VETRO: vidrio de Murano desde una sensibilidad escandinava

Recientemente descubrimos VETRO y, desde el primer momento, nos llamó la atención la manera en que sus lámparas consiguen equilibrar fuerza escultórica y sensibilidad material. La firma fundada por Simone Voigt recupera una compleja técnica del vidrio de Murano prácticamente desaparecida desde los años 60 y 70 para reinterpretarla desde una mirada contemporánea y profundamente escandinava.

El resultado son piezas que habitan un delicado equilibrio entre arte y funcionalidad, donde cada lámpara conserva las huellas visibles del proceso artesanal. Más que iluminación, VETRO explora cómo el vidrio puede transformar la atmósfera de un espacio a través de la textura, el color y la relación con la luz.

Hablamos con Simone Voigt sobre tradición, autenticidad y el desafío de devolver la vida a una técnica olvidada.

La relación de Simone Voigt con el vidrio de Murano comenzó casi de manera intuitiva, tras adquirir un jarrón antiguo en una subasta. Aquel objeto despertó una fascinación inmediata por la profundidad material y la expresividad del vidrio soplado artesanal.

“Lo que me fascinaba era la forma en que casi podías leer el proceso dentro del propio objeto: la mano del artesano, el movimiento del vidrio y las pequeñas variaciones que lo hacían único. Se sentía vivo.”

Aquella experiencia acabó convirtiéndose en el punto de partida de VETRO. Sin embargo, el objetivo nunca fue recrear el pasado de forma nostálgica.

“No veo la tradición como algo que deba copiarse, sino como algo que debe comprenderse. El verdadero valor reside en el conocimiento, el proceso y la sensibilidad de la mano que crea.”

Recuperar una técnica desaparecida

El proceso de investigación detrás de VETRO llevó años. Simone viajó repetidamente a Italia buscando talleres capaces de trabajar con una técnica experimental desarrollada principalmente durante los años 60 y 70 y que prácticamente había desaparecido tras la crisis de numerosos talleres venecianos en los años 80.

“Muchos de los talleres que trabajaban con este lenguaje desaparecieron o quebraron durante los años 80, y hoy en día la mayoría de los sopladores de vidrio en Venecia están formados en otras técnicas clásicas venecianas.”

La búsqueda no consistía únicamente en encontrar fabricantes con el conocimiento técnico necesario, sino también en recuperar una manera de trabajar el vidrio profundamente artesanal, donde cada pieza conserva pequeñas variaciones, imperfecciones y matices imposibles de reproducir de forma industrial. Ese diálogo constante entre investigación histórica, experimentación material y saber hacer tradicional terminó convirtiéndose en uno de los elementos más singulares del proyecto.

“El verdadero valor reside en el conocimiento, el proceso y la sensibilidad de la mano que crea.”

Tras múltiples pruebas y colaboraciones, finalmente encontró al artesano adecuado para devolver la vida al proceso original. Hoy, las lámparas siguen produciéndose utilizando moldes y herramientas históricas de aquella época.

“Gracias a ellos podemos trabajar muy cerca de la técnica original, aunque reinterpretando el resultado final a nuestra manera.”

Entre la emoción italiana y la calma escandinava

Uno de los aspectos más interesantes de VETRO es la convivencia entre dos sensibilidades aparentemente opuestas: la riqueza emocional y escultórica del vidrio italiano y la simplicidad depurada del diseño escandinavo.

“La tradición italiana aporta profundidad, emoción y riqueza material, mientras que la mirada escandinava introduce contención, funcionalidad y una relación natural con el hogar.”

Las piezas mantienen la intensidad cromática y el carácter expresivo propios de Murano, aunque reinterpretados desde una estética más serena y contemporánea.

El resultado consigue integrarse con naturalidad en interiores actuales sin perder la fuerza escultórica del vidrio artesanal.

Objetos que transforman el espacio

Más que simples lámparas, las piezas de VETRO funcionan como elementos sensoriales capaces de alterar la percepción de una estancia.

La colección Candy, probablemente la más reconocible de la firma, explora precisamente esa tensión entre objeto artístico y diseño funcional.

“Para mí, las piezas más interesantes son aquellas en las que la cualidad escultórica y la función resultan inseparables.”

Cada lámpara presenta ligeras variaciones en color, textura y acabado derivadas del proceso manual. Lejos de entenderlas como imperfecciones, VETRO las reivindica como parte esencial de la identidad de cada pieza.

“Las variaciones no son defectos, sino huellas del proceso: de la mano, del calor, del movimiento del vidrio y del instante exacto en que cada lámpara fue creada.”

Esa singularidad convierte cada objeto en un ejemplar prácticamente irrepetible, donde el gesto artesanal y el comportamiento imprevisible del material forman parte del resultado final. Más que buscar una perfección homogénea, la colección celebra precisamente aquello que hace que el vidrio conserve una dimensión humana, sensible y profundamente matérica.

La autenticidad como punto de partida

En una industria donde gran parte del diseño contemporáneo tiende hacia la uniformidad, VETRO plantea una aproximación mucho más ligada al proceso artesanal y al tiempo que requiere trabajar con el material.

Para Simone Voigt, la autenticidad no tiene que ver con construir una narrativa alrededor de los objetos, sino con la manera en que estos son creados.

“La autenticidad no es algo que simplemente pueda afirmarse; tiene que reflejarse en la manera de trabajar. Significa mantenerse cerca del material, del proceso y de las personas que participan en la creación de cada pieza.”

Desde su showroom en Copenhague, la firma continúa desarrollando nuevas piezas e investigando cómo el vidrio puede alterar la percepción de la luz y el espacio, manteniendo siempre una conexión directa con la tradición artesanal de Murano.

“La autenticidad significa mantenerse cerca del material, del proceso y de las personas que participan en la creación de cada pieza.”

Más allá de las tendencias, el proyecto de VETRO resulta especialmente interesante por la manera en que explora las posibilidades expresivas del vidrio desde una mirada contemporánea, sin perder de vista el conocimiento técnico y humano que existe detrás de cada pieza.

(*) Fotos proporcionadas por VETRO.

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