Entrevista a la ilustradora Malika Favre

Malika Favre es una ilustradora francesa afincada en Barcelona cuyo mantra es «Less is more». En las ilustraciones de Malika parece que todo fluye, que todo encaja. De ahí que sus bellos diseños minimalistas de líneas delicadas, gestos seductores y de colores vibrantes e intensos hayan logrado encandilar a grandes marcas y a medios prestigiosos de todo el mundo. Y no es para menos. Nosotros tuvimos la suerte de entrevistarla esta semana, coincidiendo con la reciente publicación de su nuevo libro Kama Sutra A-Z publicado por Counter Print Books. Pasen y lean.

¿Cómo definiría tu estilo?
Mi particular enfoque sobre la ilustración está muy orientado al diseño. Trato de sintetizar mis imágenes tanto como sea posible eliminando líneas y reduciendo las paletas al mínimo. Me gusta describir mi trabajo como sexy, minimalista, lúdico y narrativo.

¿Qué querías ser de pequeña?

Cuando era niña, probablemente quise ser un hada… pero cuando tenía diez/doce años recuerdo que quise ser psiquiatra. Qué raro me parece cuando lo pienso ahora… Lo cierto es que estaba fascinada por la gente y sus comportamientos. Más tarde, esa curiosidad se transformó en una fascinación por las historias de crímenes reales. Sea como sea, me alegro de no haber convertido estas aficiones en mi carrera :)

Justo después de la escuela secundaria, estudié física y matemáticas, antes de decir hacer foco en arte aplicado cuando tenía 19 años.

Naciste en Francia, has vivido en Londres y recientemente te has mudado a Barcelona. ¿Qué extrañas de tu país? ¿Y qué es lo que más le gusta de tu país anfitrión?

Fui a Londres después de la escuela de arte, y lo que se suponía que sería un año se convirtió en 14 años más. Mientras vivía allí, y si te soy sincera, no extrañé mucho París. Londres me pareció mucho más emocionante, vibrante y perfecto para mí. También es cierto que tuve la oportunidad de viajar mucho a París a lo largo de los años, y siempre mantuve una relación cercana con mi país de origen.

¿Cómo crees que te ha influido el hecho de que tu madre sea pintora?

Ella me enseñó a dibujar y a comprender los colores. Y sí, mi madre fue una gran influencia en mi trabajo. Ella me motivó mucho cuando era pequeña, me enseñó proporciones y varias técnicas mientras me dejaba expresar mi imaginación por encima de cualquier otra disciplina.

«Mi madre solía decirme que mi mundo interior era algo que realmente tenía que apreciar para convertirme en artista.»

¿Qué papel juega el color en tus ilustraciones y cómo decides tu paleta de colores?

El color es una gran parte de mi trabajo. Hay un verdadero mundo de símbolos y emociones detrás de cada color. Utilizo los colores en última instancia. Es el último ladrillo al construir una pieza. La paleta está ahí para fortalecer la historia de una ilustración en particular. Me gusta aportar diferentes capas de significado a cada pieza y el color es una herramienta fantástica para ello.

«Suelo tomar una decisión muy consciente sobre el uso de ciertos colores, pero también me permito elegir la paleta que siento que es la más adecuada, sin pensarlo demasiado.»

¿Cómo y cuándo encontraste un lenguaje visual tan distintivo y personal como el tuyo?

El estilo de cada uno tiene que proceder de un lugar personal. Es la suma de tus experiencias, tu gusto personal, las cosas que viste y viviste y la forma en que miras el mundo que te rodea. El verdadero punto de inflexión para mí ocurrió mientras estaba en Airside, un estudio de diseño de Londres. Tenían una estética visual fuerte en todo lo que estaban haciendo y me enseñaron a encontrar la belleza en la simplicidad de mis ilustraciones. Allí desarrollé mi estilo a lo largo de los años, hasta que se convirtió en una especie de manifiesto.

«Echando la vista atrás, puedo ver destellos de mis dibujos de la infancia en todo lo que hago ahora. Las mujeres, las curvas y la narración ya eran una parte clave de mis dibujos. Era cuestión de conectar los puntos.»

¿Cuál ha sido el trabajo del que te sientes más orgullosa?

Realmente no puedo señalar un proyecto de toda mi carrera, pero diría que mi trabajo personal y las series de exposiciones son de las que estoy más orgullosa. Desde la serie Hide and Seek hasta el alfabeto Kama Sutra y la serie Crazy horse. Cuando se trata de trabajos por encargo, el festival de Jazz de Montreux es una de mis piezas favoritas, porque me dieron carta blanca y se nota.

¿Cuáles son tus principales influencias artísticas?

Amo a Bridget Riley, Rene Gruau, Shigeo Fukuda, Aurore de la Morinerie y muchos más…

¿Cuando tienes que ilustrar proyectos para clientes suelen condicionarte o estás más acostumbrada a que te den libertad?

