Entrevista al diseñador Max Enrich

Descubrimos el trabajo de Max Enrich a través de Curated by, una marca que nos fascina y en la que además de ser socio, también diseña objetos únicos y atemporales. En esta aventura le acompaña Albert Esteve, con quien está construyendo una colección de piezas excepcionales, tanto para el hogar como para el día a día, y que guardan un perfecto equilibrio entre diseño, estética y funcionalidad.

Como podréis comprobar cuando leáis la entrevista, Max Enrich siempre supo que quería crear y materializar sus ideas. Por fortuna, es a lo que se dedica, y basta con enfrentarse a cualquiera de sus creaciones – desde jarras de cristal, mesas, lámparas… – para darse cuenta de que su curiosidad e imaginación no tienen límites.

Enrich es feliz diseñando objetos utilitarios estéticamente bellos, que en la mayoría de ocasiones son verdaderas obras de arte.

Para conocerle un poco mejor, pasen y lean.

¿Qué querías ser de mayor cuando eras pequeño?

De pequeño lo tenía muy claro y lo contaba muy a menudo en casa. Yo quería ser inventor. Lo que sucedía es que no sabía cual era la profesión que se aproximaba más a eso.

“De pequeño lo tenía muy claro y lo contaba muy a menudo en casa. Yo quería ser inventor.”

Siempre le decía a mi madre que quería diseñar una silla de 3 patas jajaja sin saber que existían… Con 15-16 años entendí que lo más parecido a lo que sentía que quería ser era estudiar arquitectura, porque mi idea del arquitecto era alguien que diseñaba una casa y todo su interior, tanto el mobiliario como los objetos. Pero me di cuenta que eso no era así y que nunca iba a construir una casa. Así que estudié un par de años de Arquitectura y me cambié a Diseño Industrial. Y ahí es cuando empecé a sentirme más cómodo.

¿Qué 3 adjetivos te describen mejor?

Lo que no me considero es creativo, porque creo que todo el mundo es creativo y que la creatividad es algo innato del ser humano.

Hay algo que me dicen a menudo es que lo que hago es retador a nivel de usabilidad. Y también han llamado a mi trabajo provocador. Tengo el estilo que tengo sin forzar la máquina, siendo fiel a mi mismo y sin seguir tendencias. Hago lo que siento y ha sido así a lo largo de estos 10 años.

“Tengo el estilo que tengo sin forzar la máquina, siendo fiel a mi mismo y sin seguir tendencias.”

¿Tienes alguna pieza fetiche que te guste especialmente? ¿y tu best seller?

Suelen ser las más recientes, porque las veo y me siento orgulloso. Aunque también tengo que decir que no me arrepiento de los proyectos que he realizado hace 4 y 5 años.

Tengo una mesita de mármol que me gusta mucho. Está pulida por fuera y «arrugada» por dentro, ya que la piedra del interior está picada a mano.

“Las sillas son el fetiche máximo de un diseñador.”

Y una pieza fetiche que no he hecho y que siempre está en el tintero es una silla. Las sillas son el fetiche máximo de un diseñador. Creo que era Mies Van der Rohe quien decía que era más complicado hacer una silla que un edificio… No es que quiera barrer para mi profesión pero es un súper reto enfrentarse al diseño de este tipo de pieza.

Estudiando las piezas que has diseño, lo cierto es que vemos que tus diseños son muy estéticos y también muy artísticos.

Sí, tengo una teoría que siempre explico, y es que la mesa y las sillas perfectas ya las hacen las grandes compañías y ya hay mucha gente pendiente de ajustarse a esos parámetros.

Así que eso hace que, por contra, yo pueda ocuparme de otras cosas y sentirme con mayor libertad para crear sin tener que someterme a esos requisitos. Y eso es muy bueno con respecto a los grandes. Por ejemplo IKEA no puede permitirse hacer una silla incómoda o algo poco útil, pero yo sí, y es algo que defiendo y que seguiré defendiendo.

