«Somewhere», una película de Sofía Coppola

La última película de Sofía Coppola, ganadora del León de Oro (Venecia, 2011), está protagonizada por Stephen Dorff, uno de los mejores actores de su generación, y también uno de los más desaprovechados, y Elle Fanning, la hermanísima de la también actriz Dakota Fanning y la protagonista de «Super 8». En esta ocasión la cineasta estadounidense narra la historia de Johnny Marco, una estrella del celuloide hastiado de su vida a base de lujos (vive en el legendario hotel Chateau Marmont de Hollywood), alcohol, pastillas, sexo y excesos varios. Hasta que la llegada de Cleo, su hija de 11 años, le impulsa inconscientemente a replantearse su vida y a darse cuenta que tiene que hacer algo con ella antes de que sea demasiado tarde.

La cinta empieza con un flamante Ferrari negro dando vueltas por una especie de rotonda en medio del desierto durante 10 minutos… A lo largo de todo este tiempo siento como los espectadores de la sala se muestran impacientes y expectantes acerca de lo que va a pasar. Sólo se ve la pista, el coche y el carismático sonido de su motor. Nada más. Y la verdad es que lo entiendo. Lo que pasa es que yo ya voy avisada. A Sofía le gusta recrearse en ciertos momentos para trasladarnos las emociones que están viviendo sus personajes. Y la verdad es que nuevamente lo consigue. El problema es que no es lo mismo que te contagien sensaciones positivas que negativas. Y en este caso, sientes desde el inicio el aburrimiento, el tedio y la falta de rumbo de su protagonista. Algo que resulta hasta agobiante después de 97 minutos.

Durante todo el film, el rostro de Johnny Marco muestra el reflejo de su alma e incluso en la escena en la que aparece en la cama de su habitación de hotel frente a dos strippers gemelas no es capaz de cambiar su mirada llena de tristeza y hastío… quedándose incluso dormido…. Lo curioso es que se supone que está en el mejor momento de su carrera… Sin embargo, eso no implica que a pesar de su éxito profesional sienta un ápice de ilusión por lo que hace y que, como muchas personas, opte por continuar deambulando «con el piloto automático», dando la sensación de que ni siente ni padece. Por este motivo, es inevitable el paralelismo con el rol que interpretó en su día Bill Murray en «Lost in translation».

Ambas miradas están llenas de melancolía y muestran la fuerte crisis existencial que atraviesan, aunque a simple vista parezca que lo tengan todo. Ambos se encuentran perdidos y apáticos con sus vidas. Por ello, la presencia de estas dos mujeres rubias e inocentes (Cleo (Elle Fanning), hija de Marco, y Charlotte, la «amiga» de Bob (B. Murray)) y con un cierto halo angelical consigan inyectarles de la emoción y del estímulo necesario para ser capaces de mover ficha y salir de ese letargo indefinido.

«Somewhere» es una película lenta, reflexiva y llena de mensajes aleccionadores (véase el final), que la directora muestra a través de sus personajes y de muchos otros símbolos e imágenes, que nos ayudan a comprender mejor los miedos y preocupaciones de cada uno de ellos. Porque a pesar de haberse adentrado en un mundo muy ajeno para la mayoría de nosotros como es el de las estrellas de cine, la esencia de sus angustias es real y está libre de que cualquier prejuicio o clase social. De ahí que logres empatizar con ellos, aunque se eche de menos un desarrollo y conocimiento más profundo de sus personajes.

Lo mejor…

La manida frase «El dinero no hace la felicidad» es uno de los grandes mensajes de la película. Porque aunque para la mayoría de los mortales a veces cueste comprender que alguien que lo tiene todo pueda ser infeliz… la realidad es una evidencia.

Las excelentes actuaciones del elenco de actores.

Su banda sonora: Destacan temazos de Phoenix como el «Love like a Sunset», de Foo Fighters como «My Hero», el «So Lonely» de The Police o el «I’ll try anything once» de The Strokes.

El final esperanzador y poético (nunca es tarde…).

Lo peor…

Todos los personajes de las cintas de S. Coppola están cortados por el mismo patrón. Son seres en principio afortunados, que viven de una u otra forma como estrellas pero que al mismo tiempo se aburren como ostras y no son capaces de soportar el peso de sus respectivas existencias…

Demasiados momentos de reflexión materializados en forma de silencios y muchos planos largos que le restan ritmo y que a medida que ésta avanza se hacen cada vez más pronunciados y reiterativos.

La ausencia de información acerca de la vida de sus protagonistas hace que el reflejo de sus emociones se quede incompleto.

Algunos momentos cómicos forzados.

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