Pizza Movies: una comedia sobre sueños improbables y vidas reales

Carlo Padial dirige Pizza Movies, una película divertidísima y sorprendentemente emotiva protagonizada por Judit Martín y Berto Romero, y producida junto a Javier Ruiz Caldera, Luna Esquerdo, Miquel Company, Javier Rodero y Carlos de Diego. Una comedia que funciona también como una reflexión sobre los sueños, el amor y el desencanto generacional.

Hay algo muy reconocible en la sensación que atraviesa Pizza Movies: llegar a cierta edad y descubrir que la vida adulta no se parece demasiado a aquello que imaginabas. Carlo Padial convierte esa idea en el motor de una comedia profundamente generacional donde el cansancio, la precariedad, las relaciones largas, la frustración profesional y el deseo de empezar de nuevo conviven constantemente.

La película sigue a Thais (Judit Martín), periodista cultural especializada en cine, agotada de su trabajo, de la presión económica y de una rutina que ya no le devuelve ningún tipo de ilusión. Su solución es tan delirante como sincera: abrir una pizzería temática inspirada en películas clásicas de Hollywood. Alan (Berto Romero), su marido, intenta resistirse al principio, consciente de que ninguno de los dos sabe absolutamente nada sobre restauración, negocios ni pizzas. Pero también entiende algo importante: quedarse exactamente donde están tampoco parece funcionar.

Una comedia sobre adultos agotados intentando empezar de nuevo

Aunque la premisa pueda sonar absurda —y la película explota constantemente ese absurdo—, Pizza Movies funciona porque nunca pierde de vista a sus personajes. Carlo Padial, junto a Desirée de Fez y Carlos de Diego en el guion, construye una historia llena de situaciones inesperadas, personajes excéntricos y momentos muy imprevisibles, pero siempre conectados con emociones reconocibles.

La película habla del agotamiento de quienes han pasado los cuarenta encadenando crisis económicas, trabajos precarios y expectativas rebajadas. Habla también del miedo a fracasar cuando ya no tienes veinte años y de esa sensación de estar permanentemente improvisando la vida adulta.

Y precisamente ahí es donde la película encuentra su lado más humano: en personajes que, pese al cansancio y la incertidumbre, todavía intentan imaginar otra posibilidad para sus vidas.

Todo eso aparece filtrado a través del humor característico de Padial: incómodo, surrealista y muy consciente del ridículo contemporáneo. Pero aquí hay además algo menos habitual en muchas comedias actuales: afecto real por sus personajes.

“La película también parte de una observación más generacional o social. Detecto a mi alrededor una profunda insatisfacción generalizada. Nadie o casi nadie está contento con su trabajo, quien más, quien menos siente que forma parte de un mecanismo que ya no funciona y no ve alternativas. Y nos parecía importante contar eso y darle a nuestros personajes esa alternativa… o al menos la posibilidad de tenerla.” Carlo Padial

Judit Martín y Berto Romero sostienen toda la película

La gran sorpresa de Pizza Movies es probablemente Judit Martín, actriz, improvisadora e imitadora catalana con una amplia trayectoria en teatro, televisión y radio, especialmente reconocida por programas como Polònia, Està passant o Versió RAC1, y considerada una de las figuras más destacadas de la comedia e improvisación en Cataluña.

Su interpretación de Thais sostiene gran parte de la película gracias a una mezcla muy difícil de conseguir entre neurosis, agotamiento, fragilidad y sentido del humor. El personaje podría haber caído fácilmente en el cliché de la protagonista desbordada, pero Martín consigue que resulte constantemente humana y cercana.

Berto Romero, por su parte, encuentra aquí uno de sus papeles más contenidos y efectivos. Alan no funciona únicamente como contrapunto cómico; representa también a toda una generación de adultos resignados a trabajos que no les interesan, atrapados entre facturas, responsabilidades y una sensación permanente de cansancio. Berto maneja muy bien esa mezcla entre ironía, ternura y derrota silenciosa.

La química entre ambos es probablemente uno de los mayores aciertos de la película. Pizza Movies habla de una pareja que todavía se quiere, incluso cuando todo alrededor parece desmoronarse. Y eso le da a la historia una calidez poco habitual.

