Perfect days: el elogio a la vida y a lo cotidiano de Wim Wenders

Casi cuatro décadas después, el director alemán regresa a Tokio con una ficción absolutamente maravillosa, bella, evocadora, y además necesaria, escrita a medias con el guionista Takuma Takasaki.

«Perfect days» se trata a su vez de un homenaje a su maestro declarado, el enorme Yasujiro Ozu, considerado uno de los más importantes de la historia del cine japonés. Sus películas, entre las que destacan «Cuentos de Tokyo» (1953), «El comienzo del verano» (1951) y «Primavera tardía» (1949), se caracterizan por su estilo visual único, por su amor por los detalles y por su capacidad por ahondar en los sentimientos y emociones de sus personajes, así como en sus relaciones familiares.

“Rodar una película en Tokio sin pensar en Ozu es imposible.” Wim Wenders

Un elogio a la sencillez y a las rutinas

El protagonista de «Perfect days» es un limpiador de los aseos públicos de Tokio, interpretado magníficamente por Kôji Yakusho – premio a mejor actor en el Festival de Cannes -, amante de sus rutinas y un entusiasta de la vida, sea ésta más o menos estética o aparentemente atractiva.

Su actitud nos muestra a un hombre en perfecto equilibrio entre su vida laboral y sus aficiones, sin rozar ese positivismo falso de programas y libros de autoayuda. Principalmente, porque el ejercicio que hace es sincero y no forzado, y se encuentra sustentado por la aceptación de la realidad y por una apreciación extremadamente sensible sobre lo que significa estar vivo.

“Esta es una historia sencilla que elogia las rutinas de un hombre solitario y silencioso, que vive de manera austera pero feliz y que se entrega en cuerpo y alma a lo cotidiano y a las pequeñas cosas de la vida.”

Estoicismo y sensibilidad

Hirayama parece haber encontrado el equilibrio interior a través de un estilo de vida ausente de estridencias, riquezas y superficialidades, donde los pequeños detalles que le rodean lo son todo, y donde el FOMO es inexistente.

De ahí que viva su vida con estoicismo y pasión, sacándole el máximo partido a las cartas que dispone, y que no veamos a una persona frustrada y amargada por tener un trabajo no muy agradable, sino todo lo contrario. Como veréis, él opta por poner el foco en el «lado bueno de las cosas».

Por este motivo, todo lo que hace, lo hace conscientemente, y aunque en su vida haya mucha rutina, no actúa como un autómata frente a las mismas acciones sin enterarse de nada sino como alguien que vive al máximo cada pequeña actividad que realiza.

“Hirayama vive casi dentro de una meditación, en la que cada día se repiten los mismos actos.

Algunas de estas actividades reiterativas son: arreglarse el bigote, limpiar y ordenar la casa, regar las plantas, vestirse de la misma manera, tomarse el mismo café a la misma hora, conducir la furgoneta mientras escucha una de sus viejas cintas de cassette de camino al trabajo, hacer una foto analógica diaria a la copa de los árboles, mientras se come un sándwich en el mismo asiento del mismo parque al que acude todos los días, bañarse siempre siguiendo las mismas pautas en los baños públicos, comer en el mismo restaurante o leer a la misma hora, etc…

Haga lo que haga, Hirayama sonríe y agradece constantemente, no busca encajar ni evadirse y tampoco se refugia en la queja, sino que se mantiene firme y estable ante los cambios inesperados y la adversidad.

Una invitación a reflexionar sobre nuestro concepto de felicidad

Como podréis comprobar, «Perfect days» – la candidata de Japón al Oscar a la Mejor Película Internacional – es una historia sencilla, que elogia las rutinas de un hombre solitario, poco hablador, que vive de manera austera pero feliz, y que se entrega en cuerpo y alma al trabajo y a cualquier actividad que la vida le brinde.

De hecho, a medida que avanza la cinta nos sentiremos inevitablemente contagiados por el talante vitalista de Hirayama, que nos recuerda que la esencia de la vida y de nuestra propia felicidad no está en la posesión de cosas o en ocupar una posición profesional «bien valorada» en todos los términos.

El sentido de la vida reside en nuestro interior, en nuestra capacidad para aceptarnos, querernos por lo que somos y no por lo que hacemos o por lo que los demás piensen de nosotros, así como en saber gestionar de la mejor manera posible nuestras circunstancias, tanto emocional como operativamente, poniendo el foco en lo que tenemos para extraerle el máximo jugo.

“Wim Wenders nos enseña la importancia de vivir el momento presente y valorar las cosas más sencillas de nuestro día a día.”

Asimismo, el director juega con el título del film para hacernos ver que los días perfectos no existen y que ver la felicidad como algo idílico y perfecto nos aleja de ella.

Sobre todo, porque lo único que tenemos es el aquí y el ahora, y la única oportunidad real de ser felices es en este preciso momento.

Por ello, «Perfect days» también actúa como un revulsivo y nos recuerda que en los pequeños actos cotidianos más repetitivos y aparentemente insulsos hay luz y alegría, y que en la rutina – si miramos con detenimiento – siempre se cuela la sorpresa.

