Hevresac: un inspirador hotel de diseño en el centro histórico de Mahón

Recientemente estuvimos en Menorca y tuvimos la oportunidad de conocer Hevresac, un hotel sin parangón que sentimos como nuestro hogar inmediatamente después de atravesar su umbral.

El artífice de la conceptualización y del diseño de este boutique hotel es su propietario Ignasi Truyol, un barcelonés, esteta por naturaleza y con fuertes vínculos emocionales y familiares – su padre es de Ferreries – con la isla.

Dirección: C/ Anuncivay, 20 - San Ferrán, 1 Mahón (Menorca)

Ubicado en dos calles muy emblemáticas del centro histórico mahonés, Anuncivay y Sant Ferrán, lo cierto es que Hevresac – palabra originaria del alemán Hafersack, mochila para llevar la avena – fue la vivienda de Joan Roca Vivent, comerciante, corsario y divulgador de la idiosincrasia mahonesa. Curiosamente, durante 50 años Roca Vivent escribió su Crónica de Maó, reflejando su emprendimiento y actividad comercial frenética y un cosmopolitismo que se nutre de las influencias culturales europeas de la Ilustración, sobre todo bajo soberanía inglesa (71 años) y en menor medida, española (15 años) y francesa (7 años).

Teniendo en cuenta toda esta historia y su particular idiosincrasia original, el propósito de su propietario fue crear un hotel que pusiese en valor la belleza de la arquitectura existente. Por ello, la intervención consistió en transformar una vivienda unifamiliar entre medianeras del siglo XVIII y principios XIX, que consta de 8 habitaciones, y que se desarrolla en planta sótano, planta baja, planta primera, planta segunda y planta altillo.

“Entrar en Hevresac es sumergirse en un universo singular, lleno de creatividad e historia.”

Un proyecto arquitectónico único

Ignasi Truyol encargó el proyecto a su amiga de la infancia y arquitecta local, Emma Martí, quien, como si se tratara de una intervención quirúrgica, trabajó para conservar el mayor número de elementos del edificio y así valorar su espíritu y esencia única. Es una maravilla ver como se han conservado tantísimos detalles y como lo nuevo encaja tan sumamente bien con lo histórico y original. Es muy inspirador.

“Se han conservado muchísimos detalles y lo nuevo encaja muy bien con lo histórico y original.”

Otro aspecto interesante es que la parcela en la que se ubica Hevresac tiene forma trapezoidal, casi triangular. Esto provoca que, en su interior, las estancias paralelas a la medianera larga sean rectangulares y las adyacentes a la calle Sant Ferrán sean trapezoidales. De ahí que la intervención tuviese que cumplir con dos objetivos básicos: por un lado, conservar elementos arquitectónicos existentes (estucos, escalera, pavimentos, bigas de madera, techos, carpinterías) y por otro, llenar el edificio de luz y vida.

Asimismo, en lo que respecta a la conservación de elementos, Emma optó por mantener la imagen de la fachada con las ventanas con apertura en guillotina. Para dotar el interior de confort térmico y acústico, proyectó una doble ventana de grandes dimensiones que no interfiere en las vistas y permite disfrutar de un edificio cómodo y eficiente.

Una intervención similar se aplicó en todas las carpinterías interiores que dan acceso a cada una de las ocho habitaciones. Y para poder conservar las originales, se ideó una doble piel en madera en las puertas de acceso a las habitaciones que proporciona privacidad, confort y a su vez permite conservar la magia del pasado. Estas puertas además de ser bellísimas y cumplir perfectamente con su función, dotan a cada habitación de un toque contemporáneo pero muy acogedor.

Uno de los principales objetivos de Ignasi Truyol, su propietario, con respecto a la creación de este hotel, fue crear un espacio de historia e historias, donde se proyectara una Menorca vernácula, alternativa, sensible, auténtica, autóctona y empoderada, y cuya huella arquitectónica, transformada por Emma Martí con conciencia ecológica, reivindicase la dualidad de almas de inmueble: el pasado británico, que combina suelos hidráulicos con estucos y parqués de origen, con la belleza natural y sencilla de la estética vernácula menorquina, ambas complementadas con pequeñas dosis de modernidad y contemporaneidad de los materiales. Dicho y hecho.

