Olive Kitteridge, la brutal miniserie protagonizada por Frances McDormand

Día a día nos inundan series de todo tipo, y la verdad es que la calidad es impresionante, y en muchísimas ocasiones supera al cine. Por ello, no queríamos dejar de recomendaros Olive Kitteridge: la miniserie de HBO ganadora de 8 premios Emmy, producida y protagonizada por la fascinante Frances McDormand. La misma se centra en la vida de Olive Kitteridge, una mujer melancólica, severa, mordaz, misántropa e introvertida, que está asqueada de una vida, en la que se siente atrapada y de la que, debido a sus rígidas convicciones, es incapaz de huir.

Está compuesta por 4 episodios de una hora, y está basada en la novela homónima de Elizabeth Strout (con la que ganó el premio Pulitzer). Además, ha sido producida por McDormand y Tom Hanks, y la dirige Lisa Cholodenko («The Kids Are All Right»).

Desde los primeros compases, consigue engancharte y mantener en vilo hasta el final, sin que resulte predecible en ningún momento. Y es que además de que Frances McDormand aka Olive está arrolladora en el papel protagonista, Henry, su marido (Richard Jenkins, el patriarca de «A Dos Metros Bajo Tierra»), su hijo Christopher (John Gallagher, Jim en «The Newsroom»), así como el inigualable Bill Murray, que hace de su vecino viudo rico y presumido, están absolutamente increíbles.

La historia tiene lugar en un pequeño pueblo costero de Maine (EEUU), donde se desarrollan todas las rocambolescas situaciones protagonizadas por diferentes personajes que comparten una particularidad: enfermedades psiquiátricas de diversa índole, y donde Olive ve cómo su vida parece irse por un sumidero. Está casada con un hombre bueno y amable, aunque un poco simple, y Olive no solo se ve incapaz de devolverle esa amabilidad, amor y templanza, sino que le responde de manera opuesta, con desprecio, desidia brutal, kilos de rutina, y ni un ápice de ilusión. Quizás se deba al legado de depresión en su familia, algo que ella misma reconoce como una losa, pero a su vez como un signo de inteligencia.

En Olive Kitteridge hay mucha miga, y de cada suceso e incluso escena se extraen muchos detalles esenciales para comprenderlo todo, e incluso lo más incomprensible en apariencia.

Como podréis comprobar cuando la veáis, Olive resulta detestable para sus vecinos y para la gran mayoría que se topa con ella, aunque a nosotros nos pareció adorable. Hay que ir más allá de la primera capa, escarbar un poco, para descubrir el por qué de todo ese veneno, el por qué de todo ese dolor contenido, el por qué de ese castigo que ella misma se inflige…

Para finalizar, otros elementos fundamentales de esta serie fabulosa, son la banda sonora – Martha Wainwright está exquisita -, la pátina de hostilidad que sobrevuela en cada escena, así como todas las reflexiones que se derivan de las relaciones que nos muestran: tanto entre padres e hijos, como entre amigos, entre los miembros de un matrimonio, entre los vecinos, etc… Nos ha gustado mucho como ponen sobre la mesa y sin pudor todas las complicaciones que se derivan en una familia. Aquí no se andan con tonterías y hablan de los traumas que generan los padres a los hijos y de los escollos que surgen en una relación que se prometió fidelidad y amor hasta que la muerte los separe…

Muy recomendable.

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