“Nos parecía bonito hacer una película alejada del cinismo que contamina buena parte de las comedias actuales, y plantear una situación donde la pareja protagonista, pese a las adversidades, se quiere y apoya en la persecución de sus sueños quijotescos. Eso, a día de hoy, nos parecía profundamente subversivo y exótico.” Desirée de Fez

Un reparto secundario perfectamente alineado con el universo de Padial

El universo de Carlo Padial siempre ha estado poblado por personajes inclasificables, conversaciones imprevisibles y apariciones capaces de llevar cualquier escena hacia terrenos completamente inesperados, y Pizza Movies disfruta constantemente de esa energía.

Miguel Noguera firma probablemente uno de los cameos más memorables de la película con un papel desternillante como abogado de Spike Lee, perfectamente construido alrededor de ese humor entre el delirio, la incomodidad y la observación absurda que tan bien maneja.

Joaquín Reyes, por su parte, juega de nuevo con su propia imagen pública en una cena especialmente divertida junto a Raúl Arévalo, Kike García (La Llama), Melina Matthews y Tamar Novas. También destacan las apariciones de Bruna Cusí como la terapeuta del hijo de Alan y Thais (León Martinez), Carlos de Diego en el papel de youtuber y repartidor de Pizza Movies, y un hilarante Javier Botet convertido aquí en un pizzaiolo tan surrealista como imposible de olvidar.

Hay secuencias particularmente memorables —como todo el bloque del juicio— donde la película abraza completamente el absurdo burocrático y emocional contemporáneo.

Padial estira las situaciones hasta límites loquísimos y muy divertidos, dejando que los personajes se pierdan en conversaciones, discusiones y dinámicas que parecen avanzar constantemente hacia ninguna parte, como si todos estuvieran atrapados dentro de un sistema que nunca termina de tener demasiado sentido.

Pizzas ilustradas por Asier Sanz

La creatividad «pizzera» de Asier Sanz merece un capítulo aparte dentro de Pizza Movies. Sus delirantes pizzas temáticas son mucho más que un simple recurso visual: son parte esencial del universo de la película.

Cada creación funciona como un homenaje irreverente al gran cine de Hollywood, reinterpretado con humor absurdo, ironía pop y espíritu underground. El menú incluye joyas como películas como Psicosis, Jurassic park, Top Gun y referencias a Marilyn Monroe.

Detrás de estas piezas está Asier Sanz, ilustrador, humorista gráfico y artista del collage reconocido internacionalmente por su célebre caricatura de Donald Trump realizada con banana, chorizo y mortadela, expuesta en el Design Museum de Londres en 2018. Con una trayectoria iniciada en 1987 y colaboraciones en numerosos medios internacionales, Sanz aporta a la película una capa visual tan surrealista como brillante.

Un homenaje al cine… y también a quienes siguen necesitándolo

Más allá de la comedia, Pizza Movies funciona también como una película sobre el lugar que ocupa el cine en nuestras vidas. Thais no quiere abrir cualquier negocio: quiere construir un espacio inspirado en las películas que ama. Y esa idea atraviesa toda la historia.

La película está llena de referencias al cine clásico americano, especialmente a directores como Frank Capra, Preston Sturges o Mel Brooks, pero sin caer en la nostalgia vacía. Más bien utiliza ese imaginario para hablar de algo muy actual: la necesidad de seguir encontrando lugares —físicos, emocionales o culturales— donde todavía sea posible entusiasmarse con algo.

En ese sentido, Pizza Movies no es solo una película sobre una pizzería imposible. Es una película sobre personas intentando recuperar una parte de sí mismas antes de quedar completamente absorbidas por la rutina, el trabajo y el cansancio.

Y quizá por eso termina funcionando especialmente bien. Porque debajo del humor, de las situaciones absurdas y de los personajes peculiares, lo que realmente sostiene la película es una idea muy sencilla que Thais resume perfectamente al final: “Estamos buscando la felicidad y eso nunca es una causa perdida”.

Muy recomendable.

Se estrena en cines de España el 15 de mayo. 

BACK
BACK TO TOP