Entrevista a Javier Mariscal

La semana pasada tuvimos el placer de entrevistar a Javier Mariscal. Nos encanta su particular estilo y su forma de representar la vida y las historias que surgen en su cabeza. En nuestro imaginario sobre este grandísimo artista están muy presentes sus portadas en El País, las cuales coleccionada, o en la revista New Yorker; el Hotel Domine en Bilbao, donde su impronta es omnipresente; los muchísimos diseños que hizo para Vinçon, la tienda más bonita de Barcelona, y por supuesto sus libros y su obra original.

Este año se cumplen 30 años de los Juegos Olímpicos de Barcelona y de su mascota Cobi, y aunque siempre es un buen momento para conversar con él, aquí tenéis nuestra reciente charla. Pasen y lean.

¿Cómo te defines?

Me defino como dibujante.

“Me defino como dibujante.”

Mi base es el dibujo, aunque yo siempre he sido muy multidisciplinar. En los 90’s me criticaban por hacer muchas cosas, tanto los diseñadores como los arquitectos. Los dibujantes no, ya que a ellos siempre les gustaban mis dibujos.

¿Qué querías ser de pequeño? ¿Qué queda de ese niño ahora?

Quería ser niño. No recuerdo querer ser nada especial. Pero lo cierto es que desde muy pequeño siempre estaba dibujando. Al ser de una familia de muchos hermanos (11), lo que pasaba es que todos ellos leían y yo no, y después todos ellos dibujaban hasta que lo dejaban, menos yo. La verdad es que yo nunca he dejado de dibujar. Me agarré a eso.

Con 50 años pedí que me hicieran unos tests para saber si tenía dislexia. Fue a través de mi hija Julia, quien también es disléxica. Es algo que se hereda mucho. Este descubrimiento me sirvió para entender todo lo que me pasaba, y de hecho me dijeron que había tenido mucha suerte aferrándome al dibujo porque hubiese acabado en un psiquiátrico. Todos mis hermanos leían y escribían perfectamente y yo, siendo de los mayores, me sentía mal. Me costaba mucho acordarme de las cosas, mezclaba las palabras y siempre me comparaba con los demás. Pero aún así, yo recuerdo una infancia muy agradable.

Lo que tengo claro es que yo era un bicho raro.

Hace unos años nos reunimos unos cuantos del colegio y todos me recordaban como un tío muy especial, raro. Pero yo nunca he tenido esa conciencia. Saber que siempre fui disléxico me ha ayudado a comprender muchas cosas, a pesar de que la autoestima siempre está por los suelos. A veces sentía que era tonto, aunque en el colegio no decían eso sino que lo que aseguraban es que cuando yo quería lo hacía muy bien. Sin embargo, lo que pasaba es que no sabían que yo era disléxico ni que la dislexia hace que tengas unos sistemas de rechazo que hace que no te entren las formas de aprendizaje habituales, sobre todo de lectura y escritura. No es algo que tú decides, son procesos mentales.

Dicho esto, todavía hoy en día sabemos muy poco sobre cómo funciona nuestro cerebro. Se ha aprendido muchísimo en los últimos 20 años, pero queda mucho camino. A nuestro favor tengo que decir que a los disléxicos se nos da muy bien cualquier profesión relacionada con la imagen.

¿Qué recuerdas del proceso de creación del Cobi? ¿Cómo surgió?

Nació a partir de un concepto claro: había que hacer un animal que fuese la mascota de los Juegos Olímpicos de Barcelona. Así que empezamos a trabajar la idea de que fuese un perro lanudo del Pirineo Catalán. Como puedes ver en este vídeo se ve esa evolución del perro a cuatro patas hasta que se pone de pie.

Tras ese primer boceto, fuimos limpiándolo y quitándole pelo hasta convertirlo en una forma más sintética. Y a continuación, lo dotamos de vida y lo dibujamos teniendo múltiples expresiones y emociones. No soporto las mascotas que siempre están contentas.

Cobi es la primera mascota que no solamente estaba feliz y te daba la bienvenida sino que a veces estaba triste y lloraba, como las personas.