El bien común, por encima de lo demás

A lo largo de todo el film, Wenders muestra ese mindset tan arraigado en la cultura japonesa como es el deber y el servicio a la comunidad, que está por encima de las necesidades individuales.

Por este motivo, el protagonista, que trabaja limpiando aseos públicos en la ciudad de Tokio, es feliz poniéndole todo su empeño, ya que sabe que está sirviendo a su país y contribuyendo a que éste sea mejor y a que sus habitantes lo puedan disfrutar. Es decir, deber y orden por encima de todo.

Pero por contra, y para que veamos como piensan y actúan algunas de las nuevas generaciones de japoneses, Wenders crea a un personaje secundario, que es el compañero de Hirayama, que es mucho más joven que él, y para quien el trabajo es simplemente una forma de ganar dinero.

De ahí que no entienda porque Hirayama limpia con tanta pasión cuando inmediatamente después se va a ensuciar… Para él el trabajo es un mero trámite y, aunque su situación financiera es precaria, no está dispuesto a sacrificarse de esa manera, ya que su prioridad es salir con su novia.

3 encuentros reveladores

A pesar de la reiteración de los días, en «Perfect days» se suceden tres encuentros reveladores.

El primero es con su sobrina, con la que parece que ha perdido el contacto ya que no se lleva bien con su madre, es decir, su hermana. Con ella no se desestabiliza, a pesar de tener que sostener la incomodidad que implica introducir a una nueva persona en su vida y rutinas. Y no solo lo consigue sino que además logra que su vida sea atractiva y «envidiable» para una adolescente, que vive en otro mundo absolutamente alejado de la vida de su tío.

Con ella vive momentos muy bonitos, pero nos quedamos con el pase en bici en el que Hirayama le da una lección magistral:

“Esta vez es esta vez y la próxima vez será la próxima vez.” Hirayama

El segundo encuentro es con su hermana, con la que percibimos la carga traumática de Hirayama. Ésta llega con un coche de lujo y chófer a su modesta casa en un barrio humilde, y además de cuestionarse que su hermano pueda vivir en esas condiciones y dedicarse a lo que se dedica, le invita a que vaya a visitar a su padre, quien actualmente vive en una residencia, alegando que ha cambiado y que «ya no es como antes»

Ante esa invitación, Hirayama se mantiene impasible, pero sus ojos acuosos le delatan, así como el emotivo abrazo que le da a su hermana, dejando entrever la sombra de un pasado doloroso, del que probablemente huyó para vivir su vida a su manera. Food for thought.

Y el tercero es con el ex marido de la cocinera y propietaria del bar al que acude a cenar cada semana, con quien tiene una relación muy especial. Éste se está muriendo y decide visitarla para pedirle perdón. Las escenas que se suceden a continuación son oro puro.

En este caso, vemos las dos caras de una misma moneda: una persona completamente abatida y sin esperanza, que aguarda a la muerte, frente a otra, que tiene el activo más importante: una buena actitud, la cual le permite ilusionarse y ver la luz en los lugares más oscuros.

Banda sonora imbatible

Hirayama se resiste al mundo digital que nos domina y sigue viviendo en analógico. Por eso, sigue escuchando sus viejos cassettes de rock anglosajón de los 60 y 70, con témanos de The Animals, Patti Smith, Van Morrison, The Velvet Underground, Ottis Redding, The Rolling Stones, Lou Reed o Nina Simone.

Desde que vimos la película, estamos escuchando su banda sonora en bucle.

Elogio de la sombra y otras lecturas

Una de las rutinas de Hirayama es leer libros de segunda mano que compra en la misma librería como«Las palmeras salvajes» de William Faulkner o«Árbol « de Aya Koda.

Y aunque el libro «Elogio de la sombra» (1933) de Junichiro Tanizaki no aparece en la película, en parte está presente. Sobre en la esencia del protagonistas y en esos pasajes compuestos por fotografías e imágenes en blanco y negro, que dividen la historia.

En este libro, que os recomendamos muchísimo, se argumenta que en Occidente la belleza siempre ha estado ligada a la luz, a lo brillante y a lo blanco, y que lo oscuro, lo opaco y lo negro siempre han tenido una connotación negativa. Sin embargo, en Japón la sombra es considerada como parte de la belleza, algo que «Perfect days» mostrará en numerosas ocasiones.

Un final catártico y esperanzador

Mientras suena «Feeling Good» de Nina Simone de fondo vemos un primer plano sostenido de Hirayama emocionado, mientras conduce su furgoneta y está en total sintonía con la letra de esta canción, que hace referencia a la esperanza, a los nuevos comienzos, a sentirse bien con la naturaleza, con la libertad y con la vida.

Comprendemos entonces como él ha optado por soltar lastre para vivir su vida, centrándose en el principio de realidad, en el presente, y regocijándose en la belleza de lo cotidiano. Food for thought.

Nosotros fuimos a verla al Cine Yelmo Ideal porque es un cine 100% VO y porque tienen disponibles todas las películas nominadas a los Oscars. Muy recomendable.

(*) Las imágenes son fotogramas de la película.


 BACK


 BACK TO TOP