Depende. Tiendo a asumir proyectos en los que me dan libertad creativa, pero eso es un lujo que me gané con el tiempo y la verdad es que no siempre fue así. El compromiso es parte del trabajo comercial y la retroalimentación es parte del trato cuando se trabaja con los clientes. Sin embargo, soy mejor cuando me dan libertad total, ya que es ahí donde más me esfuerzo. Me convierto en mi propio cliente y soy bastante más exigente que todos ellos juntos :) Dicho esto, la situación ideal es la colaborativa, como cuando trabajo con The New Yorker u otros clientes editoriales de calidad. Respeto las opiniones de los demás y confío en que harán la pieza final mejor yo, si tuviese que hacerlo por mi cuenta. Esto es algo raro y que realmente aprecio.

¿Sigues algún proceso creativo?

«Trabajo de manera muy instintiva. Primero concentrándome en ideas conceptuales dibujadas a grandes rasgos y luego desarrollando la parte visual hasta que encaja con ese concepto.»

Confío en el proceso y cuando no encuentro buenas ideas, dejo que el proyecto descanse y duermo en él. El proceso creativo es gimnástico.

¿Para quién te gustaría trabajar?

En lo que respecta a las marcas, dejé de fantasear con trabajar para una u otra hace unos años, pero… ¡me encantaría dibujar AOC o RBG para una portada! Dibujar a alguien a quien realmente admiras es un verdadero placer.

¿Existe algún desafío profesional que le gustaría abordar en el futuro?

La libertad es lo más importante para mí en estos momentos. Solamente tengo un asistente, y así es como quiero que sea. Así es que todavía estoy gestionando muchas cosas desde mi propio estudio: la tienda, las redes sociales, prensa, etc. Una cosa en la que me estoy enfocando en este momento son las colaboraciones y los proyectos personales y mi sueño definitivo sería vivir de eso.

¿Cómo le está afectando esta pandemia? ¿Cuál es su actitud ante estas circunstancias excepcionales y sus efectos?

Sobre todo me está afectando a nivel psicológico. Como mencioné antes, lo más importante para mí es la libertad y 2020 nos quitó eso a todos. Dicho esto, soy una afortunada, ya que debido a mi forma de trabajar, he podido seguir haciéndolo sin problemas.

Asimismo, me resultó muy difícil concentrarme y motivarme durante la pandemia. «Me congelé creativamente» durante unos meses y finalmente logré salir de esta apatía recientemente, gracias al lanzamiento de mi último libro. Sin embargo, tengo muchas ganas de dejar este año atrás y, con suerte, pasar a un 2021 mejor.

Kama Sutra A-Z es tu nuevo libro, que rinde homenaje al antiguo texto sánscrito indio sobre sexualidad y erotismo. ¿Qué nos puedes contar al respecto? ¿También te encargas de dar movimiento a tus ilustraciones?

El proyecto Kama Sutra consta de 3 etapas, y cada una de ellas con varios años de diferencia. La primera fue el diseño de la portada del manuscrito original del Kama Sutra para los libros Penguin, para los que diseñé las primeras 7 letras. Fue mi primer proyecto como ilustradora independiente y recuerdo la emoción que supuso todo. Unos años más tarde, decidí desarrollar las letras restantes del alfabeto para mi exposición Pick Me Up en Somerset House. Las letras en sí fueron diseñadas allí mismo y decidí conscientemente no rediseñarlas para este libro. Hay algo encantador en revisitar trabajos antiguos y dejarlos intactos.

Por otro lado, siempre tuve en mente la idea de reunir estas letras en un libro, pero me he tomado siete años en encontrar la idea correcta. Tras haber publicado mi primer monográfico con Counterprint, hablé con ellos sobre la idea y todos estuvimos de acuerdo en que podría ser un libro hermoso. Dicho y hecho.

Otra curiosidad que me llamó la atención al hacer mi investigación fue darme cuenta de lo atemporales y universales que eran los poemas eróticos. Las posibilidades eran infinitas y cuanto más leía y más me daba cuenta de que la curaduría iba a ser muy personal. No importaba de dónde viniera el poeta o en qué década o siglo viviera, siempre y cuando que las palabras fuesen relevantes y sexys. Una cosa que también quise desde el principio fue lograr un equilibrio entre las voces masculinas y femeninas, y cuanto más atrás en el tiempo iba, más difícil resultaba… así que decidir buscar un poco más y encontrar a estas mujeres increíbles. La selección final me gusta, ya que refleja la relevancia atemporal de la erótica, así como mi gusto personal por la poesía.

Además de tu trabajo profesional, ¿qué es lo que le apasiona y por qué?

«Viajar me encanta, porque me saca de mi zona de confort y me permite descubrir nuevas paletas de colores in situ.»

¿Qué libros nos recomiendas?

«Ocean Sea» de Alessandro Baricco, «Loose woman» de Sandra Cisneros y «Dirty pretty things» de Michael Faudet.

Un lugar en el que perderte…

Oaxaca.

Un sueño…

Pasar 6 meses recorriendo Sudamérica.

(*) Ilustraciones: Malika Favre.


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