La idea también era crear un personaje que no fuese un logotipo ni un superhéroe, pero que viviera en Barcelona, que bebiera cerveza y tomase gambas, olivas y pan con tomate, y que pudiese nadar, correr…. y que fuera un personaje que dijese: «Welcome to Barelona, we are so happy to see you!».

¿Gustó inmediatamente?

Dentro del jurado hubo mucha discusión y enseguida hubo una división de un tipo de gente que apostó por este muñeco y otra parte, que al principio fue mayoritaria, a los que les daba pavor y pensaban: «haremos el ridículo».

Pero dentro de la filosofía de los JJOO, tal y como los plantearon, tanto dentro del entorno de Maragall como del Ayuntamiento, tenían claro que querían romper con lo siempre y que querían innovar. Y está claro que cada vez que innovas tienes que arriesgarte mucho para poder crear algo nuevo, aunque eso implique que se activen los prejuicios y las críticas.

Lo bueno es que Barcelona quería hacer las cosas de otra manera y se dieron cuenta que con un muñeco como éste podríamos romper con la tradición de mascotas bastantes standard. Por ello, tengo que decir que los que rompieron con lo preestablecido fue el jurado. Sin ellos, Cobi no hubiese sido posible.

Tu trayectoria es vasta e internacional. ¿Cuáles han sido los 3 proyectos que más te han marcado?

Yo no reflexiono sobre mi vida ni mi trabajo, ni lo llamo «mi obra», pero te puedo decir… desde mi primer bar en Valencia que fue el Duplex y el taburete que me inventé para ese bar; la exposición que hice antes en 1977 y que se llamaba «Gran Hotel» en la Galería Mec-Mec, que fue para mí un antes y un después o cuando empecé en Barcelona junto a un grupo que nos llamábamos «El rollo enmascarado» y que publicábamos cómics.

Otra gran primera vez fue cuando llegué a Milán y me invitó Ettore Sottsass, fundador del grupo Memphis, después de ver la exposición «Muebles Amorales de Mariscal» en la Sala Vinçon en 1981, donde se exponía el taburete Duplex

Otro proyecto importante sería cuando que me encargaron por primera vez un hotel como el Domine de Bilbao, o la primera vez que hice un trabajo importante en Japón como Acuarinto, un laberinto de paredes transparentes que recrea un peculiar mundo marino; o cuando hice la primera serie para la televisión alemana y que se llamaba Twipsy, que era una mascota de una Exposición Universal de los 2000, y que constaba de 25 capítulos que duraban media hora…; o la primera vez que hice un largometraje como «Chico y Rita» con Fernando Trueba

Pero sin duda, lo que más me llena es cuando recibo el reconocimiento por parte de gente, que por poner algún ejemplo ha visto un cartel mío en la calle o cuando alguien de África reconoce haber visto la película de «Chico y Rita» y me dice que le ha gustado mucho… Siempre hay un antes y un después de cada trabajo, y todo lo que he hecho me ha marcado de una manera u otra.

Has trabajado en todo tipo de soportes y disciplinas artísticas: diseño gráfico, paisajismo, pintura, escultura, Ilustración, animación, diseño de producto, diseño de interiores, multimedia y por supuesto dibujo.

Soy muy disperso y de hecho ahora estoy preocupado porque llevo mucho tiempo con el monotema, que es la nueva película de dibujos. Y eso me agobia mucho.

Tengo un proyecto de un cómic de 300-400 páginas que lo tengo parado, aunque tengo hechas ciento y pico páginas. Lo que pasa es que a veces digo «me voy a poner», pero luego me doy cuenta que es imposible, porque somos muy pocos en este proyecto, no puedo delegar casi nada, y cada día tengo que hacer una serie de producción para entregar en los plazos marcados. Estamos trabajando con 4 países y el proyecto tiene que estar acabado el 1 de agosto.

¿Con cuál de ellas te sientes más cómodo? Y ¿Qué te queda por diseñar o mejor dicho: qué te gustaría diseñar?

Me encantaría diseñar muchísimas cosas, sobre todo algo alrededor de un proyecto científico sobre agua potable, luz solar… Algo que fuese muy fácil de montar en lugares muy aislados, pobres y con pocas estructuras y que mejorasen las vidas de las personas que viven allí. Algo así como crear una estación donde hubiese conexión a Internet, agua potable, y que todo eso lo generase el sol.

