Qué es la asertividad y cómo aprender a comunicar mejor nuestras necesidades

Definición de asertivo, asertiva (según la rae)
1. adj. afirmativo.
2. adj. Psicol. Dicho de una persona: que expresa su opinión de manera firme.
3. adj. Psicol. Propio de una persona asertiva.

De un tiempo a esta parte, hablar del término asertividad está muy de moda. Y es algo muy bueno, ya que está inmediatamente relacionado con nuestras habilidades sociales.

La asertividad es la capacidad de autoafirmar nuestros propios derechos, sin dejarse manipular y sin manipular a los demás.

¿Y por qué se habla tanto sobre este tema? Pues porque es algo que nos afecta a todos, en mayor o menor medida. Y es que es muy común acabar aceptando pasivamente situaciones mientras sentimos que no nos estamos respetando. Y eso, como os podéis imaginar, provoca frustración, tristeza e ira.

Sin embargo, ya seas una persona más próxima a un perfil «sumiso» o «agresivo», debes saber que hay una tercera forma de responder que no implica ni aguantar ni estallar sino que consiste en ser asertivo. Es decir, en reaccionar de manera consciente, poniendo límites, defendiendo nuestros derechos, expresando nuestras verdaderas opiniones de forma honesta, sin caer en la agresividad o la pasividad, respetando a los demás pero sobretodo respetando nuestras propias necesidades, para responder sin emociones traicioneras, que lo único que hacen es ponernos en evidencia y poner a nuestro interlocutor a la defensiva.

¿Parece fácil y sobre todo evidente, verdad? Pues aunque pueda parecerlo, poner en práctica la asertividad no lo es. Sobre todo porque no somos robots, porque no nos han enseñado a serlo, porque nuestras creencias nos condicionan más de lo que creemos, y porque gestionar las emociones no es moco de pavo. Sin embargo, y para que no cunda el pánico, según los expertos consultados, todos nos aseguran que este tipo de comportamiento se puede aprender y mejorar.

La asertividad es una forma consciente de comunicar nuestros deseos, necesidades y sentimientos, sin dejarnos llevar por las emociones, y se sustenta sobre nuestra autoestima, confianza y respeto.

De hecho, es muy común que no nos salga de manera natural ya que, como os adelantábamos, a muchos nos educaron para satisfacer y priorizar a los demás, sin generar conflictos, en lugar de darnos prioridad y anteponer nuestras propias necesidades. Sin embargo, además de la educación, hay otros aspectos que pueden hacer que no seamos asertivos como son el estrés, una baja autoestima o experiencias pasadas.

Dicho esto, aquí os dejamos algunos consejos supervisados por psicólogos para mejorar nuestra asertividad:

1. Ante todo sé consciente

Nos referimos a que dejes el piloto automático y seas consciente de cada momento y de cada situación. De esta manera, podrás comprender mejor lo que sucede antes de reaccionar. Párate y piensa, antes de actuar.

2. No te boicotees

Es decir, reemplaza tus pensamientos negativos para evitar respetarte y no mostrar tus ideas por miedo a que no las acepten los demás. Lo primero es creer en uno mismo y respetarse para acto seguido defender nuestras ideas sin imponerlas y sin la necesidad de herir a nadie.

3. No des las cosas por hecho

¿Que levante la mano quien no haya vivido situaciones de conflicto por dar por hecho pensamientos y comportamientos, para nosotros evidentes, por parte de nuestro/s interlocutor/es? Es un error muy común creer que los demás saben o tienen que saber lo que pensamos. Sobre todo, porque en muchas ocasiones lo que mostramos no es lo que sentimos realmente, y eso provoca percepciones erróneas por parte de los demás.

Por eso, es esencial expresar nuestras necesidades con claridad, sin miedo, con honestidad, respeto y calma. De esta manera, evitaremos expectativas no cumplidas, confusión, malas interpretaciones y frustración. Porque aunque lo deseemos, la gente no suele tener ni idea de lo que nos molesta o de lo que realmente esperamos de ellos.

4. No impongas tus criterios por más que pienses que tienes «la razón»

Se pueden expresar opciones y defenderlas, pero siempre sin imponer y dejando espacio a que los demás opinen diferente, por mucho que no coincidamos con ellos.

