Fundació Pilar i Joan Miró: el extraordinario lugar de creación de Miró en Mallorca

La Fundació Pilar i Joan Miró es una institución cultural fundamentada en los talleres que el artista legó a los ciudadanos de Palma de Mallorca, con el propósito de dotar a la ciudad de un centro cultural y artístico. Sus fondos incluyen una importante colección de cerca de 2.500 obras del artista, incluyendo pinturas, esculturas, dibujos, esbozos, y otros documentos. Y por ello, permite descubrir el arte de Joan Miró y estudiar su proceso creativo en el lugar en el que residió y trabajó durante casi 30 años.

Dirección: C/ Saridakis, 29, Palma (Mallorca)

Entrada general: 10 € · Tarifa reducida: 6,5€ · Tarifa para residentes en Palma: 4€

Un emplazamiento único y dos talleres para crear

El complejo está ubicado junto a Son Abrines, en un enclave privilegiado en una colina con vistas al mar, que fue la residencia privada de Miró desde 1956, e incluye un primer taller, conocido como Taller Sert, proyectado por el arquitecto Josep Lluís Sert, amigo personal del pintor. Sobre este se encuentra el segundo, Son Botersituado en una típica casa mallorquina tradicional con vistas al mar que adquirió en 1959. Un nuevo refugio donde desarrollar su arte. 

Los talleres están repletos de obras inacabadas, ropa de trabajo y pinturas esparcidas que forman un colorista y evocador caos.

Taller Sert

A principios de los años cincuenta Joan Miró empezó a sentir la necesidad de establecerse finalmente en un lugar y poder realizar su gran sueño: un taller para desarrollar su trabajo.

Por ello, decidió encargar el proyecto del estudio a su gran amigo Josep Lluís Sert, arquitecto de reconocido prestigio. representante de los postulados del Movimiento Moderno en Arquitectura y Decano de la Escuela Graduada de Diseño de Harvard.

Las obras de construcción del Taller Sert se desarrollaron entre 1954 y 1957. Se trata de una obra de madurez en la que Sert combina a la perfección la adecuación de un edificio a un contexto geográfico, a la utilización de materiales tradicionales y técnicas de construcción propias del ámbito mediterráneo así como un gran respeto hacia el paisaje.

En el interior del Taller Sert se encuentran multitud de telas en proceso de ejecución y sus paredes y vitrinas están repletas de objetos y curiosidades que Miró fue coleccionando. Este espacio es un fiel testigo de la última etapa de creación del artista donde culmina su genial proceso humano y artístico.

En 1981, Miró y Pilar donaron los talleres y su contenido al Ayuntamiento de Palma.

Son Boter

Se trata de una casa típica mallorquina (possessió) de carácter rural que data del siglo XVIII y que es adquirida por Joan Miró en 1959 gracias al Guggenheim International Award de Nueva York concedido el año anterior.

Son Boter representa para Miró una ampliación de sus áreas de trabajo, así como un ambiente de referencia a los orígenes y de nexo con la cultura popular.

Destinado inicialmente a taller de escultura, Son Boter pasó a ser su segundo estudio de pintura, principalmente de obras de gran formato y su lugar de refugio.

Joan Miró dejó un rasgo muy especial en sus muros en los que podemos admirar los dibujos a carboncillo, los grafitis, la mayoría asociados a esculturas, que forman una muestra singular y única de la expresión del artista.

Por suerte, ambos estudios se conservan intactos, tal y como quedaron tras la muerte del genial artista. Lienzos, pinceles, manchas en el suelo y borradores de futuras obras dibujados con carboncillo en las paredes… Visitar estos dos estudios, el Taller Sert y Son Boter, ambos declarados Bienes de Interés Cultural (BIC), supone acercarse de forma cómplice y privilegiada a la obra y proceso creativo del maestro.

Miró deseaba que todo permaneciera intacto cuando él ya no estuviera presente.

El Edificio Moneo: la sede de la Fundación

Asimismo, en 1986, su esposa Pilar Juncosa, planteó la necesidad de construir un edificio para albergar la sede del museo. Con este propósito anunció la donación de unos terrenos contiguos a los talleres, idóneos para su emplazamiento, así como un conjunto de obras de Joan Miró a fin de que fueran subastadas por Sotheby‘s. De este modo con el beneficio de la subasta se podría hacer frente a la nueva edificación.

