«Casa en flames»: la sobresaliente comedia negra familiar de Dani de la Orden

Recientemente vimos en el cine «Casa en Flames» (Casa en llamas), la nueva película de Dani de la Orden («Barcelona, nit d’estiu»), protagonizada por la fabulosa Emma Vilarasau («Los sin nombre»), Enric Auquer («El maestro que prometió el mar»), María Rodríguez Soto («Los días que vendrán»), Alberto San Juan («El otro lado de la cama») y Macarena García («La llamada»). El guion es de Eduard Sola.

Sinopsis

Montse (Emma Vilarasau) está emocionadísima porque está a punto de pasar un fin de semana con toda la familia. Tiene 60 años, está divorciada desde hace tiempo de su ex marido (Alberto San Juan) quien ya tiene nueva pareja, y sus hijos son mayores, hacen su vida y no le hacen caso. Por todo ello, se siente perdida, poco valorada, poco querida y abandonada. Así que cuando logra reunirlos a todos para pasar unos días en la casa familiar en la Costa Brava… no habrá absolutamente nada que se interponga en su camino, aunque eso implique un plan un tanto maquiavélico.

El lado oscuro de la familia

En cualquier familia que se precie siempre hay integrantes de la misma que esconden algún secreto, trapo sucio, algo inconfesable, turbio, incómodo… y que hacen todo lo posible para que permanezca soterrado con el propósito de evitar un juicio, una decepción o una hecatombe familiar… Y justamente esto es lo que sucede en esta familia de la burguesía catalana, en la que los desencantos, las mentiras y el rencor están demasiado presentes.

Amor de madre

A medida que avanza el film veremos cómo su matriarca, Montse (Emma Vilarasau), es capaz de romper con todos los límites morales con tal de recibir un poco de amor, después de haberse dedicado en cuerpo y alma durante toda su vida a todos y cada uno de los integrantes de su familia.

Es como si se hubiese quedado obcecada con una idea de vida que ya se esfumó y que no es parte de su presente, y que no la dejase avanzar. Por ello, reclama a cualquier precio todo ese amor y entrega que ella dio durante tantísimos años, y que siente que ni sus hijos ni su marido, al menos cuando estaba juntos, han sabido darle.

Ese anclaje a un tiempo pasado mejor en el que ella era el centro y todo giraba a su alrededor la tiene secuestrada, y no acepta haberse convertido en una mera espectadora de las vidas de los demás. Ver como todos funcionan de manera independiente fuera del núcleo familiar es lo que la está destruyendo…

En ese sentido, hay una escena terrible y premonitoria a en la que Montse, justo antes de irse de fin de semana con su familia, va a ver a su madre y la descubre muerta en su casa después de al menos 3 semanas sola sin que nadie la haya ido a ver…

Este momento tan duro es un símil sobre lo que a ella misma le puede pasar y eso es algo que le aterra. No solo lo ha dado todo por los suyos, sino que ha renunciado a su carrera y a su identidad, y lo que ha recibido a cambio es ausencia e ingratitud. Algo que por desgracia sufren muchas madres.

La hora de la verdad

Asimismo, esta tragicomedia tiene momentos muy buenos en los que estallan las risas. Uno de ellos es el que protagoniza Clara Segura, que interpreta a la novia psicóloga del ex marido de Montse, Alberto San Juan. En una de las cenas, ésta decide hacer un juego de terapia Gestalt a petición de algunos miembros de la familia, que consiste en que nos imaginemos dentro de una casa en llamas y que visualicemos a la persona que nos sacaría de ese incendio.

Esta parábola desencadena diferentes conflictos entre todos ellos que sacarán a flote verdades incómodas pero necesarias…

El poder del vínculo

El motivo principal por el cual esta familia desestructurada decide reunirse es debido a la venta de una casa de verano en Cadaqués, que Montse heredó de una tía suya. El motivo que argumenta para ponerla a la venta es que necesita el dinero para poder pagar la residencia de su madre.

Lo que sucede, al contrario de su idílica idea de pasar un weekend de sol, playa, risas y buenos recuerdos, es un verdadero infierno, en el que saldrán a la palestra las miserias de cada uno.

Sin embargo, y como sucede en muchas familias, a pesar de todo lo malo que se hayan dicho y del comportamiento miserable que hayan tenido de acuerdo a sus circunstancias, parece que al final casi todo «se perdona» o al menos se comprende o incluso se pasa… ¿Esto es posible porque el vínculo de la familia que uno crea tiene en ocasiones un sorprendente poder compasivo y sanador?

Malas madres

«Casa en flames» (Casa en llamas) encierra muchas reflexiones sobre el machismo, el victimismo pasivo-agresivo, las relaciones tóxicas, el papel de los padres, de las madres y de los hijos, haciendo especial hincapié en el papel de las progenitoras.

Un tema interesantísimo, ya que lo que es cierto es que sin darnos cuenta ponemos mucha exigencia y mucho peso en las madres, a quienes se les presupone que «deben hacerlo todo por nosotros», independientemente de sus necesidades y de sus propias vidas. Es cierto que no es algo que se verbalice o se exija directamente, pero sí es algo que se presupone, y que además se ha ido perpetuando.

Por ello, hay personas que cuando ven a una mujer que es madre y que quiere romper con esas creencias limitantes, egoístas e injustas, muchas personas se lo cuestionan, lo critican y apelan a que el amor de madre implica dar sin recibir… Sin querer haceros spoiler, solo os avanzamos que al final de la película y en un momento crucial sale a colación este tema y Montse deja muy claro cuál es su postura. Aun así, resulta muy interesante ver como ella misma se entromete constantemente en el papel de madre de su propia hija hasta límites más que cuestionables.

Por otro lado, la película también pone el foco en otros miembros de la familia que, probablemente de manera inconsciente o incluso víctimas del día a día familiar, van invisibilizándose poco a poco hasta casi ser irrelevantes. Una actitud más frecuente de lo que pensamos y que por supuesto también tiene consecuencias devastadoras.

Sin más, «Casa en flames» (Casa en llamas) es una película ácida, divertida, reveladora y emotiva que os recomendamos mucho.

Lo mejor: las reflexiones que entraña la película, los momentos cómicos donde la manipulación, la torpeza y el patetismo hacen de las suyas; las magníficas interpretaciones de todo el elenco de actores que están en estado de gracia, sobre todo Emma Vilarasau; el precioso pueblo de Cadaqués como telón de fondo; la canción «Captatio benevolentiae» de Manel y el momento final.

Lo peor: Ciertos lugares comunes.

Disfrútala a bordo en los vuelos de Air Europa en enero de 2025

(*) La imágenes son fotogramas de la película.

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