“El objetivo de Ignasi Truyol, su propietario, fue crear un espacio de historia e historias.”

Este statement también se ve reflejado en los pavimentos originales de mosaico hidráulico, que son impresionantes y que afortunadamente fueron conservados, así como el parqué de madera.

En las zonas en las que no se pudieron preservar los elementos originales, se optó por aportar un nuevo lenguaje, como es el caso del microcemento, aunque siempre utilizando una variante del material originario. El resultado es un ambiente, tanto en las habitaciones como en los espacios comunes, muy cálido y hogareño, algo que persiguen muchos hoteles de diseño, pero que se les resiste. Sin embargo, en Hevresac no solo lo logran sino que lo hacen con creces.

Otro aspecto de gran valor son los estucos en paredes y las pinturas originales de las vigas, ya que aunque que permanecían cubiertos, decidieron descubrirlos a través de un elaborado proceso que ha permitido recuperar parte de la historia escondida del edificio. El efecto final es sorprendente, ya que en el caso de las columnas del salón se puede ver cómo en aquella época simulaban con pintura el aspecto de la madera.

En relación a las estancias originales, Emma Martí también quiso conservarlas, por lo que cada espacio estructural corresponde a un uso. Para ello, fue necesario plantear baños privados en cada una de las habitaciones, para lo que se optó por un sistema ligero de entramado de madera de pino Flandes maciza y tableros tricapa de abeto. La intención de Martí supuso que los nuevos materiales introducidos conviviesen en armonía con los originales, aportando un nuevo lenguaje, ligereza y contemporaneidad.

Una oda a la luz natural

Uno de los principales handicaps que tenía este edificio era la luz, ya que habían estancias que se resistían a recibir luz natural. Para revertirlo, abrieron varios lucernarios en la planta superior, así como tres nuevas aperturas en la fachada.

En el sótano, el techo de bóveda ejecutado en piedra local marés, necesitó de una intervención para aligerar el espacio y llenarlo de luz. De este modo, se eliminó una crujía – espacio arquitectónico comprendido entre dos muros de carga -de la bóveda existente para que el espacio fuera más luminoso, y pudiesen colocar la nueva escalera de una manera más cómoda para poder unir la planta baja y el sótano.

También se abrió un lucernario sobre el hueco de la escalera principal. Esta nueva escalera acompaña a la original, pero permite hacer un nuevo recorrido por el hotel. La estructura realizada en acero y tablero tricapa de abeto es ligera y convive con la escalera original aportando un toque contemporáneo.

De nuevo, el resultado es sorprendente y cuesta creer que esa luz imponente que se introduce durante el día en el edificio haya sido creada en esta segunda vida.

Estrategias de sostenibilidad

Además de utilizar materiales siguiendo criterios de sostenibilidad en la ejecución del proyecto, como la madera o el corcho, una de las principales estrategias fue la reutilización de elementos como las carpinterías y los pavimentos, entre otros. El nuevo forjado de la zona de la escalera no ha reproducido los forjados originales de la vivienda, sino que se ha ejecutado con madera de abeto para poder distinguir la intervención realizada de los elementos preexistentes del edificio.

“En la ejecución del proyecto se han utilizado materiales siguiendo criterios de sostenibilidad, como la madera o el corcho.”

En las habitaciones y en zonas comunes se ha hecho un importante ejercicio de aislamiento con corcho negro en fachada y techo que mejora el comportamiento térmico del edificio y proporciona confort acústico. Por si esto fuera poco, para seguir apostando por un modelo energético sostenible, optaron por una climatización que se efectúa a través de aerotermia, y el agua se distribuye con tecnología por ósmosis.

Asimismo, Ignasi Truyol, propietario y anfitrión, ha promovido desde un inicio  una pedagogía verde con sus clientes y proveedores. Y este hecho le ha valido la obtención del sello de la Reserva de la Biosfera del Consell Insular de Menorca, un distintivo de sostenibilidad que pone en valor los productos y servicios de la isla desarrollados siguiendo unos criterios de protección del medio, la identidad y la cultura menorquinas.

Productos autóctonos, biológicos y de proximidad

En Hevresac ofrecen un servicio de desayuno a base de productos autóctonos, biológicos y de proximidad.