Diseñadores, arquitectos y artistas de todos los tiempos a los que admiras.

Los italianos siempre han sido mis favoritos, porque son los que supieron recuperar la belleza de las cosas. También los escandinavos, a quienes admiro pero no envidio.

De los americanos, me encantan los Eames por todo lo que aportaron a nivel de tecnologías aplicadas a los materiales, y cómo supieron implementarlo. Sus diseños son atemporales.

Por cierto, a la hora de diseñar una pieza ¿hay algún material con el que te identifiques más o con el que te guste trabajar más a menudo?

Son 4, que son los más elementales: la madera, la piedra, el cristal y el hierro. La cerámica vendría después y alguno más, pero sobre todo trabajo con los más primarios.

¿Qué pieza de todos los tiempos te hubiese gustado crear?

Si puedo irme a cualquier época me valdría un bowl chino. Me encantan los objetos y los colecciono. Por ejemplo, tengo una buena colección de tijeras, por lo complejo que es el mecanismo, también tengo muchos accesorios de cocina. Cuando coleccionas, lo bueno es que empiezas a verle la belleza a todo. De hecho, uno de mis objetos favoritos es un bowl que me compré en Francia por 1 €.

¿Qué papel ocupa la sostenibilidad y la artesanía en los proyectos que llevas a cabo?

La sostenibilidad la tengo muy presente pero es un poco como el estilo, que no es algo que haya ido a buscar sino que me representa. Además, al trabajar con los materiales que te comentaba anteriormente se genera muy poco deshecho y muy poco residuo, y los procesos tampoco son tan nocivos.

“La piedra es el material con el que más me gusta trabajar.”

La piedra es el material con el que más me gusta trabajar y tengo mucho cuidado como lo hago, ya que es irremplazable. Cuando descubrí este material tenía muy pocos recursos, así que empecé a trabajar con los trozos que «los grandes» desechaban o descartaban. Para mí, la sostenibilidad también es ese aprovechamiento de los materiales. Quizás esa visión me viene de la autoproducción, que he hecho mucha, y porque sé que con poco, puedo hacer mucho. Siempre he aprendido a diseñar con lo que hay.

A la hora de crear, ¿sueles seguir el mismo proceso de trabajo?

Antes tenía más tiempo para las cosas que yo quería lanzar por mi cuenta, pero ahora que tengo una agenda más ajustada con clientes pues lo primero que te pasan es el briefing. Y yo siempre pido que sea lo más escueto posible, porque cuanto más detallado es, más me cuesta resolverlo. Me gusta aportar soluciones, resolver, y por eso me gusta no estar muy condicionado para ello. Mi experiencia es que cuanto más corto es el briefing más disfruta el cliente, porque le abro caminos que no esperaba.

¿Qué tipo de encargos sueles recibir más?

Más que una pieza concreta lo que suelo recibir son peticiones para aportar una solución no solo estética sino real, y lo que hago es ofrecer piezas creadas adhoc para ese cliente, algo que el mercado no es capaz de resolver.

¿Qué papel juega tu mujer Diana en tus proyectos?

Ella viene de la Publicidad y ahora es storyteller. La verdad es que como domina mucho la palabra, su trabajo es esencial para que lo que yo hago resulte evocador y atractivo. De hecho, cuando termino una pieza le pido que cree el texto que la describa, algo que yo soy incapaz de hacer. En cierta manera, ella hace de psicóloga ya que me hace las preguntas adecuadas para comprender el origen y los motivos que me han llevado a realizar esa creación. Y me ayuda a darle sentido a lo que creo así como a acceder a conceptos que de otra manera no sería capaz de llegar a ellos.

¿Cuándo, cómo y por qué surgió tu colaboración con Curated by? ¿Cuántos productos has diseñado para ellos?

