Gunia Project: tradición y contemporaneidad en el nuevo showroom de Kyiv
En el corazón histórico de Kyiv, a pocos pasos de la emblemática Puerta Dorada, el nuevo showroom de Gunia Project propone una forma distinta de entender el retail contemporáneo. Diseñado por Temp Project, creado por Anastasiia Tempynska, el espacio no se plantea como una intervención en un lugar cargado de historia, sino como una continuidad: una manera de habitarla.


Ubicado en la planta baja de un edificio de finales del siglo XIX, este espacio de 180 m² se sitúa en la intersección entre Zolotovoritska y Reitarska, un punto donde distintas capas de la ciudad conviven. Por un lado, el peso histórico de Kyiv; por otro, una escena cultural emergente, más orgánica y contemporánea.
En este contexto, el proyecto no busca reconstruir el pasado ni imponer un nuevo lenguaje, sino posicionarse en ese espacio intermedio donde memoria, identidad y diseño dialogan desde una lógica común.

Trabajar con lo existente: la restricción como estructura
Este espacio presentaba desde el inicio una serie de condicionantes claros: la ausencia de luz natural y la obligación de conservar elementos originales como puertas de madera, paneles, techos decorativos y grandes armarios de caoba. Lejos de percibirse como limitaciones, estos elementos se convirtieron en la base del proyecto.
Los materiales existentes ya definían una atmósfera precisa: cálida, íntima, casi doméstica. En lugar de competir con ellos, la intervención se centra en reinterpretarlos, integrarlos en un nuevo sistema y redefinir su función dentro del espacio.
“La historia del edificio se entrelaza con una nueva narrativa que habla de diseño, cultura y evolución.”

Un diálogo entre historia, memoria y diseño contemporáneo
Un espacio donde lo antiguo no se impone ni lo nuevo intenta sobresalir, sino que ambos conviven desde una lógica común. Esta tensión entre pasado y presente conecta directamente con la filosofía de Gunia Project, una marca que explora la identidad ucraniana no desde la literalidad, sino desde la interpretación.
A través de símbolos, capas de significado y referencias poéticas, sus colecciones reinterpretan la tradición desde una mirada contemporánea.

El showroom traslada esta misma lógica al espacio físico. Aquí, la historia del edificio —incluyendo elementos de su pasado como antigua sede de la Embajada de Panamá— se entrelaza con una nueva narrativa que habla de diseño, cultura y evolución.
Más que una intervención, el proyecto se plantea como una continuidad.

La arquitectura como experiencia sensorial
Uno de los aspectos más interesantes del proyecto es su capacidad para construir una atmósfera. Ante la ausencia de luz natural, el diseño apuesta por una iluminación controlada que envuelve el espacio en una penumbra suave, casi escenográfica.

La paleta cromática —verdes, azules, rosas pálidos y tonos beige— se inspira en la naturaleza y en los imaginarios pastorales que forman parte del universo visual de la marca.
El resultado es un ambiente que recuerda a un jardín contenido, donde cada elemento parece estar suspendido en el tiempo.
A medida que el visitante recorre el espacio, la experiencia se vuelve progresiva. No se trata de una exposición inmediata, sino de un descubrimiento pausado, donde cada sala revela una nueva capa del universo Gunia.

Un recorrido pensado desde el producto y la narrativa
La distribución del showroom responde tanto a criterios funcionales como narrativos. En la entrada, una zona de recepción introduce al visitante. A la derecha, la cerámica, uno de los pilares de la marca, se presenta como un primer punto de contacto.

En la parte posterior se encuentra la sección infantil, mientras que diferentes salas acogen las colecciones de moda y joyería. Uno de los gestos más interesantes del proyecto es el paso oculto a través de uno de los armarios originales, que conduce a un espacio privado de fitting VIP.
Este tipo de decisiones no solo resuelven la funcionalidad del espacio, sino que aportan una dimensión casi escenográfica, reforzando la idea de recorrido y descubrimiento.

“La cerámica, uno de los pilares de la marca, se presenta como un primer punto de contacto.”
Materialidad: entre lo táctil y lo simbólico
La materialidad juega un papel clave en la construcción del espacio. La cerámica no solo se presenta como objeto, sino también como material que define superficies y acentos. Las alfombras y moquetas introducen una sensación de calidez que contrasta con la estructura arquitectónica más rígida.
Uno de los elementos más potentes del proyecto son los armarios de caoba originales. Lejos de ser eliminados, han sido reinterpretados: sus interiores han sido vaciados y sustituidos por estructuras metálicas ligeras con iluminación integrada y superficies de vidrio.

“Uno de los elementos más potentes del proyecto son los armarios de caoba originales.”
Este gesto resume perfectamente la esencia del proyecto: no borrar, sino transformar.

Diseño contemporáneo con raíces locales
El showroom también se posiciona como un escaparate del diseño ucraniano contemporáneo. Piezas de mobiliario de marcas como Noom, Woo o Cegla Studio conviven con elementos diseñados específicamente para el espacio.
Entre ellos destacan una silla, una mesa y el marco de un gran espejo, todos ellos inspirados en la tradición de la talla en madera ucraniana. Estos elementos funcionan como un puente entre lo artesanal y lo contemporáneo, reforzando el discurso de la marca.
“El showroom se concibe como un lugar donde los objetos se contextualizan, se narran y se experimentan.”

El espacio como plataforma cultural
Más allá de su función comercial, el showroom se concibe como un espacio cultural. Un lugar donde los objetos no solo se exhiben, sino que se contextualizan, se narran y se experimentan.

Los espejos, por ejemplo, no cumplen únicamente una función práctica. También generan lo que el equipo define como «zonas Instagram»: espacios pensados para la interacción, donde el visitante se convierte en parte activa de la experiencia.
Este enfoque responde a una realidad contemporánea: el retail ya no es solo consumo, sino también contenido, experiencia y narrativa.

Un nuevo modelo de showroom
En palabras de Anastasiia Tempynska, el objetivo era crear un espacio capaz de mantenerse relevante en el tiempo. Y esa es, quizá, una de las claves del proyecto.
El showroom de Gunia Project no responde a las lógicas tradicionales del retail. No busca la inmediatez ni la saturación visual. Se acerca más a un concept store o incluso a una galería, donde cada objeto tiene espacio para respirar.
Un entorno elegante, contenido y profundamente coherente que invita a interactuar desde otro lugar.

Diseño, identidad y contexto
Frente a una tendencia que a menudo prioriza el impacto inmediato, Gunia Project desarrolla un lenguaje más contenido y duradero: la construcción de un universo propio.
Aquí, la identidad se articula a través de capas, referencias y decisiones sutiles. El diseño trasciende la forma para convertirse en narrativa, mientras que la tradición se activa, se reinterpreta y se proyecta hacia el futuro sin perder su raíz.
Pero hay una última capa que atraviesa todo el proyecto y que no puede ignorarse: el contexto actual de Kyiv.

Trabajar en la ciudad hoy implica una mayor conciencia sobre lo esencial. El diseño se despoja de lo superfluo y se vuelve más preciso, más contenido, más honesto. El espacio deja de ser únicamente una cuestión estética para convertirse en un estado: un entorno que aporta calma, estabilidad y una forma de habitar más consciente.
El showroom se entiende así como una extensión coherente de la marca, pero también como una respuesta a su tiempo: un lugar donde diseño, cultura y memoria conviven de manera orgánica, proyectándose hacia el futuro desde una nueva forma de sensibilidad.
(*) Fotografías: Yevhenii Avramenko.
