El Renacido: la venganza como garantía de supervivencia

El viernes pasado estuve en la premiere de la última película de Alejandro G. Iñárritu , protagonizada por Leonardo DiCaprio y me gustó mucho, sobre todo porque visualmente es una auténtica maravilla (en pantalla grande es sobrecogedora).

El Renacido (The Revenant) – favorita en los premios Oscar con 12 nominaciones para la gala del próximo 28 de febrero – es una aventura épica y sangrienta sobre la supervivencia y la sed de venganza, pero que va más allá «del ojo por ojo diente por diente», ya que en ella subyace el vínculo que da la sangre. La nueva cinta del director mexicano es el viaje a quemarropa que emprende Hugh Glass (personaje histórico que inspiró a Michael Punke para escribir la novela The Revenant: A Novel of Revenge, en la que está basada este film), un trampero, explorador y cazador de pieles en la década de 1820, que sin miedo a la muerte se dirige hacia la consecución definitiva de su particular vendetta, mientras lucha por su propia supervivencia.

Sin ánimo de haceros spoiler, solo os adelanto que El Renacido tiene una gran carga emocional, potenciada por primeros planos, imágenes impactantes, bastante crudas y sangrientas – véase la intensa y emocionante escena del ataque del oso -, y una atmósfera escalofriante y plagada de percances con las que Iñárritu consigue su cometido: generar tensión y expectación en el espectador, haciéndole partícipe en todo momento del sufrimiento del protagonista.

Sin más, os recomiendo que vayáis a verla al cine. Aquí huele a Oscar… ¡Leeeeooooo!

  • Lo mejor:
  1. El compendio de actores protagonistas, formado por DiCaprio, Hardy y Domhnall Gleeson.
  2. El genio y gran maestro de la fotografía Emmanuel Lubezki. Aunque también hay que agradecerle a Iñárritu su empeño en filmar exclusivamente en escenarios naturales, con los mínimos efectos digitales.
  3. La música de Ryuichi Sakamoto y Alva Noto, quienes logran engrandecer la historia.
  4. La épica, las ideas panteístas y el intimismo de los personajes.
  5. Los maravillosos y majestuosos paisajes (la mayor parte fue filmada en la región de Kananaskis, un área de parques nacionales en las Montañas Rocosas canadienses, situada al oeste de Calgary).
  6. Los estupendos e inteligentes planos-secuencia.
  • Lo peor:
  1. La historia la hemos visto miles de veces en el cine. Se trata de la justa venganza. Y aunque está claro que está basada en la novela de Michael Punke los elementos que la conforman están architrillados.
  2. Ha sido considera un remake por algunos, ya que hay una peli de 1971 dirigida por Richard C. Sarafian: «El hombre de una tierra salvaje» (Man in the Wilderness), que se basa en este mismo hecho histórico.
  3. La moraleja es demasiado obvia y está escrita en francés en un cartel que han colgado sobre el cuerpo de un indio ahorcado: «On est tous des sauvages» (Somos todos salvajes).
  4. A pesar de que a mi no se me hizo larga, creo que superar las dos horas y media es too much. De ahí, como es lógico, que algunos espectadores, con tal de no perderse ninguna escena clave, desfilasen (medio corriendo) y en diferentes ocasiones hacia el servicio…


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