Katharina Grosse: la pintura que invade el espacio en White Cube
La artista alemana Katharina Grosse vuelve a Londres con una de las propuestas más ambiciosas de su carrera: «I Set Out, I Walked Fast», una exposición que puede visitarse en White Cube Bermondsey del 22 de abril al 31 de mayo de 2026. Lejos de ser una simple muestra pictórica, este proyecto se presenta como una experiencia inmersiva que cuestiona las nociones tradicionales del lienzo, el espacio y la percepción.


Con una práctica que ha revolucionado el lenguaje de la pintura contemporánea, Grosse despliega aquí un conjunto de obras que abarca desde piezas recientes hasta lienzos inéditos procedentes de su archivo personal, junto a una instalación creada in situ que transforma por completo la arquitectura de la galería.
El impulso de avanzar: el significado detrás del título
El título de la exposición, «I Set Out, I Walked Fast», procede de la novela Jane Eyre de Charlotte Brontë, una referencia literaria que no es casual. En el contexto de la obra de Grosse, esta frase encapsula una idea de urgencia, de movimiento constante y de rechazo a las estructuras establecidas.
“El título de la exposición procede de la novela Jane Eyre de Charlotte Brontë, una referencia literaria que no es casual.”
La artista ha señalado que este concepto surge de su lectura durante una estancia reciente en Nueva Zelanda, y refleja su deseo de avanzar sin restricciones, abrazando la incertidumbre y el accidente como parte esencial del proceso creativo.
Este enfoque se traduce en una pintura que no busca representar, sino suceder. En Grosse, pintar es un acto físico, casi performativo, donde el gesto y la velocidad son tan importantes como el resultado final.
Pintar sin límites: cuando el espacio se convierte en lienzo
Uno de los aspectos más fascinantes de esta exposición es la forma en que Grosse desafía la idea tradicional de pintura. Para ella, el mundo entero es un potencial soporte: paredes, suelos, estructuras arquitectónicas e incluso paisajes naturales.
Su herramienta principal, una pistola de pulverización industrial, actúa como una extensión conceptual del pincel, permitiéndole cubrir grandes superficies con rapidez y precisión. Este método genera superficies vibrantes, cargadas de energía, donde el color se expande libremente, sin someterse a los límites del marco.
La pintura se desplaza del plano visual al terreno de la experiencia, y el espectador deja de ser un observador pasivo para convertirse en parte activa de la obra.
Entre el caos y la intención: la estética de lo accidental
En «I Set Out, I Walked Fast», Grosse se aleja de la serialidad que caracterizaba algunos de sus trabajos anteriores. En lugar de repetir y refinar ideas, apuesta por una aproximación más directa, cruda y espontánea.
Según la propia artista, “ya no existe un espacio pictórico en el sentido de profundidad o distancia; el lienzo se ha convertido en un lugar donde se manifiestan actos accidentales e interdependientes”.
Esta declaración resume perfectamente el núcleo conceptual de la exposición: una tensión constante entre control e imprevisibilidad. Las capas de color no buscan armonía clásica, sino una convivencia dinámica donde lo aparentemente caótico revela una lógica interna profundamente contemporánea.
Obras que dialogan: del archivo al presente
La exposición reúne piezas que abarcan dos décadas de producción, incluyendo obras de 2005, 2016 y una serie reciente de 2024, 2025 y 2026, tal como se observa en los materiales visuales del dossier (páginas 1 a 6 del documento).
Este recorrido permite apreciar la evolución de su lenguaje visual:
– En las obras más tempranas, se percibe una gestualidad expansiva pero aún vinculada al formato tradicional del lienzo.
– Las piezas intermedias intensifican el uso del color como elemento estructural.
– Las más recientes muestran una depuración radical, donde el gesto se vuelve más esencial y el espacio pictórico más abierto.
Lo interesante es que estas obras no se presentan de forma jerárquica. Grosse plantea la exposición como una red —una «telaraña», en sus propias palabras— donde cada pieza genera conexiones inesperadas con las demás.
La pintura como experiencia inmersiva
Uno de los ejes centrales de la exposición es la obra realizada in situ, que transforma el espacio de White Cube Bermondsey en un entorno envolvente.
Aquí, la pintura deja de ser objeto para convertirse en atmósfera. El visitante se mueve dentro de un campo cromático que altera su percepción del espacio, borrando las fronteras entre obra, arquitectura y cuerpo.
Grosse compara esta experiencia con la diferencia entre nadar en una piscina y nadar en el mar: mientras que el lienzo tradicional ofrece límites definidos, sus instalaciones invitan a una inmersión total, donde el entorno es cambiante e impredecible.
Katharina Grosse en el contexto del arte contemporáneo
Nacida en 1961 en Friburgo (Alemania), Katharina Grosse es una de las figuras más influyentes de la pintura contemporánea internacional.
Su obra ha sido exhibida en instituciones de primer nivel como el Centre Pompidou-Metz, el Hamburger Bahnhof de Berlín o el MoMA PS1 de Nueva York.
A lo largo de su carrera, ha desarrollado un lenguaje propio que desafía las categorías tradicionales del arte. Su trabajo se sitúa en la intersección entre pintura, instalación y arquitectura, cuestionando constantemente los límites de cada disciplina.
Además, sus intervenciones en espacios públicos —como proyectos en Art Basel o la Fondation Louis Vuitton— han ampliado el alcance de su práctica, llevándola más allá del circuito expositivo convencional.

Una exposición clave en su trayectoria reciente
La muestra en White Cube no solo marca su regreso a Londres tras casi una década —desde su célebre exposición en South London Gallery en 2017—, sino también un nuevo capítulo en su relación con la galería, con la que colaboró por primera vez en 2002.
Este contexto convierte a «I Set Out, I Walked Fast» en una exposición especialmente significativa, tanto a nivel institucional como artístico.
Además, funciona como antesala de su próximo proyecto en el Museo MUNCH de Oslo, donde presentará una instalación que dialoga con la obra de Edvard Munch, reafirmando su capacidad para reinterpretar la historia del arte desde una perspectiva radicalmente contemporánea.
Por qué no te la puedes perder
En un momento en el que la pintura vive una renovada atención dentro del arte contemporáneo, Katharina Grosse demuestra que este medio sigue siendo un territorio fértil para la experimentación.
Su propuesta no solo amplía los límites físicos de la pintura, sino que también redefine su función: ya no se trata de representar el mundo, sino de transformarlo.
«I Set Out, I Walked Fast» es, en definitiva, una invitación a experimentar el color de una forma completamente nueva. Una exposición que no se mira, sino que se vive.
(*) Fotos: © VG Bild-Kunst, Bonn 2026. Photo © White Cube (Theo Christelis). Retrato de Katharina Grosse: Diana Pfammatter.






