferencia del mundo y a su aparente crueldad casual.
8. Tengo la gran ventaja de haber pasado una buena parte de mi vida cometiendo terribles errores. Me han herido muchas veces, he sufrido mucho y la he cagado demasiado. También me he sobrepuesto a cosas que serían incomprensibles para gente más joven. La gente mayor puede estar rota, pero también somos grandes depósitos de vivencias y, si hemos puesto la debida atención al mundo, hemos cosechado una cierta cantidad de sabiduría. Es algo significativo, de valor.
9. El cerebro disfruta de sus patrones y caminos y quiere que hagamos lo que le resulta familiar. Es lo que ocurre con la heroína, ¡que es la madre de todas las ideas engañosas!
10. Siento una compulsión por crear. En realidad, es una fuerza que escapa a mi control. Y hago lo que puedo para mantener mi proyecto creativo con vida; procuro sorprenderme de manera constante. Así es como las cosas siguen siendo interesantes. Sin embargo, dado lo anterior, me gustaría pensar en que en algún momento podría dejarlo todo de lado y tan solo disfrutar lo que este sorprendente mundo ofrece en y por sí mismo.
11. Cuando me salí de Twitter, el mundo de pronto mejoró. Se volvió un lugar mejor, y la calidad de mi vida mejoró de un modo incalculable. El sol comenzó a brillar y los pajaritos a cantar en los árboles. No me sentía mal físicamente, tan agotado y deprimido por todo. En mi opinión, las redes sociales te enferman.
12. Concibo mi obra como un rechazo explícito al cinismo y la negatividad. No tengo tiempo para dedicarles. Lo digo muy literalmente, desde una perspectiva personal. No tengo tiempo para la censura o para las condenas incesantes. No me interesa todo el ciclo de la culpa perpetua. Eso se lo dejo a otros. No tengo estómago para eso, ni tiempo. La vida es muy corta, en mi opinión, para no asombrarse.
13. No creo que haya nadie que no se arrepienta, a menos que viva una vida absolutamente carente de introspección, o sea muy joven, que a menudo es lo mismo. De modo que sí, tengo arrepentimientos. No es que me parezca algo malo en sí. En general son señales de una cierta introspección o crecimiento personal o distancia recorrida.
14. «The Red Hans Files» me deja ver, explícita y sostenidamente, que todos sufrimos. Me deja ver que el sufrimiento es el elemento definitorio de la historia humana. Sé que esto es cierto porque me reconozco a mí mismo en esas cartas – mi propia situación se ve reflejada, mi propio dolor -, y también sé que, al involucrarme con esas personas, me siento mejor. O al menos eso espero, Trato de presentarle a quien formuló la pregunta mi mejor versión, porque al ser vulnerables y genuinas esas personas presentan su mejor versión.
15. El dolor puede llevar a algunas personas a lugares oscuros de los que sencillamente jamás regresan. Lo he visto a menudo. La gente construye su mundo en torno a una ausencia, se endurece y se enfada y se revuelve contra el mundo, y nunca se recupera. No hay nada que los traiga de vuelta del abismo. (…) Así que, básicamente, lo que trato de presentar es la idea del dolor como regalo. El dolor como una fuerza positiva. Un dolor que puede volverse, si permitimos su expresión plena, una energía desafiante que en ocasiones se amotina. Esa energía me movía durante los eventos In Conversation.
16. Tengo arraigado el estoicismo de mi madre hasta la médula y, lo creas o no, ¡aún me siento incómodo con las demostraciones públicas de emociones! Así que este tipo de empatía o compasión por los demás – y por mí mismo – es algo que he tenido que aprender.
17. El joven Nick Cave podía permitirse ser desdeñoso con el mundo porque no tenía ni idea de lo que le deparaba el futuro. Ahora veo que este desdén o desprecio por el mundo era una especie de ostentación o condescendía, incluso un derroche de vanidad. No sabía del valor de la vida, de su fragilidad. No tenía ni idea de lo difícil pero esencial que es amar el mundo y tratarlo con misericordia. Y, como decía, no tenía ni idea de lo que me deparaba el camino. Era completamente ingenuo respecto a todo ello.
18. No creo que la fortaleza tenga mucho que ver con nada. Me parece que al dar el siguiente paso tan solo optas por lo menos doloroso. Y la fortaleza sugiere que también hay debilidad. ¿Es señal de debilidad estar en la cama durante días porque perdiste a un hijo? ¿Es señal de fortaleza mantener la cabeza en alto y seguir adelante? No creo que estos términos apliquen. La gente me suele decir: «¿Cómo te mantienes fuerte?». También se lo dicen mucho a Susie: «Eres muy fuerte». Pero no lo somos. Sobrevivimos porque permanecimos juntos. Es así de simple. Cuando uno se quebraba, el otro lo levantaba. Eso es lo importante.
19. No hay nada más difícil que perdonarse. Creo que una vía segura para poderse perdonar es llegar a un lugar donde puedas apreciar que tus acciones cotidianas hacen del mundo un lugar concretamente mejor y no peor – eso es algo muy sencillo y todos podemos hacerlo – y llegar a este sitio con una cierta dosis de humildad.
20. La esperanza es optimismo con el corazón roto.
21. Damos vueltas una y otra vez, topándonos con las mismas cosas una y otra vez, pero dentro de este movimiento suceden cosas que nos cambian, nos aniquilan, modifican nuestra relación con el mundo. es este movimiento circular recíproco el que se vuelve más esencial y afirmativo y necesario a cada vuelta.
Muy recomendable.
Sobre Nick Cave
Ha hecho música durante más de cuarenta años y es sobre todo conocido como compositor y líder de Nick Cave & The Bad Seeds, cuyo penúltimo álbum más reciente, «Ghosteen», muchos consideran su mejor trabajo. La obra creativa de Cave también aborda otros modos de expresión, como la composición de bandas sonoras de películas, la cerámica y la escritura. En los últimos años, su sitio web The Red Hand Files y los eventos en vivo In Conversation han permitido a Cave ahondar en la relación con sus seguidores de una manera más íntima.
Este año, ha lanzado un nuevo trabajo «Wild God» con el que estarán de gira este 2024.
Sobre Seán O’hagan
Ha entrevistado a infinidad de artistas, escritores y músicos relevantes a lo largo de cuatro décadas. En la actualidad colabora con The Observer y es crítico de fotografía en The Guardian.
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