Fue en 1992 cuando se agregó el nuevo Edificio Moneo, obra del genial Rafael Moneo, para albergar los servicios administrativos y presentar de forma rotativa las obras del legado.

La obra se encuentra compuesta por un único edificio con diferentes salas expositivas y otros servicios. La principal sala de exhibición se denomina Sala o Espacio Estrella por su forma estrellada. La luz llega al interior de la fundación por medio de ranuras horizontales que se abren a lo largo de los muros, siendo algunos angostos y otros extensos, capaces de transformarse por la iluminación natural que proviene del exterior. La biblioteca, en cambio, posee una fuente de luz cenital, propicia para la lectura.

El acceso al museo es por la parte superior, debido al desnivel del terreno. Un gran quiebrasol de hormigón cubre toda la fachada que da hacia el jardín y hacia el mar. Frente a este volumen aparece la sala de exposiciones ubicada en un nivel inferior y con un espejo de agua como cubierta.

La parte trasera de este edificio se encuentra envuelta por un agradable jardín decorado con esculturas que se integran a la perfección con la naturaleza. De hecho, el agua es un elemento esencial del jardín, que recuerda el mar adyacente. La vegetación corresponde a plantas tradicionales de la isla, logrando un paisaje verde donde las esculturas de Miró se apropian del lugar.

Cada pintura es un viaje, una exploración de lo desconocido y una invitación a descubrir nuevas posibilidades.” Miró

Mallorca mon amour

Joan Miró se enamoró de la isla en cuanto la descubrió.

Fue en 1956 cuando decidió instalarse allí hasta el final de sus días. Y es que aunque nació en Barcelona, el 20 de abril de 1893, su madre Dolores Ferrà, al igual que sus abuelos maternos eran mallorquines. Este vínculo familiar hizo que, a partir de 1900, pasara las temporadas veraniegas en la isla durante su infancia.

Más adelante, sus lazos con Mallorca se vieron reforzados a raíz de su compromiso con una mallorquina, Pilar Juncosa, con quien se casó en 1929. Más tarde, en 1940-1942 se refugió en Mallorca huyendo de la invasión nazi en Francia, país en el que residía en aquella época. En 1956, Miró se instaló definitivamente en Mallorca.

La relación de Joan Miró con Mallorca se mantuvo a lo largo de toda su vida.

La Colección

Joan Miró siguió creando infatigablemente en sus estudios de Mallorca, como así lo atestigua la cantidad y calidad de su producción que hoy día confirma el patrimonio artístico de la Fundación: pintura, dibujo, escultura, proyectos de arte público y obra gráfica. Además de centenares de objetos que Miró reunió y que formaban parte sustancial de su particular entorno creativo. El variado abanico de obras, un total aproximado de 5.000 piezas, evidencia la multiplicidad de técnicas, materiales y procedimientos que utilizó el artista así como su incansable afán de experimentación.

El color es un elemento clave en mi trabajo, es una herramienta para transmitir emociones y sensaciones.” Miró

El marco cronológico de la colección se centra fundamentalmente en obras creadas en los años sesenta y setenta correspondiendo con su etapa de madurez, aunque también hay alguna obra de los años ochenta. Este período se caracteriza por su espíritu transgresor e inconformista que le forzó a imponerse nuevos retos creativos. Como obras singulares de la colección destacamos una pintura al óleo fechada en 1908, la más antigua conocida de Miró, así como un dibujo de diez metros realizado sobre papel japonés de gran sencillez y plasticidad influido por la caligrafía oriental.

La colección de la Fundación está formada también por otro gran conjunto de obras de artistas contemporáneos y obra gráfica producida en los talleres gráficos de la Fundación.

Absolutamente imperdible.

PD: Hace apenas un par de días se inauguró «MIRÓ, 1983», una muestra, comisariada por Enrique Juncosa, y que presenta más de 140 obras de Joan Miró a través de las múltiples y diferentes técnicas y materiales con los que trabajó. Una exposición que permite disfrutar y adentrarse en una especie de cápsula del tiempo, en un instante congelado en la vida y obra de Joan Miró, para descubrir su proceso creativo, su verdadero legado artístico y su universo simbólico más íntimo. Próximamente os hablaremos de la misma.

(*) Fotografías: Ely Sánchez y Cecilia Camacho.

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