«La peor persona del mundo»: cuando el amor no es suficiente…

«La peor persona del mundo» está dirigida por Joachim Trier, y es una de las candidatas al «Oscar a la Mejor Película Internacional».

Estructurada en un prólogo, 12 capítulos y un epílogo, esta película es maravillosa por muchos motivos, pero también sobrecogedora y empática.

Antes de profundizar en ella, nos gustaría que os preguntaseis si alguna vez habéis dejado a alguien «bueno», supuestamente perfecto, al que queríais mucho, pero con el que sentíais que ya no queríais estar. Alguien con el que la vida era fácil y con el que no teníais grandes conflictos. Alguien con el que incluso habíais construido una vida juntos, pero  con el que queríais romper, a pesar de que todas las señales os indicaban que lo más conveniente era seguir en ese equilibrio, aunque estaba más próximo al tedio que a la felicidad. Si la respuesta es sí, empatizaréis un poco con la protagonista. Aunque este film ni su guión han sido hechos para que lo hagamos. Y como comprobaréis cuando la veáis y hagáis cine fórum con vuestros amigos, veréis que el tema suele llevarse al terreno personal y a los juicios bipardistas, que demonizan y glorifican a otros. Nosotros no compartimos esta postura y por eso os animamos a que la veáis de la manera más libre posible y guardando en un cajón los posible prejuicios que pueden surgir, sin que apenas podáis controlarlos.

La peor persona del mundo es una película de grises, de muchas capas y de miradas profundas, más allá de las primeras impresiones.

La trama

Julie (interpretada por la cautivadora Renate Reinsve) va a cumplir los treinta y está hecha un follón. No tiene claro que quiere hacer con su vida, hasta que se topa con Aksel (Anders Danielsen Lie), un atractivo escritor y dibujante de cómics, del que se enamora y con el que empieza una nueva vida. Se llevan 15 años y aunque son conscientes de que están en diferentes momentos vitales, el amor les une y optan por entrelazar sus vidas.

Todo va aparentemente bien, hasta que un día Julie, aburrida y ansiosa de nuevas emociones decide colarse en una boda… Y hasta aquí podemos leer para no haceros spoiler…

Las apariencias engañan

Y es que aunque Julie y Aksel forman una pareja aparentemente perfecta a ojos de los demás e incluso, al menos al principio, a sus propios ojos, la realidad les devuelve una imagen que no es tan perfecta ni tan prometedora. Al menos para uno de los dos. Porque mientras uno se siente satisfecho con lo que vive y recibe, la otra parte espera más y muchas veces, aunque no sabe lo que quiere, descubre que es algo diferente a lo que tiene.

Esta diferencia de anhelos y expectativas les pasa factura a ellos y a muchas parejas por mucho que se quieran. El amor es el pegamento, pero no siempre es la panacea cuando surgen otra serie de discrepancias irreconciliables u objetivos de vida distintos: ya sean profesionales o relacionados con formar una familia, por poner algunos ejemplos.

El autodescibrimiento como detonador

Aunque la película vaya sobre la vida de Julie, lo cierto es que es muy fácil identificarse con pasajes del film. Sobre todo en lo que hace referencia al autodescubrimiento. Porque muchas veces, y sin ser muy conscientes de ello, nos embarcamos en relaciones sin saber lo que queremos. Y claro, a veces sale bien, pero muchas otras mal… Sobre todo cuando te das cuenta que justo eso es lo que no quieres.

Asimismo, en «La peor persona del mundo» Joachim Trier plantea cuestiones vitales con las que nos invita a reflexionar sobre el amor en sus distintas fases y en sus múltiples expresiones y manifestaciones. Tanto a uno mismo, como a una pareja, a amigos, a amantes, etc… Y también sobre el compromiso, sobre lo que nos despierta cada persona con la que estamos (no hacemos ni queremos lo mismo con las mismas personas), sobre las creencias que tenemos sobre lo que está bien y lo que está mal, o más bien, sobre lo que está convencionalmente bien o mal visto.

Amar sin garantías

Entre todas las cosas que nos han gustado de esta peli, están las diferentes moralejas que encierra. Una de ellas es la de AMAR pese a todo. Porque por más que quieras tener el control, nadie te podrá asegurar que va a salir como querías.

La vida va de quererse, de quererse bien, está claro, de dar amor y de recibirlo. Por más perdido/a que estés. Y, por supuesto, siempre sin tener la intención de dañar a nadie, a pesar de que el fin de las relaciones suele ser doloroso, ya que se trata de una pérdida (tanto si eres tú el que dejas o el dejado).

En definitiva, «La peor persona del mundo» te recuerda que las historias de amor no siempre acaban como uno quiere, y que eso no significa el fin del mundo. Todas ellas siempre te enseñan algo y sirven, además, para autoconocernos. Food for thought.

Lo mejor: Muchas cosas. Entre ellas, destacamos la interpretación de Renate Reinsve (Julie) y la escena en la boda entre ella y Eivind (Herbert Nordrum). No hay sexo, pero es muy sensual y excitante.

Lo peor: El drama de Aksel. A nosotros nos afectó especialmente, ya que fue algo totalmente inesperado en la trama.

Consultar cartelera.


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