El año pasado resucitaste el “ABCDario Mariscal”, un alfabeto que diseñaste cuando aún no eras famoso. ¿Cómo surgió, qué supuso para ti en aquel momento y cómo te has sentido al insuflarle vida?

Es la recopilación de una serie de dibujos que hice en 1978 cuando vivía en Ibiza. De hecho había una niña que no había ido a la escuela y a la que yo ayudaba con las letras y a partir de ahí surgió este abecedario animado.

Este libro, «ABCDario Mariscal», se va a reeditar ahora.

Tras crear «Chico y Rita» con Fernando Trueba, habéis vuelto a colaborar juntos. ¿qué puedes contarnos de «They Shot the Piano Player»? ¿cuándo verá la luz?

En esta película ponemos en valor el dibujo como síntesis. Es algo muy bonito. Me encanta la animación porque hay un pacto y una conexión muy potente con el espectador. Le invita a jugar. Nuestra sociedad ha roto mucho el juego y la animación lo potencia. Es el lenguaje universal de los niños. No podemos olvidarnos de jugar.

Chico y Rita Trueba y Mariscal

«They Shot the Piano Player» es una película de animación para adultos, que nace de una experiencia personal de Fernando Trueba.

Fernando tiene una capacidad impresionante para ordenar y almacenar muchos datos que ve y escucha, así como para recordar películas, libros y música, sobre todo jazz. Descubrió en Rio de Janeiro un disco de una banda de Bossa nova pura de la que conocía a todos los músicos que formaban parte de la misma menos al pianista. Así que se cuestionó como era era posible que no lo conociese, siendo tan bueno.

A partir de ahí, decidió averiguar todo sobre su figura y descubrió, entre otras muchas cosas, que no tenía más discos. Por ello, se propuso por curiosidad llevar a cabo una investigación de 3 años, en la que rodó muchas entrevistas a mucha gente, familiares, músicos y gente que había estado cerca de este gran artista que se llamaba Tenorio.

Como nosotros somos muy amigos, estuvimos hablando al respecto, ya que se trata de una historia preciosa, y nos dimos cuenta que era un proyecto muy potente.

Fernando llegó a la conclusión de que no lo quería filmar, porque aunque sí que tenía filmaciones muy buenas de familiares y gente que le conocía, no quería hacer un documental con un busto que hablase y hablase y hablase, sino que enseguida vio que tenía que ilustrar lo que esa persona estaba narrando mediante, por ejemplo, actores jóvenes que reprodujesen aquello.

Pero justo cuando se planteó eso, surgió la idea de hacerlo todo en animación. A partir de esas voces reales y declaraciones, Fernando escribió un guión guionizado y decidimos llevarlo a cabo juntos.

Como todo lo que hacemos, hemos querido hacerlo de la mejor manera posible y hemos investigado muchísimo sobre detalles vitales de aquella época para que las ilustraciones muestren de manera fidedigna esta historia real.

Si te dieran carta blanca: ¿con quién te gustaría colaborar?

No tengo ni idea pero a la vez podría darte una lista enorme. Con Claudia Cardinale me hubiese gustado mucho trabajar.

Este año Valencia, tu ciudad, es la Capital Mundial del Diseño. ¿Puedes contarnos algo sobre tu participación este gran evento?

Me parece una muy buena estrategia para una ciudad como Valencia, que está despertando y que es una ciudad maravillosa.

Estoy encantado de colaborar en algo positivo como esto. Sé que habrá un documental.

Tras tu reciente portada en la revista Traveler, tienes pensado volver a ilustrar revistas. La verdad es que echamos de menos tus trabajos para medios como el New Yorker, El País o Apo.

Estas cosas siempre son apetecibles. Por eso, después de hacer la película quiero acabar este cómic que estoy preparando sobre la evolución. Desde antes del Big Bang.

Me he estudiado muchos libros sobre como se originó la vida y me he dado cuenta del peso que todavía tiene la Biblia. Y lo cierto es que la Biblia es la historia de un señor que tiene rasgos como nosotros y que se convierte en el creador de todo nuestro mundo.