Soy socio junto a Albert Esteve. Él empezó la marca con otros 2 amigos siendo un blog en el que recomendaban objetos. Pero después de dos años se dieron cuenta de que en lugar de seguir recomendando, ellos mismos podían crear sus propios objetos. Empezaron haciendo velas, una sudadera… poquitas cosas. Luego el equipo inicial se disolvió, y como Albert quiso seguir con el proyecto me invitó a entrar. Y desde entonces hemos hecho objetos que están gustando mucho.

Yo diferencio mucho cuando diseño para Curated by o para mi propio estudio, siempre pensando en el tipo de cliente y manteniendo mi impronta.

“Diferencio mucho cuando diseño para Curated by o para mi propio estudio.”

Un producto que funciona muy bien en Curated by, sobre todo fuera de España, es la mesita-escalera de acero inoxidable. La hacemos a mano en Barcelona junto a dos artesanos.

¿Con quién te gustaría colaborar?

Sí, siempre. Con Stefano Colli trabajo mucho porque él viene del mundo del interiorismo y yo del de producto, así que mezclamos su escala y la mía y nos compenetramos muy bien. Cada uno resuelve a partir de sus capacidades, y la unión de las suyas y las mías encajan muy bien.

Con Marset tengo pendiente colaborar, ya que es algo que me encantaría. También con Mobles114Ondarreta

Y con los años, porque no tengo prisa, me gustaría dar un salto más internacional.

¿Qué tal tu faceta de docente?

Doy clases en Eina, donde estudié. Llevo ya 4-5 cursos y ahora empiezo en febrero el segundo semestre. Me gusta porque doy «Proyectos», que es una asignatura muy permisiva y con la que disfruto mucho.

Todavía no has diseñado tu silla de tres patas, esa que soñaste cuando eras niño, ¿sigue pendiente?

jajaja He hecho ya una mesa de 3 patas, pero el sueño que tenía supongo que sigue ahí…

¿Cuál es tu vínculo actual con la arquitectura?

Me gustaría, no dar un salto de escala, pero sí coger proyectos de mayor envergadura, porque al final es el juego de la producción lo que más me gusta.

Tengo la suerte de haber trabajado 2 veces con GCA Architects, que es un estudio con mucha historia y al que admiro muchísimo. Uno de los proyectos fueron unas lámparas colgantes de piedra enormes y también unos bancos que median como 2 metros para una zona común de una obra suya.

¿Trabajas con galerías de arte?

Sobre todo con Il·lacions. Suelen ir a muchas ferias y me encanta formar parte de su portfolio de diseñadores.

También estoy muy en contacto con galerías de fuera. La verdad es que siempre tenemos proyectos pendientes, pero a la vez es un tiempo de trabajo muy exigente, que requiere de mucha dedicación. Y justamente ahora no dispongo de ello.

¿En qué estás trabajando en estos momentos?

Entre otras cosas, estoy trabajando en un escaparate para una gran marca que tiene un espacio en Paseo de Gràcia. Todavía faltan unos meses para que vea la luz, pero estoy muy contento.

Por otro lado, llevo ya un tiempo con un proyecto personal. Elaboro jarras de cristal. Empecé haciendo 40 para mi boda y después lancé 4 de esas jarras en Curated by. Tras esa experiencia, y como es un producto que me encanta diseñar, he creado un espacio/marca que se llama Jarrita y que lo trato un poco como un laboratorio de experimentación, donde pasármelo bien con el cristal. Me gusta probar, equivocarme y volver a empezar. Así aprendo mucho y consigo aportar soluciones a planteamientos arriesgados.

“Llevo ya un tiempo con un proyecto personal. Elaboro jarras de cristal. Empecé haciendo 40 para mi boda.”

(*) Fotos: Portada, foto fija 1 y 2, foto cuerpo texto 2, 4, 5 y 6 by Claudia Mauriño; foto slider 1 Max Enrich; foto cuerpo texto 1 y 3 by Salva López; foto slider 2 by DSL Studio.


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