PDLL70: una casa que reinterpreta el espíritu moderno en Madrid
Hay proyectos que no comienzan con planos, sino con preguntas. En el caso de PDLL70, el estudio Plutarco partió de una cuestión esencial: ¿qué estaba ocurriendo en el mundo en 1934, el año en que se construyó esta vivienda?
Ese ejercicio de investigación permitió conectar la casa con su contexto original, trazando un diálogo con las villas del movimiento moderno que, en ese mismo momento, se levantaban en distintos puntos del planeta. Más que una rehabilitación convencional, el proyecto se plantea como una reinterpretación crítica de aquel espíritu.


Un lienzo en blanco en el corazón de Madrid
El punto de partida distaba mucho de ser ideal. El edificio se encontraba en estado de abandono, con daños estructurales severos y una configuración interior que había perdido toda lógica. Forjados mal ejecutados, alturas incoherentes y una distribución fragmentada hacían inviable cualquier intervención superficial.

Lejos de ver una limitación, Plutarco decidió asumir la vivienda como un lienzo en blanco. La estrategia fue clara: vaciar, reconstruir y reorganizar el espacio desde cero, respetando el espíritu original pero adaptándolo a una nueva forma de habitar.
“Asumieron la vivienda como un lienzo en blanco. respetando el espíritu original pero adaptándolo a una nueva forma de habitar.”
Una casa abierta hacia el interior
Uno de los aspectos más singulares del proyecto es su relación con el exterior. La vivienda se abre a dos patios de manzana: uno concebido casi como una calle privada y otro de gran escala, inusualmente amplio para la ciudad.

Esta condición definió la distribución. La zona de día se sitúa en el punto más silencioso y protegido, donde el salón se convierte en un refugio de calma rodeado de luz natural.
Aquí, el techo adquiere un protagonismo especial: bóvedas reinterpretadas en clave contemporánea y acabadas en alto brillo, capaces de amplificar la luz y generar una atmósfera envolvente.
Materiales, referencias y guiños al movimiento moderno
El proyecto no es nostálgico, pero sí profundamente consciente de sus referencias.
En el comedor, por ejemplo, aparecen ecos de Robert Mallet-Stevens y su trabajo en la Villa Cavrois, visibles en la combinación de bóvedas y molduras. A su vez, la riqueza material de mármoles remite a las villas italianas de Piero Portaluppi, donde la mezcla de texturas y geometrías definía los accesos y espacios de transición.

Plutarco recoge estas influencias y las traduce en un lenguaje propio, donde lo histórico y lo contemporáneo conviven sin jerarquías.
Diseño a medida para una nueva forma de vivir
El mobiliario juega un papel fundamental en la construcción del espacio. Muchas de las piezas han sido diseñadas específicamente para el proyecto, como las sillas Escote del comedor, concebidas para prolongar la experiencia de la sobremesa.

El salón incorpora un sofá de Arflex que prioriza el confort absoluto, mientras que elementos contemporáneos —como la iluminación de Ingo Maurer o la obra de Iván Franco— introducen capas de sorpresa y sofisticación.
Espacios que se transforman
Uno de los recursos más interesantes del proyecto es su capacidad de mutar.
El biombo móvil del salón-comedor ejemplifica esta idea: durante el día actúa como un plano cerámico, mientras que al girarlo revela un espejo que transforma completamente la percepción del espacio.
Detrás, una pieza del pintor español Xevi Solà, quien trabaja la figuración desde una perspectiva audaz y poderosa, añade un matiz lúdico y contemporáneo.

Esta flexibilidad permite que la casa no sea estática, sino adaptable a distintos momentos y usos.
La cocina como laboratorio material
En la cocina, Plutarco despliega una exploración especialmente rica en materiales.
Cinco elementos principales estructuran el espacio: Madera de cerezo, con un tono cálido y poco habitual; pino teñido en azul oscuro, resultado de una experimentación material; una isla de terrazo diseñada específicamente para el proyecto; pavimentos que evocan los portales milaneses; y alicatados azules con juntas rojas.

El uso del rojo —siempre en dosis precisas— responde a la idea de Unexpected Red: pequeños acentos que activan visualmente el espacio sin dominarlo.
Un oasis doméstico en la ciudad
El proyecto trasciende el interior para extenderse al exterior, donde el jardín se concibe como un microclima.

La vegetación no es decorativa, sino estratégica: especies perennes y caducas que transforman el espacio a lo largo del año, junto a una parra virgen que introduce cambios cromáticos estacionales.
El resultado es un entorno que evoluciona con el tiempo, reforzando la conexión entre arquitectura y naturaleza.
Confort y vida cotidiana
La sala de estar incorpora el sofá STV, diseñado por Plutarco para Rabadán, pensado específicamente para el uso cotidiano: ver películas, reunirse en familia, habitar el espacio sin rigidez.
Este enfoque refleja una idea clave del proyecto: el diseño no como objeto, sino como herramienta para mejorar la vida diaria.

La intimidad como refugio
En la planta superior, la vivienda cambia de registro. Aquí, los espacios se vuelven más introspectivos. El vestidor, inspirado en la arquitectura japonesa, introduce una geometría serena y ordenada. El dormitorio principal apuesta por una atmósfera envolvente, con una bóveda en azul noche que incorpora iluminación puntual como si se tratara de un cielo estrellado.

La intervención artística de Jesús Colmenero refuerza esta sensación, convirtiendo el techo en una constelación íntima.
Las formas curvas —presentes en toda la casa— suavizan los recorridos y aportan continuidad espacial, evitando cualquier rigidez.
El baño: continuidad y fluidez
El baño mantiene esta lógica de formas orgánicas.
Las cabinas curvas separan funciones sin fragmentar el espacio, mientras que el terrazo unifica el conjunto. El mobiliario, que combina mármol chino y madera de raíz de olmo, aporta una riqueza material coherente con el resto de la vivienda.

Exterior: vivir hacia fuera
En el jardín, el proyecto adquiere un carácter más lúdico.

El pavimento rayado, la piscina de gresite verde y la zona de barbacoa con azulejo azul configuran un espacio pensado para el encuentro. Aquí, la casa se abre completamente, invitando a la vida social y al uso colectivo.

Grandes mesas, vegetación envolvente y zonas de descanso convierten este espacio en una extensión natural del interior.
El reto de reconstruir
Más allá del resultado, PDLL70 ha supuesto un importante desafío técnico.
La intervención estructural fue compleja, con elementos al borde del colapso que exigieron una reconstrucción integral. Superar estas dificultades ha sido, según el propio estudio, uno de los logros más significativos del proyecto.
“La intervención estructural fue compleja, con elementos al borde del colapso que exigieron una reconstrucción integral.”

Una casa entre tiempos
PDLL70 no es solo una vivienda rehabilitada. Es una reflexión sobre el tiempo, la memoria y la capacidad del diseño para reinterpretar el pasado sin quedar atrapado en él.
El trabajo de Plutarco demuestra que la arquitectura puede ser, al mismo tiempo, investigación, experimentación y experiencia cotidiana.
En una ciudad como Madrid, donde la historia y la contemporaneidad conviven constantemente, proyectos como este abren nuevas formas de habitar.

(*) Fotografías by Germán Sáiz proporcionadas por Plutarco.