Evidentemente todo eso es mentira, porque la vida no es así. Por ello, lo bueno es documentarte y leer a científicos y a pensadores como por ejemplo a Yuval Noah Harari, de quienes aprendes cosas relevantes sobre nuestra evolución.

Habéis vuelto a producir el icónico taburete Duplex. ¿Tienes pensado producir alguno otra de tus piezas, además de las que ya están disponibles en tu tienda, o hacer alguna incursión más en mobiliario, iluminación…?

Fue idea de mi hija Julia, pero no tengo previsto hacer más incursiones de este tipo.

Has ganado un Goya y os nominaron a los Oscars como mejor película animada por “Chico y Rita”, recibiste el premio “Nacional de Diseño”, miembro de Alliance Graphique Internationale, entre muchos otros. ¿Qué significan para ti los premios?

Para mí los premios son besos y reconocimiento. Pero es como la lotería, que te cae cuando te cae.

¿Tienes previsto volver a exponer?

Sí, es una de las pocas cosas que tengo para ganarme la vida. Me gusta mucho pintar y quiero tener tiempo para hacerlo, así como para crear obras más personales como este cómic u otras películas.

Hemos visto que has lanzado tu primera colección de NFT’s en la plataforma OpenSea, y que se trata de una colección de 15 piezas basadas en el making of de la película “Chico&Rita”. ¿Qué te parece este tipo de «nuevo arte»?

Estoy intentando entender y montar algo un poco mejor. Esto fue la primera vez y vamos a ver qué tal va. Quiero aportar algo y para eso debo entender bien su funcionamiento.

Creo que tiene cosas muy buenas, porque es un mercado muy transparente y al mismo tiempo te ofrece la posibilidad de tener piezas interesantes a un precio muy asequible. La verdad es que está generando un mundo nuevo y vamos a ver a donde nos lleva. Lo que sí que me gustaría es que hubiesen más plataformas especializadas.

Por ejemplo, a mí me encantaría tener algo de David Hockney, soy un gran admirador de su arte. Y de hecho, si tuviera dinero, quizás le compraría un gif o un dibujo suyo de iPad, a pesar de que no soy nada consumista ni coleccionista. Pero saber que algo así es posible, me parece muy interesante como concepto.

¿Qué es lo que más te gusta de tu trabajo? ¿y lo que menos?

No me puedo quejar. A nosotros nos pagan por divertirnos. Te lo pasas muy bien en esta profesión y yo he podido vivir de ello. ¿Lo que menos me gusta? No lo sé… quizás es que yo soy muy pesado y me cierro mucho y solo hablo de mis cosas.

Tengo que reconocer que estos años de la Covid han hecho que yo me haya cerrado mucho, y no sé si también es por la edad, pero llega un momento en el que te interesa más cerrarte, porque te das cuenta que te falta tiempo para hacer ciertas cosas. Aunque también me doy cuenta que no es bueno, y que hay que abrirse y relacionarse.

¿Crees que cualquier tiempo pasado fue mejor?

No, siento que el mundo ha mejorado muchísimo y que estamos en el mejor momento, porque, por ejemplo, hace 20 años era mucho peor en muchos sentidos.

Está claro que seguimos en un mundo muy imperfecto e injusto y que hay que cambiar muchísimas cosas, pero los que vivimos en ciudades como esta (Barcelona) somos unos enchufados, no podemos quejarnos. La verdad es que tengo una gran esperanza.

¿Cuál es para ti el sentido de la vida?

El sentido de la vida es vivir. Disfrutar al máximo de lo que te han dado. La vida es maravillosa. Y saber que te vas a morir también es igual de maravilloso.

Lugar favorito…

El campo. Pintar y dibujar con los pajaritos, cuidar unos tomates, unos olivos, contemplar las estrellas… Ya tengo los hijos mayores, y aunque la ciudad me encanta, siempre he sido muy de campo, y es lo que me apetece. Estoy deseando irme a vivir al campo. En esta etapa de mi vida valoro mucho el silencio.

“Estoy deseando irme a vivir al campo.

(*) Foto portada retrato de Javier Mariscal by Elena Claverol. Taburete Duplex by Kiwi Bravo. Fotos proporcionadas por Mariscal Studio.

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