«HU (Huwa). Bailad como si nadie os viera»: Oliver Laxe y la espiritualidad
Hasta el 20 de abril de 2026, el Museo Reina Sofía acoge «HU (Huwa). Bailad como si nadie os viera», una instalación audiovisual del cineasta Oliver Laxe que marca el inicio de la nueva programación del Espacio 1, dedicada al «cine de exposición».
Esta propuesta inmersiva y multisensorial ha sido comisariada por Julia Morandeira Arrizabalaga y Chema González, y está construida como una extensión conceptual y formal de «Sirat», la película de Laxe galardonada en Cannes y seleccionada por la Academia para representar a España en los Oscar.
Cuerpo, sonido, paisaje: la materia del alma
La instalación parte de un gesto tan simple como radical: el cuerpo que baila. Pero este baile no es performático ni superficial, sino una forma de oración, de trance y de canalización. Como en el sufismo del poeta persa Rumi, a quien Laxe cita con el subtítulo «HU (Huwa). Bailad como si nadie os viera», el movimiento del cuerpo se convierte en vehículo de disolución del ego y conexión con lo divino.
La instalación ocupa dos salas del Edificio Sabatini. En la primera, una pirámide de altavoces se presenta como un tótem de tres metros de altura. Inspirado en el universo rave, este objeto emite una vibración constante que no pretende agradar, sino preparar el cuerpo para una experiencia de sobrecogimiento y apertura. Es una antesala sensorial que recuerda a los atrios de los templos antiguos.
En la segunda sala, tres proyecciones en bucle muestran paisajes desérticos capturados en Irán, donde figuras humanas bailan, templos emergen como espectros y los altavoces se convierten en ruinas tecnológicas. Filmadas hace más de una década, estas imágenes remiten a una geometría sagrada donde la arquitectura, la naturaleza y lo espiritual convergen.
La vibración como narrativa
A diferencia del cine narrativo, aquí no hay un relato lineal. Laxe apuesta por un lenguaje abstracto, atmosférico y sensorial. Las imágenes, con fundidos suaves y texturas granuladas, están transferidas de 16 mm a digital, y acompañadas por una banda sonora del artista sonoro Kangding Ray (David Letellier), quien trabaja con la materialidad del sonido como herramienta de construcción espiritual.
La instalación propone una experiencia inmersiva donde el tiempo se disuelve. El espectador no está llamado a entender, sino a sentir. Como en un rito, el visitante atraviesa fases de preparación, trance y contemplación. Lo inmanente se vuelve trascendente.
HU (Huwa) como gesto curatorial
El proyecto también representa una renovación del lenguaje curatorial del Museo Reina Sofía. La comisaria Julia Morandeira lo define como un «tratamiento radical del espacio»: un dispositivo expositivo sobrio, oscuro, sensorialmente denso, que pone al cuerpo en el centro de la experiencia. Chema González, por su parte, destaca cómo la instalación y el programa de cine dialogan desde la imagen en movimiento en sus diferentes formas: fílmica, plástica, ritual.
Una filmografía mística y telúrica
El programa «Paisajes en trance» acompaña la instalación con una retrospectiva completa de la filmografía de Laxe: desde «Todos vós sodes capitáns» (2010) hasta «Sirat» (2025), pasando por «Mimosas» (2016) y «Oque arde» (2019). Todas estas obras comparten una espiritualidad profunda, una mirada contemplativa y un ritmo hipnótico. En sus ficciones, lo visible se convierte en portal hacia lo invisible.
Junto a esta retrospectiva, el cineasta ha seleccionado cuatro películas en una «carta blanca» que revela sus filiaciones estéticas y filosóficas: «Highway» de Dvortsevoy, «La isla desnuda» de Kaneto Shindo, «Las estaciones» de Peleshyan y «Trás-os-Montes» de Reis y Cordeiro. Todas comparten una exploración del paisaje como matriz espiritual.
Un artista en busca de comunidades trascendentes
Oliver Laxe, nacido en París y criado en Galicia, se ha consolidado como una de las voces más singulares del cine europeo. Pero también es un agente cultural que trasciende la pantalla. Desde la Asociación Ser, impulsa proyectos rurales, comunitarios y patrimoniales en Os Ancares. Para Laxe, el cine, el arte y la vida son una misma cosa: una forma de buscar lo sagrado en lo cotidiano, de generar comunidad desde la herida y la belleza.
«HU (Huwa)» es, en este sentido, una obra que no se limita a proyectar imágenes, sino que convoca presencias. Cada visitante entra en contacto con algo que lo sobrepasa: una vibración, una emoción, un silencio. La experiencia es siempre distinta y personal, porque se inscribe en el cuerpo, no en el intelecto.
Bailar como forma de resistencia mística
Como podréis comprobar, «HU (Huwa). Bailad como si nadie os viera» no es una exposición al uso. Es un manifiesto sensorial sobre el poder del arte para reencantar el mundo, para recordarnos que más allá de la hiperproductividad, del ruido informativo y de la estética vacía, aún existen espacios para lo sagrado, lo poético y lo invisible.
La obra de Oliver Laxe no busca explicaciones, sino experiencias que transforman. Su instalación es una llamada a reconectar con el cuerpo como canal, con la vibración como lenguaje universal, y con el silencio como forma de sabiduría. Es, en definitiva, una celebración de lo humano desde lo trascendente. Una danza íntima y colectiva que convierte el museo en un templo, el arte en rito, y al espectador en partícipe de una espiritualidad despojada de dogmas.
(*) Imagen proporcionada por el Museo Reina Sofía.