Las Cicadas presenta la 3ª edición de su residencia artística en Ibiza
Emplazada en el pintoresco paisaje de Ibiza, la residencia artística Las Cicadas se ha consolidado como un espacio de creación y conexión entre artistas de diversas disciplinas. Esta iniciativa, organizada por la curadora de arte Sarah Suco Torres, Tavis Buschman y Nora Bullerjahn combina la serenidad del entorno mediterráneo con un enfoque colaborativo y experimental que está transformando la manera en que se entiende la creación artística.
Sitio: lascicadas.com
Dirección: Santa Gertrudis de Fruitera (Ibiza)
Horario: Del 6 de enero al 10 de febrero de 2025


Su objetivo es reunir a artistas internacionales de diversos orígenes y disciplinas para interactuar con el entorno natural, las comunidades locales y la historia de la isla. De ahí que el programa ofrezca una oportunidad para que artistas de todo el mundo trabajen en un espacio impactante y auténtico, compartiendo la joie de vivre, la luz del sol y el intercambio de ideas.

Una ubicación única y auténtica en una masía restaurada de 500 años
Las Cicadas se encuentra en una masía restaurada de 500 años convertida en villa privada y residencia artística, situada a las afueras del encantador pueblo de Santa Gertrudis. Rebosa bohemia ibicenca y elegancia, y lo cierto es que es un lugar inimitable donde la inspiración no se acaba nunca.
Rodeada de olivos, palmeras y árboles frutales, la finca fue construida con techos tradicionales de madera de sabina y paredes de piedra blanca caliza. Cuenta con 6 amplias habitaciones e interiores decorados con piezas únicas encontradas y selectas obras de arte.

Inclusividad y compromiso con la interdisciplinariedad
Las Cicadas se distingue de otras residencias artísticas por su inclusividad y su compromiso con la interdisciplinariedad. En cada edición, se selecciona a un grupo heterogéneo de participantes que van desde pintores y escultores hasta músicos, escritores y cineastas. La convivencia y las colaboraciones espontáneas son el eje central de esta experiencia.

Uno de los momentos más destacados de la residencia es la muestra final, donde los artistas comparten con la comunidad local el fruto de su estancia.
Este evento, abierto al público, no solo dinamiza la escena cultural de la isla, sino que también refuerza la conexión entre creadores y espectadores. «Es maravilloso ver cómo los habitantes de Ibiza se acercan al arte contemporáneo con curiosidad y entusiasmo», comenta Suco.
Más allá de su impacto inmediato, Las Cicadas también busca ser un motor de cambio en la percepción del arte como herramienta de transformación social.
La residencia impulsa proyectos con temáticas actuales como el medio ambiente, la migración y la diversidad cultural. «Queremos que los artistas se cuestionen su rol en el mundo y que sus obras dialoguen con los grandes desafíos de nuestra época», concluye Suco.
Una tercera edición y seis nuevos artistas
Cada año, entre cuatro y seis artistas son acogidos para una residencia de cinco semanas. A cada artista residente se le proporciona una habitación privada con baño en suite, un estudio compartido y acceso completo a la finca. La edición que está teniendo lugar en estos momentos y que finaliza el próximo 10 de febrero, se trata de la tercera.

Las solicitudes se aceptan a través de una convocatoria abierta, y la selección final de estos artistas tiene en cuenta la diversidad de experiencias, trayectorias y enfoques que aportan al programa.
Al final de cada residencia, Las Cicadas organiza un open studio seguido de una cena privada.
En esta ocasión los artistas participantes han sido:
Claudio Coltorti (1989, Nápoles, Italia)
Las pinturas de Claudio imaginan las infinitas posibilidades donde la realidad y la visión se expanden, suspendidas entre lo figurativo y lo abstracto.
Las formas desproporcionadas de sus figuras pueden describir las fuerzas de lo íntimo.

Kenny Dunkan (1989, Guadalupe)
Kenny recurre regularmente a la cultura visual del Caribe, en particular a los carnavales para desarrollar un trabajo que aborda la herencia colonial francesa y la persistencia de sus modos de representación.
Charles Hascoët (1985, París, Francia)
Charles se inspira en alegorías históricas del arte, películas icónicas y recuerdos de infancia para pintar escenas nostálgicas que existen entre la realidad y la imaginación.
El artista fusiona símbolos discordantes en naturalezas muertas domésticas, retratos románticos y paisajes oníricos para crear narrativas fantásticas.

Hadrien Gerenton (1987, Lyon, Francia)
Hadrien encontró varanos de Komodo, cuyas formas prehistóricas también fueron adaptadas en su obra.
En sus exposiciones, los lagartos y los cactus se combinan en instalaciones que podríamos describir como anti-humanas, ya que ambos actores, el lagarto y el cactus, prosperan en hábitats o períodos de tiempo en los que la especie humana no sobreviviría.
Guillermo Mora (1980, Alcalá de Henares, España)
Guillermo cultiva un vocabulario visual único, creando un modo de comunicación abstracto centrado en tres conceptos: superposición, ocultamiento y desaparición en la pintura.
Sus impactantes composiciones construyen entornos a través de los cuales el artista cuestiona los protocolos y procedimientos de la pintura contemporánea.

Giovanni Ozzola (1982, Florence, Italia)
Los principales intereses temáticos de Giovanni se centran en conceptualizar y representar el infinito y la exploración, tanto geográfica como introspectiva.
El artista se enfrenta a una multidisciplinariedad estética que lo lleva a expresarse con fotografía, videoarte, instalaciones, y también mediante técnicas tradicionales como el grabado y el fresco.
Premios de Adquisición y Residencia by CAN Art
Este año, además, colaboran con la feria de arte CAN Art. El propósito no es otro que apoyar la creación contemporánea, y por ello y por tercer año consecutivo, CAN Art ha incluido los Premios de Adquisición y Residencia.
De hecho, en junio de 2024, Las Cicadas tuvo el placer de otorgar dos premios a Guillermo Mora (Galería Moisés Pérez Albéniz) y Giovanni Ozzola (Galleria Continua).
Con iniciativas como esta, Ibiza reafirma su papel como un crisol de creatividad y reflexión. Las Cicadas no solo es un testimonio del poder del arte para conectar a las personas, sino también un recordatorio de que, en un mundo frenético, la belleza y la colaboración pueden ser un refugio y una inspiración para todos.
(*) Fotografías proporcionadas por Sarah Suco Torres. Las correspondientes a la propiedad son de Ana Lui. Y las de la residencia artística son de Valentine Riccardi.




