«Volveréis» de Jonás Trueba: un reflejo íntimo de las relaciones de pareja
El fin del amor o no
En «Volveréis», ganadora del premio a la mejor película europea en la Quincena de Realizadores de Cannes, Jonás Trueba, junto a Itsaso Arana y Vito Sanz, quienes interpretan a los protagonistas y a su vez son co-guionistas, se sumergen en la complejidad de una relación de pareja, que tras 14 años juntos deciden separarse y organizar una fiesta para celebrar su ruptura —«como una boda pero al revés» —. Este anuncio, como era de esperar, deja perplejos a sus seres queridos, quienes no acaban de comprender esta salida tan poco convencional.
“Nos vamos a separar, pero estamos bien.”
A partir de esta premisa, Trueba construye la narrativa de esta comedia romántica, en la que la vida en común de una pareja, su cotidianidad, sus crisis y su complicidad e intimidad son los ejes centrales. El estilo de la misma bebe mucho al cine de Woody Allen, del cine francés o de las comedias clásicas americanas, ya que aunque está tocando asuntos serios, el planteamiento no se ahoga en la melancolía sino que pone el foco en el lado bueno de la historia. Sobre todo porque en este caso, esta pareja ha tenido una relación larga llena de cariño y sinceridad, y lo que ha pasado es que ese amor se ha transformado en otra cosa y por ello han decidido separarse. Este nuevo estado no lleva implícito que vayan a odiarse o a no verse más sino todo lo contrario. Ambos se encuentran en otra etapa vital, en la que han decidido que ya no quieren ser pareja, pero sí quieren continuar siendo amigos, compañeros de trabajo y cómplices. Por ello, deciden recuperar una idea del padre de ella que aboga por celebrar las separaciones en lugar de las uniones. Y de ahí surge esta peculiar fiesta en la que poder honrar su amor y todo el tiempo que han pasado juntos.
“Fernando Trueba siempre le dijo a su hijo Jonás que las relaciones habría que concluirlas con una fiesta en la que invitar a amigos y familiares. Dar carpetazo de la mejor forma posible. A Jonás Trueba se le quedó clavada esa boutade que decía su padre durante años hasta que ha dado forma a su nueva película.”
Metalenguaje, creación artística y autoconocimiento
Una de las curiosidades de la película es la incorporación del metalenguaje —una película dentro de otra— a la trama, y no solo como un recurso narrativo, sino como una puerta para reflexionar sobre el propio cine y, en última instancia, sobre la vida misma. Y es que mientras se encuentran en el proceso de la separación, Ale y Alex que además trabajan juntos —ella como directora de cine y él como actor—, están rodando una película sobre lo que están viviendo como pareja.
El metalenguaje, en este caso, no es solo un artificio o un guiño autorreferencial, sino una herramienta que permite a los protagonistas —y a los espectadores— comprender mejor las contradicciones de su presente. Sobre todo, porque en tanto que los protagonistas están inmersos en ese proyecto cinematográfico incipiente, encuentran justamente en ese proceso creativo una vía para explorar sus propias emociones, miedos y deseos. La creación artística se convierte, así, en un vehículo para el autoconocimiento.
“Volveréis es una película dentro de otra película, un juego de espejos en el que la ficción y la realidad se entrelazan.”
Una vez más, Trueba parece sugerir que el cine no es solo una forma de contar historias, sino también una manera de mirar el mundo con nuevos ojos, de reescribir la realidad a través de la ficción. Por ello, en Volveréis, las fronteras entre ambas se desdibujan constantemente, recordándonos que lo que vemos en la pantalla no es más que un reflejo de lo que sucede a nuestro alrededor.
El amor-repetición
Fernando Trueba tiene un papel secundario pero definitorio. En la película hace de padre de Ale (Itsasu Arana) y cuando se entera de que se van a separar y quieren celebrarlo, no solo se sorprende a pesar de ser una idea suya, sino que acto seguido se propone «ayudar» mediante, entre otras cosas, la recomendación de 3 libros: «El cine, ¿puede hacernos mejores?» y «La búsqueda de la felicidad» de Stanley Cavell, y «La repetición» de Sören Kierkegaard.
“El amor-repetición es en verdad el único dichoso. Porque no entraña, como el del recuerdo, la inquietud de la esperanza, ni la angustiosa fascinación del descubrimiento, ni tampoco la melancolía propia del recuerdo. Lo peculiar del amor-repetición es la deliciosa seguridad del instante.” Sören Kierkegaard
Estas referencias literarias y filosóficas sirven para seguir construyendo el relato, ya que, aunque se trate en esencia de la historia de una separación, también es una reflexión sobre el amor maduro, sobre la posibilidad de volver a empezar y sobre el amor en tiempos del consumismo.

En definitiva, «Volveréis» es una película que recomendamos muchísimo. Tanto Jonás Trueba como Itsaso Arana y Vito Sanz están en estado de gracia. No solo hay una complicidad extraordinaria entre todos ellos, sino que incluso las reiteraciones en el film, que en ocasiones se sienten como variaciones sobre un mismo tema, cobran sentido gracias a los diferentes matices y detalles que van desvelándose poco a poco. Todas estas capas son necesarias y sirven para comprender más y mejor a esta pareja, que a pesar de sus certezas iniciales y de esa «euforia» por actuar con respecto a su relación, acaban mostrándonos su vulnerabilidad, sus dudas, su tristeza, su miedo, y en parte, su posible arrepentimiento y esperanza. De hecho, el final de la misma no queda claro si se trata del final de la película que están grabando o del final de su propia historia como pareja…
Lo mejor: el guion, la dirección, las referencias literarias y filosóficas, las excelentes actuaciones de Itsaso Arana y Vito Sanz, el humor y las reflexiones que plantea sobre la naturaleza del amor y las conexiones humanas.
Lo peor: el juego de imágenes superpuestas del final.
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(*) Fotografías proporcionadas por Elastica Films.