Mila es quien los prepara, y la verdad es que da gusto empezar el día con buenas vibes y en un espacio tan agradable con forma de cueva, ubicado en la planta subterránea, y decorado con libros y múltiples detalles que dotan a este lugar de un distintivo único.

Home away from home

Como podréis comprobar, en Hevresac uno se siente como en casa. Y no es algo que digamos nosotros sino que es una sensación compartida con otros huéspedes. Hay muy buena energía y se respira una paz muy necesaria en estos tiempos.

“Hay muy buena energía y se respira una paz muy necesaria en estos tiempos.”

Además, los diferentes espacios y rincones son fuentes de inspiración y curiosidad, ya que están llenos de detalles procedentes de viajes, de recuerdos de familia, así como de obras de arte de artistas como Miguel Macaya, Magí Puig, Març Rabal, Carlos Tárdez, Piers Jackson, José Angel Sintes, Rita Moreno, Takeshi M., Johannes Barthelmess, locales como Gracia Ribalaiga, Vives Llull y Maties Quetglas e incluso una litografía del pintor abstracto gestual Hans Hartung de principios del SXX.

Detalles sobre el interiorismo

El mobiliario es muy ecléctico, y la mezcla entre lo nuevo y lo vintage es exquisita. De ahí que convivan a la perfección piezas de TipToe, Muuto, Hay o Santa & Cole con otras retro, que han sido recuperadas y que proceden de mercados de autor vintage de toda Europa – Menorca, Vic, Amberes, Copenhague, Ginebra, París, Bruselas, Estocolmo y Barcelona -.

Hevresac no solo actúa no solo como galería de arte sino como un playground para los que adoramos el diseño de interiores, así que os compartimos algunas de sus referencias de mobiliario que forman parte de la decoración de este evocador boutique hotel:

Zona de las escaleras: Lámpara Aspen S17, de Werner Aisslinger, para B.Lux y lámpara Cesta de Santa & Cole.

Zona sala de estar: Lámpara M69, diseñada por Miguel Milá para Tramo, sofá Milbar de Portobello street y sofá Connect de Muuto, lámpara Trípode de Santa & Cole y lámpara TMC, de Miguel Milá para Santa & Cole, silla Cesca de Marcel Breuer, mesa procedente de un anticuario, y alfombras de Nani Marquina y Brita Sweden.

Habitaciones: Camas Spindle de Ethnicraft, mobiliario de Ferm Living, Muuto, Hay, FramaNormann Copenhaguen y Skagerak, estanterías String, lámpara Parentesi de Flos diseño de Achille Gastiglioni, lámpara de pie Funiculí de Marset, lámpara Scotch de Vibia (armario), lámparas de escritorio de anticuario, apliques en pared de madera Rise de Normann Copenhagen, y apliques negros Birdy Wall Lamp de Northern Lighting.

Zona de desayuno (cueva-sótano): Mobiliario de Habitat y cocina huéspedes de Ikea, colección Sinnerlig de Ilse Crawforf para Ikea, lámpara TMD sobremesa de Santa & Cole y lámparas de pared de Lea de Bover.

Como os avanzábamos, Hevresac también cuenta con muchas piezas que proceden de anticuarios de Menorca como Alcolea & Kraus The Family de Maó o Antics de Alaior.

En resumen, Hevresac es ese alojamiento que siempre andamos buscando, pero que no es fácil encontrar.

Es un hotel que emana sensibilidad y que resulta ideal para los amantes del arte y del diseño; sus habitaciones son amplias y luminosas, y sus camas son comodísimas. El edificio está muy bien insonorizado y se respira calma y buen rollo.

Y aunque no tiene múltiples servicios, lo cierto es que ofrecen lo que realmente sí que necesitamos como: disponibilidad 24 h. los 365 días para asistirnos y proporcionarnos cualquier información o ayuda que necesitemos; cuentan con suculentas tips para que le saquemos el máximo partido a la isla; todas las estancias tienen mats de yoga, entre otras amenities de gran calidad; y una excelente ubicación en el casco antiguo de Mahón, próxima a restaurantes, tiendas, museos, galerías, el puerto, etc… What else?

Muy recomendable.

(*) Fotos: Ely Sánchez y Cecilia Camacho.

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