No hay una única razón ni una única verdad. Damos por sentado que determinadas cosas son ciertas para así poder entender el mundo que nos rodea y esas creencias condicionan nuestro mundo y nos hacen ser inflexibles. Relájate, escucha y aprende, y si aún así te mantienes firme en tus trece, pues fantástico. No estás obligado ni a cambiar de idea ni a imponer la tuya sobre los demás. Let it flow!

5. Respétate

Esto es clave. Expresar tus necesidades u opiniones no debe comportar un conflicto, y si sucede pregúntate si esa persona te respeta. Las relaciones deben ser equitativas y si sientes que estás «por debajo» o que tienes miedo a decir lo que piensas a esa persona, deberás reflexionar sobre ello y tomar cartas en el asunto. Las relaciones de desigualdad no son sanas y nunca llegan a buen puerto. Respétate y date prioridad. No aguantes por miedo. Escúchate y aprende a mostrar lo que sientes y/o piensas con claridad.

6. Plantéate un objetivo y sé fiel a él

Muchas veces tenemos que enfrentarnos a situaciones incómodas en las que debemos debatir con otra persona. Y en muchas ocasiones preferimos ceder para evitar el conflicto. Y lo que provoca esa reacción es que nos sintamos mal por no habernos «defendido» y no haber respetado nuestro objetivo. En esos momentos es importante tener presente cuál es nuestro objetivo, que nunca debe ser imponernos o ganar la discusión para sentirnos «por encima».

7. Principio de realidad

Es inevitable que sin darnos cuenta nos dejemos llevar por nuestros juicios en lugar de centrarnos en el principio de realidad, tratando de ser lo más objetivos posibles. Pero es que cuando nos enfrentamos a este tipo de situaciones, las emociones nos pueden y la negatividad también y juntas son una bomba de relojería deseando estallar. Por eso, y como os decíamos al principio, hay que calmarse primero, respirar y más tarde, con un estado emocional menos reactivo, responder de una manera asertiva y clara, evitando sacar conclusiones precipitadas. Se trata de comunicar y no de acusar previamente a nadie, sin dejar que se exprese primero.

8. Exprésate con claridad

Sí, sí. Esto está vinculado con el punto 3. No debemos dar nada por hecho y sobre todo, debemos transmitir con mucho detalle lo que nos sucede, así como nuestras emociones. Así, será más fácil que los demás empaticen con nosotros. Siendo explícitos y proporcionando motivos específicos conseguiremos que nuestro interlocutor disponga de más información y pueda comprender nuestras razones mejor. Sólo de esta forma podremos defender realmente nuestras necesidades y que nuestro mensaje sea mucho más convincente y menos agresivo.

9. Deja que los demás también se expresen

Y eso pasa por dejar espacio y tiempo, así como generar comodidad y no tensión, para que la otra persona nos muestre sus opiniones y deseos. Esto es muy importante para que el ambiente esté en calma y todos estemos receptivos en lugar de a la defensiva. Pase lo que pase, es más fácil que las cosas salgan bien de esta manera.

10. Keep calm no matter what

La comunicación no verbal puede ser nuestra aliada o nuestro peor enemigo. Por ello, es fundamental que estemos en calma, que nos demos tiempo para aligerar la tensión que sentimos y que no tengamos prisa por contestar. De ahí que la meditación sea clave para potenciar nuestra asertividad. Porque cuando cuerpo y mente están alineados y no hay reactividad, es más sencillo que pensemos con claridad y no nos dejemos llevar por la ira, el estrés o los nervios. Y si a esto le añadimos una postura corporal cómoda, no defensiva y calmada, pues todo ello contribuirá a que nuestras relaciones e incluso la relación con nosotros mismos sea mejor que si, por ejemplo, nos comportamos como si estuviésemos en peligro. Porque el peligro y el miedo se huele y aunque no digamos ni una sola palabra, sin querer pondremos a nuestro interlocutor a la defensiva sin que podamos controlarlo.

Sin más, esperamos que os haya parecido interesante este artículo. Para nosotros la inspiración no es solo estética o artística sino que debe nutrir todos nuestros sentidos y alimentar el córtex. ¡Feliz fin de semana!

(*) Foto de Kaboompics .com (Pexels)


 BACK


 BACK TO TOP


Deja un comentario