César Lanzarote: lujo volcánico con alma isleña

En el corazón de La Geria, donde los viñedos se aferran al suelo volcánico y el horizonte se funde con el mar, emerge César Lanzarote: el primer hotel boutique de lujo de la isla, parte de la colección Annua Signature Hotels y miembro de Preferred Hotels & Resorts. Más que un alojamiento, es una propuesta estética y sensorial que rinde homenaje —con cierta reverencia contemporánea— a la arquitectura tradicional, la calma atlántica y los sabores del territorio.

Un legado transformado en refugio

Hay lugares que no se construyen, se heredan. Y César Lanzarote es uno de ellos.

Ubicado en la antigua casa familiar de Gumersindo Manrique, padre del célebre artista César Manrique, este hotel boutique nace con una carga simbólica única: no solo como espacio físico, sino también como memoria viva de una Lanzarote profundamente identitaria.

“El hotel está ubicado en la antigua casa familiar del padre de César Manrique.”

La rehabilitación del edificio ha corrido a cargo del ingeniero isleño Alexis Betancor, mientras que el proyecto de interiorismo ha sido firmado por Virginia Nieto, quien ha sabido alejarse de la retórica de los grandes hoteles de diseño para abrazar una estética honesta, sensible y plenamente conectada con el entorno.

En colaboración con Heaps & Woods, Nieto ha logrado crear una atmósfera acogedora y contemporánea a través de materiales naturales y detalles que rinden homenaje al paisaje isleño: madera esculpida a mano, fibras naturales, colores tierra y una paleta de verdes profundos que evocan el viñedo, el musgo, el pino y la lava.

Destacan especialmente las sillas Boni, diseñadas en exclusiva para César Lanzarote en un verde intenso inspirado en los tonos de la isla. Estas piezas —presentes tanto en el restaurante como en las terrazas y zonas comunes— refuerzan la conexión fluida entre interior y exterior, entre el diseño y el entorno natural.

Nieto también ha recuperado elementos arquitectónicos originales, como escaleras, techos de madera o el patio central, restaurados junto a artesanos y carpinteros locales. El resultado es un equilibrio entre lo vernáculo y lo sofisticado, lo doméstico y lo contemporáneo.

“El proyecto de interiorismo ha sido firmado por Virginia Nieto.”

Más allá del diseño, se percibe una voluntad clara de convertir este lugar en un espacio vivo, donde el respeto por el pasado y la belleza del presente conviven con armonía. Aun así, la conexión emocional con el huésped todavía puede profundizarse más para que esa estética también se traduzca en experiencia.

Habitaciones con vistas al alma de la isla

Con solo 20 habitaciones, la propuesta de hospedaje en César Lanzarote es, sin duda, uno de sus mayores logros. Cada estancia está concebida como un refugio íntimo, silencioso, donde el lujo no se mide en exceso sino en atención y armonía.

Algunas habitaciones se orientan hacia los viñedos de La Geria, otras miran directamente al perfil de los volcanes o al horizonte marino. La Master Suite, con su amplitud generosa y su terraza privada, ofrece una de las mejores panorámicas para contemplar los atardeceres lanzaroteños.

Los interiores combinan con acierto mobiliario hecho a medida, textiles naturales, cerámica artesanal y piezas restauradas, creando una estética depurada que pone el acento en la autenticidad.

Dormir en César Lanzarote es habitar un lugar que, sin grandes gestos, deja que el paisaje y los materiales hablen por sí solos.

Gastronomía con raíces locales

César Lanzarote apuesta por una propuesta gastronómica sólida, ambiciosa y profundamente conectada con el territorio, articulada en tres espacios diferenciados: el Restaurante César, el Sunset Bar y la recién inaugurada Tasquita de Lanzarote.

El Restaurante César, bajo la dirección del chef Alejandro Martín y con el asesoramiento del reconocido Juanjo López Bedmar (La Tasquita de Enfrente, Madrid), ofrece una cocina de autor que revisita los sabores tradicionales canarios desde una mirada contemporánea. Platos como el conejo al salmorejo, el gofio escaldado o las papas arrugadas con mojo se reinterpretan con técnica, sensibilidad y respeto por el producto local.

La gran novedad es La Tasquita de Lanzarote, un espacio íntimo con dos salones decorados con sobriedad y gusto, concebido para un máximo de 10 comensales. Inspirada en los principios japoneses del kaiseki, su propuesta gira en torno al equilibrio entre sabor, textura y presentación. Al frente de la cocina, la joven chef Eva Pérez ejecuta con precisión los principios de López Bedmar, dando protagonismo al producto de temporada sin renunciar a ingredientes nobles como el caviar o el salmón ahumado.

Los menús degustación ofrecen una secuencia de elaboraciones llenas de sentido: desde un sorprendente plátano canario asado con tartar de salchichón, pasando por una delicada ensaladilla invertida de merluza, hasta un exquisito brioche marcado con papada ibérica y caviar o un memorable morrillo de salmón ahumado. Una apuesta clara por elevar la cocina de la isla, con identidad, técnica y emoción.

Por su parte, el Sunset Bar invita a disfrutar de cócteles y vinos locales —incluido el propio vino de la casa, elaborado con uva malvasía de sus propios viñedos— en un ambiente envolvente, ideal para contemplar el atardecer sobre el paisaje volcánico.

Aunque no tuvimos ocasión de probar sus propuestas durante nuestra estancia, la filosofía gastronómica del hotel refleja una clara apuesta por la cocina de kilómetro cero, la temporalidad del producto y el maridaje natural entre entorno, estética y sabor.

Espacios que invitan al descanso y la contemplación

El hotel ofrece una piscina de formas orgánicas perfectamente integrada en el paisaje, rodeada de piedra volcánica, cactus y muros de protección que resguardan del viento sin bloquear las vistas. Pero si hay un lugar que nos cautivó especialmente, ese fue el patio central, que destaca por su intenso color verde, sus columnas y balconada así como por su vegetación.

“El patio central destaca por su intenso color verde.”

Situado junto a la recepción, frente a La Tasquita de Lanzarote y en el pasillo que lleva al restaurante y la piscina, este patio interior es uno de los rincones más especiales del hotel. Preside el espacio una lámpara central escultórica, rodeada de columnas que se elevan hacia un tragaluz de cristales verdes y amarillos, por donde entra una luz que transforma el ambiente en un mosaico de sombras y reflejos. Es un espacio de tránsito que se convierte, sin pretenderlo, en un lugar para quedarse. Para mirar. Para respirar.

Además del espacio wellness donde ofrecen mansaje en aljibes y el gimnasio al aire libre, el hotel propone actividades como clases de yoga, paseos a caballo o rutas para explorar La Geria de forma sostenible.

Una estética impecable en un entorno privilegiado

César Lanzarote representa una nueva forma de habitar la isla: más pausada, más sensorial, más vinculada al paisaje y al diseño consciente. Es un lugar que apuesta por reinterpretar el espíritu lanzaroteño desde una mirada contemporánea, donde el cuidado estético y la arquitectura juegan un papel protagonista.

Aunque hay aspectos de la experiencia que podrían pulirse para estar a la altura de su envoltorio, el proyecto ofrece una propuesta singular y sugerente en un enclave muy especial de Lanzarote.

(*) Fotos proporcionadas por Preferred Hotels & Resorts.

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