Licorice Pizza, la nueva película de Paul Thomas Anderson
Ver una nueva creación de Paul Thomas Anderson siempre es algo muy deseado y que genera muchas expectativas. Y es que el director de Boogie Nights,The Master, Magnolia y Pozos de ambición o Puro Vicio bien merece una visita al cine para dejarnos sorprender por lo sea que tenga que contarnos.


Dicho esto, Licorice Pizza – su nombre hace referencia a la ya desaparecida cadena de discos de los años setenta de Los Ángeles y a un gag de los cómicos Abbott y Costello – es una oda al primer amor, interpretado por una pareja formada por la cantante de Haim, Alana Haim y Cooper Hoffman, el hijo de Philip Seymour Hoffman, quien fue uno de los actores de cabecera del director.
El argumento se centra en la historia de amor de Alana de 25 años, quien no tiene claro qué es lo que quiere hacer con su vida, y Gary, 10 años más joven, quien es un precoz actor con cierto éxito y un emprendedor en potencia. Juntos viven historias rocambolescas, y aunque Alana vive bajo el influjo de los prejuicios por la diferencia de edad, hay algo que se escapa de sus reflexiones más racionales y será casi irremediable sus constantes reencuentros con Gary.
La estructura de la película parece organizada por episodios, y a medida que avanzan tendréis la sensación de estar leyendo un libro que no querréis dejar de devorar, a pesar de que hay pasajes más densos y menos consistentes que otros.
Además de los interesantísimos actores secundarios – como la familia real de la propia Alana Haim -, cabe destacar la presencia de actores invitados como Sean Penn y Bradley Cooper.
Tanto Penn como Cooper interpretan a personajes que existieron: Cooper se mete en la piel de Jon Peters, célebre peluquero y productor emparejado con Barbra Streisand y Penn hace lo propio con William Holden (Jack Holden, en la película, y que fue el actor de «El crepúsculo de los Dioses», «El puente sobre el río Kwai» o «32» ), así como Tom Waits, quien interpreta magistralmente a un director de cine mudo caído en el olvido.
La fotografía es bellísima gracias al espléndido trabajo fotográfico de Paul Thomas Anderson y de Michael Bauman. Juntos logran instantáneas para el recuerdo y sobre todo que nos sumerjamos en esa época dorada, donde la inocencia y las primeras veces forman parte ya de la nostalgia. La banda sonora también requiere de una especial mención. Es fantástica, y aquí os dejamos el enlace para que la gocéis.
Sin más, y sin querer avanzaros más detalles para no haceros spoiler... preferimos que vayáis a verla y la viváis sin demasiados condicionantes. Solo os diremos que es tierna, auténtica y embriagadora.
Algunas curiosidades:
El Restaurante Tail O Clock fue un restaurante de Studio City, que frecuentaban Reagan, Elizabeth Taylor, Richard Burton o Robert Kennedy.

(*) Fotogramas de la película y cartel de «Licorice Pizza».



